lunes, junio 04, 2007

Santiago I

El amigo de 48 años que me recoje del aeropuerto, infla el pecho al hablarme de la autopista con controles laser, del tunel bajo el rio Mapocho, de que "Sanhatan" es ese conglomerado de edificios de Providencia, igualito a Nueva York. Me muestra la cordillera nevada que por casualidad asoma en domingo sin contaminación. Miro las montañas y pienso en que esta ciudad es una Cochabamba grande y moderna, por su geografía claro está. Se sienten en el aire el clasismo, los prejuicios entre los Gonzales y los Soto, los Undurraga y los Errazuriz, los Pinochet y los Perez. La división se ve, no basta el maquillaje moderno del norte, Santiago esconde a Santiago, aquel que va más allá de Las Condes y Deheza, el otro que todavía grita y espera.

Hoy al medio día, salgo a respirar y el cielo es azulado, con una capa de chocolate en la parte baja que no te deja ver nada y huele a llanta quemada, smog se llama y es insoportable, parece La Paz luego del 23 de Junio, sólo que acá eso es todos los días.

Anoche miraba la ciudad desde la ventana del piso 15 en el que vivo, luna llena en manchas de café, con un ambar curioso en sus lineas, ¿será la misma que miramos caminando La Paz, esa que nos sonreía el viernes, guiñándonos el ojo en la caminata cómplice?. La noche, pincha con un frío similar al del Altiplano, sólo que algo más humedo. En la mañana, la gente, como sardinas, en micros modernos, esos de acordeón en el medio se empujan y aplastan para llegar al trabajo, paraiso para los froteuristas dirían alguien, desventajas de un sistema de transporte moderno dirían otros. En las calles la masa de gente camina y cruza por los pasos cebras con rigidez europea por las calles de Providencia. Rompen el esquema de postal de primer mundo, los condominios con ropa colgada al viento a orillas del Mapocho, la señora de cachetes rojos que timidamente se pone a las puertas de un centro comercial y estira una manta para vender bufandas y raja corriendo cuando dos carabineros, con resabios pinochetistas, le empiezan a gritar. En frente un gordito risueño te invita a ser voluntario de bomberos y tres punks en patineta me empujan y pasan llevandose por delante a quien se cruze en el camino.

LLego a un Santiago vacío, espejismo de un Madrid o Nueva York, pero no encuentro la risa de un Machuca, la poesía contestaria de la ciudad que bebió utopias con Allende. Pesa más el aire de progreso consumista, la estabilidad financiera, la democracia pro gringa, esa que tanto le gusta imponernos al Busch y ahora La Presidente pregona, sin saber como hacer para esconder su nostalgía de las luchas de izquierda, en la cartera. Se debe preguntar en La Moneda, como hacer para callar al fantasma de su padre y que TLC y crecimiento ecónomico combinen con justicia social. No sabe como hacer para que el sur de Santiago sonria a Las Condes. Si al final todos saben que la gente, a ambos lados de la ciudad, come empanada y Barro Luco, ricos y pobres comen el mismo smog por la mañana.

Mañana, espero caminar un poco más y encontrar un poco del Santiago al que evoca y grita en poesía temblorosa Zurita. Por el momento me arden los ojos y mi nariz respira humo y tengo ganas de enterarme de las marchas en La Paz (que alivio acá no hay UNITEL).

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Es el blog mas estupido que he leido.. Soy de Barcelona, conozco La Paz y Santiago de Chile y mas que poesia o critica, se nota una carga de envidia por lo que no es La Paz y siempre ha querido ser, por lo que le cuesta a Bolivia aceptar que Chile es el primer pais en Latinoamerica, con micros o sin ellas, con o sin contaminacion... Si compararas el sur de Santiago con la pobreza boliviana te darias cuenta que los mas pobres de Chile son mas ricos que la clase media del pais altiplano... Mas objetividad SEÑORES!!!

VETS dijo...

En la primavera o el verano podras respirar un aire puro... Santiago sufre de un fenomeno climatico llamado inversion termina que retiene el calor en la ciudad. Este fenomeno es visible en invierno y es el generador de la contaminacion... Con todo y eso, Santiago tiene una vista privilegiada, un desarrollo envidiable y una dinamica economica que se refleja en la ciudad, incluso en los sectores pobres... Toca ir a Puente Alto y la Florida, los nuevos edificios residenciales son como los de Las Condes, pero en el sur-oriente de la ciudad... Estoy de acuerdo con "anonimo", creo que viniste predispuesto a odiar la ciudad... y es tipico de los ciudadanos Bolivianos..