viernes, enero 26, 2007

Evocaciones Parte I Ciudad, poema VII



Aquella inmensidad blanca de espuma
levanta las manos en palidez alucinada,
resguarda lo híbrido en geografías de arcilla.

Retumba en silabas eclécticas y heladas
el canto peregrino que revive tu encierro,
a la diestra la silueta que late en sangre
alcohol y cebada han hablado a su memoria.

Presencia poética y furiosa cortando el pulso
la siniestra de frente en cúpulas de espina,
seco de frío, seco de viento, seco sin tiempo
arcilla que resguarda su noche en tinieblas.

Detrás la letanía de Krupp lo esconde
los cuerpos de la noche, de espaldas al sueño
el nombre del poeta, en la savia de sus versos.

Detrás se alza, en abetos y pinos
la mirada de sus letras, el pañuelo de sus rimas,
detrás sus tripas secas, la espina muda
orbitas huecas velando la ciudad de altura.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Magnífico. Prometo copiar el poema que le escribió Julio Barriga a la ínclita para que lo leas, estoy seguro de que te gustará....

Azael dijo...

muy bueno

Ganjartek dijo...

El poema, lo escribi una tarde hace ya años en Llojeta y està dedicado al Guillermo Bedregal Garcìa..

Anónimo dijo...

Bien che...!!!

Es como ir a meditar a las faldas del illimani... hay una vibración tremenda... pero hay que tener cuidado hasta en eso...

Saludos..