Así nomás 2
-Si quieres aprender a escribir lee 10 veces el Ulises de Joyce, el resto no vale la pena- Dijo el cuentista apodado “Asterix”, aquel mentor de otro cuentista que camina por los bares paceños emulando, en los rulos de su cabeza, a quien las malas lenguas llaman “Saibaba” y quien, hace una semana, fue El Preste oficial del presterio literario que se llevó a cabo en el “Red Camel".
Así nomás es, anoche le di palo a algunos personajes de la farándula literaria paceña con el amigo que se quejaba de que su cuento sobre la vida “del Pancataya” no podrá salir a la luz, por que la gente pensará que es un plagio de un cuento que el “Asterix” incluyó en su nuevo libro.
Más tarde, como una especie de broma literaria, me encontré en el Equinoccio con el poeta de barbas de Avaroa, aquel que puso su percusión a los poemas de Bedregal en 2005. Bebimos lanzando reverencias poéticas a la sonrisa de “Saibaba”quien con sus pocos dotes de orador, reverenciaba las caderas de una actriz cochabambina.
En el mismo lugar nos abrazamos al ritmo de “Morenada para mi entierro” con la flaca de ojos de almendra, el calvo artesano de las rockolas y el mal cantante de música jamaiquina. Si ayer me envolvieron las miradas, los arrullos del humo musical y las miradas de aquellas que iban a y venían del baño. Te llamé tres veces, te maldeci ocho y prometí no verte más las siguientes dos.
Tambaleando dejé el boliche, en el momento que las voces y las miradas hacían más ruido que la guitarra en los parlantes de un Germán ahora ruloso. Me fui caminando, te devolví la llamada, esquive tres travestis hambrientos que trataron de morderme el cuello, un asaltante que me gritó ¡hijo de puta! y dos perros copulando. Me subí a un taxi, le dije al maestrito que no tenía tarjeta y sí la tenía era lo mismo por que estaba tan borracho que no me acordaría mi PIN.
Desperté en la puerta de mi casa, escalé las gradas, me arrastré gateando a la cama, desenchufé el televisor y dormí hasta que me despertó tu llamada, tu voz ronca, esa mueve hormonas, piel de gallina en mis labios. Cinco minutos después,en la ducha, recordé como mi lengua se convertía en jabón por tu piel y tus labios se convertían en succionador de penas debajo mi ombligo.
Si, así nomás, anoche me acordé de Henry Miller al traer pasajes de “Periférica Bulevard” a la conversación con el amigo sin disciplina que se queja que otros plajean sus cuentos, aquellos que por flojera no hace públicos. Tomé varias cervezas con el marido de la hermana de un amigo de infancia, con aquel que es policía y que me dijo que por unas cuantas cervezas más me contaría los secretos de la DEA en el país.
Hoy, con el auspicio de singani Rujero, volví a la migraña del antiguo ciclo y tuve una fugaz autosatisfacción sobre la almohada recordando tus caderas. Luego prendí un pucho, lo puse en tu mandíbula y disfruté mirando como la nicotina acariciaba tu pómulo izquierdo partido, aquel que guarda aún las huellas del único puñetazo que recibió tu rostro hace cinco años. ¡Feliz día de las ñatitas!
Ejercicios literarios, crónicas, miradas a la ciudad, relatos, poesía (de vez en cuando) y todo lo que este aprendiz de escritor produce en el camino a encontrar su propia voz (Al final Borges la encontró a los 70 años)
Mostrando las entradas con la etiqueta Memorias de un Croto. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Memorias de un Croto. Mostrar todas las entradas
sábado, noviembre 08, 2008
jueves, octubre 02, 2008
asi nomás....
No, ni lo pienses tú sabes que no me metería un tiro, al menos no por ahora, simplemente ocurre que estos días, en los que prima la agorafobia, son necesarios en mi vida. Tardes como estas en que me voy desarmando en la pantalla, no son una forma de suicidio virtual o el histrionismo de pedir ayuda desde el puente para que alguna de ojos de aceituna gastada me diga -¡dejá de chillar carajo-!.
Sucede que hoy simplemente estoy tomando un té de naranja, en la burbuja que me dá una conexión wi-fi en un café y me acordé de tí en la mesa de arriba hace unos meses jugando a la Jessica Parker y escribiendo quien sabe que pajas sobre el racismo de mi hermana y tu egocentrismo de chica fatal clase mediera con aires de catalana. Gringa en tu ciudad por el desteñido rubio en tu cabello y esas pecas de vía láctea en tu espalda que hoy me hacen recuerdo a las manchas de ron en mi alfombra.
No ni se te ocurra que te llamaría y gastaría mi dinero en un contacto a larga distancia al otro lado de la cordillera para escuchar tu vocecilla melosa esta vez con harto pebre chileno en sus erres. No simplemente pasa que tengo frío y ganas de pajearme con palabras, ¿nunca lo hiciste? mira ni se te mojan los pantalones, sólo se humedece tu cabeza y ya. Si hoy hace frío pero no el físico ya que es primavera, frío en las venas del que necesita químicos más que besos.
Si ya sé, ya sé no cambio nunca y estoy en este lugar con la vida desarmándose, sin saber ni putas cual será la vida nueva y escribiendo compulsivamente para mi, para ti, para nadie.
Estoy en la página 150 de la novela del Cé esa que seguro disfrustaste perversamente cuando planeabas mandar tanto sueño juntos por un tubo, cuando cagabas de risa con la celopatía de ese personaje tan parecida a la mía, tan parecida a mis fantasmas.
Hablando de fantasmas, también los encontré ayer viendo una película cochabambina sobre la eutanasia criolla, el suicidio asistido, la falta de bolas y el alcohol. No te daré el gusto, ni cagando me partiría el higado hoy por nadie en una chingana 7 días seguidos mis fantasmas son bien ligeros, con 24 horas de singani se van no te preocupes.
Ya no me acuerdo en que iba a sí, estoy escribiendo te decía, como estúpido, como purga, como sangre, si como me gusta. Estoy empezando un libro de poesía para el 2010 que de momento se llama "La Cura"; una crónica de 10 páginas para un libro que debe estar lista en dos semanas y una nota para el periódico que debe estar lista para el próximo domingo. Si las palabras son el mejor exorcista y como diría Faulkner "la mejor forma de soportar la vida es sumergirse en la literatura como en una orgía interminable". Por cierto tu que tienes una amiga abogada ¿todavía sabes si puedo tener acceso a los expedientes del juzgado 5 en lo penal?, necesito unos datos para un texto y también si puedes preguntale a tu primo donde dejó la Beretta que compramos esa vez en El Alto y nunca usamos que tengo que reventarle las rodillas a una mujer.
Cuentame como va el baile ahí por los clubes nortinos y si el Vick Vaporub sirve igual que el Mentisán para las llagas de las lenguas sabor piscola.
Yo, ya lo sabes ando aca escribiendo y tomando té de naranja, más tarde me tomaré un Fernet por tu lunar del ombligo ese que se está secando en mi cajita de fosforos del velador.
Chau
Sucede que hoy simplemente estoy tomando un té de naranja, en la burbuja que me dá una conexión wi-fi en un café y me acordé de tí en la mesa de arriba hace unos meses jugando a la Jessica Parker y escribiendo quien sabe que pajas sobre el racismo de mi hermana y tu egocentrismo de chica fatal clase mediera con aires de catalana. Gringa en tu ciudad por el desteñido rubio en tu cabello y esas pecas de vía láctea en tu espalda que hoy me hacen recuerdo a las manchas de ron en mi alfombra.
No ni se te ocurra que te llamaría y gastaría mi dinero en un contacto a larga distancia al otro lado de la cordillera para escuchar tu vocecilla melosa esta vez con harto pebre chileno en sus erres. No simplemente pasa que tengo frío y ganas de pajearme con palabras, ¿nunca lo hiciste? mira ni se te mojan los pantalones, sólo se humedece tu cabeza y ya. Si hoy hace frío pero no el físico ya que es primavera, frío en las venas del que necesita químicos más que besos.
Si ya sé, ya sé no cambio nunca y estoy en este lugar con la vida desarmándose, sin saber ni putas cual será la vida nueva y escribiendo compulsivamente para mi, para ti, para nadie.
Estoy en la página 150 de la novela del Cé esa que seguro disfrustaste perversamente cuando planeabas mandar tanto sueño juntos por un tubo, cuando cagabas de risa con la celopatía de ese personaje tan parecida a la mía, tan parecida a mis fantasmas.
Hablando de fantasmas, también los encontré ayer viendo una película cochabambina sobre la eutanasia criolla, el suicidio asistido, la falta de bolas y el alcohol. No te daré el gusto, ni cagando me partiría el higado hoy por nadie en una chingana 7 días seguidos mis fantasmas son bien ligeros, con 24 horas de singani se van no te preocupes.
Ya no me acuerdo en que iba a sí, estoy escribiendo te decía, como estúpido, como purga, como sangre, si como me gusta. Estoy empezando un libro de poesía para el 2010 que de momento se llama "La Cura"; una crónica de 10 páginas para un libro que debe estar lista en dos semanas y una nota para el periódico que debe estar lista para el próximo domingo. Si las palabras son el mejor exorcista y como diría Faulkner "la mejor forma de soportar la vida es sumergirse en la literatura como en una orgía interminable". Por cierto tu que tienes una amiga abogada ¿todavía sabes si puedo tener acceso a los expedientes del juzgado 5 en lo penal?, necesito unos datos para un texto y también si puedes preguntale a tu primo donde dejó la Beretta que compramos esa vez en El Alto y nunca usamos que tengo que reventarle las rodillas a una mujer.
Cuentame como va el baile ahí por los clubes nortinos y si el Vick Vaporub sirve igual que el Mentisán para las llagas de las lenguas sabor piscola.
Yo, ya lo sabes ando aca escribiendo y tomando té de naranja, más tarde me tomaré un Fernet por tu lunar del ombligo ese que se está secando en mi cajita de fosforos del velador.
Chau
jueves, septiembre 27, 2007
Memorias de un croto (Primaveral recargado)
Naturaleza sangre....
¿Te acuerdas? ¿Cómo jugábamos a sentir el frío en los cuerpos?, tu con los pies congelados como raspadillo, yo con ese calor insoportable en las manos. El tema era entibiar tus plantas o enfriar mis palmas, dependía de la perspectiva, del lugar, del aroma de la noche. Te gustaba jugar a la morgue, así como de niña jugabas a la cueva y te tapabas con un edredón oscuro para que el monstruo no te toque, te quedabas inmóvil para que no te muerda cada esquina. Si, te gustaba, el juego de ponerte rígida y desnuda encima la cama como una tabla, decías que el efecto era mejor luego de la ducha y con la piel toda erizada por el frío. Anticipabas recurrente tu imagen ideal de la muerte en el río o el vuelo del puente pero sola.
Pálida de agua me pedías que te coma a besos, que muerda tus lunares en el pecho y tape tus poros con el calor rosáceo de mi abdomen. Me acuerdo flaca, de tus pataletas, de tu histeria en el suelo, de la bronca que te daba, cuando sólo te miraba en silencio, en el pesado desprecio de cerrar la puerta y dejarte llorando en mitad de la sala.
Es difícil olvidarte, cada vez que vuelve aquel torbellino de emociones inflando tus ojos saltones de furia, esos capaces de jugar a la mirada de virgen y en dos segundos botar fuego en mi vientre, llorar miel de madrugada. Me acuerdo que me gustabas serena, indefensa, dócil. Las madrugadas eras vulnerable, dejabas que tus defensas caigan, y lanzabas esos cursis te amo como ronroneo, mientras yo jugaba a contar los vellos de tu espalda, de tu sangre morena. Tantas veces pensé en que pasaría si te lanzaría un vaso de agua en una de tus rabietas, ¿me perseguirías por la casa, cómo en esas reconciliaciones, o ¿acabaríamos a los mordiscos y arañazos?, sintiendo el dolor ese que produce el sexo de lija.Si flaca, pensé en eso, también en partirte a patadas, pero sabes que mi naturaleza sólo permitía destruir a tu niña mala con caricias de lengua, bebiendo tu frío de raspadillo, barnizando cada poro tuyo. Flaca, no sabía nada de ti aquella noche que respondiste a mi beso con una patada y no dejaste que mordiera el tatuaje falso, no sabía nada y hoy te entiendo, sólo querías el anonimato.
Ayer me enteré, te encontraron con la piel erizada y seca. Dicen que salías con un abogado, uno de bufete con muebles de roble y floreros con nardos made in China. Te vieron, en el boliche ese para secres de la 20 de Octubre, saliste mordiéndole la corbata a mierdazos, como solías hacer cuando querías mi plata para tu tatuaje permanente en las cejas. Si flaca, ¿te acuerdas? Tu manía de jugar al muerto y tu certeza en que te irías antes, tu pedido de que guardé tus cenizas en una urna de plata. Te dejé hace tiempo, entenderás ahora que era absurdo hacerte un homenaje de ese tipo, además debo confesar que te ves mejor , toda muda en esa lata que en una urna, aunque esos puntos lila no quedan "fashion" en tu mejilla derecha y tus labios de riñon hinchado, aunque pálidos, siguen dando hambre.
Si flaca, ya se que anoche te torció el pescuezo y te fue exprimiendo como tallo de rosa primaveral. No le importaron tus espinas, esas pincha risas de las que me escapaba, se quedó con tu mirada orgásmica, gran error yo solía esconderla con mis manos en tus labios. Me dijiste que por fin entendiste eso de que las miradas congeladas forman espasmos, cuando viste sus ojos inyectados lo supiste.
Estabas jugando a la ducha, al juego del cuerpo en la morgue y el abogado no entendía, tenía las palmas secas, más frías que el raspadillo de tus plantas, no entendía nuestros juegos. De pronto entro la de ojos grandes y rollos de canela en las costillas y el se dió la vuelta flaca, ese tal vez fue el error, yo no lo hubiera hecho o quien sabe, tal vez me hubiera lanzado por la ventana para evitar conflictos. A ella no le gustó la mirada congelada en tus ojos, es que era la titular, una gorda con poco charmé, pero la titular al fin.
No entendía la escena, tu toda desnuda y recostada y él de espaladas. Se lanzó a reír sobre tus piernas, con el típico recurso de las uñas en el pescuezo y el abogado se quedó, con el pis mojando sus calzones de esperma angustiado, dentro del ropero, eligiendo su corbata para la audiencia del lunes.
Tu flaca te enredaste en arañazos con la gorda, hasta que el seco puñete de empanada hundió tu pómulo y dormiste.Te debía haber dicho, los abogados odian las urnas, no les gusta el gris de una presencia todos los días en sus pensamientos, prefieren llevar flores al cementerio los domingos a una gorda. A los mediocres les gusta el anonimato para el romance y los juegos, cuando se abre el telón se mean. Te lo había dicho tantas veces, pero preferiste tu terquedad de quedarte en eso de que no eras sumisa, en la pulseta de genero en un país machista.
Ya ves, yo tiré la puerta ese día y te mandé a rodar, tú optaste por ser la sin nombre en la vida de un mediocre. Para ser honesto, estaba más a tu altura un final con raticida, era más coherente con tu personalidad compulsiva, pero no, terca como siempre escogiste la escena patética del gordo infiel y su mujer arañándote los pechos.
Si flaca, anoche me acorde de ti, de cómo te dejé en el anonimato y como querías seguir jugando nuestro juego. Tranquila mi flaca, seguró escucharás risas, ya verás y tocarán de nuevo tu piel, esta vez de lija y en algún lado, así llena de cosquillitas, verás como alguien se emociona y siente mariposas en el estomago al mirar tus labios.
Ya verás estará todo bien, no duele tanto y al final tu piel está como te gusta, rigida y fría. Aunque sin mis poros, coqueta como siempre, te quedarás mirando el mandil blanco del chango que te corta y disfrutarás en paz las manchas de salteña goteando sobre tu panza abierta.
¿Te acuerdas? ¿Cómo jugábamos a sentir el frío en los cuerpos?, tu con los pies congelados como raspadillo, yo con ese calor insoportable en las manos. El tema era entibiar tus plantas o enfriar mis palmas, dependía de la perspectiva, del lugar, del aroma de la noche. Te gustaba jugar a la morgue, así como de niña jugabas a la cueva y te tapabas con un edredón oscuro para que el monstruo no te toque, te quedabas inmóvil para que no te muerda cada esquina. Si, te gustaba, el juego de ponerte rígida y desnuda encima la cama como una tabla, decías que el efecto era mejor luego de la ducha y con la piel toda erizada por el frío. Anticipabas recurrente tu imagen ideal de la muerte en el río o el vuelo del puente pero sola.
Pálida de agua me pedías que te coma a besos, que muerda tus lunares en el pecho y tape tus poros con el calor rosáceo de mi abdomen. Me acuerdo flaca, de tus pataletas, de tu histeria en el suelo, de la bronca que te daba, cuando sólo te miraba en silencio, en el pesado desprecio de cerrar la puerta y dejarte llorando en mitad de la sala.
Es difícil olvidarte, cada vez que vuelve aquel torbellino de emociones inflando tus ojos saltones de furia, esos capaces de jugar a la mirada de virgen y en dos segundos botar fuego en mi vientre, llorar miel de madrugada. Me acuerdo que me gustabas serena, indefensa, dócil. Las madrugadas eras vulnerable, dejabas que tus defensas caigan, y lanzabas esos cursis te amo como ronroneo, mientras yo jugaba a contar los vellos de tu espalda, de tu sangre morena. Tantas veces pensé en que pasaría si te lanzaría un vaso de agua en una de tus rabietas, ¿me perseguirías por la casa, cómo en esas reconciliaciones, o ¿acabaríamos a los mordiscos y arañazos?, sintiendo el dolor ese que produce el sexo de lija.Si flaca, pensé en eso, también en partirte a patadas, pero sabes que mi naturaleza sólo permitía destruir a tu niña mala con caricias de lengua, bebiendo tu frío de raspadillo, barnizando cada poro tuyo. Flaca, no sabía nada de ti aquella noche que respondiste a mi beso con una patada y no dejaste que mordiera el tatuaje falso, no sabía nada y hoy te entiendo, sólo querías el anonimato.
Ayer me enteré, te encontraron con la piel erizada y seca. Dicen que salías con un abogado, uno de bufete con muebles de roble y floreros con nardos made in China. Te vieron, en el boliche ese para secres de la 20 de Octubre, saliste mordiéndole la corbata a mierdazos, como solías hacer cuando querías mi plata para tu tatuaje permanente en las cejas. Si flaca, ¿te acuerdas? Tu manía de jugar al muerto y tu certeza en que te irías antes, tu pedido de que guardé tus cenizas en una urna de plata. Te dejé hace tiempo, entenderás ahora que era absurdo hacerte un homenaje de ese tipo, además debo confesar que te ves mejor , toda muda en esa lata que en una urna, aunque esos puntos lila no quedan "fashion" en tu mejilla derecha y tus labios de riñon hinchado, aunque pálidos, siguen dando hambre.
Si flaca, ya se que anoche te torció el pescuezo y te fue exprimiendo como tallo de rosa primaveral. No le importaron tus espinas, esas pincha risas de las que me escapaba, se quedó con tu mirada orgásmica, gran error yo solía esconderla con mis manos en tus labios. Me dijiste que por fin entendiste eso de que las miradas congeladas forman espasmos, cuando viste sus ojos inyectados lo supiste.
Estabas jugando a la ducha, al juego del cuerpo en la morgue y el abogado no entendía, tenía las palmas secas, más frías que el raspadillo de tus plantas, no entendía nuestros juegos. De pronto entro la de ojos grandes y rollos de canela en las costillas y el se dió la vuelta flaca, ese tal vez fue el error, yo no lo hubiera hecho o quien sabe, tal vez me hubiera lanzado por la ventana para evitar conflictos. A ella no le gustó la mirada congelada en tus ojos, es que era la titular, una gorda con poco charmé, pero la titular al fin.
No entendía la escena, tu toda desnuda y recostada y él de espaladas. Se lanzó a reír sobre tus piernas, con el típico recurso de las uñas en el pescuezo y el abogado se quedó, con el pis mojando sus calzones de esperma angustiado, dentro del ropero, eligiendo su corbata para la audiencia del lunes.
Tu flaca te enredaste en arañazos con la gorda, hasta que el seco puñete de empanada hundió tu pómulo y dormiste.Te debía haber dicho, los abogados odian las urnas, no les gusta el gris de una presencia todos los días en sus pensamientos, prefieren llevar flores al cementerio los domingos a una gorda. A los mediocres les gusta el anonimato para el romance y los juegos, cuando se abre el telón se mean. Te lo había dicho tantas veces, pero preferiste tu terquedad de quedarte en eso de que no eras sumisa, en la pulseta de genero en un país machista.
Ya ves, yo tiré la puerta ese día y te mandé a rodar, tú optaste por ser la sin nombre en la vida de un mediocre. Para ser honesto, estaba más a tu altura un final con raticida, era más coherente con tu personalidad compulsiva, pero no, terca como siempre escogiste la escena patética del gordo infiel y su mujer arañándote los pechos.
Si flaca, anoche me acorde de ti, de cómo te dejé en el anonimato y como querías seguir jugando nuestro juego. Tranquila mi flaca, seguró escucharás risas, ya verás y tocarán de nuevo tu piel, esta vez de lija y en algún lado, así llena de cosquillitas, verás como alguien se emociona y siente mariposas en el estomago al mirar tus labios.
Ya verás estará todo bien, no duele tanto y al final tu piel está como te gusta, rigida y fría. Aunque sin mis poros, coqueta como siempre, te quedarás mirando el mandil blanco del chango que te corta y disfrutarás en paz las manchas de salteña goteando sobre tu panza abierta.
jueves, septiembre 06, 2007
Dale Loca (De Memorias de un Croto)
La sabiduría llega cuando no nos sirve para nada….son las reglas del destino, son las reglas del amar (Fito Paez)
Te estas cagando de frío loca, eso de salir del boliche todos los días a las 7 de la mañana se queda en los huesos. ¿No ves? ,la acera no está hecha de espejos que reflejan tus estrellas, está llena de charcos y esas burbujas que revientan se llaman cerveza, flotando en el pis de tus clientes. Camina cruza la calle de un salto, que mi espalda hueca no sabe jugar al principe. No tengo ganas de tapar la mierda del piso con mis huesos, soportando tus tacos aguja en mis vertebras.
Me duelen los pies flaca, a veces queman los recuerdos dice Fito golpeando el piano, en su último disco. Lo pirateé para vos, me acordé que te gustaba reverbar en sus melodías, con los ojos rojos como esa bossa trucha del flaco, aunque no sabías que putas era un bondi, pero te identificabas con lo de un poco de coca y promesas de amor.
Vení, esta lluvia es sólo un espejismo que anuncia la primavera, como el aura esa que ilumina tus ojeras a las 6 de la mañana. Te traje mentisán loca, te arderá un poco, pero siempre es útil para curar las lamidas en los muslos, las del tubo de aluminio y las de lenguas de lata empapadas de ron barato.
Loca hoy me acordé del puente, de la historia de la niña que lo cruzaba arrodillada hasta el lado de Miraflores, grafiteando fragmentos de la Biblia. Me acordé de la noche en que te conté la historia del papel higiénico enredado en los tobillos y la caída explotando cráneos, siempre lo quisiste probar, me decías que seguramente tu sangre se evaporaría con el olor de las cloacas.
Tanta ficción añeja durmiendo en el cajón, tanta prosa barata hace que me acuerde de las caminatas aquellas y las ganas que te daban de tomar un café escuchando "ponme la mano aquí Macorina "en la voz de la Chavela, en ese viejo antro con piso de madera crujiente y paredes llenas de fetiches. Macorina, te sonaba a una mujer con celulitis decías, por la mandarina que evocaba en tu memoria.
Te gustaba ¿te acuerdas? que te mirará, así todo pirado, jugando a encontrar tu inocencia en esos ojos de muchachita punk. Te reías, mientras lanzabas la seria advertencia de que no contará los minutos, ni las veces que tocaba tus pechos, que preferías un presente congelado, un disco rayado repitiéndose, en el que saltaran tus piernas en el que temblaran mis labios. Un instante eterno sin proyecciones de ningún tipo, sin jaulas muerde alas.
Acá estoy, te traje el paraguas doblado, fetiche espanta cuervos. Dejé de abrirlo en mitad de la sala para conjurar la resaca como me recomendaste, ya no funciona para ahuyentar la luna, pero todavía es útil para espantar el viento. Ven, te agarro la mochila y las monedas que guardaste en la falda, necesitamos darnos dos sopapos y escupir esa espuma roja, que últimamente tragamos al soportar la extraña sobrevivencia. Necesitamos aquellas cosas que el tiempo fue borrando en tus pupilas, fue durmiendo en mis ojos, para volver a empezar, lejos de alguna rutina gris. Volver a empezar, temblando de frío y de lluvia en las pieles, lejos de esta mierda.
Te traje también el sobrecito que me pediste, don Enrique está cada vez más jodido con esto de llamarlo en la madrugada, ten cuidado que la ultima vez me vendió vidrió molido y no pude "venticuatrear" esperando tu retorno. Te lo traje igual, aunque luego tu tabique se llene de caspa y tu corazón reviente ácido sin mis besos.
Flaca, te lo dije tantas veces, pero te entercaste en permanecer colgada en eso de ser bailarina, en mearte los calzones cada vez que te invitaba a bailar un tango debajo el marco de la puerta. Mecanismos de protección e independencia le llamabas, ya vez preferiste tu libertad en este trucho club que jugartelas.
Te meabas cada vez que te decía que la caída del puente sería fácil. Te lo dije y preferiste el destino simplón de inflar la panza con el hule Pantera y contar billetes en la madrugada. No te juzgo, al final yo te lancé a esto, yo fui el que abrió la cuenta en el banco para que se llene de los bamboleos de tu cadera. Al final en esta tu libertad, seguimos clavados hueso con hueso.
Si ya sé que tengo la cara seca y toso como perro, tus cremas, esas que usas de noche, no sirven para maquillar mi sangre. Déjame así, penetrando algún viejo agujero mientras te espero, tengo la cara filuda por que la comida ya no me hace bien, el virus es jodido y me está comiendo y lo sé, pero si no era el puente el que nos mataba, iba ser esta joda más lenta.
Necesito tu vitamina, por eso vine temprano, luego de recordar tus lunares en el insomnio, pensando en las manos callosas que los tocan en mi ausencia. Vine para darte mi abrazo y desearte suerte. Te compré también dos anticuchos, no te preocupes la gorda es buena onda y me presta los platos y no tenemos que caminar hasta la esquina a devolverlos. Podemos comer despacio mientras subimos el puente.
Ven no seas terca, comé algo y contamé, cuantas historias de políticos te aguantaste anoche, cuantas pulseritas besaron tu muñeca. Veni, estas cagando de frío, no te voy a tocar si no quieres, aunque la verdad merecerías que te arranque los pétalos de tela tan Kitsch con los que te disfrazas para calentar al gordo del ministerio. Te haría bien que te muela a palos como te gusta, aunque en el fondo sabes que mi machismo muere en el olor de tus piernas.
Mereces eso y más, lo sabes, por haber caído en la recurrencia de ser independiente, con el billete fácil, pero tranquis que sólo nos fumaremos algo hasta que te ronques y yo vuelva a las mil pajas mentales de pensar que hago acá velando tus pesadillas.
Tu la niñita de papá, la chiquita bien, hoy sales del Boliche de neones y perfume dulzon, con el Jean que te regalé y los tacos aguja tan falsos. Te miro, cansada mientras disfruto como me muerdes los labios con tu sabor cargado de bocas de derechista y me bañas de tu aroma de dólares húmedos de vientre.
Veni mi changuita, igual estoy acá, aunque dicen que un par de patadas te vendrían bien, los cuates me dijeron ayer que por que sigo contigo, que debería ir a España, para aprender a patearte sólo en el tatuaje. Dicen que ahí no se nota y luego no me acusarás con eso de la violencia familiar.
Tranquis loca, sabes que sólo divago por que roncas y no me dejas leer tu libro ese de mujeres creando. “Ninguna mujer nació para puta”, ya lo sabía y yo tampoco nací para jugar a tu alcahuete, pero loca estamos así, al menos la casa tiene living nuevo y podemos pensar en el viajecito ese a tu pueblo que tanto esperas. Le contaremos a tu viejita, la mamada esa de tu pega de secretaria, de que estas terminando tus cursos de computación y de que su nieto ya dice mama.
Compré un estante para tus libros loca y esta 22 larga en la feria de El Alto, ese fin de semana que te fuiste al lago ¿te acuerdas?. Pensaba que hoy podríamos tirarnos en la alfombra y besar las sombras, leyendo esa poesía cursi que te encanta, antes de apagar la luz y volver a morder la ausencia.
Si lo sé, me lo dijiste tantas veces, que eran sólo unos meses de mirar el techo y de pinchar la espalda en el colchón del privado, pero es que me da impaciencia ver que el laburo no da y que te estas gastando y yo muriendo. Con esto de la inflación y las pastillas ya no da.
Entiendo lo que dijiste, la poesía no llena la panza, pero al menos me paga el trago mientras espero tu salida. Entraría a mirarte bailar en la barra, pero el gordo de la puerta me tiene bronca y lo sabes, prefiero mirarte con luz de día y caminar luego cagando de frío a tu lado, es meno cursi, más real.
Loca veni, estás temblando, te apareció otra mancha en el cuello y si, también yo tengo los pies helados. ¿Quierés subir el puente?, traje un rollo de papel higiénico para lanzarnos si quieres. ¿Mejor no?, OK, esta bien.
Apoyate en mi hombro flaca, más tarde pensaremos en como recuperar la guagua, ya verás que la monja se aburrirá pronto y si no, un mejor destino que con nosotros seguro que tendrá. Veni, pásame las llaves y cerrá los ojos, una punta de coca nos va a hacer bien. Sentime y no mires el charco, ya te dije que es pis y no el espejo de tus estrellas.
Dale flaca, despertá, esta no tiene vidrio aspira hondo y no tiembles que yo agarro bien la pistola. Confía en mí flaca, si el tiro falla igual seguiremos juntos.
Nota: Violencia familiar, nequidad de género, prostitución, drogas, VIH, La Paz de noche, no tapes el sol con un dedo.
Te estas cagando de frío loca, eso de salir del boliche todos los días a las 7 de la mañana se queda en los huesos. ¿No ves? ,la acera no está hecha de espejos que reflejan tus estrellas, está llena de charcos y esas burbujas que revientan se llaman cerveza, flotando en el pis de tus clientes. Camina cruza la calle de un salto, que mi espalda hueca no sabe jugar al principe. No tengo ganas de tapar la mierda del piso con mis huesos, soportando tus tacos aguja en mis vertebras.
Me duelen los pies flaca, a veces queman los recuerdos dice Fito golpeando el piano, en su último disco. Lo pirateé para vos, me acordé que te gustaba reverbar en sus melodías, con los ojos rojos como esa bossa trucha del flaco, aunque no sabías que putas era un bondi, pero te identificabas con lo de un poco de coca y promesas de amor.
Vení, esta lluvia es sólo un espejismo que anuncia la primavera, como el aura esa que ilumina tus ojeras a las 6 de la mañana. Te traje mentisán loca, te arderá un poco, pero siempre es útil para curar las lamidas en los muslos, las del tubo de aluminio y las de lenguas de lata empapadas de ron barato.
Loca hoy me acordé del puente, de la historia de la niña que lo cruzaba arrodillada hasta el lado de Miraflores, grafiteando fragmentos de la Biblia. Me acordé de la noche en que te conté la historia del papel higiénico enredado en los tobillos y la caída explotando cráneos, siempre lo quisiste probar, me decías que seguramente tu sangre se evaporaría con el olor de las cloacas.
Tanta ficción añeja durmiendo en el cajón, tanta prosa barata hace que me acuerde de las caminatas aquellas y las ganas que te daban de tomar un café escuchando "ponme la mano aquí Macorina "en la voz de la Chavela, en ese viejo antro con piso de madera crujiente y paredes llenas de fetiches. Macorina, te sonaba a una mujer con celulitis decías, por la mandarina que evocaba en tu memoria.
Te gustaba ¿te acuerdas? que te mirará, así todo pirado, jugando a encontrar tu inocencia en esos ojos de muchachita punk. Te reías, mientras lanzabas la seria advertencia de que no contará los minutos, ni las veces que tocaba tus pechos, que preferías un presente congelado, un disco rayado repitiéndose, en el que saltaran tus piernas en el que temblaran mis labios. Un instante eterno sin proyecciones de ningún tipo, sin jaulas muerde alas.
Acá estoy, te traje el paraguas doblado, fetiche espanta cuervos. Dejé de abrirlo en mitad de la sala para conjurar la resaca como me recomendaste, ya no funciona para ahuyentar la luna, pero todavía es útil para espantar el viento. Ven, te agarro la mochila y las monedas que guardaste en la falda, necesitamos darnos dos sopapos y escupir esa espuma roja, que últimamente tragamos al soportar la extraña sobrevivencia. Necesitamos aquellas cosas que el tiempo fue borrando en tus pupilas, fue durmiendo en mis ojos, para volver a empezar, lejos de alguna rutina gris. Volver a empezar, temblando de frío y de lluvia en las pieles, lejos de esta mierda.
Te traje también el sobrecito que me pediste, don Enrique está cada vez más jodido con esto de llamarlo en la madrugada, ten cuidado que la ultima vez me vendió vidrió molido y no pude "venticuatrear" esperando tu retorno. Te lo traje igual, aunque luego tu tabique se llene de caspa y tu corazón reviente ácido sin mis besos.
Flaca, te lo dije tantas veces, pero te entercaste en permanecer colgada en eso de ser bailarina, en mearte los calzones cada vez que te invitaba a bailar un tango debajo el marco de la puerta. Mecanismos de protección e independencia le llamabas, ya vez preferiste tu libertad en este trucho club que jugartelas.
Te meabas cada vez que te decía que la caída del puente sería fácil. Te lo dije y preferiste el destino simplón de inflar la panza con el hule Pantera y contar billetes en la madrugada. No te juzgo, al final yo te lancé a esto, yo fui el que abrió la cuenta en el banco para que se llene de los bamboleos de tu cadera. Al final en esta tu libertad, seguimos clavados hueso con hueso.
Si ya sé que tengo la cara seca y toso como perro, tus cremas, esas que usas de noche, no sirven para maquillar mi sangre. Déjame así, penetrando algún viejo agujero mientras te espero, tengo la cara filuda por que la comida ya no me hace bien, el virus es jodido y me está comiendo y lo sé, pero si no era el puente el que nos mataba, iba ser esta joda más lenta.
Necesito tu vitamina, por eso vine temprano, luego de recordar tus lunares en el insomnio, pensando en las manos callosas que los tocan en mi ausencia. Vine para darte mi abrazo y desearte suerte. Te compré también dos anticuchos, no te preocupes la gorda es buena onda y me presta los platos y no tenemos que caminar hasta la esquina a devolverlos. Podemos comer despacio mientras subimos el puente.
Ven no seas terca, comé algo y contamé, cuantas historias de políticos te aguantaste anoche, cuantas pulseritas besaron tu muñeca. Veni, estas cagando de frío, no te voy a tocar si no quieres, aunque la verdad merecerías que te arranque los pétalos de tela tan Kitsch con los que te disfrazas para calentar al gordo del ministerio. Te haría bien que te muela a palos como te gusta, aunque en el fondo sabes que mi machismo muere en el olor de tus piernas.
Mereces eso y más, lo sabes, por haber caído en la recurrencia de ser independiente, con el billete fácil, pero tranquis que sólo nos fumaremos algo hasta que te ronques y yo vuelva a las mil pajas mentales de pensar que hago acá velando tus pesadillas.
Tu la niñita de papá, la chiquita bien, hoy sales del Boliche de neones y perfume dulzon, con el Jean que te regalé y los tacos aguja tan falsos. Te miro, cansada mientras disfruto como me muerdes los labios con tu sabor cargado de bocas de derechista y me bañas de tu aroma de dólares húmedos de vientre.
Veni mi changuita, igual estoy acá, aunque dicen que un par de patadas te vendrían bien, los cuates me dijeron ayer que por que sigo contigo, que debería ir a España, para aprender a patearte sólo en el tatuaje. Dicen que ahí no se nota y luego no me acusarás con eso de la violencia familiar.
Tranquis loca, sabes que sólo divago por que roncas y no me dejas leer tu libro ese de mujeres creando. “Ninguna mujer nació para puta”, ya lo sabía y yo tampoco nací para jugar a tu alcahuete, pero loca estamos así, al menos la casa tiene living nuevo y podemos pensar en el viajecito ese a tu pueblo que tanto esperas. Le contaremos a tu viejita, la mamada esa de tu pega de secretaria, de que estas terminando tus cursos de computación y de que su nieto ya dice mama.
Compré un estante para tus libros loca y esta 22 larga en la feria de El Alto, ese fin de semana que te fuiste al lago ¿te acuerdas?. Pensaba que hoy podríamos tirarnos en la alfombra y besar las sombras, leyendo esa poesía cursi que te encanta, antes de apagar la luz y volver a morder la ausencia.
Si lo sé, me lo dijiste tantas veces, que eran sólo unos meses de mirar el techo y de pinchar la espalda en el colchón del privado, pero es que me da impaciencia ver que el laburo no da y que te estas gastando y yo muriendo. Con esto de la inflación y las pastillas ya no da.
Entiendo lo que dijiste, la poesía no llena la panza, pero al menos me paga el trago mientras espero tu salida. Entraría a mirarte bailar en la barra, pero el gordo de la puerta me tiene bronca y lo sabes, prefiero mirarte con luz de día y caminar luego cagando de frío a tu lado, es meno cursi, más real.
Loca veni, estás temblando, te apareció otra mancha en el cuello y si, también yo tengo los pies helados. ¿Quierés subir el puente?, traje un rollo de papel higiénico para lanzarnos si quieres. ¿Mejor no?, OK, esta bien.
Apoyate en mi hombro flaca, más tarde pensaremos en como recuperar la guagua, ya verás que la monja se aburrirá pronto y si no, un mejor destino que con nosotros seguro que tendrá. Veni, pásame las llaves y cerrá los ojos, una punta de coca nos va a hacer bien. Sentime y no mires el charco, ya te dije que es pis y no el espejo de tus estrellas.
Dale flaca, despertá, esta no tiene vidrio aspira hondo y no tiembles que yo agarro bien la pistola. Confía en mí flaca, si el tiro falla igual seguiremos juntos.
Nota: Violencia familiar, nequidad de género, prostitución, drogas, VIH, La Paz de noche, no tapes el sol con un dedo.
miércoles, enero 24, 2007
La Fortuna
La vida en la calle sigue, la lluvia como cada enero me humedece los callos y el barro seca mis uñas. Jode, hermano jode, que querés que te diga es la vida, así es esto de girar y girar la ruleta de calles, de laderas y plazas. Desde que vivo acá, me pasa lo mismo cada 24, es como sí de pronto te golpeará la lluvia y algo de ganas de continuar volviera.
Me voy a las “Alasas”. A las 12 se abre el portal dicen, esa que comunica la realidad terrena olor a meo de perro con la fortuna de los andes. Luego, cuando sea de noche, volverá a empezar este gran circo, donde amuletos y fetiches harán realidad cualquier tipo de deseo, si lo creés, si le ponés huevos al asunto.
Todo está noche gira viejo, en vueltas y vueltas, en calesitas tímidas, en puestos de churros sangrando aceite guardado. La vida, mil deseos, mil faltas, todos juntos acá en estas calles. Así es como cada veinticuatro empieza la vida hermano, cuando te acordás que tiene sentido lo criollo, lo mestizo, la tradición que escondés en el armario, pero sacás a relucir con desespero este día. Que payaso este ritual, los presos producen en serie esfinges y camioncitos todo el año, empeñando los papeles de su celda, su negro futuro para recuperar la plata que llene la panza luego de febrero y con suerte comprar un catre más decente y 20 gramos de base. Otros, los de pinta fina, se matan por comprar euros, autos, pasajes para emigrar de este "país de indios", como dicen. Gallos y gallinas para su harem. Todo a las doce, familias enteras venderán en la Alasita el mismo producto, ejemplo de consumismo criollo y de poca creatividad dirán algunos. Fuerza viva de la tradición que nos alimenta dirán otros.
En fin, en todo caso esta Alasitas, yo sólo camino como tantas noches paceñas, con la rabia en los zapatos huecos como debe ser, buscando tabaco con historia, no el limpio cigarro de paquete importado, aquel pisado, besado por mas de una boca. Enciendo un L& M, de esos viejos a la mitad, olvidado o arrojado por alguna mina antes de subir al taxi, que se yo y camino hacia el mercado místico de miniaturas.
La Paz, esta ciudad tiene historias en cada centímetro, sólo hay que escucharla en su noche. Es así que es inevitable no acordarme de aquel amigo de mis epocas de bancario, aquel que hoy tiene la panza hinchada de tanto bicho que se mete por hurgar en la basura. El tipo era contador en el pasado y como son las cosas, era bajito, pequeño y regordete igualito al Ekheko, por eso cada enero lo cargaban con eso de Dios de la Fortuna. Cuando el pobre tenía 4 hijos y andaba acogotado de deudas. Era pobre de caricias, estaba jodido de plata, pero que rico era, en su mundo de bromas. Vivía esperando el primer seco de chela fría del viernes, el cacho con los amigos de contabilidad. Luego la misma rutina en la oficina, se lamentaba de lunes a jueves no poder dejar la cerveza. Como amaba el vaso el loco este, más que a sus hijos, lo amaba como a su propia muerte.
El Juan, así se llamaba, se fue hundiendo, regalandose al tibio veneno, empeñando pega e hijos, para de un trancazo acabar en la lona. Ahora vive bajo la luna, como tantos de nosotros, buscando algo de fortuna en la basura, peleando con los kiltros un pan duro. No se quitó nunca el bigote y cada 24 de Enero se lo iguala con una lata afilada y se fabrica una panza de papel. Le encanta regalar billetitos de periódico, gritando que viva la fortuna.
La Paz esta llena de historias a cada centímetro, sólo salí a buscarlas en los basureros, espiando las manos bailando en la oscuridad de un bus a las diez de la noche, en las discusiones y llantos en la Pérez. Sí ponés atención escucharás el ritmo de la mierda coqueteando las piedras en el Choqueyapu, jugando con el agua pura que va perdiendo la virginidad en una orgía de cajas, latas y pañales. Esa que luego acabará regando una lechuga en Río Abajo. La misma que te alimentará mientras comes una Burguer King o una hamburguesa de a luca en la esquina.
Es así viejo, esta ciudad tiene un aire tan duro, tan caótico como el orden de sus calles, así tiene que ser. Te lo digo yo que me acuerdo como era cuando estaba al otro lado, cuando vivía el orden de libros y de horarios, con la pilcha bien planchada y el coche lleno de nafta. Vivía el ruido, el estrés, los balances, las reuniones importantes, para temas importantes.
Hoy tu me mirás de reojo en esta esquina, desde el vidrio y gritás que no joda cuando te digo “Soy un titiritero, quijote de las laderas, ¿te lo hago un poemita para tu mina?, ¡te enseño unos pasos de tango?, sí querés también te lo canto uno de Gardel. Por cinco lucas te lo escribo lo que sentís debajo la corbata y del calzoncillo". Te veo y me acuerdo de la bronca que antes yo tenía a los mendigos, luego me cago de risa al ver como tee cabrea que te diga, regálame para un trago. Se nota, todavía vivís esa tu tensión de oficina, eso de tengo que sacarle el jugo a la minita antes de llegar a casa a bancarte a la gorda. Si, lo sé, te da arcadas mi presencia, cuando te muestro mis barbas ralas y blancas guiñandote mi ojo amarillo y mi bilis te dice somos lo mismo.
Estas atrasado y ni me reconocés, por que es viernes, por que la mina espera en el telo ese de Sopocachi, por que sólo hay dos horas y la vieja te hace laburando en el banco, el mismo que hace diez años me cansé de bancar y lo mande al culo. Te revienta mi cara sucia y mi hablar pausado, por que te suena a político, te suena a ti mismo, te sueno a tu espejo a la mirada de futuro. Pinche burguesito, Dorian Grey de a luca, dale viví tu fiesta privada y garpa el burdo sueño de tu “secre”. Al final sabés que en casa está ella, la real, la que te hará un asado con huevo y te escupirá un beso oliendo a grasa y luego, mientras roncás como vaca, se masturbará mentalmente pensando en los huevos que tuvo la esposa del Coronel ese para meterle tres tiros mientras dormia.
Sigo subiendo, me encanta la mixtura caótica que se forma en esta feria. El café con leche de pis y mierda que baja por su espalda de cemento me arrulla y el olor a anticucho me mueve la tripa. Me divierten los hijitos de papá de andar seguro que de un empujón me hacen a un lado, las minas de gambas todavía firmes jugando al futbolín sin tener ni puta idea de cómo se hace. Esos más jóvenes a su lado que viven un clásico paceño, “¡muera el Tigre Carajo”! ¡callá choli de mierda!, “cómo es sí te gano la manga, pagas 5 más?”.
Me encuentro un choclo y media chela tibia, luego una vieja de esas evangélicas me habla de Marcos 15:10 y me regala plata. Me siento a respirar la fortuna, para ver si llega algo de suerte en los gritos de júbilo de los niños que ganan peinetas y llaveros. La puta esos rifles de pueblo con el caño en espiral ,son la mejor mamada a la esperanza pienso, mientras miro dos caderas de manzana bamboleantes tratando de acertar a una argolla.
Los rifles de espiral, el gordo de la tómbola, las paredes con graffitis urbanos. ”Goní Asesíno vas a volver, El Gas es nuestro Carajo!!. Tanta esperanza rifada en esta tómbola y basura. Patrioteros, pedos falsos, como cuernos se come esto del cambio. ”La Paz necesitas un buen trago”, estoy reventado de que nos mamen tanto.
De pronto aparece ella, la dama de porcelana y me deja en silencio. La miro como cada año, se para, compra una rifa y dos plantas de hoja de Eva. Camina, cabello seco, rubor de seda y anemia rota a golpes, vestido lizo, pantaletas de escarcha. Se para y grita a la lluvia que venga, que moje su vida, zafada, pidiendo que el cielo le moje la memoria. Para que, si seca igual no se mueve, pienso. Fue bella y de carne firme, bella como la hija de sus sueños y ahora compra la misma pavada cada año. Marchitada pero siempre acá en la Alasita orando a la abundancia, con la piel escupiéndote la vida en tus solapas.
Subo, ya falta poco para el morfe en las velas, cuando de golpe lo veo, ¡Juanito, el gordo del Banco! ahí gritando, “panza hueca de la banca de la esquina”. ¡Gordo forro! le grito y me mira de reojo, con su pinta de Ekheko deshauciado, mientras regala fortuna a la gente como cuando era viernes de soltero en los 80. Entrega billetitos, hechos con papel del Loro de Oro, que aguante viejo, bancarte horas al sol y con el pulso sin trago durante tres semanas, recolectando periódicos y haciendo cientos de billetitos. Agarro uno, es una serpentina de presagios….”La Mansión, anal 2 x 150 bs.”, “todo lo que aguantes por 100 bs, foto real” “Angela Travestí Educada” “Se necesita electricista”, “Yong Fung Acupuntura china” “Yolanda Yung Terapeuta de Familia”. Todo mezclado en su bolsa de yute, labio con labio, teta contra teta, fibra con fibra. La vida juega en su bolsa a la fortuna.
Ocho de la noche, mitad de la Alasita loco, viejas vinagre, niñitas bien, oficinistas con ganas de chupar luego de un Api, changos prestos a rifar la vida en las canchas. Todos pasmados viejo y luego cagando de risa, mirando como el Juanito regala papelitos. Ekheko de bigote ralo y mirada seca....!Buena Fortuna…Buena Fortuna, Jallala a los achachis, que viva el MAS Carajo y el paro cívico!
Me mirá desde lejos y lo abrazó. Dale Juanito, estás cansado viejo, vení comamos un anticuchos con unas chelitas frías, una vieja me regaló diez lucas, dale viejo. Me mira y se alegra, luego me dice, vez cojudo, gaucho ridículo, bien sonso y terco eres no me quieres creer, el Ekheko no falla, ya te dije, la fortuna siempre llega viejo. Si Juanito, tenés razón, tenés razón, vamos a comer que la panza jode.
Oye gaucho ¿vas a venir mañana otra vez,?. Si viejo, mañana vuelvo. ¿Te animas a gritar fortuna por todos?, seguro que sí, mañana volvemos hermano. Ya de la puta entonces, gaucho incrédulo ya vas a ver como la fortuna nos regala algo, apurá que es 24 y todavía falta conseguir unas pichochas, pero primero buscaremos un trago que esto de gritar cansa.
Me voy a las “Alasas”. A las 12 se abre el portal dicen, esa que comunica la realidad terrena olor a meo de perro con la fortuna de los andes. Luego, cuando sea de noche, volverá a empezar este gran circo, donde amuletos y fetiches harán realidad cualquier tipo de deseo, si lo creés, si le ponés huevos al asunto.
Todo está noche gira viejo, en vueltas y vueltas, en calesitas tímidas, en puestos de churros sangrando aceite guardado. La vida, mil deseos, mil faltas, todos juntos acá en estas calles. Así es como cada veinticuatro empieza la vida hermano, cuando te acordás que tiene sentido lo criollo, lo mestizo, la tradición que escondés en el armario, pero sacás a relucir con desespero este día. Que payaso este ritual, los presos producen en serie esfinges y camioncitos todo el año, empeñando los papeles de su celda, su negro futuro para recuperar la plata que llene la panza luego de febrero y con suerte comprar un catre más decente y 20 gramos de base. Otros, los de pinta fina, se matan por comprar euros, autos, pasajes para emigrar de este "país de indios", como dicen. Gallos y gallinas para su harem. Todo a las doce, familias enteras venderán en la Alasita el mismo producto, ejemplo de consumismo criollo y de poca creatividad dirán algunos. Fuerza viva de la tradición que nos alimenta dirán otros.
En fin, en todo caso esta Alasitas, yo sólo camino como tantas noches paceñas, con la rabia en los zapatos huecos como debe ser, buscando tabaco con historia, no el limpio cigarro de paquete importado, aquel pisado, besado por mas de una boca. Enciendo un L& M, de esos viejos a la mitad, olvidado o arrojado por alguna mina antes de subir al taxi, que se yo y camino hacia el mercado místico de miniaturas.
La Paz, esta ciudad tiene historias en cada centímetro, sólo hay que escucharla en su noche. Es así que es inevitable no acordarme de aquel amigo de mis epocas de bancario, aquel que hoy tiene la panza hinchada de tanto bicho que se mete por hurgar en la basura. El tipo era contador en el pasado y como son las cosas, era bajito, pequeño y regordete igualito al Ekheko, por eso cada enero lo cargaban con eso de Dios de la Fortuna. Cuando el pobre tenía 4 hijos y andaba acogotado de deudas. Era pobre de caricias, estaba jodido de plata, pero que rico era, en su mundo de bromas. Vivía esperando el primer seco de chela fría del viernes, el cacho con los amigos de contabilidad. Luego la misma rutina en la oficina, se lamentaba de lunes a jueves no poder dejar la cerveza. Como amaba el vaso el loco este, más que a sus hijos, lo amaba como a su propia muerte.
El Juan, así se llamaba, se fue hundiendo, regalandose al tibio veneno, empeñando pega e hijos, para de un trancazo acabar en la lona. Ahora vive bajo la luna, como tantos de nosotros, buscando algo de fortuna en la basura, peleando con los kiltros un pan duro. No se quitó nunca el bigote y cada 24 de Enero se lo iguala con una lata afilada y se fabrica una panza de papel. Le encanta regalar billetitos de periódico, gritando que viva la fortuna.
La Paz esta llena de historias a cada centímetro, sólo salí a buscarlas en los basureros, espiando las manos bailando en la oscuridad de un bus a las diez de la noche, en las discusiones y llantos en la Pérez. Sí ponés atención escucharás el ritmo de la mierda coqueteando las piedras en el Choqueyapu, jugando con el agua pura que va perdiendo la virginidad en una orgía de cajas, latas y pañales. Esa que luego acabará regando una lechuga en Río Abajo. La misma que te alimentará mientras comes una Burguer King o una hamburguesa de a luca en la esquina.
Es así viejo, esta ciudad tiene un aire tan duro, tan caótico como el orden de sus calles, así tiene que ser. Te lo digo yo que me acuerdo como era cuando estaba al otro lado, cuando vivía el orden de libros y de horarios, con la pilcha bien planchada y el coche lleno de nafta. Vivía el ruido, el estrés, los balances, las reuniones importantes, para temas importantes.
Hoy tu me mirás de reojo en esta esquina, desde el vidrio y gritás que no joda cuando te digo “Soy un titiritero, quijote de las laderas, ¿te lo hago un poemita para tu mina?, ¡te enseño unos pasos de tango?, sí querés también te lo canto uno de Gardel. Por cinco lucas te lo escribo lo que sentís debajo la corbata y del calzoncillo". Te veo y me acuerdo de la bronca que antes yo tenía a los mendigos, luego me cago de risa al ver como tee cabrea que te diga, regálame para un trago. Se nota, todavía vivís esa tu tensión de oficina, eso de tengo que sacarle el jugo a la minita antes de llegar a casa a bancarte a la gorda. Si, lo sé, te da arcadas mi presencia, cuando te muestro mis barbas ralas y blancas guiñandote mi ojo amarillo y mi bilis te dice somos lo mismo.
Estas atrasado y ni me reconocés, por que es viernes, por que la mina espera en el telo ese de Sopocachi, por que sólo hay dos horas y la vieja te hace laburando en el banco, el mismo que hace diez años me cansé de bancar y lo mande al culo. Te revienta mi cara sucia y mi hablar pausado, por que te suena a político, te suena a ti mismo, te sueno a tu espejo a la mirada de futuro. Pinche burguesito, Dorian Grey de a luca, dale viví tu fiesta privada y garpa el burdo sueño de tu “secre”. Al final sabés que en casa está ella, la real, la que te hará un asado con huevo y te escupirá un beso oliendo a grasa y luego, mientras roncás como vaca, se masturbará mentalmente pensando en los huevos que tuvo la esposa del Coronel ese para meterle tres tiros mientras dormia.
Sigo subiendo, me encanta la mixtura caótica que se forma en esta feria. El café con leche de pis y mierda que baja por su espalda de cemento me arrulla y el olor a anticucho me mueve la tripa. Me divierten los hijitos de papá de andar seguro que de un empujón me hacen a un lado, las minas de gambas todavía firmes jugando al futbolín sin tener ni puta idea de cómo se hace. Esos más jóvenes a su lado que viven un clásico paceño, “¡muera el Tigre Carajo”! ¡callá choli de mierda!, “cómo es sí te gano la manga, pagas 5 más?”.
Me encuentro un choclo y media chela tibia, luego una vieja de esas evangélicas me habla de Marcos 15:10 y me regala plata. Me siento a respirar la fortuna, para ver si llega algo de suerte en los gritos de júbilo de los niños que ganan peinetas y llaveros. La puta esos rifles de pueblo con el caño en espiral ,son la mejor mamada a la esperanza pienso, mientras miro dos caderas de manzana bamboleantes tratando de acertar a una argolla.
Los rifles de espiral, el gordo de la tómbola, las paredes con graffitis urbanos. ”Goní Asesíno vas a volver, El Gas es nuestro Carajo!!. Tanta esperanza rifada en esta tómbola y basura. Patrioteros, pedos falsos, como cuernos se come esto del cambio. ”La Paz necesitas un buen trago”, estoy reventado de que nos mamen tanto.
De pronto aparece ella, la dama de porcelana y me deja en silencio. La miro como cada año, se para, compra una rifa y dos plantas de hoja de Eva. Camina, cabello seco, rubor de seda y anemia rota a golpes, vestido lizo, pantaletas de escarcha. Se para y grita a la lluvia que venga, que moje su vida, zafada, pidiendo que el cielo le moje la memoria. Para que, si seca igual no se mueve, pienso. Fue bella y de carne firme, bella como la hija de sus sueños y ahora compra la misma pavada cada año. Marchitada pero siempre acá en la Alasita orando a la abundancia, con la piel escupiéndote la vida en tus solapas.
Subo, ya falta poco para el morfe en las velas, cuando de golpe lo veo, ¡Juanito, el gordo del Banco! ahí gritando, “panza hueca de la banca de la esquina”. ¡Gordo forro! le grito y me mira de reojo, con su pinta de Ekheko deshauciado, mientras regala fortuna a la gente como cuando era viernes de soltero en los 80. Entrega billetitos, hechos con papel del Loro de Oro, que aguante viejo, bancarte horas al sol y con el pulso sin trago durante tres semanas, recolectando periódicos y haciendo cientos de billetitos. Agarro uno, es una serpentina de presagios….”La Mansión, anal 2 x 150 bs.”, “todo lo que aguantes por 100 bs, foto real” “Angela Travestí Educada” “Se necesita electricista”, “Yong Fung Acupuntura china” “Yolanda Yung Terapeuta de Familia”. Todo mezclado en su bolsa de yute, labio con labio, teta contra teta, fibra con fibra. La vida juega en su bolsa a la fortuna.
Ocho de la noche, mitad de la Alasita loco, viejas vinagre, niñitas bien, oficinistas con ganas de chupar luego de un Api, changos prestos a rifar la vida en las canchas. Todos pasmados viejo y luego cagando de risa, mirando como el Juanito regala papelitos. Ekheko de bigote ralo y mirada seca....!Buena Fortuna…Buena Fortuna, Jallala a los achachis, que viva el MAS Carajo y el paro cívico!
Me mirá desde lejos y lo abrazó. Dale Juanito, estás cansado viejo, vení comamos un anticuchos con unas chelitas frías, una vieja me regaló diez lucas, dale viejo. Me mira y se alegra, luego me dice, vez cojudo, gaucho ridículo, bien sonso y terco eres no me quieres creer, el Ekheko no falla, ya te dije, la fortuna siempre llega viejo. Si Juanito, tenés razón, tenés razón, vamos a comer que la panza jode.
Oye gaucho ¿vas a venir mañana otra vez,?. Si viejo, mañana vuelvo. ¿Te animas a gritar fortuna por todos?, seguro que sí, mañana volvemos hermano. Ya de la puta entonces, gaucho incrédulo ya vas a ver como la fortuna nos regala algo, apurá que es 24 y todavía falta conseguir unas pichochas, pero primero buscaremos un trago que esto de gritar cansa.
viernes, septiembre 22, 2006
Memoríasde un Croto (Primaveral)
¿Te acuerdas? ¿Cómo jugábamos a sentir el frío en los cuerpos?, tu con los pies congelados como raspadillo, yo con ese calor insoportable en las manos. El tema era entibiar tus plantas o enfriar mis palmas, dependía de la perspectiva, del lugar, del aroma de la noche. Te gustaba jugar a la morgue, así como de niño juegas a la cueva y te tapas con un edredón oscuro para que el monstruo no te toque, te quedabas inmóvil esperando que te muerda cada esquina.
Si, te gustaba, el juego ese de ponerte rígida y desnuda encima la cama, como una tabla, decías que el efecto era mejor luego de la ducha y con la piel toda erizada, anticipabas esta tu imagen ideal de la muerte en el río. Luego, ahí pálida pedías que te coma a besos, que tape tus poros con el calor medio rosáceo de mi abdomen.
Me acuerdo flaca, de tus pataletas, de tu histeria en el suelo, de la bronca que te daba, cuando sólo te miraba en silencio, en el pesado desprecio de cerrar la puerta y dejarte llorando en mitad de la sala. Es difícil olvidarte, ahí en ese torbellino de emociones inflando tus ojos saltones de furia, esos capaces de jugar a la mirada de Gizmo y en dos segundos botar fuego en mi vientre o llorar miel de madrugada.
Me acuerdo que me gustabas serena, indefensa, dócil. Las madrugadas eras vulnerable, dejabas que tus defensas caigan, y lanzabas esos cursis te amo como ronroneo, mientras yo jugaba a contar los vellos de tu espalda, esos de tu sangre morena. Tantas veces pensé en que pasaría si te lanzaría un vaso de agua en una de tus rabietas, ¿me perseguirías por la casa, cómo en esas reconciliaciones, o ¿acabaríamos a los mordiscos y arañazos?, sintiendo el dolor ese que produce el sexo de lija.
Si flaca, pensé en eso, también en partirte a patadas, pero sabes que mi naturaleza sólo permitía destruir a tu niña mala con caricias de lengua, esas que bebían tu frío de raspadillo y barnizaban cada poro tuyo con mi noche. Flaca, no sabía nada de ti aquella noche que respondiste a mi beso con una patada y no dejaste que mordiera el tatuaje falso. No sabía nada y hoy te entiendo, sólo querías el anonimato.
Ayer me enteré flaca, te encontraron, dicen que salías con un abogado, de esos de bufete de muebles de roble y floreros con nardos made in china. Te vieron, en el boliche ese para secres de la 20 de Octubre, saliste mordiéndole la corbata a mierdazos, como solías hacer cuando querías mi plata para tu tatuaje permanente de cejas que me pedías cada navidad y yo ahí fiel a la caja de Mackintosh.
Si flaca, ¿te acuerdas? Tu manía con jugar al muerto, y eso de que te guardé en una urna de plata en la sala cuando mueras. Te dejé hace tiempo, entenderás ahora que es absurdo hacerte un homenaje de ese tipo, además me gusta verte ahí toda muda más que en una urna. Debo confesar sin embargo que esos puntos lila no combinan con tu mejilla y tus labios aunque pálidos siguen dando hambre.
Si flaca, ya me contaste anoche cómo te torció el pescuezo y te fue exprimiendo como tallo de rosa primaveral. No le importaron tus espinas, esas pincha risas de las que me escapaba. Se quedó con tu mirada orgásmica, gran error yo solía esconderla con mis manos en tus labios. Me dijiste que por fin entendiste eso de que las miradas congeladas forman espasmos, cuando la viste lo supiste.Estabas jugando a la ducha, al juego del cuerpo de la morgue y el abogado no entendía, además tenía las palmas secas, más frías que el raspadillo de tus plantas, no entendía nuestros juegos. Dio la vuelta flaca, ese talvez fue el error, yo no lo hubiera hecho o quien sabe, tal vez me hubiera lanzado por la ventana para evitar conflictos.
No le gusto la mirada congelada en tus ojos, es que era la titular, una gorda con poco charmé. Me contaste que se lanzó a reír sobre tus piernas, con el típico recurso de las uñas en el pescuezo. Ël, se quedó con el pis mojando sus calzones de esperma angustiado, dentro del ropero, eligiendo su corbata para la audiencia del lunes. Tu flaca, ahí pómulo hundido en puñete de empanada, dormiste.
Te debía haber dicho, los abogados odian las urnas, no les gusta el gris de una presencia todos los días en sus pensamientos. Prefieren el anonimato para el romance, si te lo había dicho tantas veces, pero preferiste tu terquedad de quedarse en eso de que no eres sumisa, en la pulseta de genero en un país machista. Ya ves, yo tiré la puerta ese día y tú preferiste ser la sin nombre en la vida de un mediocre.
Para ser honesto, creo que hubiera preferido un final con raticida, era más coherente con tu personalidad convulsa, pero no, terca como siempre preferiste la escena patética del gordo infiel y su mujer arañándote los pechos. Si flaca, anoche me acorde de ti, de cómo te dejé en el anonimato y como querías seguir jugando nuestro juego. Escucharás risas, ya verás y tocarán de nuevo tu piel, esta vez de lija y en algún lado, así llena de cosquillitas, verás como alguien se emociona y tu, coqueta como siempre, te quedarás abrazando su mandil blanco, sin importarte las manchas de salteña goteando sobre tu panza abierta.
Si, te gustaba, el juego ese de ponerte rígida y desnuda encima la cama, como una tabla, decías que el efecto era mejor luego de la ducha y con la piel toda erizada, anticipabas esta tu imagen ideal de la muerte en el río. Luego, ahí pálida pedías que te coma a besos, que tape tus poros con el calor medio rosáceo de mi abdomen.
Me acuerdo flaca, de tus pataletas, de tu histeria en el suelo, de la bronca que te daba, cuando sólo te miraba en silencio, en el pesado desprecio de cerrar la puerta y dejarte llorando en mitad de la sala. Es difícil olvidarte, ahí en ese torbellino de emociones inflando tus ojos saltones de furia, esos capaces de jugar a la mirada de Gizmo y en dos segundos botar fuego en mi vientre o llorar miel de madrugada.
Me acuerdo que me gustabas serena, indefensa, dócil. Las madrugadas eras vulnerable, dejabas que tus defensas caigan, y lanzabas esos cursis te amo como ronroneo, mientras yo jugaba a contar los vellos de tu espalda, esos de tu sangre morena. Tantas veces pensé en que pasaría si te lanzaría un vaso de agua en una de tus rabietas, ¿me perseguirías por la casa, cómo en esas reconciliaciones, o ¿acabaríamos a los mordiscos y arañazos?, sintiendo el dolor ese que produce el sexo de lija.
Si flaca, pensé en eso, también en partirte a patadas, pero sabes que mi naturaleza sólo permitía destruir a tu niña mala con caricias de lengua, esas que bebían tu frío de raspadillo y barnizaban cada poro tuyo con mi noche. Flaca, no sabía nada de ti aquella noche que respondiste a mi beso con una patada y no dejaste que mordiera el tatuaje falso. No sabía nada y hoy te entiendo, sólo querías el anonimato.
Ayer me enteré flaca, te encontraron, dicen que salías con un abogado, de esos de bufete de muebles de roble y floreros con nardos made in china. Te vieron, en el boliche ese para secres de la 20 de Octubre, saliste mordiéndole la corbata a mierdazos, como solías hacer cuando querías mi plata para tu tatuaje permanente de cejas que me pedías cada navidad y yo ahí fiel a la caja de Mackintosh.
Si flaca, ¿te acuerdas? Tu manía con jugar al muerto, y eso de que te guardé en una urna de plata en la sala cuando mueras. Te dejé hace tiempo, entenderás ahora que es absurdo hacerte un homenaje de ese tipo, además me gusta verte ahí toda muda más que en una urna. Debo confesar sin embargo que esos puntos lila no combinan con tu mejilla y tus labios aunque pálidos siguen dando hambre.
Si flaca, ya me contaste anoche cómo te torció el pescuezo y te fue exprimiendo como tallo de rosa primaveral. No le importaron tus espinas, esas pincha risas de las que me escapaba. Se quedó con tu mirada orgásmica, gran error yo solía esconderla con mis manos en tus labios. Me dijiste que por fin entendiste eso de que las miradas congeladas forman espasmos, cuando la viste lo supiste.Estabas jugando a la ducha, al juego del cuerpo de la morgue y el abogado no entendía, además tenía las palmas secas, más frías que el raspadillo de tus plantas, no entendía nuestros juegos. Dio la vuelta flaca, ese talvez fue el error, yo no lo hubiera hecho o quien sabe, tal vez me hubiera lanzado por la ventana para evitar conflictos.
No le gusto la mirada congelada en tus ojos, es que era la titular, una gorda con poco charmé. Me contaste que se lanzó a reír sobre tus piernas, con el típico recurso de las uñas en el pescuezo. Ël, se quedó con el pis mojando sus calzones de esperma angustiado, dentro del ropero, eligiendo su corbata para la audiencia del lunes. Tu flaca, ahí pómulo hundido en puñete de empanada, dormiste.
Te debía haber dicho, los abogados odian las urnas, no les gusta el gris de una presencia todos los días en sus pensamientos. Prefieren el anonimato para el romance, si te lo había dicho tantas veces, pero preferiste tu terquedad de quedarse en eso de que no eres sumisa, en la pulseta de genero en un país machista. Ya ves, yo tiré la puerta ese día y tú preferiste ser la sin nombre en la vida de un mediocre.
Para ser honesto, creo que hubiera preferido un final con raticida, era más coherente con tu personalidad convulsa, pero no, terca como siempre preferiste la escena patética del gordo infiel y su mujer arañándote los pechos. Si flaca, anoche me acorde de ti, de cómo te dejé en el anonimato y como querías seguir jugando nuestro juego. Escucharás risas, ya verás y tocarán de nuevo tu piel, esta vez de lija y en algún lado, así llena de cosquillitas, verás como alguien se emociona y tu, coqueta como siempre, te quedarás abrazando su mandil blanco, sin importarte las manchas de salteña goteando sobre tu panza abierta.
miércoles, julio 19, 2006
A tu fuego...(¿cómo escribirte por encargo?)
¿Cómo escribirte por encargo, con latido tembloroso y pulso hecho cebolla; con los labios arañando esta pantalla? .Habrá que mirar el reflejo de tus pupilas, jugando en la memoria, encender la leña humedecida de tus risas y caminar tu imagen en rimas.
Recuerdo el primer encuentro con tu imagen, acariciada por las persianas de mi pecera. Tu silueta era frágil, aunque con una firmeza nunca vista, con una mirada de carbón encendido entibiando el pasillo. En esa evocación, vuelvo al golpeteo tibio de yemas que te dibujan con palabras y George Harrison en el parlante, me dice eso de Something in the way she moves, attract me likes no other… . Entonces de golpe nace este texto, con aires de crónica, de prosa, de pretensiones de lienzo, para volverse un juego de asociación libre, donde el personaje, ese que tanto te gusta y a la vez detestas, se desvanece y deja lugar al escriba del inconsciente.
Vuelvo a pensar en el ofrecimiento de dibujarte en una historia, ese que te hice mirando la luna mordida de invierno, arrogante incluso aventuré los tres capítulos de la historia. Vuelvo a la ruleta de palabras a tu nombre, esa que me rescata de vivir cristalizado en una realidad que rompe y no me gusta. Vos dirías tú ponés las palabra y yo el dibujo, aunque lo más probable es que no dirías nada, te quedarías en esa larga línea punteadas de tus pupilas a mis poros, celebrando eso de a tu lado no se que carajo pasa, solo me siento confortable numb, el resto…¿acaso importa el resto?.
Entonces nuevamente llega ese efecto extraño, el juego de luces que te produce el fuego y hace que tus venas latan, tibias. Me seduce, de forma salada, el hervor de tu sangre, ahí en tus brazos, allá en tu cuello firme, ese que lo rompes cada vez que quieres, o que escuchas algo que mueve las cosas que te gusta dejar bien sepultadas. Ocurre que te escucho, por la ebullición mágica de las flamas, por el bailoteo de duendes verdes de la chimenea a tus pulmones y me conecto con tu sombra, contorno inerte que te devuelve el fuego, ese que no se toca, pero que regala sonrisas adormecidas por el humo, aquel que viene en latita de te jazmín y que tanto nos gusta.
Ahí te retengo, en la flexión de bisagras tibias, esa que te otorga la posición exacta entre el arco de la espalda, las caderas y la leña; surges violenta, con ese aire de conjuro, con la firmeza que por estos días falta en mi presente. Me permites ser testigo de tu mantra, de como Eros te abraza en ese baile seco, tan tuyo, tan rojo y que surge en tus mejillas, como soles que latiendo se pierden en el ritmo de la música, dando paso al coqueteo estéril de tu cabello con las velas.
Te devuelvo, a esta realidad, de aires secos y bleu de mer en nuestro cielo ansioso de verano y creo palpar el calor de tu cuello, ese que se enterca con frecuencia, que juega a nuditos de marinero en su tensión y que habla lo que prefieres callar. Es en este instante, tan real que recuerdo tu aire de pitonisa acariciando de puntillas a la Velvet Underground, con saudade de romances de antaño, de líneas blancas en el vidrio y macoña en la playa.
Lo real, no es como lo imaginás, dijiste alguna tarde por ese portal irreal que te tiene colgada a mi pantalla y sin embargo te confieso que al verte de carne y hueso, me lanza un guiño tu silueta de musa adormilada y es inevitable no querer hacer puerto de tiempo en tiempo en tu alfombra. Dijiste también eso de que soy un libro abierto y que conocemos a las personas en el momento exacto; me cago de risa al recordar todo el tiempo que llené mis pulmones de cabalas y azares cósmicos, mientras Caetano canta..”non poso falar” en los parlantes.
De pronto me sacas con una llamada, de este jueguito de diván eléctrico y te entrego las coordenadas túristicas. Cuelgo y detengo el juego de pensarte con Burka, con un perfil de poros fríos, ahí con gotitas de jarrito arañando tu piel. Espanto tu cuerpo rebotando en esa camioneta azul y crece la evocación de tu imagen leyendo mis historias paceñas, así con ese arrastrar de erres tan cortaziano que te da los genes parisiens. Es acá que un sorbo de la maga, llena mi taza con reminiscencias a la rue du Cherche y le pongo tu nombre a esa otra flaca y te evoco en eso regalar cáscaras de plátano cual si fueran flores, en el coleccionar lánitas y piedras con la memoria perdida.
Sin embargo lo simple ha hablado, lo real muerde los sueños más que la magia las palabras, la maga está muerta y sólo quedan tus tonos líneales al otro lado. Lo práctico está dado, aunque luego en la despedida tu voz descienda en melodías tenues, lame versos, prende chispas .
Se que mirarte jugando con leña es invadir tu ritual y mandala y soy simplemente espectador de tu historia en estas tierras; para ser honesto, es tu fuego el que nace en palabras luego. Reina del fuego, te dije, en un arranque, de esos en que tu risa era más que cualquier presente, en que tu aura lo envolvía todo, cuando el algodón verde latía en tu pecho, mientras jugabas con el Jazz y Nina Simone arañaba mi inconciencia con esa versión tan Missisipi de ne me quitte pas, y tu te balanceabas serena, en la vigilia del fuego, desbordando palabras en los ojos, ronroneando gatunamente que escriba este texto.
Acá me tenés flaca, meses después de ese palpitar que produjo el Deja vu de mirarte por primera vez tomando la ensalada por asalto. Acá te retengo, clara y humana en mi fragilidad diaria, en este ficcionar el presente, con un alter ego de Croto o de Sade, al final poco importa cuando todavía me miro en tu fuego y me entrego a disolver nostalgias en el vino.
De tiempo en tiempo, un abrazo, un tacto serán importantes, para seguir calentando mis palabras en tu fuego, por hoy, la verdad no tengo ni puta idea de cómo celebrar tu reinado del fuego, aquel de la corona de versos que un sábado te dejé y que hoy late en tu sien y te da jaqueca.
Al final, talvez no quiero escribirte por encargo, tal vez prefiera la ironía pulsional, lo voyeur de verte con palabras y sentir a tu lado como tus pupilas besan el fuego, mientras tu silueta regala calor por ese salón hoy por hoy tan etno, tan pluricultural como tu sangre. Por el momento esta sal en mis ojos quiere un silencio acompasado, cierto tipo de tibieza en mi espalda, mientras juego con la leña, el fuego. Por estos días ando reclamando silencios quedos, esos que se sostienen mutuamente sin demandas, ni reproches, sin artificios ni lujos, simples, cargados de grosellas.
Al final sos la reina del fuego, esa posición fue dada por mis labios y a cambio me robaste la forma de sentir el tango, de leer poesía y sobre todo de calentar mis huesos en el frío, ¿era una por otra no? aunque nunca hubiera existido pacto previo. En todo caso, siempre podrás robarte el fuego, por último sos dueña de tu flama y podés hacer lo que querrás con la leña, ¿o no?.
Recuerdo el primer encuentro con tu imagen, acariciada por las persianas de mi pecera. Tu silueta era frágil, aunque con una firmeza nunca vista, con una mirada de carbón encendido entibiando el pasillo. En esa evocación, vuelvo al golpeteo tibio de yemas que te dibujan con palabras y George Harrison en el parlante, me dice eso de Something in the way she moves, attract me likes no other… . Entonces de golpe nace este texto, con aires de crónica, de prosa, de pretensiones de lienzo, para volverse un juego de asociación libre, donde el personaje, ese que tanto te gusta y a la vez detestas, se desvanece y deja lugar al escriba del inconsciente.
Vuelvo a pensar en el ofrecimiento de dibujarte en una historia, ese que te hice mirando la luna mordida de invierno, arrogante incluso aventuré los tres capítulos de la historia. Vuelvo a la ruleta de palabras a tu nombre, esa que me rescata de vivir cristalizado en una realidad que rompe y no me gusta. Vos dirías tú ponés las palabra y yo el dibujo, aunque lo más probable es que no dirías nada, te quedarías en esa larga línea punteadas de tus pupilas a mis poros, celebrando eso de a tu lado no se que carajo pasa, solo me siento confortable numb, el resto…¿acaso importa el resto?.
Entonces nuevamente llega ese efecto extraño, el juego de luces que te produce el fuego y hace que tus venas latan, tibias. Me seduce, de forma salada, el hervor de tu sangre, ahí en tus brazos, allá en tu cuello firme, ese que lo rompes cada vez que quieres, o que escuchas algo que mueve las cosas que te gusta dejar bien sepultadas. Ocurre que te escucho, por la ebullición mágica de las flamas, por el bailoteo de duendes verdes de la chimenea a tus pulmones y me conecto con tu sombra, contorno inerte que te devuelve el fuego, ese que no se toca, pero que regala sonrisas adormecidas por el humo, aquel que viene en latita de te jazmín y que tanto nos gusta.
Ahí te retengo, en la flexión de bisagras tibias, esa que te otorga la posición exacta entre el arco de la espalda, las caderas y la leña; surges violenta, con ese aire de conjuro, con la firmeza que por estos días falta en mi presente. Me permites ser testigo de tu mantra, de como Eros te abraza en ese baile seco, tan tuyo, tan rojo y que surge en tus mejillas, como soles que latiendo se pierden en el ritmo de la música, dando paso al coqueteo estéril de tu cabello con las velas.
Te devuelvo, a esta realidad, de aires secos y bleu de mer en nuestro cielo ansioso de verano y creo palpar el calor de tu cuello, ese que se enterca con frecuencia, que juega a nuditos de marinero en su tensión y que habla lo que prefieres callar. Es en este instante, tan real que recuerdo tu aire de pitonisa acariciando de puntillas a la Velvet Underground, con saudade de romances de antaño, de líneas blancas en el vidrio y macoña en la playa.
Lo real, no es como lo imaginás, dijiste alguna tarde por ese portal irreal que te tiene colgada a mi pantalla y sin embargo te confieso que al verte de carne y hueso, me lanza un guiño tu silueta de musa adormilada y es inevitable no querer hacer puerto de tiempo en tiempo en tu alfombra. Dijiste también eso de que soy un libro abierto y que conocemos a las personas en el momento exacto; me cago de risa al recordar todo el tiempo que llené mis pulmones de cabalas y azares cósmicos, mientras Caetano canta..”non poso falar” en los parlantes.
De pronto me sacas con una llamada, de este jueguito de diván eléctrico y te entrego las coordenadas túristicas. Cuelgo y detengo el juego de pensarte con Burka, con un perfil de poros fríos, ahí con gotitas de jarrito arañando tu piel. Espanto tu cuerpo rebotando en esa camioneta azul y crece la evocación de tu imagen leyendo mis historias paceñas, así con ese arrastrar de erres tan cortaziano que te da los genes parisiens. Es acá que un sorbo de la maga, llena mi taza con reminiscencias a la rue du Cherche y le pongo tu nombre a esa otra flaca y te evoco en eso regalar cáscaras de plátano cual si fueran flores, en el coleccionar lánitas y piedras con la memoria perdida.
Sin embargo lo simple ha hablado, lo real muerde los sueños más que la magia las palabras, la maga está muerta y sólo quedan tus tonos líneales al otro lado. Lo práctico está dado, aunque luego en la despedida tu voz descienda en melodías tenues, lame versos, prende chispas .
Se que mirarte jugando con leña es invadir tu ritual y mandala y soy simplemente espectador de tu historia en estas tierras; para ser honesto, es tu fuego el que nace en palabras luego. Reina del fuego, te dije, en un arranque, de esos en que tu risa era más que cualquier presente, en que tu aura lo envolvía todo, cuando el algodón verde latía en tu pecho, mientras jugabas con el Jazz y Nina Simone arañaba mi inconciencia con esa versión tan Missisipi de ne me quitte pas, y tu te balanceabas serena, en la vigilia del fuego, desbordando palabras en los ojos, ronroneando gatunamente que escriba este texto.
Acá me tenés flaca, meses después de ese palpitar que produjo el Deja vu de mirarte por primera vez tomando la ensalada por asalto. Acá te retengo, clara y humana en mi fragilidad diaria, en este ficcionar el presente, con un alter ego de Croto o de Sade, al final poco importa cuando todavía me miro en tu fuego y me entrego a disolver nostalgias en el vino.
De tiempo en tiempo, un abrazo, un tacto serán importantes, para seguir calentando mis palabras en tu fuego, por hoy, la verdad no tengo ni puta idea de cómo celebrar tu reinado del fuego, aquel de la corona de versos que un sábado te dejé y que hoy late en tu sien y te da jaqueca.
Al final, talvez no quiero escribirte por encargo, tal vez prefiera la ironía pulsional, lo voyeur de verte con palabras y sentir a tu lado como tus pupilas besan el fuego, mientras tu silueta regala calor por ese salón hoy por hoy tan etno, tan pluricultural como tu sangre. Por el momento esta sal en mis ojos quiere un silencio acompasado, cierto tipo de tibieza en mi espalda, mientras juego con la leña, el fuego. Por estos días ando reclamando silencios quedos, esos que se sostienen mutuamente sin demandas, ni reproches, sin artificios ni lujos, simples, cargados de grosellas.
Al final sos la reina del fuego, esa posición fue dada por mis labios y a cambio me robaste la forma de sentir el tango, de leer poesía y sobre todo de calentar mis huesos en el frío, ¿era una por otra no? aunque nunca hubiera existido pacto previo. En todo caso, siempre podrás robarte el fuego, por último sos dueña de tu flama y podés hacer lo que querrás con la leña, ¿o no?.
miércoles, abril 19, 2006
Vinagre Tinto (De memorias de un croto)
No tiene caso, el vino sí no se bebe muere, eso pasó con la botella, aquella de tinto, que esperó su retorno. Me pregunto sí habrá sido el hecho de colgarme de la ceguera de sus ojos, perforando mis labios, o talvez la forma en que su perfume jugaba con mi cuerpo, o quien sabe esa cortaziana forma de arrastrar las eres al hablar, no lo sé, el caso que algo me llevó a beber hasta la última gota de su copa aquella noche. Ignorando deliberadamente sus advertencias, el presagio de que no era buena idea, beber de su copa por que acabaría conociendo sus secretos.
Torpe en la insistencia, seguí acariciando su cuerpo con palabras y bebí los restos de su tinto, en la imaginería de que su brebaje me llevaría a desnudar su piel, a sentir en cada rincón oculto de su espalda, sus pensamientos, esos que por vanidad atribuí insulsamente a mi persona. Ese inevitable sentido referencial, me hizo creer que luego, en el silencio, en su ausencia, mirando el ojo triste que dibujó su pulso en un papel amarillo, empezaría a escucharla, a descifrar el golpetear de sus latidos en mi pecho y creería, si creería que su imagen estaba viva o mejor aún, que en su silencio, en su ventana muda, ella caminaría ahora en mi presencia, respirando con ansias mi fantasma de palabras.
Veamos, ¿quién te dijo, quién puso en tu patética poesía la idea de que sus secretos tenían nombre y apellido y más aún el tuyo?. La verdad, que mientras miro tu grotesca sombra chorreada en el sillón, tus manos temblando liando el cigarrillo, pienso, ¿en qué viejo puente dejaste la cordura?, ¿éra en ese lugar verde al que tanto hiciste referencia en tu prosa tartamuda, o en el portón del templo donde tus sombras bailaron con el viento? ¿dónde?.
Viejo, recordá tu pluma debe ser dulce pero tan bien tener el filo frío y seco del acero, sí la memoria aún te falla, entonces date un baño de carne, de esos que no conocen de surrealismo que no entienden de cuartetos y endecasilabos y revolcate, en una piel sin métrica, con gritos y luego, pragmáticamente viva, mirala y dile chau.
No viejo, no seás tan gil, ¿acáso no entendiste?, sus secretos eran claros, solamente necesitaba un bálsamo, de esos de palabras, un mentisan de poesía que acaricie las articulaciones de su ego, sus nostalgias y sus miedos en esta ciudad negra, ¿acáso no te diste cuenta?, ¿qué sólo esperaba cada beso tuyo en el aire, cada forma absurda en que limpiabas los adoquines a su paso?.
Pero no, tuviste que seguir en la constancia improductiva, en la actitud ineficiente del cortejo de empleado público. Métale a decirle sin decir, a dar mil rodeos para luego soltar algo así como, tus ojos son de almendra ¿y ella? lógico, serena, con uno que otro guiño silencioso en los labios cada vez que decias algo, que te mostrabas absurdamente evidente. Era fácil intuir que en las líneas tan delgadas de su piel, en sus huesos de marfil, permanecería en pie con el taco aguja clavado a la realidad, pero eso sí jugando con el aroma, con la sonrisa, con las preguntas como dardos a tus ojos, con miradas de clavo taladrando tus articulaciones de flan.
Estuvo ahí sin estarlo, con la piel de mármol, pintada de lunares, mirándote con la confianza que le daba sentirse impermeable a tu lado, lanzandote aquello de, Lo bueno de estar contigo es que no tenés estrategia, ¡ja! ¿y tu? ahí boludo, pensando que estabas escribiendo un cuento o peor aún, jugando al guión, a la botellita vieja en la arena, replicando, luego de inflarte los pulmones de alquitrán, Mi estrategia es no tener ninguna.
¿Qué querías?, ¿qué te parta la espalda a arañazos?, ¿Qué te lleve al cerro y vuele contigo?, no viejo, si tu sabias la respuesta era clara, iba a mirar el reloj. No tiene caso, te lo dije, hay veces que las palabras hacen puerto y otras son como ambientador en los poros, dejan ese aromita dulzón que en cinco minutos muere, pero no entendiste, seguiste en la rutina de escarbar en la arena, de creer que tus palabras sin norte valdrían la pena, para mojarse en sus aguas saladas, para caminar descalzo por su espalda de playa.
Eso de conocer sus secretos, no tenía nada que ver contigo, en todo caso, era sólo un cliché, algo que se dice y ya está, un último dejo de seducción que se deja tirado en la silla para que luego busqués más pistas suyas por la casa y construyás castillitos de plastilina en la noche, intuyendo falsas pistas, interpretando cada acto motriz que dejó en la huida.
Te lo dije, iban a bastar sólo unos días para que tu poesía se fuera disolviendo y su imagen se ahogue en los restos del tinto, mientras la botella respiraba, a bocanadas, el aire melancólico de tus paredes. Recordá el corcho no sirve para mantener intactos los fantasmas, los muertos no tienen más charme con el tiempo, saben mal, se pudren, ¿lo entendés?, las palabras no crean romances inmortales, peor aún sí sólo van de ida.
Pese a todo, te mantuviste ahí, escuchando su ausencia en la pantalla, en el recuerdo de su pulso tibio, en un dibujo, en las ganas de que tu juego improductivo de palabras, por lo menos hubiera hecho temblar sus parpados, le hubiera sacado algún medio suspiro con tu nombre. Que miserablemente gil, sí parecés un ratón de esos de laboratorio, esperando la bolita de harina seca que nunca llega.
Mirá, la alfombra es dura con ella o sin ella, Nina Simone, esta muerta, dos gotas de saliva suya en la copa, con el tiempo, sólo joden el vidrio, no hacen secretos, son saliva y punto.
En fin, al final era sólo cuestión de tiempo, ¿lo entendés ahora? las palabras sin piel no hacen recuerdo. Se necesita sudar los poros con carne, de esa que no piensa, que no teoriza, que tiene estrategia clara y no las pajas esas de, tu savia en mi vino, tu cuerpo en mis palabras.
Te lo dije, era cuestión de tiempo, el vino guardado, tarde o temprano se convierte en vinagre.
Torpe en la insistencia, seguí acariciando su cuerpo con palabras y bebí los restos de su tinto, en la imaginería de que su brebaje me llevaría a desnudar su piel, a sentir en cada rincón oculto de su espalda, sus pensamientos, esos que por vanidad atribuí insulsamente a mi persona. Ese inevitable sentido referencial, me hizo creer que luego, en el silencio, en su ausencia, mirando el ojo triste que dibujó su pulso en un papel amarillo, empezaría a escucharla, a descifrar el golpetear de sus latidos en mi pecho y creería, si creería que su imagen estaba viva o mejor aún, que en su silencio, en su ventana muda, ella caminaría ahora en mi presencia, respirando con ansias mi fantasma de palabras.
Veamos, ¿quién te dijo, quién puso en tu patética poesía la idea de que sus secretos tenían nombre y apellido y más aún el tuyo?. La verdad, que mientras miro tu grotesca sombra chorreada en el sillón, tus manos temblando liando el cigarrillo, pienso, ¿en qué viejo puente dejaste la cordura?, ¿éra en ese lugar verde al que tanto hiciste referencia en tu prosa tartamuda, o en el portón del templo donde tus sombras bailaron con el viento? ¿dónde?.
Viejo, recordá tu pluma debe ser dulce pero tan bien tener el filo frío y seco del acero, sí la memoria aún te falla, entonces date un baño de carne, de esos que no conocen de surrealismo que no entienden de cuartetos y endecasilabos y revolcate, en una piel sin métrica, con gritos y luego, pragmáticamente viva, mirala y dile chau.
No viejo, no seás tan gil, ¿acáso no entendiste?, sus secretos eran claros, solamente necesitaba un bálsamo, de esos de palabras, un mentisan de poesía que acaricie las articulaciones de su ego, sus nostalgias y sus miedos en esta ciudad negra, ¿acáso no te diste cuenta?, ¿qué sólo esperaba cada beso tuyo en el aire, cada forma absurda en que limpiabas los adoquines a su paso?.
Pero no, tuviste que seguir en la constancia improductiva, en la actitud ineficiente del cortejo de empleado público. Métale a decirle sin decir, a dar mil rodeos para luego soltar algo así como, tus ojos son de almendra ¿y ella? lógico, serena, con uno que otro guiño silencioso en los labios cada vez que decias algo, que te mostrabas absurdamente evidente. Era fácil intuir que en las líneas tan delgadas de su piel, en sus huesos de marfil, permanecería en pie con el taco aguja clavado a la realidad, pero eso sí jugando con el aroma, con la sonrisa, con las preguntas como dardos a tus ojos, con miradas de clavo taladrando tus articulaciones de flan.
Estuvo ahí sin estarlo, con la piel de mármol, pintada de lunares, mirándote con la confianza que le daba sentirse impermeable a tu lado, lanzandote aquello de, Lo bueno de estar contigo es que no tenés estrategia, ¡ja! ¿y tu? ahí boludo, pensando que estabas escribiendo un cuento o peor aún, jugando al guión, a la botellita vieja en la arena, replicando, luego de inflarte los pulmones de alquitrán, Mi estrategia es no tener ninguna.
¿Qué querías?, ¿qué te parta la espalda a arañazos?, ¿Qué te lleve al cerro y vuele contigo?, no viejo, si tu sabias la respuesta era clara, iba a mirar el reloj. No tiene caso, te lo dije, hay veces que las palabras hacen puerto y otras son como ambientador en los poros, dejan ese aromita dulzón que en cinco minutos muere, pero no entendiste, seguiste en la rutina de escarbar en la arena, de creer que tus palabras sin norte valdrían la pena, para mojarse en sus aguas saladas, para caminar descalzo por su espalda de playa.
Eso de conocer sus secretos, no tenía nada que ver contigo, en todo caso, era sólo un cliché, algo que se dice y ya está, un último dejo de seducción que se deja tirado en la silla para que luego busqués más pistas suyas por la casa y construyás castillitos de plastilina en la noche, intuyendo falsas pistas, interpretando cada acto motriz que dejó en la huida.
Te lo dije, iban a bastar sólo unos días para que tu poesía se fuera disolviendo y su imagen se ahogue en los restos del tinto, mientras la botella respiraba, a bocanadas, el aire melancólico de tus paredes. Recordá el corcho no sirve para mantener intactos los fantasmas, los muertos no tienen más charme con el tiempo, saben mal, se pudren, ¿lo entendés?, las palabras no crean romances inmortales, peor aún sí sólo van de ida.
Pese a todo, te mantuviste ahí, escuchando su ausencia en la pantalla, en el recuerdo de su pulso tibio, en un dibujo, en las ganas de que tu juego improductivo de palabras, por lo menos hubiera hecho temblar sus parpados, le hubiera sacado algún medio suspiro con tu nombre. Que miserablemente gil, sí parecés un ratón de esos de laboratorio, esperando la bolita de harina seca que nunca llega.
Mirá, la alfombra es dura con ella o sin ella, Nina Simone, esta muerta, dos gotas de saliva suya en la copa, con el tiempo, sólo joden el vidrio, no hacen secretos, son saliva y punto.
En fin, al final era sólo cuestión de tiempo, ¿lo entendés ahora? las palabras sin piel no hacen recuerdo. Se necesita sudar los poros con carne, de esa que no piensa, que no teoriza, que tiene estrategia clara y no las pajas esas de, tu savia en mi vino, tu cuerpo en mis palabras.
Te lo dije, era cuestión de tiempo, el vino guardado, tarde o temprano se convierte en vinagre.
jueves, marzo 23, 2006
Café doble con lluvia (De memorias de un croto)
Que ganas de soltar todo y mandarse al carajo, de agarrar un avión y largarme a su lado. El mundo es chiquito me dijo, algo así como el pañuelo en el que vas dibujando lagrimas y besos replique, con esos aires de Nerudita de Villa Balazos, y encontré por respuesta el eco largo de sus pupilas uva.
This is the real world baby…donde la cerveza tibia sabe mal, donde coger y comer en la misma cama por días no se puede, por que las sabanas almidonadas apestan, al fin de cuentas por que los solos de violín no pagan el alquiler y la poesía no llena la panza.
Esto es real boludo, me miraste con esos ojos que devoran cada sueño, para hablarme de que la vida cuesta y no tuve otra que hacerme oruga, insecto y reptar por la mesa mientras sentía la dulzura de tus palabras, caminé por tu brazo, bebiendo en el oasis de cada uno de tus lunares, viendo como tu piel de gallina despertaba y tus lágrimas caían.
La poesía, es peor que el diazepam me dijiste, por lo menos lo primero te emboba y te deja en un sueño negro, con eso de los versos aparte de idiota te pones soñador y andas pisando huevos, luego, lo peor de todo es que queres más y no se compra en la farmacia.
Ahí me encontré, después de algún tiempo de caminar esta ciudad por el barro comiendo mierda, me encontré a su lado, en ese lugar tan light, con una corbata en las ideas y con la fuerza de su mirada en mis labios. Me vi de tiempo reflejando mis pupilas secas en su imagen, sintiendo como mi espalda se encorvaba con la suave brisa de sus palabras. No pude evitar intuirla, esconderme en el aroma limpio de su cabello al viento, pero algún rato había que mirar el reloj, dejar las pajas para el escritorcillo de poca monta y pagar la cuenta.
Era inevitable, el costo de esta perversa broma me tenía replicando el guión de una pinche película francesa con un café amargo a su lado, sabiendo que la tenía ahí, real con ese "charme" en la postura, esa forma perversa de agarrarse el cabello y tomar la ensalada por asalto.
Mientras detrás de mi corbata sentía que intuía el espejo de mis palabras y yo volaba al recuerdo de viejas noches de vino, pensaba donde le quedaría mejor el puñal, donde dormirian mejor mis besos. Pero esto de ser insecto no dura mucho, adormece la espalda, por eso opte por dejar de arrastrarme, no sin antes caminar por su cuerpo y sentir el efecto de mis palabras en el latir de sus venas, en esa su mano izquierda que me tiene embobado.
Me senté de nuevo frente a frente, con las manos en mis labios, con los ojos firmes en su historia y de golpe la miré, tomé por asalto la línea delgada de sus labios y robando alguna frase de Girondo, le dije: me importa un pito que las mujeres tengan los senos y bla, bla, bla... ¿ella? solo miro con ese aire de deja de hablar pavadas, soy una mujer de blanco o negro, de jugármelas, de hacer maletas antes de que mi piel se desangre en sentires y tu me vienes con eso del Oliverio.
Tenias razón, de pragmatic life, pero para mi es así flaca, que puedo hacer, eres eso y más y sé que la palabra es un analgésico de mierda que prefiero evitar, eso sí no me preguntes por que, no tengo ni puta idea, pero a tu lado me dan ganas de una sobredosis de versos, de vomitar cuanta basura guardé en mi libreta, de adornar de mil flores la mesa donde apoyas tus manos, pero no, por ahora me quedare solo en la pulseta del te veo y en el aroma de tu pulsera que será mi amuleto.
Luego de dos horas, el de corbata aplastó al insecto, la billetera anulo al poeta y pagué la cuenta, no sin antes decirte este lugar es muy hueco, la lluvia entra por la ventana y me moja el café y tu con esa imagen escondiendo tantos sentires, y yo con esas ganas de rodar por la alfombra a tu lado. No, de momento prefiero dormir en palabras, reteniendo ese tu único abrazo y pagar la cuenta.
Al fin y al cabo, esto de ponerle realidad a la poesía jode y no se mirar si no es con palabras. Eso sí antes de irme tenía que lanzarte la pregunta de rigor ¿ché flaca te lanzarías de aquel cerro conmigo?
This is the real world baby…donde la cerveza tibia sabe mal, donde coger y comer en la misma cama por días no se puede, por que las sabanas almidonadas apestan, al fin de cuentas por que los solos de violín no pagan el alquiler y la poesía no llena la panza.
Esto es real boludo, me miraste con esos ojos que devoran cada sueño, para hablarme de que la vida cuesta y no tuve otra que hacerme oruga, insecto y reptar por la mesa mientras sentía la dulzura de tus palabras, caminé por tu brazo, bebiendo en el oasis de cada uno de tus lunares, viendo como tu piel de gallina despertaba y tus lágrimas caían.
La poesía, es peor que el diazepam me dijiste, por lo menos lo primero te emboba y te deja en un sueño negro, con eso de los versos aparte de idiota te pones soñador y andas pisando huevos, luego, lo peor de todo es que queres más y no se compra en la farmacia.
Ahí me encontré, después de algún tiempo de caminar esta ciudad por el barro comiendo mierda, me encontré a su lado, en ese lugar tan light, con una corbata en las ideas y con la fuerza de su mirada en mis labios. Me vi de tiempo reflejando mis pupilas secas en su imagen, sintiendo como mi espalda se encorvaba con la suave brisa de sus palabras. No pude evitar intuirla, esconderme en el aroma limpio de su cabello al viento, pero algún rato había que mirar el reloj, dejar las pajas para el escritorcillo de poca monta y pagar la cuenta.
Era inevitable, el costo de esta perversa broma me tenía replicando el guión de una pinche película francesa con un café amargo a su lado, sabiendo que la tenía ahí, real con ese "charme" en la postura, esa forma perversa de agarrarse el cabello y tomar la ensalada por asalto.
Mientras detrás de mi corbata sentía que intuía el espejo de mis palabras y yo volaba al recuerdo de viejas noches de vino, pensaba donde le quedaría mejor el puñal, donde dormirian mejor mis besos. Pero esto de ser insecto no dura mucho, adormece la espalda, por eso opte por dejar de arrastrarme, no sin antes caminar por su cuerpo y sentir el efecto de mis palabras en el latir de sus venas, en esa su mano izquierda que me tiene embobado.
Me senté de nuevo frente a frente, con las manos en mis labios, con los ojos firmes en su historia y de golpe la miré, tomé por asalto la línea delgada de sus labios y robando alguna frase de Girondo, le dije: me importa un pito que las mujeres tengan los senos y bla, bla, bla... ¿ella? solo miro con ese aire de deja de hablar pavadas, soy una mujer de blanco o negro, de jugármelas, de hacer maletas antes de que mi piel se desangre en sentires y tu me vienes con eso del Oliverio.
Tenias razón, de pragmatic life, pero para mi es así flaca, que puedo hacer, eres eso y más y sé que la palabra es un analgésico de mierda que prefiero evitar, eso sí no me preguntes por que, no tengo ni puta idea, pero a tu lado me dan ganas de una sobredosis de versos, de vomitar cuanta basura guardé en mi libreta, de adornar de mil flores la mesa donde apoyas tus manos, pero no, por ahora me quedare solo en la pulseta del te veo y en el aroma de tu pulsera que será mi amuleto.
Luego de dos horas, el de corbata aplastó al insecto, la billetera anulo al poeta y pagué la cuenta, no sin antes decirte este lugar es muy hueco, la lluvia entra por la ventana y me moja el café y tu con esa imagen escondiendo tantos sentires, y yo con esas ganas de rodar por la alfombra a tu lado. No, de momento prefiero dormir en palabras, reteniendo ese tu único abrazo y pagar la cuenta.
Al fin y al cabo, esto de ponerle realidad a la poesía jode y no se mirar si no es con palabras. Eso sí antes de irme tenía que lanzarte la pregunta de rigor ¿ché flaca te lanzarías de aquel cerro conmigo?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)