miércoles, junio 04, 2008

Shortbus...Calm in the end


Shortbus is like the 60´s but with less hope


Ayer la vimos en trío de abstinentes, las dos de cerquillo y yo con barba rala. Ellas soportando el embate de erotismo gay, lanzando risas, sonrojandose en la sala, identificándose con los gemidos fingidos, con las búsquedas perdidas y yo peleando con la lectura psicoanalítica en mi cabeza y los deja vus en la piel.

De manera simple Shortbus es el nombre de un club neoyorquino, donde se mezcla la música, el arte y el sexo. La película contiene escenas de sexo explícito pero no es pornografía, sino de una mirada sobre las emociones humanas y la relación con el sexo. Como diría John Cameron "Es un retrato de la sexualidad en occidente en la última década: un mosaico de experiencias intersexuales en donde el placer es vivido como un vacío imprescindible".

Shortbus deja mucha tela que cortar, desde varíos lados, puedes hacer con ella un vestido de Drag Queen, un traje sado, una tela para tapar un cuerpo ahogado. También puedes filosofar lacanianamente sobre el deseo o desde Sartre sobre eso de ser arrojados a la existencia a buscar sentido. Sin tanta paja teórica, también puedes completar la pelicula con tu propia historia, esa que al igual de lo que pasa con los personajes, en tu vida está llena de amor, de soledad, de pasión, deseo y mi palabra favorita Ana orgasmia.

Puedes reflejarte en el nacimiento de tus deseos, en tus postergaciones complacientes del deseo del otro, en tu impotencia matinal, en sus gritos fingidos, en el juego de creer en el orgasmo que ella a tu lado nunca tuvo. También puedes aguantar su intensidad y luego tocarla o tocarte, en todo caso lo que hagas con tu piel luego de la peli es rollo tuyo.

Luego de verla pude aplaudir una vez más a John Cameron por esta gran pelicula. Me saco el sombrero por la fotografía, la banda sonora, la forma intensa de pincharte con poesia en imagenes y mostrarte que el amor existe en el sexo y más allá del sexo y que cada cual tiene el derecho de vivirlo como y con quien le dé la gana.

¿Qué pasa en una ciudad que se ha vuelto vulnerable en ese rincón del mundo que hoy es una manzana cariada y hueca en el centro mismo de su orgullo?. ¿Dónde buscas la esperanza?.
Esta ciudad lo perdona todo dicen los que alguna vez vivieron allá y también lo tolera todo. La moral relativa de este siglo que todo lo acepta y todo lo valida dirían los católicos o simplemente es New York y punto.

La canción del final resume la búsqueda en el vacío por la vía del hedonismo, el deseo en una ciudad a la cual los sentidos y esperanzas se le cayeron en la Zona Cero. Sentencia la voz grave de "La diva trans" que a todos nos llegará el final, mientras tanto es mejor que vivamos el amor hasta que llegue; sin más preguntas, sin tanta respuesta.

Valida o no es otra historia, simplemente es lo que plantea es lo que pone sobre la mesa Cameron con Shortbus. No hay amor sin sexo, tampoco hay que negar que no hay amor sin renuncia, sin complacencia al otro, aunque todos lo hagamos sabiendo que fingir por el otro no es amor ¿o si? .

Quién sabe en el fondo que es ese constructo llamado amor que viene lleno de deseo, estereotipos, expectativas, piel, faltas, fantasmas. Una cosa queda como valida, cuando la piel ya no tiembla por la otra piel es mejor retirarse, mirarse de lejos, darse un guiño en el ojo y dejar que cada uno busqué sus propios demonios en otras pieles.

Shortbus es la búsqueda agónica y parádojica de sentido en un fin de decada marcado por la náusea y más. El retrato de una ciudad representada por una maqueta a la que se le va la luz en cada angustía, misma que se ilumina cuando llega el orgasmo de gritito timido de la sexologo, la petit morte de la terapeuta. Es que en La Manzana, la esperanza ya hace tiempo no existe y hay que buscarse e a sí mismo a partir del sexo. Hedonista forma de cerrar la falta de sentido, en el continuo de el des-madre.

Al salir del cine muchas conclusiones podrán llegar sobre Shortbus. Que es una porno para algunos, cine erótico para otros, poesia pop neo Warholiana o una peli buena más. Puede ser una obra de arte o una basura, según el lente que quieras usar para verla, pero una cosa es cierta hay que verla.

Me quedo con las imágenes y personajes del club, de ese bus donde vale todo, donde se encuentran: El dueño "melange" de Bruce Willis y Liza Minelli, el hombre "Donut", un ex alcalde de New York que te repite "quisimos evitar el Sida viviendo en el closet". Sofia Terapeuta sexual que nunca tuvo un orgasmo y Rob su esposo masoquista que para quererla tiene que ser empaticamente aburrido y creerse el discurso de expresar las emociones con asertividad y mimos, cuando sólo quiere que lo muelan a palos. Están la rubia con la identidad anulada por Jennifer Aniston, sádica por necesidad artista de polaroid. Jammie y Jammie La pareja homo de modelitos Calvin Klein que buscan un tercero en la relación, un voyeur que necesita la pareja gay para su camara y no deja que el chico violado por voluntad propia muera en la piscina. También están, el trío bi...La botella, cine minimalista, trio de jazz, los androginos, el vibrador en forma de huevo, todo, todos.

Todo cabe en ese lugar con nombre de bus y en el que viajas a buscar sentidos en la ciudad maqueta sin esperanzas en New York gritando que le hagan el amor, antes que otro avión les parta en dos el sentido.

Si, el amor es sexo, es a partir del deseo y es también sin él, pero para llegar a la ternura a lo platónico o morir en la lujuria que todo lo acepta hay que perderse, hay que tocarse, hay que ser piel, hay que jugarse buscando el orgasmo perdido ya sea en La Paz de donde escribo o en la ciudad de la furia post 9/11.

Si no la vieron veanla. Los mogigatos aguanten los primero 15 minutos sin rasgarse las vestiduras y disfrutenla.

1 comentario:

thestranger dijo...

Yo también estuve ahí :)