viernes, mayo 04, 2007

Burkas


La relatividad de lo vedado, lo revelado, lo no dado. Al fin de cuentas cada quien decide donde lleva la Burka

jueves, mayo 03, 2007

Nuditos

Hay un nudito de palabras que aprisiona mi lengua, con la misma exactitud de aquel nudo marinero con el que ella ató mi muñeca. Es un nudito de soga extraña, crece por las noches, se expande y me dice cosas al oído. Cuando respiro, su fantasma en la almohada no me deja dormir del lado derecho de la cama.

Hay un nudito de besos en mi garganta que llena de humedades mi estomago y devuelve los sabores tibios de su vientre. Me amarra a su textura mientras voy recogiendo sus lunares de las sábanas y no me deja tragar mis pastillas contra el dolor de oído.

Hay un nudito de llanto en mis ojos que crece cada vez que encuentro su mirada de sal, me ata a la gristaurina forma que tiene de sentirme y no me deja ver bien las luces de mi ciudad por la ventana.
Hay un nudito que ata mis alas de murcielago a sus caderas realistas, me enrecta la espalda y mientras escribo, no deja que me chorree en la silla como me gusta.
Anoche luego de vernos, debajo del sillón, encontré nuevamente mi tijera.

miércoles, mayo 02, 2007

.....

Nos desnudamos tanto hasta perder el sexo
debajo de la cama,
nos desnudamos tanto
que las moscas juraban que habíamos muerto.

Te desnudé por dentro,
te desquicié tan hondo que se extravió mi orgasmo.
Nos desnudamos tanto que olíamos a quemado,
que cien veces la lava volvió para escondernos.

Me hiciste tanto daño con tu boca,
tus dedos, me hacías saltar tan alto
que yo era tu estandarte aunque no hubiera viento.

Me desnudaste tanto
que pronuncie mi nombre y me dolió la lengua,
los años me dolieron.

Nos desnudamos tanto que los dioses temblaron,
que cien veces mandaron las lavas a escondernos.
Te frotabas tan rápido los senos
que dos veces caí en sus remolinos,
movías el culo lento, en alto,
para arrearme a su negra emboscada,
su mediodía perenne.

Abrías tanto su historia, gritaba su naufragio
Nos denudamos tanto que no nos conocíamos,
que los dioses mandaron la lava a reinventarnos.

Te desmentí de cabo a rabo
devolviéndote a tus primeros actos,
te escudriñé profundo
hasta escuchar la historia amarga de tu cuerpo,
pues sólo el amor sabe cómo llegar tan hondo
sin molestar la sangre.
Esa noche la lava mudó su paisaje en piedra.
Tú y yo fuimos lo único que se murió de veras.

Fabio Morabito

miércoles, abril 25, 2007

Shuffle III


I

Tu amor cambio mi vida por que todo lo que te hace bien siempre te hace mal, me cambiaste como ese rayo, con todo lo que fué y será le dice y luego eso de "dame la muerte chiquita" dejan de cantar y se besan. La muerte no llegó por lo menos no la larga, apareció la liviana, la de carne y piel con piel. "Ces´t notre petit mort notre vie" le dice, con esas erres arrastradas tan a lo seudo franchute. De golpe, en las sabanas de lija, en su ombligo, aparece la sombra de aquel silencio negro de pieles temblorosas y la muerte chiquita llora, mojando sus pálidos vientres y se queja y los despierta. Luego ella morderá timidamente su hombro izquierdo y con un aullido arañará la noche oscura, "le petit morte" durará hasta que estornudes mi cuerpo le dice y luego la realidad secará mis palabras y mi vientre. El se queda, mirando la sombra de su espalda bailarina...un, deus, troix, fermer.... piensa, mientras juega a ser nuevamente alfombra, a beber el baile de su cuerpo en su abdomen gastado y volver a ser muerte, eternidad en dos segundos a su lado. Después ella se quedará en la dispersión de la pared blanca, curando rajaduras con sus pupilas temblorosas; él permanecerá estático, en ese vacío que se inunda de risa explosionada y se quedará, en los sentires con sabor a vino, entendiendo en la muerte la señal de este romance sin nombre. Ella morderá otra vez la almohada, para rescatar esas palabras que escaparon en el orgasmo y soplará al viento eso de yo creo y con eso basta.

II

La guitarra en acordes básicos y la bateria que entra con fuerza, mientras el viento rebota en la ventana..I´m a passenger and a ride and a ride...Iggy pop en el aíre y la imágen de la espalda de la cocaine fatal femme en el cuore, vuelve de nuevo a reventar su cabeza como Play Station. Recuerda la sabana lila besando sus mil vellosidades tornasol que temblaban en cada ronquido y vuelve a la ciudad, mientras la memoría le regala esa imagen canela con tatuaje de sierpe en el tobillo derecho, vuelve y explota en las calles de "Sohocachi" . No para, la velocidad acelera sus venas y el motor envuelto en coca rebota nuevamente en el pecho.

Entra al lugar de siempre y se vuelve a conectar con la mirada de colirio ardiente, con aquella de mar seco en los ojos. Luego sale y se pierde en la oscura línea roja, el taxi lo lleva al norte, al monumento circular rodeado de funerarias, donde espera la de 19 y medias negras, la que a cambio de 100 lucas hace limonada con tu cuerpo. Comen un choripan, entran a una de las tantas funerarias, velan a algún muerto desconocido y entre café y café despiertan al deseo. Luego, para hacer hora, caminan, se pierden rumbo a la gran plaza cuadrada. El viento los lleva al norte, a la casita equilibrista de ladrillos donde nuevamente velarán su propia muerte.

III

I´m singing, la, la, la dice el Iggi y entonces otra vez "take a walk on the wild side" y nuevamente los muslos transexuados abriendose paso entre los postes, She/Male abordando el viejo taxi. Olor a Pachuli y las cejas despintadas de tanto succionar lo saludan. El recuerda la impaciencia negra, cuando le pedía el viejo anhelo del camino trasero y ríe. El espejo refleja el tóxico y en sábanas almidonadas cae dormido. Luego despierta, pupilas de caverna y venas temblorosas pero con la serenidad de que la última caricia estará colgada en el ropero, en el cajón numero tres, hasta el día del reencuentro, hasta volver de la agonia abstinente. La ciudad de día le muerde la cabeza y tanto eco en los parlantes lo tortura. Toma una aspirina y grita, la voz eléctrica responde "habiamos bebido anoche sin parar, habiamos fumado y ya no hay nada que fumar, un tipo me seguía en una fiesta gay...". Entonces camina, con las rodillas torcidas a la ducha y el agua besa su sangre en la resaca. Mierda ella aún no toca el timbre.

IV

Sadé con eso de your love is king en la radio y el flaco de bigote cantando con los ojos cerrados me ves mejor, en la vieja peta negra el rollizo de pipa roja. La noche golpea como jab de izquierda y se acuerda del lugar que ya no existe, ese que tenía un gordo de estuco y saxo de cobre colgado de la pared y que te recibía con aires de Thelonius Monk. Recuerda a la chilena de cartera verde, hablando de sociología, con esos aíres de "Virginia Wolf" trasandina, pechos de nodriza holandesa, aplasta cañerías piensa. Entonces ríe, escribe un manifiesto, sobre los permisos y transgresiones del macho paceño en viernes, un cadaver agónico machista con los cinco tipos orejones que comparten el auto. Escribe y recuerda cómo riendo se engolosinaba de la cara rosada de la "femme noir" y quiere morderle otra vez la oreja, ensuciarle la pierna con mayonesa.

Ella lo miraba, lanzaba el guiño de pestaña de poliester afilada invitándolo a la trastienda del lugar, él sólo escuchaba el piano, mientras pedía que el viento evapore el trago azul con burbujitas de gas que tenía en frente. La gringa choca de la Krall con ese grito de "love me like a man", con sus uñas camufladas, partiendo las teclas negras en el aíre, ella parándose, yendo al baño, ofreciéndole el ritual de ordeñarse detrás de la puerta. El decía espera, pero sus manos temblaban, su cuerpo cedía, se levantaba. Recuerda que miró la puerta, entonces lloró, miró un viejo perro en la calle, sus pantalones se mojaron, ella hizo pis, el se fue del lugar.

lunes, abril 23, 2007

En la almohada

Luego de escucharte con el corazón pausado, en esa casa que se derrumba, en aquel lugar que tanto te gusta, en ese espacio de cicatrices, las del cuerpo, las de las paredes.

Luego de la lluvia en tus ojos y en los míos, en nuestras pieles arañadas, nuevamente he balanceado silencios y de tu mano escuchado: el aroma de los fracasos, de los insultos y críticas del pasado, de este presente sin nombre, de esa palabra tan grande que tanto te asusta y flota por el cuarto.

Así suavito, con tu cabeza en mi pecho, con la imagen de tu vientre enroscando soledades he vuelto a pensarte y en el vacío de esta noche he comprendido finalmente lo que somos.

miércoles, abril 18, 2007

INVENTARIO

Es de tarde, los ojos se secan buscando el aroma de tu espalda, es tarde y el cuello se asfixia en la corbata. El shuffle me regala esta canción y voy inventariando tus lunares en la ausencia.

Las cosas que me dices cuando callas,
los pájaros que anidan en tus manos,
el hueco de tu cuerpo entre las sábanas,
el tiempo que pasamos insultándonos,
el miedo a la vejez, los almanaques,
los taxis que corrían despavoridos,
la dignidad perdida en cualquier parte,
el violinista loco, los abrigos,
las lunas que he besado yo en tus ojos,
el denso olor a semen desbordado,
la historia que se mofa de nosotros,
las bragas que olvidaste en el armario,
el espacio que ocupas en mi alma,
la muñeca salvada del incendio,
la locura acechando agazapada,
la batalla diaria entre dos cuerpos,
mi habitación con su cartel de toros,
el llanto en las esquinas del olvido,
la ceniza que queda, los despojos,
el hijo que jamás hemos tenido,
el tiempo del dolor, los agujeros,
el gato que maullaba en el tejado,
el pasado ladrando como un perro,
el exilio, la dicha, los retratos,
la lluvia, el desamparo, los discursos,
los papeles que nunca nos unieron,
la redención que busco entre tus muslos,
tu nombre en la cubierta del cuaderno,
tu modo de abrigarme el corazón,
la celda que ocupaste en una cárcel,
mi barca a la deriva, mi canción,
el bramido del viento entre los árboles,
el silencio que esgrimes como un muro,
tantas cosas hermosas que se han muerto,
el tiránico imperio del absurdo,
los oscuros desvanes del deseo,
el padre que murió cuando eras niña,
el beso que se pudre en nuestros labios,
la cal de las paredes, la desidia,
la playa que habitaban los gusanos,
el naufragio de tantas certidumbres,
el derrumbe de dioses y de mitos,
la oscuridad en torno como un túnel,
la cama navegando en el vacío,
el desmoronamiento de la casa,
el sexo rescatándonos del tedio,
el grito quebrado, la madrugada,
el amor como un rito en torno al fuego,
el insomnio, la dicha, las colillas,
el arduo aprendizaje del respeto,
las heridas que ya ni Dios nos quita,
la mierda que arrastramos sin remedio,
todo lo que nos dieron y quitaron,
los años transcurridos tan deprisa,
el pan que compartimos, las caricias,
el peso que llevamos en las manos.
Joaquin Sabina

martes, abril 17, 2007

Onirica III

Hay una corona de seda envolviendo mis sienes, en cada latido crecen aceitunas que ruedan por el piso y se convierten luego en bolas de lana, que hambrientas muerden las cicatrices de mis paredes. La ventana muestra fuegos artificiales, luego son balazos que perforan mi pecho y caen en su rostro arrodillado. Ella bebe la sangre y yo me seco, cómo higo, y me pierdo.
Un viejo de negro llora debajo la mesa del comedor, canta un villancico, yo lo miro y se agazapa, le llevo agua, le llevo cigarros y canta más fuerte. Sus alas crecen, entonces sale volando, dando grititos agudos, cantando un bailecito, estampillándose, Taparaco contra el techo.

Hace frío, ella está lejos de casa, en un lugar de viento que no quiere dejar. Es la mujer de miel, la que refuerza paredes con sus besos. Las abejas muerden su espalda, ella deja que beban de sus huesos mientras camina al vacío. Entonces se detiene, ante el mar que se tiñe de rojo, mira la puerta de la casa de paredes negras y despierta.
El sol sale y las ventanas se tiñen de purpura, ella lanza girasoles al viento y no le alcanza la fuerza, entonces grita, mueve la mano que se alarga y sus uñas viajan como seda por el cielo, dibujando círculos, en los que salto como león amaestrado y me canso. Caigo y el piso se abre, otra vez las aceitunas, llenan el fondo, como pelotas de piscina que se deshacen y se vuelven frutillas y me las como y me engolosino. Llego a ella en el fondo, que ahora temblorosa muerde el piso y me grita que la suelte, mientras besa.

Su risa crece, sus labios están ahora sobre el pasto y lo besa, mientras las hojas de los árboles caén en sus pechos y se vuelven espinacas. Ella ríe, las come mientras la yerba crece y la aspira y sus dedos la enroscan como fideos y su barriga se llena de espanto.

Se sienta en la arena y el viento pincha sus pies y ya no ríe, sólo cae, en un ovillito de lana dulce. Se enreda y se hace oruga, muerde el silencio y ya no habla. La pared se derrumba, el sol seca su cabello que ahora es de agua, la sal cae en mis pies. Ella se encoge, se duerme. Yo me encojo, me duermo.

lunes, abril 16, 2007

Puerta


¿Cuántos burros más tienen que morir para que aprendamos a trancar bien la puerta?

jueves, abril 12, 2007

Dia del niño


Según el Informe Temático 2006 del PNUD, UNICEF y PLAN, Existen en Bolivia 4.1 millones de niños, niñas y adolescentes que representan en conjunto el 44% de la población nacional, de los cuales 1.5 millones tienen entre 0 y 5 años. Esto hace que seamos un país con una estructura de edades altamente concentrada en la niñez. De igual forma dos encuestas realizadas a niños, niñas y adolescentes en Bolivia, por el mismo informe, sobre la auto percepción de sus derechos y el maltrato muestra que niños y adolescentes de distintos grupos de edad perciben el derecho a tener una familia como el primero, como segundo el derecho a la identidad y como tercero el derecho a “no ser maltratado”.

Hoy desperté temprano con la llamada de mi hijita de 4 años que me pedía que la felicite y le desee suerte en su fiesta infantil. Es tu día princesa le dije y me respondió que era el día del niño, le dije que no, que es de ambos y respondió “si y de la niña también”. Creo que fue la primera charla de género que tuvimos, la primera vez que hablamos de su derecho a la igualdad de oportunidades y capacidades como niña, como futura mujer boliviana.

En este momento mi hija esta disfrutando del circo comercial de esta fecha, de toda la atención del mundo y de lo que más le gusta a una niña de 4 años, jugar, comer comida chatarra, ver a algún payaso. No sabe, desconoce que al mismo tiempo otra niña en Beni perdió todo pero igual salta, juega con una muñeca vieja rescatada del barro de la inundación. No ha escuchado que otra niña, igual de risueña que ella, en el Altiplano paceño no puede ir al colegio, por que es mujer y la menor, por que debe cuidar a la wawa más chica, mientras la hermana mayor saca las ovejas a pastar.

Anoche mi hija se durmió temprano y despertó con energía para ir a su fiesta infantil. Al otro lado de la noche, al mismo tiempo, otro niño cayo rendido en un cartón en el cemento de El Prado paceño, mientras su madre, accullicu en boca, se la pasó vendiendo dulces y puchos a la salida de un boliche. Se durmió en el piso, en el aguayo de su madre, mientras jugando con una tapa la acompañó obediente toda la noche mientras ella atendía el quiosco.

Mi hija a los tres años tuvo que sacar Carnet de Identidad para viajar en avión y ahora lo lleva feliz en su carterita cuando llega a su ciudad. Me contó que aprendió su nombre y dice que sabe dibujar la T de su apellido. La otra vez fuimos al parque y se encontró con un niño de su edad tocando charango. Le llamó la atención como tímidamente le disputaba el columpio. Le preguntó su nombre y no respondió, no aprendió en la calle el español, no está registrado aún por que su madre tampoco tiene certificado de nacimiento y migró de Potosí por la sequía de este otro niño que a unos moja y a otros los deja sin siembra.

MI niña irá a ver hoy al dinosaurio púrpura aquel y comerá pollo con papas fritas, seguro por correr tanto se rasmillará la rodilla como siempre y llorará un rato, ajena al l maltrato, la violencia física y psicológica constante que 1 de cada 2 niños en el país sufre. Nació del otro lado de la línea, con diferentes oportunidades, ella no escogió, simplemente le toco, en un país donde al 70% también le toca nacer debajo de la línea de la pobreza aquellos otros niños, niñas y adolescentes bolivianos tampoco escogen ser maltratados física y psicológicamente, ser violados, pasar hambre, no terminar la escuela, sobrevivir en la calle, escondiendo el rostro mientras te lustran el zapato, mientras clefean bajo el puente.

Me quedo pensando en una frase de mi hija “ese niño no tiene comida, sus papis no le dan, ¿por que? Y en que hacer como boliviano, como ciudadano, este y los otros días del año por aquellos niños, niñas y adolescentes que les tocó la calle y tienen sus derechos vulnerados. Será qué nos queda enseñarles como padres a escoger por el respeto, la no discriminación, la igualdad, la solidaridad, no sé si con eso basta.

Van a disculpar amig@s adultos, quería compartirles estas ideas que me van dando vueltas en la cabeza en este día

Saludos

martes, abril 10, 2007

Al Roberto

Ven Padre
Ábreme la puerta
De tu desamparo
( soy yo quien te llama
ahora )
cúbreme con tus lanas
viejas
revísame parte por parte
padre por hijo
en esta cuesta
interminable
que es la muerte
(Roberto Echazú)


Pasar a la noche sin rituales, volverse uno con el otro lado, de sopetón, dando un escupitajo al destino, es así como el elegido debe dejar su estela de palabras en el barro y fundir su carne con el primer verso. El poeta se ha ido, pronto empezarán a caer las flores en su nicho y los homenajes fariseos inundarán las radios, las paredes, las páginas literarias.

Pronto también empezará a correr el vino en abundancia, en el patio trasero de la casa vieja donde sus restos duermen el último sueño. El se hará el sordo como siempre y escupirá palabras rígidas al vidrio bonito que pusieron para reflejar sus fosas infladas de algodón. Personalmente me tocó, hace once años asistir al entierro de un loco, a un estepario que mordía la noche y hoy por hoy es polvo en una cajita de metal y uno que otro familiar adormilado repite sus palabras con la resaca de su nombre en las venas.

Por tanto no creo en los homenajes póstumos, prefiero pensar que la carne añejada en cajón de manzana, devolverá tarde o temprano sus palabras al mundo. El poeta se ha marchado, como el día que piso esta tierra, hoy es sólo cuerpo sin palabras. El primer llanto que al nacer dieron sus pulmones vírgenes de humo, hoy ha sido reemplazado por el de viejas beatas reza rosarios. El poeta en su viaje de murciélago no entiende, no soporta los chistes mal contados de velorio, los pedos contenidos en la silla incomoda por el café obligado en la vigilia. Los mocos chorreando en pañuelos grises, por que desde la noche, en su presente, hoy baila con la dama negra y toma vino y muerde orejas de algún santo.

El poeta ha callado y a pocos le importa, en los titulares de la prensa no aparece en grandes letras, aunque todos sabemos que más temprano que tarde las alimañas roba versos prepararán discursos, grandes ponencias y uno que otro ofrecerá su imprenta para sus obras completas.

La noche, como diría el poeta relojero, hoy ha penetrado en su nombre, por tanto no tiene espejo, por que la nada es hoy el papel en el que escribe, dando brincos y furiosas estocadas de niebla a sus antiguas musas. Ya no interesan las de carne blanca, nalgas rojizas, pechos cocholate, labios fresa, no interesan las warmis valientes, las ñustas cobardes que se dejan amar y mastican tus versos como chicle viejo, ya no interesan en su noche, por que ahora está más allá de sus mentiras por que estorban en la cuesta interminable de la muerte.

El poeta ha muerto y que carajo, mañana leerán sus versos en tertulias y se rasgarán las vestiduras entre vinos y comparsas los escribas baratos y eso ya no importa. Ha muerto y en mis manos tiemblan las letras, mientras el veneno de Los Yungas, ese tan rico con juguito de naranja, en silenciosa ceremonia moja sus versos anotados en mi vieja libreta. Salud compañero, aunque sin vino, guarda campo en la mesa para más tarde.

lunes, abril 02, 2007

Animas


Domingo 4 PM, carne infectada de su piel y el silencio rebotando en las paredes rotas del vehículo, una cerveza Huari y el viento de calamina en la garganta, nacen estos poemitas en el Valle de las Animas.
I

En el turbio golpeteo de palabras de plomo
y gritos como clavos perforando silencios
levanto la mirada y el destello de calaminas muertas
refleja su pálido estaño en la memoria.

El ascenso se hace inevitable,
como el retorno al viento cómplice de la montaña.
Llego y la armonía en sus figuras ha sido alterada,
templo ocre en cruz diamante ha profanado su vigilia
Peregrinas de piel Kisa y alabanzas huecas, arañan su piel con tacos.

Abajo en un manto de nubes bebe llantos
la montaña guarda blancas memorias,
y en la grandeza de su aroma muestra
que el camino aún no ha sido andado.

II

El temblor de su lengua en verso negro
acompaña el mutismo de este viaje
En cápsula verde, la memoria camina gritando a la montaña

Como besan las nubes su pechos de arcilla,
su figura doliente de ánima maldita
acompañando la sombra de mis dedos huecos

En la cebada se esconde el llanto amargo,
Aquel que no conoce el destierro de esta pampa,
Y permanezco en la certeza baña pulmones,
En la inmensidad olvidada de osamentas.

Me reciben sonrientes, lápidas de estuco en la colina
Y una niña de pasto en las entrañas recolecta
Caña hueca en la laguna

III

Las beatas del templo desconocen la pus en mis vísceras
El ácido fluido de tu piel rosácea,
El encargo y el precio de comer tu mirada amarillenta.

Buscar el refugio es un mandato,
arropar mis palabras en el anillo de montaña un presagio
Envolviendo el verso en su brisa, inicio esta huida

Pronto, el atardecer de sombra habrá hablado.
Y sus grietas, desangra lluvias, silbaran el canto oscuro de ciudad.
Ese que recibe viento de la montaña,
Que esconde su verdad tantas veces negada.

Un viejo quiltro permanece y vela rimas llorosas,
La sal en mis entrañas
Los santos del templo no conocen la muerte que flota en mis tripas

Yo los miro, en el vacío que produce este lienzo desteñido
Los miro, en la resolana quemando el pulso
Y dos mujeres de piel seca elevan su plegaria al Mururata.


IV

La tarde se devela en su cantar de sombras,
He visto tantas veces el hueco negro en sus pupilas
Hoy no es momento para cantos, para elegías a su vientre

Los versos de espera han callado,
sólo el blanco en su cuello de cordillera me sostiene
es necesario una vez más el peso de su angustia.

Contiene el ansia que se agolpa en las sienes,
el golpetear tímido de sus pasos de abarcas
Con la tarde volverá la espera silente,
Y en la memoria de piedra, brotando en arcilla,
Volveré a tus pupilas, desangrado.

V

En el frío pulpito de roca celebraré entonces la luna,
iluminada en manto azul.
Inevitable será, no dibujar tu contorno en rocas altas,
En la pétrea geografía de su cuerpo de arcilla.

En esta lejanía, escucharé tus temblores en la espalda,
Los arañazos secos de piedra en la memoria.
Y contendré tu respiración en la garganta,
Inevitable será entonces no vaciar tus contornos en la brisa.

El silencio nuevamente guardará tu nombre,
Peregrina en los pulmones de hollín que me despiertan,
En el aire de montaña, tu cuerpo será nuevamente barro,
Canto de espuma entre mis yemas.

VI

Habrá que dejar entonces que la brisa te contenga,
Temblando en el tornasol silencio de montañas
Habrá que beber estas figuras, contiene gritos
Para que muera la intermitencia en la certeza que te llama.

No quiero verte adormecida, ni darte el último canto,
La primera angustia de domingo negro.
No quiero, el velo hueco escondiendo tu risa en la memoria

Sólo la certeza del viento calando tus mejillas,
Será el mantra que recuerde la ironía de este andar.
Será el Illimani quien contenga tu bruma
y sus picos escupirán el silencio de mil cantos.

No quiero,
Sin embargo tu memoria es canto en la montaña.

lunes, marzo 12, 2007

Blanco



Grises como el eco de sus caderas en mis intestinos salen estas palabras mientras de frente cae blanco el futuro, aquel que con sabor a sabanas de lino guardará sus olores en la cama 24. Ese con aroma a destierro, en catre de resortes gritones que albergará sus gritos, los recuerdos de un pasado de carne temblorosa.

Blancas serán las medias de la enfermera que gritará desde el pasillo del hospital de moho. Que no responderá al tembloroso golpeteo en el aparatito lleva gritos de sus uñas secas. Pálido el sueño que besará sus cejas tatuadas de gris, mientras vuelva a sus amantes, a las sábanas teñidas en vino, al golpetear de sus caderas en tanta púpila roja.

Blanco el papelito limpia bocas, en el que anticipo sus estertores de piel de lija, pidiendome que no rasgue sus poros floreados con mis reflejos negros. Aquel que mientras escribo, pide que lo deje en su rutina toca besos, en su naturaleza respira café. Pide que no arañe con tinta su textura, que no ponga el nombre de muerte en su piel guarda besos.

El papel se rompe, entonces mis ojos espantan al espectro y mi memoria le cuenta que blanca también es la mirada por la que laten mis palabras. El toque de almas, el telón ritual que nos protege ahuyenta a la sierpe canela, no conoce de texturas por que su pureza trasciende sus colores.

Al otro lado de esta historia permanece ella. Gris por dentro, inundando sus fosas nasales en cristales blancos, no anticipa, no conoce aún la marcha de chulupis por el techo, el reflejo blanco de jabón patría de la cama 23 que le espera. No escucha los estertores al final del pabellón por que está seca, cómo el vapor turbulento en sus venas. Envuelta en la arrogancia canela de sus huesos está hueca.
Me mira con lentes de sol “made in China”, rechazando la paz de algodón que provocan los besos de sangre, escupe sus rimas de chantaje en dientes amarillos y escapa. Se pierde, esconde las pupilas y me muestra sus pinchazos de jeringa, luego se disuelve en el bambolear de higos secos de su andar.
Escupe algo de basura en éste lienzo y su carcajada tiñe el viento. El telón que nos protege ríe, no siente su tacto negro, en la serenidad que más temprano que tarde mis intestinos, devolverán su gris en la risa del blanco inodoro.

miércoles, marzo 07, 2007

T.H.C. (van a zippear la ganja)



Este vuelo pastoso de la garganta a tu azotea, este humo gastado perforando tu síen. Con ese aire de vomitarse el cuerpo miro el reflejo de lo no dicho en la certeza de mi silueta seca
Por hoy seré ceniza y aura negra en el vacío, por hoy serás silueta esa que vomita tu propia incoherencia.
"Cuando llegó la policia, los bomberos, me hicieron la pregunta obvia, ¿cómo es que empezó el incendio? no sé estaba en llamas cuando me acoste...(SAY NO MORE).
Termino este texto y lo encuentro al pie de las gradas, con la mirada violenta y las canicas rojas saltonas, me dice "van a zippear la ganja", no lo entiendo, me vuelve a mirar y grita, "van a hacer hashish en Sorata" y salta feliz. Subimos la escalera, volvemos al balcón, ese tambaleante con vista al mojón de la autonomía, y me cuenta que volvió a Kundera y está convencido, como aquel cuate de mayo del 68, que la vida está en otra parte pero que no tiene ni idea de donde y que la sigue buscando.
Se sienta en la silla de pata jorobada, mira la humedad en el techo y reniega por que el ventilador le roba las palabras antes de que caigan al papel. "La húmedad no me deja escribir" dice. Trata de escribir algo sobre la cruceña de cabello lamido, dijzque poeta con lentes anti fashión. "Mirá como el teclado coquetea sus canillas", me dice mientras plancha su azotea con el humo del THC y ríe desafinado de los tobillos parlantes de la escribidora.
El músico más viejo de la banda con chinelas de las Siete Calles afina la guitarra con oreja de milaneza y su fa tan porteño. Luego llega el flaco de dedos de paja brava y empieza a hacer ese tin tin cosquilloso en las notas más altas del teclado.
La vida debe estar en otra parte dice y me habla del barco hospital en el que trabaja su mina, la enfermera de caderas filudas y pechos de cereza que reparte vacunas a los niños y besos a los marineros. Me cuenta que las vacas en El Beni, subieron al monte confiadas en la cabeza de la manada, subieron también las viboras, jaguares, jochis, todos escapando del agua. Luego me habla de Darwin, de la selección natural y de como cuarenta vacas olímpicas se lanzaron en un clavado al vacío para esquivar los zarpazos de jaguar.
La vida debe estar en otra parte hermano, menos en El Beni dice. Entonces llora como crío y se moja los dedos con la bronca. Sus lagrimas no me dejan escuchar el Blues que está sonando en la voz del flaco ese hecho al Pappo. Sus aíres irónicos muy a lo del calvo sordo de PAT no me dejan, me enchufan a otra realidad, a quien sabe otra parte y no me gusta.
La vida no está en otra parte, "se ha estido" hace rato y en tus narices pienso, mientras me quejo del puto ventilador en mis palabras y ella salta con pasitos de ballet chino; y el blues partiendo la oreja de milanesa del viejo; y el gay de la esquina comiendo tortilla de papa ; y el Beni que es una cloaca.
No me quejo man, me dice, van a zippear la ganja y Aqualand se mudo al Beni gratis. La vida debe estar en otra parte pienso, menos en la burbuja de este sitio, menos es su horneada ironía. Está lejos eso sí, del hambre y la crudeza de gente trepando a los techos, de niños chapoteando en el agua al ritmo del dengue y la malaria. Si hermano en otra parte, lejos de los troncos flotando en aguas tibias y turbias, si de los troncos, los humanos, los de madera, los de mierda.
Si viejo van a zippear la ganja y tu contento por que te sentirás como en Marruecos y confundirás, en tu pedo, la catedral de La Plaza con una mesquita. También están contentos los Coroneles de Defensa Civil que por que canalizarán por tubo directo a sus gargantas la ayuda internacional. Felices, por que se van a farrear otra vez la ayuda de voluntarios, Cooperación, ONGs y con la colecta de recreos de los niños del Colegio Mayor Santa Eufrasía, seguro pagarán la orquesta para el buri en la Plaza de Trinidad. Luego del deber cumplido, beberan cumplidos y después de regalar agua coquetearán a las adolescentes evacuadas que viven en la carpa 25 sector F.

viernes, febrero 23, 2007

Manzana uno (humedad acongojada)


Este lugar tiene la brisa falsa de la aguja, esa que se mezcla con rendijas y salta bailarina en la humedad de las paredes retorcidas en moho. Vuelvo a esta esquina y el aire naif de sus pezones de higo se ha marchado. Su nariz de de escoba, limando mis poros sudados ya no habla, calla, como las historias recurrentes que hoy te cuento.
Me siento en el balcón inclinado, ese que aparece al final del trayecto, en aquel lugar con el nombre del andaluz, del poeta romancero que alguna vez hundió su pluma en un bosque de Nueva York. Lorca, dice el letrero. Por dentro, la silueta en cubito dorsal, a los pies de las gradas, duerme oscuras borracheras en el adoquín rojo y me saluda en etílica reverencia. Viacruzis, veinte veces escrito, en rojo sobre fondo blanco, escalera a la segunda planta, donde el Jazz no combina con su cintura de toborochi. Este lugar con humedad en la piel, de poros salados, de canela en el ombligo, me regala su ausencia, mientras al otro lado, al este, en línea recta la pureza de su risa duerme.
Tres hombres de piel de yuca con surcos de zafra hacen música, rebotan con eco mudo y disuelven la sed de sus años en el agua. Tocan el redoble, el tambor y la trompeta y un taquirari, sopla desde su banca las canillas tibias de la cunumisita de nalgas torcidas.
Este lugar me da hambre y mis pies hinchados, como empanada de arroz, se cansan de caminar en círculos. Dos monjas de habito crema tratan de esconder la geografía pronunciada, la piel sudando debajo la sotana y se miran, con presente embriagado de ausencias, en el tatuaje de aquel gringo bebe cerveza se averguenzan. Cruzo la calle, ocho de la noche y el soplido tibio de las nubes me aprisiona; río entonces, entre banca y banca de madera y los guardias con cruz verde y camisa beige me dicen que no joda, que camine.
Este lugar se llama Manzana uno y mis letras se derriten. A mi lado una italiana viste aguayo potosino, hirviente y acebollado. El de chuspa crema le mira las tetas, mientras ella busca en la pantalla un tour barato a Samaipata. Este lugar me da sed y la cerveza en tres sorbos se vuelve pis.
Ella, al otro lado del río, me cuenta que mira la misma luna que me pincha, esa mordida y mostaza que se hamaca en las galerías de casona vieja. Vieja como la abuela que grita del patio interior a la nieta de catorce que no escucha. Nieta que mece sus caderas, entre el pilar y los autos y sonríe, vendiendo somó al pelado de verde y se ríe y me suda.
Mi piel respira otros aires, escupe olores húmedos, sin vinagre, sin la lija acostumbrada de mis montañas. Este lugar me da hambre y la piel tiembla en cada pie maquillado y con guiños. No me conmuevo grito y el fantasma de mi abuela chiquitana me lanza un guiño y me habla de la laguna donde el Capitán brioso la robó en caballo y hoy no la encuentro en estos rostros.
Entonces ella despierta y llama, me dice que su ropa se pudrió por la humedad, que el encargo llegó intacto, que sus lagrimas de bruma fueron nieve en mi foto del Illimani. Vuelve de la selva, sucia, se duerme y calla. No lo intuye, le mando humedades, le escribo en el balcón torcido de la casa con nombre de poeta. Entonces acepta, llama, bebe cada fetiche de la caja etno; y yo acá, con los lentes resbalosos, no encuentro el puto on del ventilador.

martes, febrero 20, 2007

Intermitencia

Me quedo en este balancear de miradas, de labios desgastados en lo no dicho. Este silencio que cae por las paredes moja mis pies y tu intermitencia prende y apaga el fuego. Mañana miraré tu llama con ojos de presente y sabré entonces si esta certeza late aún en la piel. Por ahora llevate la cajita con mis fetiches e historias.




martes, febrero 13, 2007

Mutantes urbanos

“La droga y el alcohol matan lentamente, pero qué mierda, no estamos apurados”.


De 1.343 individuos que subsisten al “aire libre”, 102 son niños que consumen alcohol, inhalantes u otro tipo de drogas; 492 son adolescentes con los mismos hábitos y 349 son adultos. (Datos Alcaldía de La Paz).

Y te quejas por que tienes chaqui de whisky, por que la coca que compraste en la 20 estaba mezclada con Digestan, de que el vino que te dieron en la cena era nacional. Te emputa y te quejas de que te bailen en el semáforo, de que pasen una esponja sucia por tu parabrisas en La Bueno.
Te quejas de que te roben el espejo del auto, te dan asco "esos mutantes" caminan afeando la ciudad y cruzan corriendo la calle para esconderse debajo un puente, debajo un nylon.

Te quejas de que tu hijo (a) está haciendo cola para entrar al Franco y que no le compraste el último juguete Disney, te quejas y no te gusta lo que una wawa traga mocos y apestando a pañal llora desde el asfalto y tu hija le sonríe y le invita su chupete.

Te quejas y los sepultas con desprecio, al final ellos no están apurados, tiene todo el tiempo del mundo y cuando dejes de quejarte de noche mearan y "volaran" sobre tu tumba.

jueves, febrero 08, 2007

Coquetear al Poeta I

Debes rodear sus palabras con tus manos, lanzarle un guiño de cordura a su nube.
Debes morder con furia sus versos temblorosos y ser lluvia.
Debes envolver su pluma con vientre de pitón y romper sus falanges con tu cuerpo.
Así no escribirá, no le saldrá espuma sin pensar en tu locura.

Debes dejar que beba de tu mar y duerma, apartado de tu espalda.
Debes arañar su pecho de lienzo con tu historia y entre risas despertar su arritmia.
Debes, por sobre todo, atar sus manos a una duda silente
no poner nombre a tu presencia, para que sus palabras te suden en evocaciones

Debes partir con besos de sabana y coquetear su sombra en la huida,
bebiendo sus ojos, callando sus cantos.
Debes entender que es sólo un baile y el te pisará los pies en el tango,
Que sus palabras tiene otro ritmo y que ya han hablado antes del tacto.

Por último, debes saber que si tus labios y tu vientre dan la tinta
aceptarás a cambio del embrujo:
Que te muerda con furía el alma,
Que no se salve
Que no se largue.

miércoles, febrero 07, 2007

patada de perro

No me dejes caer gritaba, con el taco aguja pinchando sus uñas mal arañadas chillaba. Se había propuesto ser duro, mostrar con firmeza su posición y se volvió mantequilla en esas mirada de chancaca que volvía.

"Miskisimi, Chaskañawi con lengua de sierpe, pensaba y el veneno goteaba, lagrima a lagrima, beso a beso en su raido y mugre jean"

Dejame caer gritaba, pateame decia para iniciar la huida, era la única forma, la única manera, el nunca colgaría el teléfono primero...

martes, febrero 06, 2007

Mierda en el alma (*)


El "mostro" ha vuelto y está carcomiendo cada rincón de mi pecho. Conocí un ángel con disfraz de realidad de esos que pinchan con dardos sonrientes y su sóla brisa no basta.
Si ha vuelto y apareció en una tarde en el banco de una plaza, cerca de un parque infatil. Luego de insinuarse los últimos 6 meses en coqueteos etílicos volvió a mostrarme que "la nausea" "la resaca de existir" nunca se fueron.
Hoy al medio día, en compañía de aquella flaca multicolor, llegó y me dió un corto en la panza, luego un jab de derecha. Traté de sonreir, de mantenerme disfrutando el sol de la tarde, las palabras de la mujer de bruma y no pude. Hice el amague de comprar unos pañuelos de papel, de asombrarme con los muebles minimalistas de una tienda y mantenerme en pie, casi lo logro. Sin embargo sin darme cuenta, estas patas de alambre y toda esa cosa que no tiene nombre y vive en mi pecho se fue desmantelando por dentro y hoy me tienes acá, tumbado con este gris en el alma. Arañando el vacío en el techo sin sentido.
El pozo se abrió nuevamente y por hoy me quedaré quieto sin mover los brazos, evitando que "el mostro" me toque con sus garras negras y me lleve al fondo. Me quedaré quieto hasta mañana, cuando a la hora fijada tome mi último aliento y como ave fenix me impulse para tratar de renacer con fuerza y orgullo.
De momento es necesario llorar este presente, con mocos y con ayes, llorarlo con todo bien puesto y no decir nada.
Clarito será si este personaje decide dejarse envolver por la parca y caminar al otro lado de la noche y no volver. Clarito también será si con una estupida mueca de alegría vuelve a alegrarlos con textos dulzones.
Por hoy me voy, cierro la pesada puerta y camino, purgando en este silencio la "mierda del alma" que me carcome y me tiene doblado en el piso.
(*) Mierda del alma termino acuñado por W.C. (El estido) y robado sin su permiso a las 10:00 am del sábado luego de secar un vaso de chicharrón (Chicha morada + ron).

lunes, febrero 05, 2007

Mis paredes....








Ahora estan arrogantes, en su manto de papel floreado gritando sus letras caóticas
Están en la mañana gris, donde el sepia de la fiesta y su luz han muerto
Ahora escupen burlescas, la caricatura de mi noche, su carcajada de versos
Que estén, mañana se disolverán en agua y esta historia, esta espera habrá callado.
(Hoy nuevamente han hablado con ese mordisco tembloroso de falanges,
y han permitido la certeza de evocar su imagen de bruma)

Empieza la semana con la anestesia aún disolviéndose en las venas, la de los tóxicos y la de sus besos. El aire tiene el peso de la realidad, suele ocurrir el lunes a las 8:00 am, cuando la marraqueta te toca medio quemada y la mantequilla derretida.

Hoy el aire respira crudeza y la vida me jala la oreja, para decirme que ando postergando. Los psiquiatras lo llaman melancolía, mi amigo el cuentista mierda del alma, Roger Waters One Of my turns. Llamesé como se llame, la realidad hoy es gris y así es mejor. Basta de nubes improductivas y de poesía en las paredes (por ahora).

PD: Gracias a todas y todos por la vibra, por la risa, los dibujos, la poesía, la amistad; sus risas todavía rebotan en las paredes. Ah me olvidaba a ti por el retorno y eso de I´m still here..