viernes, noviembre 18, 2016

R


Hace un tiempo conocí a R hombre delgado que ama hacer asados y comer kilos de costilla a la parrilla el fin de semana (privilegio el suyo tiene el mismo peso desde los 25 años). Alguna vez escuché que la gordura viene por dentro y eso puede ser cierto en este hombre "flemático" . Con tantos años de observar el comportamiento humano a veces pienso que Shelman tenía razón con eso de los fenotipos, lo digo yo un potencial "pícnico. El hombre es alto, flaco, espigado, melancólico y reservado. Habla con un tono de voz suave, acompañado de un aroma intenso y mal oliente que sale de su boca. Todos los días viste igual, de colores grises o cafés. Usa camisas de tela y siempre lleva cerrado hasta el último botón. No usa corbatas, solamente jerseys de cuello en V los que combinan con su piel amarillenta formol. Se asemeja a un sepulturero, al viejo Scrooge, a un cajero del Banco Nacional de Bolivia (1929). Su figura la asocio con la que tal vez fue la del padre de Gregory Samsa o a la que pudo haber tenido un cansado Joseph K. Otras veces parece un trabajador de funeraria, de esos que tanto velar la muerte se fueron secando, respirando los vapores de cadáveres, los que como todos saben más allá de producir una extraña coloración en la piel te otorgan un poder especial para enfrentar la noche.

El hombre trabaja hace 32 años archivando papeles, lo hace en silencio y con una calma que produce envidia. Las pocas veces que algo lo pone nervioso le tiembla el parpado superior izquierdo y su ojo rebota de manera graciosa, en el momento de mayor tensión hace una mueca dejando ver un canino pronunciado y vuelve a su rutina. Es un buen hombre, se levanta temprano, hace la misma tarea más de diez horas al día sin quejarse. Tiene una familia estable con cinco hijos y una mujer que también hace un trabajo estable, aunque ella es de baja estatura, risueña y rechoncha. Es honesto y sereno, reservado, tímido pero con un agudo sentido del humor. Hace unos días cumplió 53 años y me dijo que ya está en el final del camino. Le respondí: Hombre usted está en la flor de la vida. Me miró serio, y con la serenidad de un sepulturero de papeles me dijo: Estadísticamente llegaré a los 78 años, me quedan 12 más de vida laboral, no se de que flor me habla, ya ando marchitado caballero y eso de estar de salida no es motivo de asombro, es casi natural. Los papeles se reciben nuevos, se guardan y luego se desechan, así no más es la cosa.

Me olvidaba tiene una capacidad única para usar una vieja Remington y llenar formularios con cuatro copias, propios de reparticiones del Estado estancadas en el tiempo, en esa medida es de los pocos capaz de entender en este siglo la expresión "hay que saber dar vuelta la página pero también el carbónico".

"ya estoy de salida" la verdad creo que hace tiempo ya se fue y ese es su gran privilegio vivir como quien no quiere la cosa, con ese aire de tortuga anoréxica, con un caparazón duro para los golpes. Es un hombre delgado, un sepulturero de papeles. Si lo molestas mucho no le importaría acuchillarte con parsimonia y silencio. Al final ya está muerto y esa es su ventaja...

viernes, mayo 20, 2016

Sobre el concepto de lo Urbano en La Paz (re visitado)

Un ensayito antiguo, para quien no le dé flojera leerlo
La ciudad tan desnuda
en el fondo de su propia imagen,
la ciudad reducida a mostrar sus huesos
(Guillermo Bedregal G.)


Vivo en una ciudad de montañas y vientos de espada que labra la forma y el color del poro de sus habitantes desde el nacimiento. Me acoge esta “muela careada” a la que visitantes del sur le cantaron con ritmos del Missipi. Permanezco en La Paz donde el blues tiene nombre de marchas y bocinazos.
Desde esta altura, donde mis luces serpentean como estrellas de pirita, escribo a la madrugada paceña, despejando esto del imaginario urbano. La ciudad, como producto, nace geográficamente y se construye en hechos simbólicos en representaciones sociales, por y desde aquellos que deciden aprehender sus recovecos y beberla, aunque no siempre su vino sea agradable al tacto.
Escribo este ensayo que inevitablemente no puede dejar de ser prosa y me pregunto por el ritmo que le daré a mis palabras. Me responde entonces la forma de sus caprichosas laderas de ladrillo, los versos que la seducen y los cantos que músicos le ofrendan.
La ciudad como imaginario urbano, desde las ciencias sociales, podría entenderse bajo la noción de representación social, tomando como referencia la definición planteada por Moscovici (1981). Desde esa mirada, no sólo implica productos mentales sino que construcciones simbólicas que se crean y recrean en el curso de las interacciones sociales. El propio Moscovici (1981) las define como un "conjunto de conceptos, declaraciones y explicaciones originadas en la vida cotidiana, en el curso de las comunicaciones interindividuales.
En esa medida cabría decir que el “imaginario urbano”, en cuanto representación social, es fruto de una construcción simbólica, tanto individual como colectiva que se expresa en las interacciones sociales y lo más importante que lo hace de manera dinámica. En esa media la noción de lo urbano emerge como una construcción o representación que puede ser nombrada desde la palabra, la música o el arte.
Al respecto, recojo la frase de un amigo músico, quien con humildad reconocía la arrogancia de sus últimos años, al dar la espalda a la ciudad. Es que tarde o temprano uno vuelve el rostro al Illimani y acaba regresando, luego de periplos por puertos lejanos, por ritmos anglos, acaba volviendo y mirando con humildad el sol desde la Ceja. Es ahí que uno será capaz de escuchar el arrullo de la ciudad de altura, los delirios de Borda y la sincronía de los relojes de Sáenz.
Llega un punto, en este proceso de construcción de la noción de ciudad, que uno hace un corte y sus pies, sin saber cómo, echan raíces en su pasto seco. Es ahí tal vez “que uno decide mirar los rieles del tranvía que pasan debajo tus pies, ríos contando secretos” y decide ir a buscar adoquines, escuchar las historias del puente en San Francisco, antes del 52, imaginar un viaje colgado en un vagón de madera y “… beber  el largo y blanco letargo, en la roca que mueve  ríos, en los cantos de ninfas de subsuelo” (Evocaciones, Poema XII, Paul Telleria).
El Imaginario urbano de la ciudad, en la medida de lo anterior, se hace realidad en el cuerpo de quien la captura desde la palabra, cuando uno decide dejar de ser observador y empieza a teñir sus poros en sus calles. La cantidad de tinta que hay que recoger del asfalto roto, es probablemente tema de otro debate.
No es mi posición hacer juicios de valor sobre la obra de tal o cual, o sobre cómo se debe retratar la ciudad y si es mejor morir en la calle o escribir sobre la marginalidad de la ciudad tomando distancia, sin revolcarse en ella, como el Saénz (Arancibia, Paulina. La Nación Chile. 2006). Esta es solamente una aproximación, a ratos prosada, a ratos teórica a esto del imaginario urbano y sus representaciones, la conclusión más merecida a estas palabras deberá ser colectiva.
Volviendo al tema, me había propuesto hablar de lo urbano, de eso que como dice el Diccionario de la Real Academia de la Lengua “…es todo aquello perteneciente o referido a la ciudad…” por tanto todo lo que produce una ciudad, desde desechos sólidos, burdas imitaciones, edificios anti estéticos, música y palabras. La ciudad, en cuanto a su propia subjetividad, aquella que nace y habla en lo que produce, puede entenderse como una mancha urbana de historias, una hilera de luces que van naciendo al amanecer, cada una con una lectura de su complejidad. Fruto de su experiencia y su historia social e individual, cada luz, como las que veo morir al amanecer, parpadea como una expresión propia y subjetiva de la ciudad.
Resultaría reduccionista aproximarse a lo urbano como solo el hecho físico, habrá que mirar más allá de la geografía concreta de tierra y montaña y pensar en lo que evoca y permite, en lo que en última instancia construye en un papel, en un pentagrama, por último el lugar en que la ciudad se inscribe en quien la narra, quien la canta.
Sin embargo no es mi objetivo perderme en alguna bifurcación del jardín, parafraseando a Borges, sino más bien tratar de plasmar algo de lo urbano de la construcción cultural a la ciudad “real” como un todo “incapturable en su esencia” y del cual solo recibimos y devolvemos un reflejo. Es esto, en última instancia, lo que constituye el imaginario urbano, el reflejo que va mutando en destellos de tiempo en tiempo, de momento en momento, la luz de quienes pasaron, de quienes hoy de paso estamos, en sus calles. El reflejo es, en síntesis, un acorde, un grito, un garabato, la forma en que el corazón paceño devuelve a esta ciudad parte de su imagen y su viento lento y nada más.
Desde la perspectiva de la narración, hace un tiempo trato de recoger lo que voy percibiendo en las construcciones culturales de la ciudad en cuanto hecho urbano y sé sin duda que mi caminar morirá antes que sus calles, pero sé también que mientras las camine, su sangre latirá con más fuerza en mis venas…”piedra tras piedra caminare y secretamente llegaré al suelo que me ha visto crecer y en el que un día moriré”… (Villegas, Portillo, Canción Venas del Pasado, 2006) y trataré de recoger algunas formas de expresión cultural en música y literatura que retratan la ciudad.
Es importante entender que toda construcción se elabora a partir de la historia personal y colectiva de un actor social. La individual y lo social hacen entonces a la Inter subjetividad de quien mora, habita y respira en la ciudad. La construcción de lo urbano en expresiones como la música y la literatura, debe entenderse siempre desde el contexto histórico que funda la noción de ciudad, en quien decide “aprehenderla”, caminarla y tocarla.
A un primer nivel, a riesgo de lo que pueda provocar el uso de esta expresión “lo marginal” en la literatura me remitiré, no con el sentido peyorativo, sino más bien desde la metáfora a quienes escriben desde los márgenes, los bordes de este caótico conglomerado de edificios, ya sea por que deciden un autoexilio o no son parte de esa noción reduccionista y mal entendida de ciudad y al final todo borde es en esencia un rodeo del objeto incapturable.
En esa búsqueda rescato a “Los Nadies”, un colectivo de poetas jóvenes alteños, los nietos del patio trasero de los círculos Krupp, bien se podría decir. Ellos con puño de betún y lápiz de punta chueca, retratan en poesía descarnada su visión de ciudad desde El Alto, en Aykus como los de Rodni Montoya que te dicen con minimalista contundencia:

Flor de cementerio
duerme para siempre,
yo que te perdí, no lo haré
esperando.
O en la denuncia fruto de antiguas violencias que grita en el poema de Alem Quisbert

Paso mi niñez, pensando en venganza
Venganza de tanta muerte de mi clase
e imagine ser terrorista
paso mi adolescencia
pensando en venganza
e imagine ser guerrillero

Este recorrido por lo urbano, sin afán de ser un homenaje póstumo, debe necesariamente remitirse al “príncipe valiente de putas y maracos”, como se llamaba a sí mismo, Víctor Hugo Viscarra, quien con un lenguaje sabor a ají con pis, te estrella en la cara el tufo de sus palabras, Lo real de sus personajes hoy por hoy,  recuerda aquello que el lector se niega a ver. A él se aproximan, los que buscan engolosinar su morbo en historia marginales, los amigos de la calle que son capaces de decirle al oído que no ha mentido y también los literatos de tijeras corta prosa.
El Viscarra ha muerto en la víspera, ha retratado en su lenguaje su noche y nos ha enseñado que para construir la imagen de la ciudad hay que vivirla al decirnos: “…no se puede separar la literatura de la propia vivencia, si no se reconocen los avatares y viscitudes que ha vivido y bebido…”…”la noche de La Paz es un laberinto que al no tener principio tampoco tiene fin y uno puede perderse para siempre”…(Víctor Hugo Viscarra, Borracho Estaba Pero me Acuerdo, 2003).
Al respecto más allá de su muerte ahora suena el eco del homenaje musical en “una moneda bailaba en su olla en su afán, mientras su tarka gritaba con furia haya en octubre, borracho estaba y me recuerdo, alcoholatum y otros drink” (Maldonado P., Borracho Estaba, 2005)
La oportunidad para remitirse a otros como Humberto Quino y Jorge Campero, chaqueño autoexiliado en La Paz, permite llegar a quienes son capaces de recoger y devolver la imagen de la ciudad jugando a poetas malditos. Uno encerrado en la biblioteca con la bufanda y los bifocales, maldiciendo a cuanto nuevo Guillermito o Jaimito pulula por ahí. El otro, vate de odas a los jeans descoloridos de paceñas, iluminando su vista con aire de Sandro trasnochado. De este segundo el siguiente verso:

Estoy escondido detrás de unos lentes de vidrios oscuros,
Los miro pasar, repasar, comerse mi pan, bostezar, aburrirse
Decir mentiras
Los miro crecer, descrecer, cortarse las uñas, oxigenarse el cabello
(Jorge Campero, Citado en Fosa Común, Antología Literaria Boliviana, Humberto Quino, 2000)
En esta ciudad que necesita que le hagan el amor, sus tribus diversas de trasheros, punks, villeros, hip hops, emos, góticos, roqueros, han construido formas distintas de cantar su grito a las paredes y las calles de esta gran muela.
En la música, la ciudad nos regala formas de representar lo urbano que van desde aquellas que se apropian del “lunfardo” marginal argentino o más bien el “coba” de las villas. Donde la mezcla de ritmos como la murga y la cumbia colombiana seducen a huaynos y producen expresiones que cantan, retratando y pintando una ciudad de cuentos del tío, de robos avezados y bailantas.
Muy lejos al otro lado del puente Topáter, La Paz ha adoptado con personalidad y esencia propia. El Hip Hop, el cual ha mutado desde el Bronx y se ha pintado de colores vivos y whipalas. La rima negra aprendió a cantar en Aymara.
Más abajito aparece la mancha sopocacheña que se cree el centro de lo urbano y lo bohemio y culto. De mes en mes, por esos lados, aparecen aquellos grupos mal llamados de Rock Urbano (género en esencia redundante). Por esos barrios resuena la música de Atajo, cuya fusión con aires de flamenco, gaitas escocesas (aunque no se crea), cumbia, vallenato, kullawa, reaggue y morenada, ha logrado aglutinar en sus conciertos a cholitas, japoneses, izquierdistas, europeos y chicos del sur. Han logrado convocar a sus tocadas a la mixtura de esta ciudad, la simbiosis poco sinérgica de clases, al menos de la media para arriba.
Otras expresiones, que representan una mezcla urbana peculiar, son aquellas folclóricas de la calle Illampu, donde la diferencia no se marca por el costo de la entrada, sino por la forma en que se vivencia los rituales y códigos urbanos. El acullico como hecho exótico en chicos del Sur y franceses, se mezcla con las escalas penta tónicas de Sicuris que van jugando al show para gringos.
Probablemente se puede dar la lectura de que el hecho de la palabra esa que significa la ciudad, en poesía, en graffiti, en rima de rap, aparentemente desplaza el significado del hecho urbano a las experiencias. Trasciende los márgenes de la mesa donde se escriben, las plazas donde se gritan y vuelve luego disfrazada y validada en otro lado, en aquel donde Punto Blanco hace moda la chompa del presidente, donde las trenzas son hoy un poco más “cool” en San Miguel.
La ciudad sintetiza lo urbano como apellido, no como un todo, es así que uno podrá escuchar las expresiones rock urbano, arte urbano, teatro urbano. El rotulo como medalla para diferenciarse, como la muestra aparentemente minoritaria de una clase seudo intelectual, cuando va más allá de eso.
Lo urbano, vuelvo a insistir, debe leerse como aquello que late individual y colectivamente en los que habitan esta ciudad, cual hecho intangible y permita generar formas de significación diversas, expresiones culturales dinámicas, que mutan y que por lo mismo no están ajenas tampoco a la influencia de otros imaginarios del globo.
Lo urbano entonces, irá creando una identidad plural, habrá que escuchar sino la denuncia en rock duro en aymara, impensable hace veinte años en eventos como el Ayni Rock. Ahí se mueve sin duda otra noción de ciudad que muestra que la construcción social se transforma en menos de 30 kilómetros cuadrados y adopta aires propios, capaces de hacer temblar a los ladrillos y gritar con poesía de pared y rap.
Luego de esta reflexión ¿Cuál entonces la significación de la palabra urbana, a la vez tan grande y tan corta para esta la metrópoli de alasitas?
Parecería ser que el imaginario urbano es esto que nos funda y otorga una identidad inconsistente, incongruente pero claramente paceña. Para apropiarse de ella habrá como diría Sáenz “no solo escribir poemas, uno en última instancia debe escribir de lo que conoce y lo que ha vivido” (Extracto de Entrevista a Jaime Saénz, CD La Bodega, Fundación Patiño, 2005)
¿Será acaso necesario dormir con quiltros en el barro y en una chingana para conocer lo real de la ciudad? O acaso ¿habrá que emular al Felipe Delgado, construyendo falsos trajes de aparapita para ser paceño, para conocer lo que yace en el otro lado de la noche? Tal vez la respuesta debe estar sin duda en otro lado, tal vez habrá que releer a Borda para llegar a ella.
Considero en todo caso absurdo, plantear la pertenencia a esta mancha urbana en un continuo entre lo burgués y lo totalmente marginal, la ciudad “se está” y uno la toma y la bebe, o simplemente la ignora. El imaginario, pasa por la subjetividad de cada habitante que decide ser permeable a determinadas experiencias, como un proceso propio de construir la creencia y la significación del hecho urbano.
Cada quien podrá sumergirse en carne y pluma en la ciudad, ya que su llamado estará siempre presente, cada quien decidirá cuanto escuchar la furia del viento de la cordillera en su rostro y si algo le deja. En el retorno volverá a decir Matilde “desde lejos yo regreso ya te tengo en mi mirada ya contemplo en tu infinito tus montaña recordadas” y nuevamente el blanco del Illimaní, te recordará que la ciudad se está.
El Illimani sintetiza, desde su permanencia, a la ciudad, porque es roca y en su inmensidad geográfica a la vez es inmortal. Su existencia nombra los sentidos que tratamos de otorgarle a La Paz, porque en última instancia nosotros vivimos en el imaginario de esta ciudad. Él nos acoge, como huéspedes de distintos tiempos, ésta acaso sea la única certeza, él permanecerá luego de que nuestro último respiro seco muera
Serán las lágrimas de río que reptan,
el largo camino de piedra que te acoja,
el que penetre tus talones desde el frío
Serán los adoquines en mordaza,
los que broten en tu caminar frío
serán el fluir y la furia que taladren tu columna
(Paul Tellería Evocaciones, poema XII, extracto)

Referencias:

• Bedregal, Guillermo (2002) , Ciudad desde la Altura, Editorial Plural
• Moscovici Sergei (1982) Representaciones Sociales Edit.: Fondo Cultura económica
• Quino Humberto (2000) , Fosa Común, 2000
• Sáenz Jaime (1980) Felipe Delgado, Editorial Visor
• La Bodega, Fundación Patiño, 2005, Entrevista Jaíme Sáenz
• Revista electrónica Palabras Más (www.palabrasmas.org, Volumen 5)
• Archivo Revista Palabras Más.
• Paulina Arancibia, La Nación de Chile, 2006
• Atajo (2005) Disco Sobre y Encima
• Casazola Matilde, Cueca el regreso
• Llegas (2006) Disco Hidrometeoros

lunes, mayo 16, 2016

Digresiva proclama matinal

Esto es un ejercicio, algo así como la migraña transformada en terror a la risa del otro. Un intento lúcido alimentado por cafeína a las siete de la mañana. Escribo en casa, lejos de los lugares públicos de los cuales prefiero permanecer al margen por mi cada vez mayor intolerancia al humo del cigarrillo o a la forma en que veinte añeras inhalan con soltura y sin respeto el añejo aroma de mi espacio.

Esto es solo una digresiva prosa urbana, o tal vez nada más que la confesión silente que esconden mis ojos ante el azul intenso del cielo de otoño. Hoy quiero hacer todo y nada a la vez y sé que el tiempo se acorta y no soy dueño del mismo. Tengo mil páginas que me esperan en mis lecturas pendientes, ganas de escribir cien cuentos, setecientos versos, ver cien películas. Quiero escuchar eternamente la música que me regala la vida y también el silencio que revela la voz del espíritu, aquella que me otorga templanza y fortaleza.

Escribir es un mandato, terminar el primer capítulo de la novela a mis amigas presas un acto de devolver lo dado. Concluir de editar los brutales cuentos de la Antología del Chaco un homenaje al abuelo. Quiero llorar menos que el año pasado, reír más porque me da la gana, así con dentadura blanca en la plaza y bajo las sábanas, como en los días que buscaba monstruos marinos con mi niña. Reír como ayer, recordando los juegos que inventábamos ante "la tortuga de piedra", "la fuente de aquel jardín" “gran olla” para hacer sopa de pétalos. Reír buscando diamantes al escalar nuestra montaña secreta “esa que solo ella y yo conocemos”.

Quiero callar sobre temas de política, intolerancia y fútbol y gritar cada vez que me enfrento a la violencia a la muerte en manos de un cobarde y luego cerrar las puertas con triple cerrojo y poner dos escobas en las ventanas de la lavandería en signo de protesta urbana.

Quiero encender velas a mis muertas amadas, escribir cartas a mis “vivas” fregadas. Callarme, chillar, dormir, soñar, aletargarme y recordar que “solo se trata de vivir”. Sin embargo esto es solo un ejercicio catártico sin un hilo coherente y esta leve migraña es la señal de que mi ojo izquierdo tiembla vivo y que afuera las hojas de los árboles también tiemblan, como la vida que debe ser un temblor constante para sacudirnos de la indiferencia. Porque es su mandato, porque estamos acá para eso “temblar y sacudir” susurrando “todas las hojas son del viento”.

Quiero confesar que pese a mis avances personales, todavía tengo resistencia al ruido y caos de la ciudad que me habita. Pese a todo es bueno afirmar que esta es una proclama de optimismo y que aún de tiempo en tiempo me dan ganas de volver a dormir en ella, despertar en ella, callar en ella, riendo como se debe, besando como se debe, viviendo como se debe. Así yendo de la cama al living y viceversa.

lunes, mayo 02, 2016

Confesiones sobre la escritura


Escribir ese acto perverso con el otro y con uno mismo. Me permitió conocer en estos 25 años poetas malditos, genios prolíficos, locos brillantes y personas de una fuerza y energía maligna e inagotable frente al teclado, para pasar quince horas seguidas sin levantarse de la silla; a todos los envidio. En mi caso, debo admitir que con la poca disciplina que tengo y mis nueve horas de sueño diarias, escribir es algo que exige mucho trabajo personal y requiere aceptar sin impacientarse mis largos periodos de ocio y aquellos de burócrata/consultor que me dan el pan de cada día. Pese a lo anterior, cuando empiezo a escribir tengo terror a mis dedos, son capaces de engendrar monstruos, demonios y canallas, algo así como mi propia e ingenua forma de atrapar el mal en unas páginas. Por eso creo que escribir con largos periodos de sequía verbal en los que veo películas o leo, es lo único que me salva del delirio total de la palabra. Estoy seguro que los que viven en esto de escribir lo saben, que no es lo mismo que aquellos que viven de la escritura, eso está claro.

Hace un año, disperso y flojo como soy, me embarqué en cuatro proyectos paralelos, que hoy quiero hacerlos públicos:

1) Una Antología de cuentos sobre la Guerra del Chaco, la cual fue concebida en 2011 y despertada del coma, a fines del 2015 gracias a la persistencia de Daniel Averanga Montiel, quien me acompaña como antologador. La obra reúne a 34 autoras/es de tres generaciones: Hijos, nietos y bisnietos de la Guerra del Chaco (la lista de autoras y autores nos la guardamos como sorpresa) Junto al inquieto y "exasperante" Daniel estamos "antologando" un volumen lleno de sangre, sed, dolor, psicosis post guerra y actos de amor a la patria, a la vida, a la familia y a la muerte. A punta de bayoneta y mucha sed, nos hemos adentrado en las voces maduras y noveles que desde, la "oralidad de sus afectos" han construido imaginarios propios del conflicto, para entregarnos historias brutales que hablan de la crueldad del campo de batalla, de sus contornos (desertores, médicos y otros), de su periferia (Penelopes e Ithaca en Boquerón) y el más distante, aquel de la mirada del conflicto desde la lejanía que otorgan los años, llena de ecos de lo que dicen que fue y no fue la guerra. En esta obra que esperemos dará a luz antes del 9 de septiembre Editorial 3600 y Marcel Ramírez mediante.

2) Un libro de 12 cuentos basado en realidades cotidianas como un viaje en avión, el espanto en una caminata a comprar pan, memorias de un dealer, historia de una chica a quien le mataron al hermano y que sueña con ser policia para vengarse y otras historias de personajes paceños reales y para muchos detestables. Verdades de las que no nos gusta hablar, como el pesado aire de los hospitales psiquiátricos y también lleno de añoranzas a personajes heroicos del pasado como mi abuelo y la fantasía de jóvenes heroínas del presente.

3) Una novela ambientada en una cárcel del país, sobre la amistad de dos mujeres de la misma edad presas por delitos distintos, ambas dicen "no me arrepiento de nada" y son algo así como Telma and Louise en versión "bolivian jail", agua y aceite, dureza del norte de Europa y fragilidad de pequeña ave herida de colegio católico paceño. La mujer A mató a martillazos y puñaladas a su pareja para salvar a sus hijos "al menos esa es su historia". La mujer B jugó a ser la "Reina Nórdica" de la cocaína a sus 22 años y cayó presa por no aceitar bien algunos tornillos en un aeropuerto boliviano y por culpa de un bocón de la banda que habló más de la cuenta, como dice.
La mujer A pasó de la prisión de la sobre protección de papá, a la del marido violento y por último a la de una celda común. La mujer B tiene una fortaleza de hierro pero llora por dentro sin parar. Está labrando su libertad a pulso, es la "Jilakata" mitad gringa-mitad latina de la prisión. La mujer A tiene miedo al mundo y así misma y es capaz de aguantar años agazapada y luego despertar en ira y cortarte el cuello. Ambas tienen dos wawas menores de 5 años. La mujer A solo ve a su hijo de un año, durante dos horas los miércoles por la tarde y ama el chocolate Ferrero Rochel y el Chocapic. La mujer B vive con un hijo de dos y una hija de cuatro en su celda, come mucho atún y hace mucho ejercicio. Ambas lavan y planchan sin parar para conmutar pena (a más trabajo más días de reducción). Ninguna tiene sentencia.

Esta obra, probablemente será la que más tiempo llevará y la que más carga emocional implicará como autor. Se está construyendo en base a largas entrevistas en la prisión que se dan una vez al mes, luego de las cuales salgo quebrado por dentro y sintiéndome un cerdo. Hemos entablado un vínculo de amistad, matizado de risas, tabaco y litros de jugo de manzana, que a momentos me hace olvidar que el espacio en el que se da la amistad es la cárcel y me siento en un café con un par de buenas amigas. ´pero al salir todo vuelve a la normalidad y es inevitable sentirme un mal agradecido que disfruta la libertad y el sol, mientras ellas seguirán ahí "no hay apuro me dijo una, vienes nomas pues, seguiremos aquí" Este mes es su "presa cumpleaños" y casualmente también es el mío. Ellas se lo toman con humor el asunto y me dicen festejemos con torta. (A) cumplirá un año sin sentencia el 9 de mayo y (B) 8 años el 19. Este proyecto tardará unos años en escribirse y si ellas no están de acuerdo con su historia tendrá que ser desechada o modificada extremamente (tienen pleno derecho sobre sus vidas como debe ser).

4) Un libro de poesía que reúne en versiones revisadas y pulidas la poesía de mis dos primeros libros y lo que fue escribiendo en estos años. La voz del poeta es otra que la del narrador y luego de todos estos años, me he vuelto el peor crítico con mi poesía, la verdad la detesto, pero ella quiere salir, para lo cual hay que trabajarla mucho y eso pues, habrá que hacer...

No sé, de verdad quien seré, cuando concluya la Antología y mis tres obras, solo entiendo que se deben hacer, que no se puede parar, que el tiempo es un enemigo implacable y que la disciplina es necesaria, aunque implique el alto costo de empezar a usar las noches y renunciar cada vez más al mundo exterior. Eso sí para seguir escribiendo no puedo parar de leer nunca.

lunes, abril 11, 2016

Extracto cuento inédito Oxigeno

I, I will be king and you, you will be queen. Though nothing will drive them away. We can beat them, just for one day. We can be heroes, just for one day. Te curaría la rodilla, me lanzaría al mar contigo, no me importa que no tenga salvavidas debajo el asiento, me las jugaría en un desesperado acto de confianza, en una caída libre al pacífico, como en los vuelos de la muerte, y nos volveríamos con el tiempo brillantes huesos decorados de coral, dos cráneos amantes en un beso largo.

Te contaría mi estúpida historia, que un presidiario me espera en la cárcel para ajustar cuentas, te hablaría del alto costo que estoy pagando por la ficción y de las ganas que tengo de llegar al desierto de tu mano, los dos con un “cuerno de chivo” con treinta balas. Luego llamar al Roca ese y vaciarle juntos los dos cargadores. Tú Mallory yo Mickey, héroes solo por un día. Héroes de quien, para quien, no importa. Robaríamos un auto y nos escaparíamos hasta el sur, hasta la pinche Antártida. Llegaríamos a una vieja cabaña y nos besaríamos donde ya nadie se besa, nos morderíamos donde nadie se atreve. Nos curaríamos las rodillas, los codos, las manos, las cicatrices que no se ven, esas que las palabras traicioneras producen, que los arañazos llenos de amor dejan. Si héroes solo por un día, vos y yo mujer de rodillas magulladas. Juntos, porque sé que me miras, lo siento cuando le pides a la vieja de al lado su vaso y su cajita vacía de comida, sé que detienes tus ojos en los míos y te llama la atención mi tatuaje en latín, ese pretencioso “Alea iacta est” en mi antebrazo derecho. Sé también que me ignoras y lo tuyo es más simple que mis líos mentales, que las elucubraciones de mi cerebro químicamente acelerado que no para de fantasear. Por eso, como estoy condenado a muerte, imagino un escape brillante con vos, una heroica venganza o una caída en picada al mar, no importa pero a tu lado. Fui lejos sin saberlo, jodí a la madre de un narco en un cuento que encima fue premiado y solo quiero que este avión se sumerja en el pacífico, agarrar la mano de la vieja sentada a mi lado, decirle que rece a su dios algo por mí, por mi familia, por mis hijos, luego salir de este asiento y correr a buscarte y pedirte ser agua, solo agua, porque lo merecemos, porque sé que estamos hartos y queremos por igual que la sal sane nuestras magulladuras.

Basta, todo tiene un límite, sola, cansada, aburrida de que me toquen los timbrecitos de que me digan que los audífonos no funcionan, de que me pidan algodones, de los críos llorando, de los pelados vomitando, de los viejos babeando. Hastiada pero clara, porque no soy ninguna opa y sé que el imbécil me mira con ganas de llevarme de nuevo a un hotelucho, esta vez en Santiago, porque me sonríe. Yo no soy estúpida, en esa estúpida cocinita pegada a la cabina se escucha todo, como le dice a su mujer que no hay nadie y le pide perdón y le jura por sus hijos, que solo fue una noche de debilidad la que tuvo y reconoce que pago una puta, así claringo lo escucho una puta en Madrid y fue ella la que manchó la camisa, pero fue un desliz y que el amor que los une es otra cosa, es eterno, es de por vida, es un juramento que perdona el pecado y la arrechura otra cosa un desliz con alguien sin importante y que ella tiene que entender que es hombre y tiene sus debilidades y que una puta es una puta y punto.

Me imagino arrodillada entrando a la cabina, sangrando como la virgen de los aires, llorando y reclamando como pudo referirse a mí de esa manera, donde estaban las palabras de las sábanas, donde estaba yo que a él no le cobré, que a él le di esa cosa que no sabes cómo se define pero haría que te cortes las venas para que no te dejen, que ¡carajo me enamoré! del tipo de imbéciles que le gustaba a mamá, pero no hago nada, respiro, preparo café, pongo colirio en mis ojos y salgo a servir el almuerzo. Al final de cuentas esto duele, arde cien veces más que mi rodilla pegada a la media nylon que los moretones en mi brazo. Pero no señor, yo no soy la cosa de nadie “soy una mula” yo me muevo cuando quiero, yo hago cuando quiero y todo está casi listo en tres años financié el alquiler y ya tengo para la casa. Termino de servir el almuerzo, vuelvo a despertar al del 4 C y le lanzo la bandeja en sus piernas. Entro a la cabina, alegre, sonriente, una diva, invitó café al copiloto, luego al imbécil. Me hago la sonsa, me tropiezo, lanzo las tazas y el café caliente se derrama en el panel de control, pido perdón. Lloró. Aprieto el botón, ese que todos los pilotos saben que nunca se toca. Estamos a siete mil metros, faltan dos horas más de vuelo, me encanta el azul oscuro del pacífico. No me arrepiento y vuelvo a tocar el botón que nadie debe tocar, me gritan y salgo llorando, pidiendo perdón, los veo a los dos con la cara de pelotudos, queriendo llamar a la torre de control, decir algo, hacer algo. Me limpio los ojos, cierro la puerta de la cabina por fuera. Aprieto el otro botón el que hace que caigan las máscaras y veo las caras de la gente asustada que no se acuerda ni mierda de lo que les dije en las instrucciones de despegue. Tienen quince minutos de oxígeno y no lo saben, los que con los nervios se acaban antes.

El avión se sacude y pierdo el hilo cuando terminaba de hilar la opción D de mi encuentro en Chile, caen las máscaras y la vieja del lado grita, el oficinista se enreda con las pitas, el gordo de enfrente transpira y se la pone. Yo busco la canción exacta, nunca pude vivir los momentos claves sin banda sonora, lo reconozco, la delgada línea entre escribir y vivir para mí no existe, todo es una historia que merece ser narrada y nada de lo narrado jamás será una buena historia. No importa, me pongo la máscara, me acuerdo de la frase de Tyler y respiro para sentir que todo se ponga tranquilo  I can't explain you would not understand, This is not how I am. I have become comfortably numb. Pero no pasa nada, solo se me secan las manos, me mareo, mi corazón se acelera. Lo real nunca es como en los cuentos, lo real nunca es como en tus pelis favoritas, esto es un avión no la alfombra que se tragaba a Mark en Trainspotting. No, esta cosa se está sacudiendo y nadie dice nada. Anticipo el final D, Roca esperándome con ganas de partirme la cabeza, irritado por mi ausencia, haciendo la llamada a los tipos de Santa Cruz que luego secuestraran a mi familia y decapitaran a mi mujer (lo menos duro) y a mis hijos el horror más grande.

viernes, marzo 25, 2016

Pesa nervios


I

La espalda duele y comprime el lugar exacto que retuerce la pierna izquierda, la rodilla izquierda, el hormigueo del dedo izquierdo. Músculos, tejidos, y nervios duelen, pero no es el dolor lo que importa, es el saber hacer con el pulso constante del dolor que se duele, respetándolo en silencio. He ahí la ofrenda, el sentido de los ayes, de los atataus, de los uyes que valen ya solo por el verdadero acto de dolerse.
Esto no se trata del hacer con el síntoma que se muestra desde el cuello como piano mal tesado, del ojo que tiembla y no llora, del cráneo que late, de la pierna herida por el nervio en forma de pierna. Ser más allá del dolor que duele sin quejarse de la causa y aceptando el efecto. Viernes de dolores invisibles, de alma desgarrada, ese viernes que te pregunta o que no te dice nada.

II
Hay certezas que provienen del músculo, del hueso, de las uniones pegadas a fuerza de sangre y nervio, verdades físicas que confiesan la envoltura y hacen que el cuerpo hable lo que el otro calla. Es ahí entonces que se revela la sombra del delirio que aún no delira y se entiende que todavía debe dolerse el otro lado del cuerpo para estar cerca acaso de lo que nombraba el poeta.
En el hacerse cargo del cuerpo, cargarlo al hombro como cruz llena de entrañas y fluidos se encuentra el acto de escribir, como una impostura, un hablar desde otro lugar, poniendo la palabra dolida en la palabra como vendaje simbólico a lo real del cuerpo, paliando la espera hasta el día en que las tripas se revuelvan y las vértebras se compriman exprimiendo jugos y fluidos, dejando despojos en un viejo catre, pero junto a la palabra exacta y real, esa que saldrá en el estertor de una mandíbula rígida y una lengua seca. Antes sin embargo, habrá que transitar lo que queda escuchando al que habla, desde aquel lugar que no termina ni empieza en la envoltura, la palabra sin carne, verbo sin cuerpo.
Mientras me sostengo en la escritura, miro la mesa y me pregunto por lo que pasa al medio, en ese espacio que se forma, entre la silla que me sostiene y mi glúteo izquierdo, por la palabra que podría caber, donde presiona, como dedo de torturador e irradia como trueno el dolor del nervio y mi nalga se ríe, mi dedo se ríe. Calla la lengua, cesa la palabra y vuelvo a la cama recordando a Artaud: “Nada de obras, nada de lengua, nada de palabra, nada de espíritu, nada. Nada, sino un bello Pesa Nervios”

martes, marzo 08, 2016

Amo a mi mujer


"Hoy tengo que despertar temprano, comprar un pastel (es algo así como un cumpleaños femenino) asegurarme que las flores encargadas lleguen a tiempo (365 rosas como le gusta), que el oso escogido en la juguetería sea el más grande y suave, para su cara, para sus huesos y que no se destiña, porque esta llora de todo.

Hoy hay que decir lo que se dice, pedir disculpas por los otros 364 días, contener la impaciencia, aguantar los celos, no levantar la voz, no gritar, no decirle puta, porque tú y yo sabemos que lo es, basta ver como se viste cuando insiste en salir a la calle conmigo, se pone esos pantalones, esas faldas, ese escote, para provocar a otros hombres para que más va a ser pues, para provocar, para hacerme enojar. Por eso la he tenido que dejar vigilada y solo sale cuando yo digo y con el chofer, para que quiere la calle si acá en la casa tiene todo, tres empleadas, tele plasma de 52 pulgadas para ver sus novelas, gimnasio para que se ponga buena, cuando vamos los sábados a las fiestas en la hacienda de los Nushker y la miren con envidia mis amigos. Para que quiere salir sola, solo para hacer algo malo pues, no soy tonto, soy hombre y se cómo jodemos los hombres.

Hoy es el día en que uno tiene que mostrar, ser bueno, con esta mal agradecida que vive a mi lado, que solo sabe mentirme, por eso de tiempo en tiempo merece un par de puñetes, además le gusta, yo sé que le gusta, porque los espera callada y luego se excita y me besa, pero ya me está cansando, que no me agarre con unos tragos y con la Glock cerca, porque no respondo.

Es que es una mal agradecida hermano, hoy no merecería nada, hasta ahora no aprende a ser más fuerte, no entiende como son las cosas en esta casa “si se porta bien todo, si jode nada” pero no entiende, siempre tiene que arruinar la vida, por eso se hace pegar y después como si fuera mi culpa llora de todo, haciéndome quedar mal frente a mi hijo, enseñándole a ser teatrera a mi hija. Nunca supervisa bien lo que cocinan las sonsas de las empleadas, perdón “trabajadoras del hogar se dice” ahora (encima piden doble aguinaldo). Cuando va al tenis en la mañana aprovecha para mostrarse así en short por los cafés de San Miguel y luego llega a la casa hecha la inocente, pero yo sé pues el chófer me cuenta todo, como ríe, como habla con sus amigas. Es una mal agradecida que no ve todo lo que le doy, trabajo doce horas al día en este lugar por ella, para que no le falte nada y eso no cuenta, se queja de nada, hace lio de todo, por eso merece un par de lapos. Pero hoy hay que abrazarla como cuando me enamoré de ella, era la más rica del curso y yo el más pendejo y pintudo, se la volé al Guillermo, la quería, de verdad que la quería, pero luego se volvió una zorra, una coqueta, usando mi plata para salir a mirar a otros tipos. Como decía mi padre “la confianza es buena pero mejor es el control” y yo ya no confío en ella, pero si no la felicito hoy día se mandará un escándalo, delante de mi hija, poniendo a mi hijo en mi contra. Por eso hay que decirle lo que quiere escuchar, darle todos los regalos que quiera, así la tengo controladita, calmadita. Y me dirá que me ama la mentirosa, porque es una manipuladora. Me olvidaba, encima hoy hay que besar a mi secre, esa rica de veinticinco, si no fuera por ese “mi cuerito” no aguantaría tanto estrés en el banco, en la casa. Además a ella le gusto y sé que me tiene ganas, al final sabe que si no se deja “de un carajazo patitas en la calle”.

Hoy ordené organizar una salteñada, en la sala de reuniones. Hablaré bonito a todo el personal, incluso se verá bien que use mi camisa de seda con corbata rozada. Daré el discurso a todos los empleados, le he pedido que me preparen unas estadísticas sobre eso de la violencia y las mujeres muertas y después dejaré que todas salgan media hora antes, felices se van a ir corriendo con “su pasito ridículo de secre”. Ya ordené a Recursos Humanos comprar cuatrocientas rosas, yo daré unas cuantas tal vez las primeras veinte, solo a las más buenas, a las que me respetan, a las que se dejan prender en las fiestas, las otras las feas, las sonsas e ineficientes que se jodan.

Hoy hay que decir lo correcto, hablar de la violencia, de que en esta empresa somos socialmente responsables, de que promovemos la equidad de género, por eso puse a una mujer a cargo de Recursos Humanos, por eso y porque calladita me hace caso y aunque parió tres hijos todavía anda buena. Luego hay que ir al medio día a mi departamento de joda con la secre “esa con unas rosas estará feliz” y después al final del día volar a casa, ir a cenar al Jardín de Asia, con los cuates y sus mujeres. Estar tranquilo, tomarme solo un par de copas de vino. Hoy no se puede poner orden, hay que aguantar, después se quejará, luego irá a la policía, luego le creerán todo y yo soy un hombre muy público, el Presidente de una gran compañía y hay que cuidar la imagen Eso sí, siempre alerta hoy hay que mirar todo, registrar todo, no dejar pasar nada, ni como habla, ni como mira, ni como chatea en su celular, si va al baño con sus amigas, todo, todo, porque después hay que poner las cosas en claro. Al final es una sonsa nunca supo mentir, nada de esas cosas de que me tiene miedo, de que está amenazada y que la violencia psicológica la tiene atrapada, esas son pavadas inventadas por las feminazis de sus amigas, pero la estoy alejando, por eso construí nuestra casa en la punta del cerro.
Al final la cosa es más simple respetos guardan respetos, me trata bien y tiene todo, se porta mal, se pone orden, así no más es la vida, yo pago yo mando, pero esta no entiende. Cuando peleamos, por su culpa, porque me hace enojar le doy unos golpes obvio es mi mujer, pero donde no se note y si se me va la mano y le pego en la cara o le agarro fuerte los brazos, sabe que tiene que decir que los moretes son producto de las gradas, de las sillas, de un accidente en el gimnasio, hay que diga otra cosa ya sabe lo que pasa.

Es una pena hermano, ella nunca supo cómo tratar un hombre, mi suegra por ejemplo es una santa y le dice hija una buena mujer “no ve, no habla, no escucha, solo hace caso” Esas eran mujeres 50 años casada con mi suegro, una dama. Esta salió terca con eso de querer estudiar psicología y leer libros que le llenaron de pajas la cabeza, que use pues su psicología para educar a mis hijos. Al final cree que sabe cómo funcionan las cosas pero no tiene idea de nada, el mundo es de los hombres y así seguirá siendo y punto, a ratos me da pena y hasta ternura lo ingenua que es.

No importa, de todas maneras la amo y hoy día la voy a sorprender y pensándolo bien todas son unas perras menos ella, hoy recibirá el oso más grande, cenará lo que quiera, reirá con esa voz que me enamoró, será la reina como fue el primer día antes de empezar a portarse mal y que tuve que enseñarle a palos, encerrándola en la casa para que no haga sonseras, porque todas hacen macanas, menos mi hija, ella será diferente, menos mi mamá y mi hermana ellas son unas santas.
Hoy con mi hijo, que ya es bien macho y saca la mierda a quien lo joda, como su padre, la despertaremos temprano, saltaremos en la cama, le daremos besos y flores, y el oso grande, y lloraremos diciéndole que es la mejor y luego al oído le diré “perdón mi amor si a veces no te trato bien” (eso siempre funciona). Le diré nunca más, porque de verdad quiero que sea diferente, que funcione de una vez, que deje de ser terca, que ponga de su parte para que todo esté bien. No se da cuenta con tanta mujer que anda muriendo y tantas leyes que ahora las protegen que las cosas tienen que ser diferentes. Es su día y hay que mostrarse buen tipo, hoy hay una tregua, mañana que no joda, mañana que haga las cosas bien, que entienda que las flores, el oso y las palabras lindas no son gratis, que aprenda de una vez quien manda y dejé de andar con esas lesbianas feministas que le meten mierda en la cabeza. Si mañana es otro día y si no entiende cómo funcionan las cosas, el viernes en la noche saco la Glock y punto".

jueves, febrero 04, 2016

El amor no mata

Una mujer ama una mujer, un hombre ama a un hombre, una mujer ama a un hombre, un hombre ama a una mujer. El amor desea lo mejor para el otro, sacude el alma, llena de versos y mariposas la panza, es eterno, un día mil días, cinco mil años.. Amar no mata, lo hace la violencia disfrazada de te amos, esa aprendida, alimentada, ejercida sistemáticamente, como forma errada de retener a quien sientes tuyo/tuya.
La violencia existe y seguirá en un país donde la impunidad de un sistema. judicial es cómplice de feminicidios de violaciones, de la trata de mujeres. La violencia de género es perversa y se inscribe en la lógica Amo (a) -Esclavo (a), se ejerce con un látigo bañado en miel y genera abuso de poder, abuso económico, silencios que hieren, ofensas que someten, culpabilizan, inmovilizan, congelan, destruyen.

La violencia maltrata, física y psicológicamente, mina el amor propio, produce miedo, mucho miedo y si no sales a tiempo termina con tu vida a balazos, cuchillazos, con un soga quebrándote las vertebras del cuello, a palazos, a empujones, con una llanta pasando por tu cabeza, a golpes, muchos golpes. Perversión y sangre van de la mano, matan los te amos que se trastocan en eres mi propiedad y no miras a nadie sin mi permiso, no escribes a nadie. Los celos llenos de flores, los te pego, los te quiero, los ruegos, los perdóname no lo vuelvo a hacer, antes de volverte a pegar, las lágrimas después de dejarte desangrar.
La violencia no solo es un tema de dos, deja marcas invisibles en hijas e hijos que luego reproducirán el círculo de violencia, se defenderán del pasado golpeando el presente o callaran ante los golpes pensando que los merecen. La justicia lenta y podrida si falla conforme a la ley lo hace luego de un martirio de las víctimas y si se logra, solo dará un ligero alivio a las familias, nunca devolverá a las víctimas.

Hoy en la vigilia de Varinia, como en la marcha de justicia para Andrea Aramayo, sentimos la impotencia y el horror en el pecho. Hoy fuimos Varinia, Andrea, Erika,Verónica, Claudia, Analy, Patricia, Lidia, Manuela y las voces de más de seiscientas mujeres muertas en seis años una cada tres días , seís de cada diez en manos de sus parejas. Hoy gritamos con la garganta salada de lágrimas, sabiendo que la muerte deja dolor y que este debe ser fuerza, coraje, sacudón para una sociedad pasiva y acostumbrada a decir " bueno una más" .
Estamos de pie somos más sin miedo a la impunidad, al poder junto a Helen Alvarez y la Familia Buitrago y los cientos de madres y padres que perdieron una hija un hijo.. Seguiremos de pie como hombres y mujeres, como padres, como madres, como hermanas, como hermanos. Por nuestras hijas acá estamos.‪#‎niunamenos‬

sábado, enero 09, 2016

Juan

Juan dice luego se desdice, Juan quiere luego se desanima. Juan es un ser humano con un si tan débil y un no tan escuálido. Juan tiene aún mucho que trabajar, mucha mierda que sacar de su interior para ser alguien sin doblez. Hoy cree saber lo que quiere y ya no quiere en su vida, aunque implique alejarse un tiempo de ciertos lugares y personas, lo cual lo afecta y lo irrita.

Juan, si piensa en un futuro muy lejano, es probable que mañana vuelva con todo a lo que lo destruye y la cague nuevamente. Luego seguro se dará unas latigueadas y con achichius y ayayays se arrepentirá y dirá nunca más tatito, o tal vez no dirá nada y seguirá en el exceso y lo disfrutará calladito, como le gusta, hasta que un día sin aviso, previo estire los cachos al pie del vaso y el espejo lleno de diamantes.

Juan es humano, contradictoriamente humano, pero tiene razones grandes más allá de sus miserias para seguir y mejorar, por eso acepta el consejo que es mejor pelear en el presente "un día a la vez", aunque duela, aunque quiera tirar la toalla. Aún tiene muchos demonios dentro y sacarlos duele, cuesta, raspa y sabe que así será y seguirá siendo hasta el final de sus días y punto.

martes, diciembre 08, 2015

Clonazepam y circo





Antes pelo, ahora gente
antes lucha ahora circo
antes pan, ahora clonazepam
pastillas la última esperanza negra
podés pedirle pastillas a tu suegra (A.C.)


Diario de un paciente:

Escribo con el cerebro lleno de corto circuitos escuchando clonazepam y circo, con el café barnizando el viejo hígado que por profilaxis y mecanismo de sobre vivencia anda destilando un coctail de pastillas que terminan con "pam", tina" "zina" y "pina". Me han dicho que las necesito durante unos años para evitar la rebeldía subcortical en mi cerebro, esa que me produce intensas ganas de matar al vecino y al conductor del camión del gas.

El psiquiatra dice que, en mi caso, las pastillas son una especie de bloqueador solar para que no se pongan rojas mis neuronas, una forma de hacer más tolerante la convivencia conmigo mismo y la cantidad de imbéciles que pueblan mi ciudad. Dejé la ginebra y las drogas duras hace meses, de vez en cuando me fumo un porro o  duermo con la mujer que nadie conoce, cantándole al oído "you just keep me hanging out" antes de que diga vestite y pagame. De vez en cuando también acaricio a un perro y voy caminando a la iglesia,

De vez en cuando lloro, voy al fútbol, me mato de risa, tengo charlas coherentes de política y de cine, asisto a las rebajas de tiendas de ropa infantil, doy una charla sobre literatura y poesía cochabambina moderna, participo en debates políticos, negocio con duros empresarios. De vez en cuando también me dan ganas de usar corbata y firmar muchos memorandums de llamada de atención y ejercer poder, poder, poder...

La mayor parte de los día solo leo y veo películas en casa (la gente de los cines me espanta), escucho a The Srokes, The Antles, Eagles of Death Metal, Tom Wais y al viejo Wagner. Cuando me siento mejor escribo cuentos llenos de asesinos, sangre, mujeres golpeadas, niños abandonados, junkies, marineros y sicarios. Otras veces me burlo de Carl Orff, escucho a Leonard Cohen a Nina Simone a Amy Winhouse y tiemblo con el Requiem de Mozart, entonces escribo malos poemas, llenos de gerundios y mi mi mi, tú, tú, tú.

Otras veces trato de llorar para tener tinta y ser un poeta maldito pero sensible y no me sale ni mierda las pastillas han amordazado mi llanto y una cantidad de pensamientos optimistas invaden la pantalla y me da bronca,  tengo un terror indescriptible a que el espíritu de Paolo Coelho se apodere de mi, a  dormir y despertar con la panza de Neruda y el bigote de Benedetti.

Pese a todos los químicos la bronca está bien instalada en mí, solo la tengo adormecida, soy como Alex mis drugos, solo estoy envuelto en una camisa química y ya pronto volveremos a matar debotchkas, por ahora los gritos y la bronca va para adentro, están dentro la cabeza.

Un psiquiatra no te corta la pluma, igual escribo, me burlo de él, disfruto llenando su cabeza de acertijos literarios, de metáforas disfraza síntomas y yo me burlo recordando las madrugadas de Fernet con "coca”. Escribo con el cerebro apagándose, aburriéndose, serenándose, pero con los demonios vivos, bien atentos.

Desde que empecé el tratamiento, la gente por su parte está muy contenta con mi desempeño social, ahora sonrío más, ya no toco bocina a los minibuseros, digo buenas noches de forma serena, digo buenas tardes con un aire de paz. Me duermo a la misma hora, sin hacer mucho escándalo, sin pelear con las almohadas y las sábanas rebeldes. Si, las pastillas con pam, con tina, con zina son más aburridas que otras inas pero aunque me duela, debo reconocerlo me hacen ser un caballero

lunes, noviembre 02, 2015

Sobre los jalouines

Entre tanto chauvinismo religioso que da vueltas por estos días, que sí Halloween es la fiesta del mal, que los buenos creyentes deben encerrarse en caza y escapar de brujas y hechiceros. Entre tanta necesidad de mostrarse a favor de la tantawawa o la calabaza, yo elijo la risa como vínculo entre la vida y la muerte, camino enseñándole a mi hija que recordamos a la muerte porque es parte de la vida y que escogimos un día como su cumpleaños para hacerla más presente, como hacemos con los vivos y nada más, sabiendo que el cuerpo es materia que se pudre y que queremos creer que hay algo más que huesos. Para que tanta defensa a ultranza de dogmas, a veces hay que ser más simple y deleitarse con la creatividad, comer ricos dulces, asombrarse en familia y desarrollar la imaginación visitando casas tenebrosas y narrando cuentos de terror que estimulen la capacidad de construir historias. Si, la burla como afrenta, la carcajada en la imagen de la muerte para encararla y decir estás en mí y estaré en ti, tan natural como el ciclo de la vida misma y no saber la fecha exacta es una linda broma que le otorga suspenso al asunto. No tomo partido cultural o espiritual de ningún tipo en estas fechas, simple elección arbitraria del cambio de mes en el calendario gregoriano que nos rige.
Los rituales de nuestro presente sin duda se fueron gestando en épocas que el conocimiento estaba vedado, que el saber era propiedad privada de una iglesia llena de miedos en la que primaba el pensamiento mágico y que la búsqueda independiente de la verdad era un acto del maligno. Ese oscurantismo dirían algunos, esa curia castigadora con pánico a la ciencia" y Galileo replicandoles "y sin embargo se mueve" . Ni que hablar de lo horrendo de las brujas, mujeres hambrientas de saber y conocimiento, complicando la vida al hombre, que usaban la escoba no para barrer la casa sino como símbolo de libertad,. Que afrenta mi dios, que afrenta, reunidas para hablar de derechos, de igualdad, de acceso al conocimiento " a la hoguera en mitad de su aquellare, a la hoguera".

Por estos lados el sincretismo, la imposición religiosa pisando la creencia del otro, imponiendo un dios a lo europeo a mayas, aztecas, incas. Dominación con una fe temerosa de la fe del otro y entre la vida y la muerte ambas miradas con rituales para celebrar a las almas que levitan quien sabe donde. Creer hace bien y al final ¿que o quién te otorga el derecho de cuestionar la esperanza ajena?
Es que la negación frente a la partida del otro, el misterio de lo desconocido de la muerte, desde el principio de los tiempos, en las diferentes culturas, construyó significados y rituales para dar sustento a la esperanza de que el otro no se fue, de que se transformó. La esperanza y su absoluta terquedad, la fe con su incuestionable certeza "aferrate a la resurrección de Cristo eso da razón a todo, hubiera dicho el Apostol Pablo.

Es que cuando la muerte toca es necesario construir algo que permita creer que quien se fue sigue aquí. Calabazas, tantawawas, mesas con comida, bebida y muchas flores para esperarlos. También son útiles las escaleritas para que las almitas bajen del cielo a determinada hora, de determinado día. Al final en un mundo tan chiquito las miradas culturales a la muerte se yuxtaponen y producen tantawawas con cabeza de calabaza. Así fue antes, en la colonia, en tiempos de que los ajayus tenían que bailar con santos y la Pachamama cosechar con la Vírgen María. Así era y así seguirá siendo. Cada quien construya sus significados para enfrentar a la muerte, a la oscuridad como la otra cara de la luz, como le plazca.

Perdón por la digresión, esto fue solo un picoteo de ideas antes de ir a saludar a mis muertos. No sé que hay del otro lado, me cuesta entender una existencia sin tiempo, sin final, una eternidad suspendida hasta el infinito y a la vez me aferro a la posibilidad de la inmortalidad, aunque sea desde la palabra. De momento ayer reí como niño y hoy comeré como hombre, pensando en mis muertos, sabiendo que están en mí porque quiero que así sea, porque los evoco en la memoria. De la eternidad no puedo hablar porque aún no estoy del todo muerto.

jueves, octubre 22, 2015

Cordero



Deep into that darkness peering, long
 I stood there wondering, fearing, 
Doubting, 
dreaming dreams
 no mortal ever dared to dream before 
(Edgar Allan Poe)

Lanza un solo eructo, con cuidado hacia el lado de la cocina y de pie para que el sonido no sea amplificado por la presión natural, que aumenta en los músculos abdominales al estar sentado. Ha comido dos platos de estofado de cordero y está satisfecho. –No es mi culpa que me guste tanto, me hago cargo de lo que pase---piensa.  Esperó tres horas para el almuerzo, está consciente que luego de los diez minutos de placer que le produjo engullir diez pedazos de carne, en las próximas horas sufrirá los horrendos dolores que guarda en sus cavidades y tendrá que decidir.

Tiene las encías violáceas, los dientes separados y amarillos, ha escrito un solo libro de cuentos y ganó dos premios literarios. Detesta la música trova, más incluso que las monturas de carey. Lo suyo es el metal (el que se escucha, el que sostiene sus lentes), lo de la escritura para él es un suplicio del que no puede escapar. Ha sido invitado, luego de mucha insistencia, a un almuerzo/encuentro de autores por el Director General de una editorial local interesada en hacer una nueva edición de su obra. Hay mucho interés en escuchar lo que piensa sobre la escritura, en que se inspira, que hace que su pluma sea tan brillante y oscura. Se espera también que confiese que brutal obra se encuentra preparando, detrás de ese su silencio. Todos saben que es un tipo de pocas palabras, antes de ser reconocido nadie había escuchado de él, apareció de golpe en la escena literaria local e internacional luego de ganar el Premio Nacional de Cuento y un reconocido premio español de narrativa contemporánea, ambos el último año. Los escritores locales apenas lo escucharon decir frases cortas al momento de recibir ambos premios, un “gracias es un honor recibir este premio pero no me lo merezco” “estoy contento de que la obra haya hecho lo que tenía que hacer” fue lo único que repitió en los diferentes intentos frustrados de entrevista. Nunca lo han visto escribir, no conocen su letra y sin embargo esperan el momento que hable y diga lo que ha venido callando todo este tiempo. Él por su parte ha venido a escuchar y prestar atención a todo lo que de su obra se diga y espera retirarse temprano y volver a encerrarse en casa y escuchar a todo volumen a Mercyful fate, su banda de culto.

Después del almuerzo los invitados se ubican en la sala, sentados en semi círculo. Él escoge el lugar al final de la media luna de sillas y sillones dispuesta por el anfitrión. La última silla de la punta derecha ha sido la elegida, cree que ahí estará más protegido y seguro por si el malestar lo obliga a comportarse de manera desagradable. En el momento que su estómago inicia el baño ácido a los restos de cordero muerto, se sirve un vaso de ron, escuchando la primera ronda de opiniones literarias. Mientras los asistentes empiezan sus intervenciones, empieza a mover la lengua, acaricia la parte trasera de sus dientes, mientras va reconociendo las irregularidades e imperfecciones en la cara posterior de sus molares, sus ojos saltones siguen con curiosidad el partido de tenis verbal entre un poeta y un narrador – Él les hubiera mandado una parvada de cuervos para que les sacaran los ojos a picotazos--- Imagina la escena con la banda sonora de  “Live Like an Angel and Die Like a Devil” the Venom y luego se sirve el primer vaso de ron. Se sienta, vuelve a mover la lengua y se prepara para lo que está a punto de comenzar.

Durante toda la semana estuvo pensando que no era buena idea asistir a este encuentro, el rato menos pensado las cosas podrían salirse de control, entonces trata de tranquilizarse tarareando mentalmente “As a being now possessed of a human body In this world I swear to give my full Allegiance to it's lawfull”master"

 Está a punto de hablar pero se calla, el cordero muerto nuevamente ha tomado el control y solo piensa en resolver el detestable suplicio de los pedazos de fibrosa carne hervida incrustados entre sus muelas. Le molesta en particular unos trozos gruesos entre su primer y segundo molar izquierdos. Mientras la conversación literaria, empieza a transformarse en un acalorado debate sobre la vigencia de la narrativa latinoamericana, sus ideas, las buenas y las malas, se han evaporado en su sangre y no lo dejan imaginar la de los asistentes. Toda su energía y lucidez han cedido paso a los dilemas bucales, en este momento ya no es un vehículo para la palabra y ha empezado a convertirse en una encía inflamada, sabe que si no interviene pronto, su boca empezará a hincharse irremediablemente y en la noche, además del viento y la certeza del sonido en la ventana, deberá enfrentar insoportables dolores maxilares los cuales no lo disgustarían en absoluto si no fuera porque tiene que escribir al menos cien páginas al retornar a casa.

La carne muerta de cordero hervida por horas es blanda y fibrosa como los despojos de los pecadores en las cuevas del infierno. Su boca asemeja la caverna en la que imagina pasará la eternidad, oscuro lugar compuesto de fluidos ácidos y legiones de demoníacas bacterias capaces de disolver cualquier alimento, cualquier beso. Sin embargo contra las fibras de cordero no puede, esos pequeños troncos de musculo, más allá de su delicioso sabor, en bocas como la suya tienen la capacidad de sellar el espacio entre las muelas, prolongando intensamente la forma de su encía. Mutan y se vuelven parte de su ser, tomando control de su interior. Él lo sabía, todo menos cordero le había dicho la voz, el cordero significa sacrificio y no se sacrifica nada por nadie.

Estofado de cordero, buena elección para una reunión de escritores y a la vez una trampa perversa. Termina su vaso de ron y respira, disfruta el hormigueo que le produce la sangre acumulada en sus extremidades, siempre le gustó mantener su pierna izquierda durante mucho tiempo en la misma posición, jugar a la gangrena, a la podredumbre del músculo, a tener una prótesis y luego caminar rengueando. Perder la sensibilidad en la pierna lo relaja y siente que algo de muerte lo controla. Se levanta rengueando y camina los cinco pasos que lo separan de la mesa del comedor, improvisado bar formado por las diferentes botellas de alcohol, gentileza del anfitrión e invitados.  Se sirve el segundo vaso de ron, una medida de cuatro por cuatro, como una forma de acompasar de la forma más básica la musicalidad de su suplicio. Cuatro dedos de ron, cuatro hielos, cuatro dedos de Coca Cola, cuatro pasos de ida, cuatro pasos de vuelta.

Vuelve a su silla, bebe el primer trago. Hace buchadas, enjuaga toda su boca esperando el alivio en sus encías y que la fibra muscular de la carne de cordero, las células fusiformes, carentes de capacidad contráctil, se suavicen y su boca encuentre alivio. Bebe y espera el ron no hace nada, decide hacer un recorrido bucal con la lengua, empujando con vehemencia las fibras musculares entre las muelas pero es inútil, pese a minutos de agotadora batalla no logra moverlas ni un milímetro, peor aún lo único que ha logrado es incrustarla más al fondo ---Las muy malditas tienen tenazas o ventosas de pulpo. Piensa, antes de presionar las mandíbulas con furia.

En unos minutos terminará la exposición del narrador más importante del encuentro, aquel que escogió el diván guindo de la sala para apoltronarse y mirar a todos con gracia (ventajas de pasar los sesenta años). El pequeño hombre expone de forma apasionada las similitudes narrativas y psicológicas entre James Joyce y Jaime Sáenz, sosteniendo que La Paz y Dublín son equivalentes, en cuanto rescatan a la ciudad como personaje. La exposición termina y piensa “Esto de escribir es cosa seria”.  

Cinco minutos después es el turno del poeta que ganó un importante premio en Estados Unidos, quien compartirá su vivencia sobre el proceso creativo y las excursiones por Norteamérica. El vate cuenta los detalles de su obra recientemente publicada al inglés y que fue considerada un poemario magistral por la crítica estadounidense, el tema: Geese monogamic behaviors and perversity of Canadian hunters o algo así como La monogamia de los gansos y la perversidad de los cazadores canadienses para acribillarlos con escopeta. --- La violencia inesperada del más fuerte, despluma el amor, afirma antes de reflexionar sobre el triste destino de desorientadas gansas viudas, las que, luego de perder a su compañero, regalan un vuelo errático lleno de imágenes aladas, que llaman a poetizar sobre la inmanencia del ser, la fragilidad del cuerpo, la levedad de las plumas y la poca gracia de los perdigones penetrando el musculo. Otra vez el maldito músculo piensa, mis encías están latiendo, siente --- Die by the sword! Les gritaría pero tiene la boca hinchada y solo atina a mirar y mover su calva cabeza como esos perritos de taxi, lo que causa sin duda una sensación de aprobación en el poeta y alegría en el anfitrión.

Podría usar sus dedos, aprovechar que la mujer de botas cafés y buzo negro dejó de mirarlo y emprender un decidido acto de arrancar de entre sus encías hasta el último pedazo de carne. Sin embargo dos cosas se lo impiden, sus manos son gordas y de dedos pequeños, lo que dificulta formar una pinza efectiva y por otro lado esa mujer ha penetrado en el aire que respira en sus entrañas y no quisiera mostrarse desesperado en frente suyo, a decir verdad su presencia es de las pocas cosas, que hacen que permanezca en el encuentro. Melissa, you were mine Melissa, you were the light, le cantaría arrodillado ofreciéndole el sacrificio Melissa, can you hear me? Melissa, are you there? Le dice desde sus implorantes silencios. Para ella el prácticamente no existe, lo miró tres veces: una cuando le pasó el cenicero, la segunda cuando se agachó para amarrarse el zapato izquierdo y la tercera cuando estornudó y su saliva, sabor a musculo de cordero, formó una grotesca mancha sobre el vidrio de la mesa. Esas tres miradas lo convencieron que ella era la encarnación de Melissa, la hechicera a la que le cantaba Mercyful fate, sin embargo para ella fueron un simple acto reflejo, está encandilada por las lúcidas ideas de su pareja, un novelista con apellido de fruta y con un solo cachete inflado por un enorme bollo de coca, al que vendría bien clavarlo a una estaca. --- ¿Si masco un poco de coca, se debilitará la carne de cordero y mis encías verdes se sentirán aliviadas? Piensa, justo en el momento que la chica de buzo negro, frota con la uña pintada de negro de su pulgar izquierdo una ligera mancha blanca en su sudadera. Él imagina que ese acto, debe ser una forma de limpiar las huellas que producen las explosiones del amor masculino, sin embargo para ella es simplemente un ritual para mantener la atención en la sesuda intervención del siguiente autor, un escritor de dientes de porcelana y crespos cabellos. 

El escritor de blancos dientes devela en público el argumento de su última novela, algo muy a tono con los tiempos actuales en los que toda la literatura del mundo puede ser encontrada en internet --- Estuve pensando que pasaría si alguien copiara a mano una colección de los más famosos cuentos del siglo XX y les cambiaría el  final para luego volverlos a subir a la  red, simulando que son los manuscritos originales, celosamente custodiados por la biblioteca de la Universidad de Nueva York  ¿Se generaría una confusión en los lectores, cambiaría el futuro de la literatura?  Él escucha y recuerda las veces que tuvo que transcribir sin respirar las historias dictadas a la madrugada y las ganas que tuvo de al menos aportar uno que otro detalle al final pero no le fue permitido, porque todo se trata de un tema de obediencia, de seguir el mandato, de ser un vehículo.

Dos horas después del almuerzo, siente que el espacio que comunica su boca con su tráquea se ha ido cerrando, la inflamación fruto del cordero muerto ha tomado la parte alta de su paladar y es probable que en menos de dos horas se le cierre la tráquea. Los efectos del alcohol han empezado a elevar el tono de voz de los asistentes, la actitud reflexiva y las risas del inicio han cedido lugar a las carcajadas irreverentes e irrespetuosas. Si pudiera hablar, la insoportable hinchazón de sus encías no lo dejan, les diría lo que sabe, que la única forma de re inventarse, para no caer nuevamente en el inevitable costumbrismo barroco, es hacer como los nuevos escritores de la generación perdida de los noventa en Argentina, aquellos que se parecen más miembros de una banda de death metal que a literatos y que disfrutan su actitud despreocupada y desafiante, hacia el mundo literario. Es necesario escribir desde el hígado, desde las vísceras, con odio e indiferencia, despojándose del miedo y la culpa. Escribir y decir lo que el otro quiere que sea dicho. Escribir y aceptar que uno está ausente de este mundo y liberarse.

La muerte es una atracción repulsiva, más aún si se cuela debajo tus encías y perfora tus huesos, llega a tu cerebro. Lo sabían Allan Poe y H.P. Lovecraft, por eso es necesario escribir en primera persona sin clemencia, sin pensar. De manera fluida, feroz, descontrolada e invocando la oralidad de lo cotidiano. Los personajes deben ser lo más malditos posibles, mirar desde el lado de un perverso cabrón, ser un delicioso cabrón y divertirse, ser libre al escribir, aunque hace tiempo seas esclavo de tu propia mano. 

Decir eso sin duda captaría la atención de los presentes y abriría una nueva vía para el debate, pero calla, ellos no entenderían que el descenso al infierno no entiende de buscar la redención desde una linda historia, desde la moraleja, no saben que los personajes más ciertos y humanos viven al lado de su casa o peor aún en sus entrañas y no en su borgiana memoria. Si, tiene poco tiempo para hacer entender que se debe escribir desde el cuerpo y no desde la pose intelectual, a pura tripa, para hablar por el demonio que nos posee y sacarlo a flote – Ellos no tienen idea y yo solo quiero molerlos a palos. Piensa.

Tratar de escribir lo mejor que puedas, seguir y seguir convencido que el punto final no resuelve nada, solo da una breve pausa a la agonía, pero nadie tiene idea de lo que es tener las encías sangrantes y escribir la tortura eterna de otro hasta amanecer.  Si dejarían de reír, de mirarme con cara de “di algo maldito jorobado” y abrí la boca, les contaría que a veces es bueno enaltecer a las sustancias, narrar desde los tóxicos, mandarse un cuento de un tirón luego de cinco gramos de cocaína, celebrar un ácido poema largo con peyote, un surrealista capítulo de novela reposada en cannabis, pero ellos no saben lo que significa ser un espíritu menor en la legión del mal, no tienen idea, si al menos podría hablarles, pero mi boca ha empezado a envenenarse.

Dos poetas, tres narradores, un canta autor, una novelista, dos editores, una diseñadora, un diagramador, todos menos la mujer de buzo negro (Melissa) están ebrios. Él hombre de las encías ha sido capaz de mimetizarse en la esquina, lanzando una que otra risa, un carraspeo de garganta. El grupo se ha ido disolviendo, el anfitrión está más preocupado en raspar el fondo de un recipiente plástico de gelatina rosa con alcohol que en moderar lo que en algún momento nació como un coloquio gastronómico literario y no es más que una simple borrachera de mundanos escribanos. El hombre de las encías ha repasado mentalmente la ponencia preparada en casa, las ideas que iba a exponer ante la creme de las letras de la altura, pero no encontró el momento, peor aún está convencido que no vale la pena y que la agónica batallas con los restos de vida animal lo han salvado. Parece que podría escuchar como las bacterias de cordero muerto se ríen mientras se filtran en su sangre, penetran bajo sus encías y lo llevaran tarde o temprano a la muerte que tanto anhela.

---Estoy atrapado entre la incoherencia de literatos ebrios y la inflamación insoportable en mi boca, no debía haber comido cordero, si no muero hoy tendré que comprar hueso de chancho en polvo para rellenar mi mandíbula podrida, tengo que escribir al menos cinco libros más, por ahora no puedo parar aunque quiera. Cinco gramos de hueso en una farmacia valen cien dólares, podría hacerme rico, sería un negocio más rentable que vender cocaína, dada la mala higiene dental de los bolivianos, está decidido si salgo de esta seré un bone dealer. Se dice antes de tomar una decisión radical.
Le han empezado a latir los pómulos, ya no puede soportar la mundana pretensión, cinco vasos de ron no hicieron nada. Evalúa las posibilidades para salir del problema, cualquiera implica levantarse y dejar su silla, volver a cojear, tener que acercarse al viejo doberman que hace guardia en la puerta del baño y, peor aún enfrentarse a la posibilidad que el rato menos pensado la reunión vuelva a su cauce inicial, las risas cesen y el anfitrión diga que es su turno y él no esté. 

Finished with my woman 'cause she couldn't help me with my mind. People think I am insane because I am frowning all the time, tararea recordando la guitarra de Tony Iommi. Hablar despierta a los demonios y puede exponerte a que la gente te tilde de enfermo y se ría de tus fantasmas. Paranoia, frente a esto escribir es la única forma de mantener a raya el pánico, de contener la crisis que produce permanecer en esta infame lugar.  

--- ¿Quién les ha pedido que escriban?  dice el novelista con apellido de fruta a modo de interpelar a los ebrios asistentes. Esa es la señal, sé que es el momento de hablarles, pero luego pienso en la maldición que me obligó a venir aquí y encima que me quieran condecorar como autor boliviano del año.  Ellos no tienen ni idea, solo pretenden escribir, no han hecho el pacto nocturno, solo emulan la imagen de la imagen de la muela que sangra y no se animan a enfrentarse con quien los habita, ese que les haría más malditos, mas satánicos, mas ángeles. Ellos no conocen el horror y el espanto que hay luego de hacer caso a los demonios de la escritura. Ellos ríen y yo lo he visto todo con estos ojos que se comerán los gusanos, todo hasta el más terrible de los castigos, he sentido el sabor de la sangre del cordero degollado, he comprobado que El Cuervo no era mentira y sé lo que pueden hacer los restos de carne muerta en tu sangre, yo lo he vivido, yo lo vivo.

No están preparados y nunca estarán para la verdad. Me pasó a mí antes de la maldición del cordero, la que evito y que me llama. Nadie está preparado, se dice mientras se dirige a la cocina en búsqueda de una caja de mondadientes, pero encuentra algo más efectivo. Entonces grita, desde el fondo del mal que lo habita grita.

¡Escribir es una maldición! Increpa con una voz gutural a los asombrados asistentes. El pánico se ha apoderado de todos, ha despertado el narrador con gota que alaba a Joyce y creía haberlo visto todo, el poeta que ama a los gansos tiene la piel de gallina, la mujer de almidonada sudadera negra acaba de mojar el buzo, el novelista con apellido de fruta ha desparramado hojas de coca por el suelo, el narrador de dientes de porcelana tiembla emitiendo un ruido de castañuelas huecas. 
Nadie dice nada, solo una boca ensangrentada emite sonidos guturales y confiesa, escupiendo pedazos de muelas y restos de cordero muerto. 

---Déjenme ir, yo no quería estar aquí. Él escribe no soy yo, Él escribe y quiere su premio de vuelta. Él escribe…

domingo, septiembre 20, 2015

Absurdo ontológico



Uno es lo que es, así con miserias y grandezas y trata de reconocerse cada vez con más dificultad en el espejo, para luego bostezar su arrugado cansancio y de una buena vez escupir al inodoro lo que le perfora el alma, para ver si así, luego del vomito, se siente mejor con menos lagañas en los ojos rojos y es capaz de mirar de frente y con la espalda erguida los troncos secos de los árboles que podó la ausencia, a las semillas envenenadas de cizaña que cultivó con besos.

Uno es lo que es, un manojo de afectos, de los buenos y no tan buenos y se sabe cierto en el momento que le duele la pierna, en la conciencia del sordo chillido de sus huesos, en el acto del cuerpo que le recuerda que sigue en pie, con sus punzantes heridas, sus contorsiones y ciáticas y el músculo sigue latiendo más allá del efecto que provocan las palabras de dardo de quien antes solo pedía arrullos.

Uno es lo que es y no se muere por aquello, ni por lo otro, ni por los mocos lagrimosos que dice que sirven para vaciar la pus del alma. Uno se muere cuando le toca y punto, sentado, cogiendo o bailando morenada se muere y ya, sin tanto escándalo.

Uno es como es y así respira, ama, añora, maldice, bendice, espera, desespera, susurra y vomita y sabe que está vivo por que le duele la boca, la muela, el músculo y el hueso y seguirán doliendo y eso es bueno, o malo, o ambas cosas. 

Uno tiene la posibilidad de elegir la prolongación del tacto herido en los huesos y andar escandalizando al mundo con sonidos de matraca lastimera o simplemente guardar silencio y no decir nada, aunque lo más profundo se pueble de no actos de desprecio, no decir nada.
Uno es lo que es y está vivo, como un manojo de querencias amasadas por saudades pero tiene la libertad de callar cuando le abren el pecho con un serrucho, callar aunque se le gangrenen los tejidos de los que cuentan que está hecha el alma. Callar y sacudirse, Porque al final de cuentas uno es lo que es y si le da la gana puede dejar de ser lo que no quiere ser...
(PTA, fin del invierno, 2015)