lunes, julio 03, 2006

Crónicas de a Pie (Café Complot)

Una mandolina de fondo, el plan de gobierno del MAS en la mesa del lado, escucha la discusión de unos políticos de provincia. Al fondo, cerca de la puerta de vidrio, un consultor explica, en computadora, a dos de chamarra el nuevo organigrama de una repartición del estado, tiene título en ingles y escudo de Bolivia al lado izquierdo. La palabra autonomía se escucha por todos los flancos y se confunde con Los Iracundos que ahora suenan en los parlantes.

Estoy en el Café Complot, el fantasma de Don Juan, respira con una brisa seca detrás mi hombro ¿Qué pensaría hoy de las teles colgadas transmitiendo TNT, mientras las fotos de La Paz, tratan de rescatar algo de antaño?. Había que venir a este lugar, así de noche, con libro al brazo, a escuchar que tienen que decir los espectros del 52, las palabras de aquella muerte que no muere, ahora que el nacionalismo del siglo XXI, se pinta de matices retro y el estado quiere engordar.
Exploro las miradas y me acogen paceños de bufanda y sombrero sobrevivientes en este lugar. Espero la taza de café y mi mirada se detiene en un caballero de lentes y brazo derecho ortopédico., tiene guante, para calentar la madera y su mano izquierda llena un crucigrama, es de frente amplia y el azar le dejo la mano que sujeta la pluma libre.

El techo sostiene una nube liviana y el aroma a tabaco negro todavía se abre campo entre perfumes Yanbal. El café ya no se destila en esa maquina roja con pinta de tractor, pero su sabor fuerte todavía acompaña las voces rumiantes de La Paz. Siento los latidos de la ciudad en pleno Obelisco y me pregunto si esta nube sostiene el aura de emblemáticos personajes del pasado, de esos que acalorados complotaron y fueron trazando la política del país.

Había que venir antes del domingo, a escuchar el eco de los que en sus puños delinearon la semilla de los cambios. Había que venir, a sentir el aroma trasnochado de nacionalismo en estas mesas y escribir, como presagio y conjuro, para entender el presente desde la memoria de la historia.

Los muertos pueblan estas mesas y convoco su palabra, tratando de escucharlos entre celulares y aromas light. El olor a complot del 45 ha mutado, la palabra revolución hoy tiene tintes desgastados. El piso con machimbre nuevo no esconde los arañazos de mocasines derechistas que se refugiaron al fondo, ni la lucha por democracia de los que hablaban bajito entre faroles con pinta de micrófono, cuando nuestro Obelisco usaba bigotes y gorra igual que él de Buenos Aires.

Este café es un hueco en la arteria paceña, una nube de tabaco que tranca su sangre y su pulso se siente en aquellos que velan siete sillas, respetando el silencio de quienes no están para el pucho y complot. Escucho las voces de la ciudad, esas del pasado, del aire desolado de otros inviernos y me mira Don Pepe, hombre de imagen de notario que se ha quedado solo. Su labio inferior se ha cristalizado en una mueca de mascara de moreno, me e ignora, luego se levanta y ceremoniosamente se va. La mesa queda vacía, sin la sombra de los espectros del pasado. Una entrevista al líder de antaño, sería necesaria, para ver que dice hoy que los constituyentes se venden como candidatos a alcalde pinta plazas.

Este lugar seguirá complotando, aunque no se si por cuanto tiempo sus fantasmas calentarán estas sillas. De momento saldré a esperar tiempos mejores para los que vengan e intuyendo la silueta del Illimani al final de la Camacho que todavía sigue con nieve.

La Prensa 2, Julio 2006

4 comentarios:

Soñadora Insomne dijo...

Una historia tal vez diseñada con mentiras, con ideales que el día de hoy parecen romperse. Y la gente... se queda mirando el pasado, mientras el futuro huye solo y triste.

Ganjartek dijo...

así es...que bueno verte again!
Un beso

Anónimo dijo...

te extraño mucho
un beso en el corazon dolido que tienes,

rondeldia dijo...

che, quien te esta jodiendo hecha la dolida??? con sus huevadas de extrañamientos y demas tucuimas??

será una de las muchas aves de paso???

jejej trabajo de investigación

un abrazo,
r

PD. y si algo no me gusta lo digo ... o no lo digo jejejej