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viernes, abril 11, 2008

Unbehagen


“La angustia es el afecto que no engaña” dice Lacan, pues es cierto, inmoviliza, te enfrenta al vacío, al barranco, en pocas con lo Real. Acá estoy, luego de este tiempo ante el vacío nuevamente ante el corte que me fue impuesto.
Habrá que franquear con la palabra, con el saber de aquella, la angustia paralizante para actuar y ser nuevamente....por ahora silencio en este espacio, silencio en lo imaginario, en el mundo de historias.

martes, abril 17, 2007

Onirica III

Hay una corona de seda envolviendo mis sienes, en cada latido crecen aceitunas que ruedan por el piso y se convierten luego en bolas de lana, que hambrientas muerden las cicatrices de mis paredes. La ventana muestra fuegos artificiales, luego son balazos que perforan mi pecho y caen en su rostro arrodillado. Ella bebe la sangre y yo me seco, cómo higo, y me pierdo.
Un viejo de negro llora debajo la mesa del comedor, canta un villancico, yo lo miro y se agazapa, le llevo agua, le llevo cigarros y canta más fuerte. Sus alas crecen, entonces sale volando, dando grititos agudos, cantando un bailecito, estampillándose, Taparaco contra el techo.

Hace frío, ella está lejos de casa, en un lugar de viento que no quiere dejar. Es la mujer de miel, la que refuerza paredes con sus besos. Las abejas muerden su espalda, ella deja que beban de sus huesos mientras camina al vacío. Entonces se detiene, ante el mar que se tiñe de rojo, mira la puerta de la casa de paredes negras y despierta.
El sol sale y las ventanas se tiñen de purpura, ella lanza girasoles al viento y no le alcanza la fuerza, entonces grita, mueve la mano que se alarga y sus uñas viajan como seda por el cielo, dibujando círculos, en los que salto como león amaestrado y me canso. Caigo y el piso se abre, otra vez las aceitunas, llenan el fondo, como pelotas de piscina que se deshacen y se vuelven frutillas y me las como y me engolosino. Llego a ella en el fondo, que ahora temblorosa muerde el piso y me grita que la suelte, mientras besa.

Su risa crece, sus labios están ahora sobre el pasto y lo besa, mientras las hojas de los árboles caén en sus pechos y se vuelven espinacas. Ella ríe, las come mientras la yerba crece y la aspira y sus dedos la enroscan como fideos y su barriga se llena de espanto.

Se sienta en la arena y el viento pincha sus pies y ya no ríe, sólo cae, en un ovillito de lana dulce. Se enreda y se hace oruga, muerde el silencio y ya no habla. La pared se derrumba, el sol seca su cabello que ahora es de agua, la sal cae en mis pies. Ella se encoge, se duerme. Yo me encojo, me duermo.

viernes, junio 02, 2006

Creatika 1

Un hombre parpadea en la pantalla, piensa en el color que usara del baldecito ese pinta tablitas, de pronto, sus ojos dejan de mirar y se tiñen de un fucsia chillon, apaga el monitor y compra un helado de canela.......

jueves, julio 28, 2005

Onírica lady...


Escribo con pulso gastado, luego de pelear con fantasmas en el ático, recuerdo con claridad las imágenes de muerte que celebré en sueños. Un viaje por habitaciones deshabitadas, por entre cuartos que son museo.
Sus paredes son desván, lleno de pinturas de la colonia, de imágenes peligrosas, son memorias olvidadas, son museo, son los cuartos que no nombro, donde habita la niña de porcelana y los retratos flamencos de generales muertos. Son en última, los espacios no visitados de la memoria, de mis tiempos, de mis muertes.
Un viaje entonces a pie al ático, sorteando obstaculos, peleando con el viento, luego me encuentro parado en mi habitación mirando el piso resquebrajado que se abre a mis pies, una cloaca llena de mugre da paso a un camino a la calle, busco a las ratas, estas se esconden, mis amigas de siempre hoy se niegan a ser vistas.
La siguiente escena, una momia verde y pequeña, acostada y envuelta en una cama de metal. Con gracia y con burla, pincho su cuerpecillo diminuto con un palillo de coser y me responde mueve sus comicos brazitos. Está hecha de papel mojado y verde, tal vez huele mal, no siento su aroma, con cada pinchazo se deshace un poco, ella quiere que no la molesten, quiere hablar, gritar.
La miramos en círculo, somos varios que la contemplan, trata de decir su voz, emite un sonido fuerte y ronco desde un pequeño rostro de espectro con tunica de monje. Alentamos a que hable y lo hace, su voz es ahora clara y dice sus silencios, sus llantos y dolores, el viento acompaña su palabra. Se transforma, muta, cambia, se vuelve la silueta de una mujer de mediana edad . A medida que habla se libera del espectro y se va transformando en una dama de piel clara y con manchas grises y rosaceas. Su voz devela una media sonrisa y colmillos grises. Habla y muestra sin duda un gran alivio, su verdad fue dicha aunque a medias, su palabra fue hablada.
La razón empieza a entrar al cuerpo, la cronología tiene nombres, fechas, minutos. Voy trazando las metas del día, las defensas frente a los espectros y el plan laboral. Siento la tos, las piernas, los ojos, es el momento de conectarse y pisar el piso, instintivamente busco a mis ratas, no están, buena o mala señal no lo se.
Empiezo otro día con una taza de te tibio, una tos seca y ganas de volver a mis libros y dejar los papeles.

FELIZ JUEVES

PD: Psicoanalistas a destripar lo dicho!