Ejercicios literarios, crónicas, miradas a la ciudad, relatos, poesía (de vez en cuando) y todo lo que este aprendiz de escritor produce en el camino a encontrar su propia voz (Al final Borges la encontró a los 70 años)
martes, mayo 30, 2006
Tres....
Guardé el camino en la memoria a tu recuerdo, ese de mejillas blancas que se vuelven cereza con el sol de invierno paceño. Esa imagen de comisuras con surcos finos que se camuflan en la tibia luz. Sin duda tienes otro aire con la luna en tu piel, resalta la forma de tus lunares peregrinos, el tenue azul de tus parpadeantes venas. Tu pecho, manto de sal y miel, poblado de pecas es un caprichoso desorden de seda.
Verte de día despierta las arrugas en tus ojos, las marcas en tu piel y tu colmillo izquierdo desgastado y café. Sin duda la noche te regala un aire tenue, un pálido reflejo de Geisha río platense y la luz de la ventana pinta un suave almendra en tus ojos. ¡Chaú prendo la lámpara?
II
Todavía conservas la manía telefónica de acariciar con los cambios de voz, te gusta el café de maquina, algún nuevo hábito tenías que adquirir en este tiempo, tus dientes de viborita tienen un amarillo verdoso y tus labios carnosos, a lo Angelina Jolie, perdieron el rojo intenso. Te sigues depilando las cejas, tus manos están más frías que antes y tus uñas tienen un tono azulado. Ríes con la misma burlesca carcajada de años atrás. Tus piernas bailan en tu jean a la cadera y tus nalgas de mandarina me guiñan el ojo. Frente a frente, tus ojos tiene un aura de plomo y tu bajo peso hoy es señal de enfermedad más que moda. Chaú, ¿quieres suelto para el café?
III
Sigues soplandote la nariz con servilleta y tu cabello lacio aún tiene caspa. Tus encías pasaron del tenue rosa al morado gingival y tus dientes filudos, tienen surcos amarillentos. Tus dedos arqueados de sensual chelista hoy parecen palitos chinos quebrados. Sigues fiel a las faldas persas y tus caderas mantienen las dimensiones de manzana. Tus pies largos como zapato de payaso, no combinan con tus senos de limón partido.
Tomas té y pastel de maracuya, detestas aún más el tabaco y el vino. Ríes hacía adentro y te olvidas las fechas con mayor frecuencia. A pesar de todo, todavía tienes la habilidad de escribir tu dirección en una servilleta. Chaú, ¿te dejo mi libreta?.
viernes, mayo 26, 2006
Tan Joven y tan viejo....
Entenderé que con los años uno va mirando más hacia adentro y poco a poco, busca más el silencio, el sillón cómodo, el licor añejo, menos decíbeles en la música, más charla y libros. Sabré entonces que asentarse en la vida tiene sus ventajas y también sus dolores.
Aceptaré que estoy a mitad del camino, con cicatrices en el cuerpo y queloides en el alma, sostendré que uno es su historia, lo que fué, lo que vivió y celebraré con alegría esta pausa, el saberme vivo, con la risa de mi niña alumbrando lo que queda por venir.
Doy gracias a Dios por haber llegado hasta acá y hago un alto. Miro atrás, tomo un trago, fumo, veo el cielo azul de mayo y tomo impulso. Todavía queda mucho por andar, para empezar de nuevo, por que estoy seguro que en el segundo round de la vida la función será mía.
Ya ha corrido mucha agua debajo de este puente
me ha sobrado y me ha faltado inspiración
puede ser que suene muy desafinado
es que me desafina el corazón
vamos hoy a levantar la copa del amigo
necesito estar lo más cerca que pueda de ti
y fundirme con tu espíritu divino
y sentir que sí, se puede ser feliz
Times are changing
times are changing
times are still changing
they're changing for me
A todos algo ya nos ha golpeado duro
y vimos algo tras el velo del amor
pero es que ya no soy tan chico ni tan puro
que hasta me parece ingenuo el rock and roll
He perdido y encontrado mi cabeza
despertándome en el charco de la sangre del mezcal
con la cara un poco más desfigurada
ten cuidado con las mezclas y a no desanimar
Times are changing
times are changing
times are still changing
they're changing for me
Es genial por fin haber tocado fondo
porque ya no se puede bajar mucho más
ves ese hilo de luz que está ahí arriba
es tu buena estrella, te protegerá
Entonces cuando todo al fin se vuelve insoportable
cuando el mundo y el veneno dan dolo
rtodavía sigue allí tu buena estrella
buena estrella para todos, para vos
Times are changing
times are changing
times are still changing
they're changing for me
Yo también jugué muy sucio
y en eso estoy de acuerdo
cuando hable desde el sentido y la razón
pero es que existe una ley nadie es perfecto
vos también tendrás lo tuyo corazón
Nos veremos en la cárcel o en conciertos
yendo tras de algún perfume de mujer
ya nos vemos en el siglo veintiuno una
buena estrella también viene con él
miércoles, mayo 24, 2006
Cuerpos
martes, mayo 23, 2006
Cielo Ahumado y risas tibias
Esta ciudad de aroma a pino seco y cenizas, me recibe en mezclas de cielo ahumado y tibieza. Hay una jaula grande en el aeropuerto, de metal, en la que varias personas esperan pacientes, cual mascotas a su amo, cual rapaces a su presa, como quieras verlo.
Un graffiti me dice “ella quiere que la beses a quemarropa” invita a seducir a esta ciudad, al valle aquel que me dió tanta bohemia y su pulso vivo. Besar a quemarropa, hace tiempo que no develo el cortejo que se arriesga sin importar el nombre, hace mucho que no vuelo sin alas desde el cerro.
Sus cafés, la cerveza fría y ella, configuran la imagen de este valle de clima exacto, en el que caminar por sus calles es siempre una asignatura pendiente, en donde El Prado, es su columna coqueta de espalda tibia, de muslos largos que invitan, que congregan a tomarla por asalto
Un encuentro con ellas, en aquel café de mesa a media luz, con risas, direcciones, blogs, el tiempo exacto para saberse alagado en su preciada compañía, el tiempo de beber esta ciudad entera así a quemarropa, en apenas algunas horas intensas.
El pacto está sellado, el próximo encuentro arropados por el Illimani, más temprano que tarde, el vino volverá a mezclar nuestras risas y silencios, esos tan kafkianos, esos de óleo y lienzo.
Soy un gato jirafa de la mano de un ladrillito cantante
Humedad y luna llena
El Alto
Es largo aún el camino a recorrer y no me refiero solamente a este viaje, es largo y tu mirada es viento, tu sonrisa brisa. La ciudad es una mancha cada vez más seca y llena de serenidad acongojada.
Pienso a veces en esto de la ansiedad, la aletargada, la que no tiembla por los ojos, la que se esconde en latidos sincopados y me voy quedando en el vacío que produce su eco falso.
Esta forma de inventar escapes me conmueve, me recuerda antiguos viajes, largas esperas. Esto de irse por más que sea cuestión de un parpadeo, siempre te plantea la importancia del vínculo que queda y a la vez la forma de mirarte desde fuera. Los rostros en este lugar, son diversos, son ajenos, en Santa Cruz hoy nadie espera, en La Paz, tú lo llenas todo.
Cada despedida es un encuentro con la memoria gastada, con los nombres olvidados. Esta fuga, inventada y reclamada es necesaria y a la vez irrelevante para destruir con serenidad lo ampliamente construido en verso. Nunca es prudente invocar como testigos a los poetas, dice Tizón. ¿Será que nuestro universo ficticio no tiene el peso de duras realidades? o más bien ¿aquello crudo y contundente juega persiguiendo imágenes en palabras?. Nuestro espejo es irrelevante, innecesario, no sirve para lo pragmático.
Las disquisiciones literarias deben esperar, vamos a abordar, todos juntos, mis espectros y fantasmas, las esperas y mi larga soledad atiborrada.
Santa Cruz
Vuelvo a esta ciudad luego de un lustro, con la humedad traspasando irrespetuosa los poros, camino sus calles de arcilla palpitante, de asfalto en burbujas.
Entro al café, un lugar forzadamente retirado de una postal parissiene y colocado a la fuerza en la Monseñor Rivero y la espero. Palpita ya no el ansia de antiguos encuentros, simplemente espero, a ella, la que un día lo fue todo y a la vez nada, la que lleno el espíritu y la piel. El ventilador martillea con tibia brisa mi cuello marcando mi tiempo, como gritando que debo apurarme que los minutos vuelan a zancadas.
Esta ciudad de verdes humedades hoy tiene el añejo aroma del recuerdo, aunque ajena tiembla nuevamente a cada paso, cada beso caliente, en la camisa hecha vapor trémulo, en mis pies hinchados que laten sin su nombre.
Pronto llegará, con ojos de presente, ya es tiempo sin mirarnos en este, hoy por hoy, neutral territorio. La miraré, sonreirá, un abrazo tal vez, sin piel eso sí, de esos protegidos por la seda falsa y entonces nos refugiaremos en la cuadrila de la mesa, con la ceguera cómplice de viejos tiempos, con pupilas que ya no duelen que sólo recuerdan rituales viejos y gastados.
Hay cosas que nunca cambian, como tu mala memoria, como tu rinitis galopante, tu impuntualidad hecha norma. Aún te olvidas los nombres, incluso de aquel que duerme a tu lado, pero sigues constante en el habito de coleccionar gotas de té, de aprehender plegarias con las uñas y clavarlas en tu pecho. Estas serena y distinta, con aquel aire a medias tintas, con aquellos lentes en tu nariz de espada, con tus dedos de arco, con esa forma pausada de llevarme a tus palabras a tu río místico y persa.
El encuentro en esta ciudad, fue sellado con un par de bromas, con la estrechez de mano tensa y sin preguntas con tu actual compañero, con las ganas tuyas que me quede, con las mías de sacarte de ese encierro, de esa embriaguez religiosa y volver a despertar en tu furia lasciva de piel y los mordiscos de luna.
Todo fue dado, me arropa en este momento un manto de humedad entre las sabanas y mi piel se resiste al calor de madrugada, sin tus poros. La luna llena cruceña es el pálido reflejo de un encuentro muerto, sólo duermo, solo caigo en este silencio.
lunes, mayo 15, 2006
Crónicas de a Pie (Los Huatos)
Sus puntas, asfixiadas con plástico, coquetean el asfalto y miran en péndulo las calles. De rato en rato, en cada sentada, le hacen cosquillas, de ésas que alivian sus cansadas rodillas. Tiene también varios ganchos de distinto tamaño, desde esos chiquitos para el pantalón de la wawa que engorda, hasta los gordos de cabeza con moño, que sirven para agarrar cuanta manta o maleta puedan.
Su figura es cuadrada, a sus setenta años tiene la espalda de alguien que fue endureciendo el músculo a fuerza de pala. Le gusta apretar bien el cinturón a su pantalón gris, formando una rodaja de mandarina desde la última costilla al inicio del bajo vientre. El botapié no es necesario, cada pierna termina en unos tubitos redondos y delgados que caen a la altura de los tobillos, dando sombra a sus medias de poliéster café. Su camisa tiene rayas verticales y el cuello, con tres cirugías en la clínica de camisas, respira entre las viboritas con una mezcla de sudor y barro de lluvia. El rostro es redondo y risueño, como personaje de Botero.
Debajo de esos cachetes, arañados por el viento, unos labios en rombo están siempre listos a gritar. Con el tiempo han ido tomando la forma de viborita. Sus zapatos son mocasines —En casa de herrero cuchillo de palo, dicen—, y éstos aplauden a cada paso como castañuelas y, después de unas cuadras, los lustra con un hábil movimiento sobre sus t’usus.
Me mira y se acuerda de que me debe los huatos de medida no estándar por los que un día le pregunté. Abre la boca grande, y la encía rosa palpitante me hace guiños y me dice: “Ututuy, me he olvidado, joven”.
Últimamente le dio por caminar por la avenida de tiendas y autos ruidosos. Donde los changos, abstemios con tufo a ron, miran feo a la Policía y uno que otro le mete un gancho sin importar el rango. Se para en las gradas del café, donde las señoras, entre tortas, hablan de dietas; y algunos maridos angustiados esperan para terminar ese “enredo de piernas” con la colega de trabajo, que no saben cómo empezó.
A menudo, sonríe a las adolescentes de botas con taco aguja, a los changos de zapatos con “cosita que suena” para ajustarlos, y les grita justo a la oreja: “¡Huatitos, huatitos!”, y su encía se mata de risa. Cuando puede, se sienta a tomar sol y discute sobre el país con el amigo de la trompeta, el que ahora es famoso por la campaña contra la rubéola.
Dice que sus viboritas son coquetas, sobre todo las blancas, y le gusta verlas en los zapatos lustraditos de los niños de mochila; pero reniega cuando algún lustra, por babear por una changa de esas de espalda resfriada, con el cepillo pinta de negro una viborita café.
Cuando ya empieza a ventear, toma el Ñ, y vuelve a casa mirando a los chicos de mandil sucio y viboritas largas enredadas por el suelo, y parece escuchar los quejidos de éstas entre tanto pisotón. Llegando, cuelga de una pita roja las que volvieron con él y se hace una sopa de fideos. Después de leer El Diario se duerme.
Sus viboritas, cansadas de tanto empujón y gritos recibidos, discuten sobre cómo convencerlo para volver a la San Francisco a coquetear cholitas. Las más antiguas se acuerdan que antes era distinto, dicen que trepaban por las botas negras de quince huecos y bajaban por la Alonso de Mendoza, y orgullosas miraban de reojo al cielo y les gustaba cómo, de rato en rato, sentían el vientito de flequitos de seda en sus puntas bien lustradas.
La Prensa, 14/05/06
viernes, mayo 12, 2006
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jueves, mayo 11, 2006
Más allá de la noche
El cuerpo

Más allá de la calamina, en esa esquina con brillo de navaja se esconde la imágen, esa que se cortó la oreja en el filo de la puerta. Se pierde en el pasillo, rumbo a la cocina, donde el viejo filtro de porcelana regala agua teñida de arcilla paceña y te da un efecto mecedora escuchar como cae, suave y cafecita.
Hay que tener cuidado con los cables que cuelgan en el pasillo y caminar en silencio, pisando firme con las chancletas de bolitas de lana y toque escoces, luego esconderse y mirar el cielo entre techos de estuco y ladrillo, jugando con esas estrellas tambaleantes.
Esconderse y escuchar el encuentro con las sombras, esas que recuerdan los versos del otro lado de la noche y despacio fumarse un puchito, en la patilla de cemento, con el respaldar de cal y piedritas, escuchando al abuelo renegando, con su coctail y sus lentes negros.
Después, cuando la ácida nube te envuelva, caminar con cuidado en el frío rojo, en esas gradas con curvita, de descanso bien cubierto, donde sentarse y sentir el frío de la arcilla es una costumbre inevitable, una escala necesaria.
Más arriba, al final de las gradas llegar y ver la puerta de negro esponjoso, como queso, perforado y visagras duras. Levantar la aldaba grande, mirar el sello en candado negro y sentir la ruidosa bienvenida. Al fondo el catre blanco en permanencia, en ansiada espera, el jarro celeste, el bacin verde y la vela en guardia muda.
Así escondido, entonces, con la luz del Hotel, tiñendo en rojo parpadeo la nuca, el cuerpo, ahí todo encorvado y envuelto en lana, esperando sentir el agua en sus labios lija..
miércoles, mayo 10, 2006
FELIZ CUMPLE!

6:15 am, Sábado 10 de mayo del 2003, con hábiles malabares llegaste al mundo, la doctora te entregaba en mis manos y mi pulso tembloroso cortaba el cordón umbilical, te daba un beso y tu ahí todo chiquita, gritabas tan fuerte, con tanta energía, decías que llegabas para quedarte. Tomaste mi mano, con la fuerza que no sólo da el reflejo de prensión, que da la certeza del amor de sangre.
Hoy cumples 3 años, hoy estas viva, más allá de tormentas, mentiras e injusticias, estas acá dando tu luz a todo el que quiera recibirla.
Te amo hija mía, gracias a la vida por tu vida
viernes, mayo 05, 2006
My personal Crash (Thank you Angel)
Acordarse que faltan detalles, que no compré todo para la fiesta del domingo y de pronto en algún momento, en el tumulto, en la caminata, entre empujones no sentir la mano ágil robandome la billetera con 500 lucas, con carnet nuevo, licencia, tarjetas de credito, credenciales, fotos, poesías, sus labios en servilleta, todo, todo, todo.
Inmovil, no creerlo, manejar en la lluvia, pelearme con un guardia arrogante que me grita que él no robo nada, intentar buscar la billetera en el piso, en el auto, en la oficina, el motor que se calienta y le falta aceite.
Despertar tarde, llegar al taller improductivo, hablar de gripe aviar toda la mañana y volar a recogerla y entonces su alegria, sus ojos irritados y su rostro dulce, gritando ¡tengo un hermanito! y mis lagrimas sintiendo su abrazo
Quedarme sin plata, sin tarjetas, manejar despacio, cruzar un semaforo, ver como un pelotudo taxista se mete de frente en rojo, mil imagenes desastrozas en segundos, frenar, agarrar el asiento, en protección a mi niña y mi sobrina, mirarlas a punto de golpearse, el tiempo congelado, el auto rojo acercándose, el golpe, el ruido, los gritos, la policia, los bocinazos, el llanto, el temblor, la palidez y el paladar de lija.
El auto hecho mierda de atrás, las manos de gelatina, la lata de pintura en el vidrio de el auto rojo. La mujer palida de voz cortada, los insultos, el taxista que se hace pepa, el policia imbecil que no vió al taxista. La certeza de que él se paso en rojo, el misterio de que un minuto antes se le cayó a mi hija un juguete y con mi sobrina se agacharon a buscarlo y el respaldar del asiento delantero amortiguó el golpe y evito que volasen hacía adelante, hacía el vidrio.
Mi hija, mi madre, mi sobrina ilesas. Mi cuello hecho mierda, los hombros adoloridos, el control de garage que se rompe, el vacío que me espera en casa, las lagrimas que brotan, el grito de bronca, el dolor contenido.
El dinero es irrelevante, la vida esta intacta, la mía lo de menos, la de ella que recién empieza, está sana, sin un rasguño.La mano invisible lanzó el juguete, así es como debe ser, como quiero creer que es. Hoy, no aguanto la tensión, hoy se juntó todo, en este coctail, de amores perros, ladrones de etiqueta, y ovejas al volante.
Hoy ya fue suficiente, me tomaré tres pastillas, una botella de coca fría y dormiré, dormiré, mañana habrá que seguir acá, habrá que seguir aca....hay todavía mucho amor para dar...
no se cuando vuelva por ahora necesito silencio........
jueves, mayo 04, 2006
Shuffle 4.5.6. Con el alivio que produce mirar sin caretas

Ella, la otra, se resigna dócil en mente ebria
confunde emociones y pierde sentidos
y su voz de hilo, grita al saber perdida
su batalla muda, su rencor y furia
4,5, 6 la suma no da 7, no hay cabalas al mediodía solo paja mental, igual o peor que tu rumiar de gata perversa en el aire. El café deliberadamente en taza negra aquella de la confianza, en la que sólo vez tu reflejo en aparente transparencia.
Llegas en lagrimas, de salada esperanza, de acidez gastada, balanceando quejas en mis palabras La culpa es un invento muy poco generoso y el tiempo tremendo invento sabandija…deja de girar en círculos en ese tu pozo negro, pará, pará, Stop, me quiero bajar de tu mambo, la culpa me sabe a Camembert.
Ya te dije se trata de la bolsa o la vida, de elegir, de ganancias y perdidas. Nunca te olvides y deja de creerte el hoyo de el queque the real life is a bitter sweet symphony
Este silencio me ensordece aún es doloroso estar tan sobrio…esa palabra no dicha que pesa como tumba, y adormece la coherencia, sería más fácil escucharte con sentidos nublados, con, con aromas dulzones en parlantes negros, de esos que aturden y revientan el pulso.. Al final de cuentas ya lo sabias…. Certain softness in your eyes fascinate me more than ever tought
Baby, baby, baby…sweet and ugly, hora de pagar, Lights will guide you home, …and I will try to fix you, eso sí mis palabras no serán Puerto en tus pupilas, caduco tu garantía ¿y ahora qué ves, qué ves cuando me ves, cuando la mentira es la verdad?
martes, mayo 02, 2006
The blowers daugther
El domingo, volví a quedarme colgado en la historia de encuentros y desencuentros de Closer, en la lagrima amplificada en la mejilla de Natalie Portman, en la insinuante forma en que se muestra sin mostrar nada.
En los sopapos, los gritos, la necesidad que tenemos de echar sal a la herida cuando algo se jodió, se acabó y no queremos aceptarlo, Gracias Jane, me quedo con tu caminata triunfal de despedida
Gracias a tí por esos ojos filudos que no me dejaron dormir las últimas noches, gracias abril por permitirme la risa y el perfume y que venga mayo..........
domingo, abril 30, 2006
Crónicas de a pie (Identidad Reclamada)
Lo miro al Sgto. Guarachi y, a modo de tomar con humor el momento, le digo si tendrá un juguito para la espera; me responde con el humor típico de verde olivo: “Pedile al Evo, él te va a traer tu refresco de q’isa”.
Cuando empecé era el último, ahora hay cuarenta detrás mío. Siguiendo con la vista la serpiente, me detengo en la de piel canela y falda escocesa, tiene un tatuaje de algo como una virgen en el tobillo. Espera, buscando mensajes encriptados en la espalda de un hombre de chompa de lana, eso de la chompita en calor ya venía antes del Evo.
Ya somos más de trescientos, el grito es claro: “¡Los que llegaron tarde ya no hay fichas!”; es difícil definir el patrón de puntualidad de este sitio. “¡No se cuelen!, Che, rápido están avanzando”, dice el chango con melena a lo Jhony de Chuquiago.
No entiendo las curvas de la fila, la señora de atrás me dice: “Fácil, como gusanito da vueltas”; se toca la frente sudada y recalca: “Bastantísimo ya estamos aquí, che”.Todos quieren C.I., algunos el nuevo, otros ser ciudadanos. Los que queremos cerrar un ciclo y viejas broncas plantoneados al sol, tomamos este acto con el mayor civismo y respeto, como una purga silenciosa que borrará el pasado.
Faltan cuarenta y cinco personas, el olor a rancho llega con suave brisa, algunos tienen sombrilla, otros fólderes, los más chompas, estoy a diez personas de la sombra ansiada. Tres chicas hablan, entre risas, que es necesario nomás el C.I. “Hay que ser como la ‘Paragua’ que fumó a los mozos y se fue”, ríen y esperan el trámite para trabajar seguras, eso sí, el C.I. bien guardado en casa, nada de llevarlo al boliche.
13.26, la ansiada ficha está en mis manos. El cabo resuelve arbitrariamente cortar la fila en la cholita de amarillo y los otros cincuenta que quedan fuera protestan.
13.45, el cambio era sólo para la tele, esto sigue igualito, la distribución por mesas se hace con el eficiente método de los palitos en hojita reciclada. Me toca la W, letra nada cabalística ni mágica, vuelvo a empezar otra fila, luego de un laberinto de gente llego a la mesa.
Hay cuatro televisores nuevos en las paredes y saya en los parlantes, pocas sillas, pocos empleados. No puedes moverte, en cualquier momento puedes ser llamado.
Llego y me entero de que me llamo Raúl, vano el intento de explicarle que mi nombre empieza con P y que así está en mi anterior C.I., en títulos y demás. El cabo me grita: “¡No es mi problema, es de archivo; vaya, traiga copia!”.
Ya en el archivo, escucho cómo con paciencia un sargento le explica a una señora que no existe y que eso es común, sobre todo si eres de provincia. Le cuenta que en los años ochenta se fregó el aparato de microfilm. Mientras miro a la señora inexistente, pregunto al cabo: “¿Qué pasa si lanzo un pucho encendido a la pila de papeles, borro a toda la ciudad?”.
lego triunfante a la mesa W, con mi certificado de nacimiento con P de “papaya”, P de “paciencia” y se lo muestro al cabo, me saca foto con su camarita digital, veo que esto había estado mejor. 14.25, consigo el ansiado C.I. chiquito, cierro el círculo del pasado, sólo falta el plastiquito, espero sonriente y a cambio me dan una ficha. “En veinticuatro horas vuelva, ¡Gómez, pase!”, como despedida. Habrá que volver, falta todavía una cola, más bien que esto ahora es moderno.
La Prensa, 30/04/06
jueves, abril 27, 2006
Tenso
dardos de silencio exprimen cervicales
tensas telarañas nublan la estrategia
Como orugas negras por el músculo
Trepan, reptan, exprimen y asfixian
Ríen huecas, en encorvada impaciencia
Ruedan por el piso, dejando rastros de baba
Golpeteos secos de teclas las convocan
escupen la serena convicción de la parca
Dejando la seda falsa de su angustia,
Levantan vuelo, embriagadas de tinta
Vomitadas están, en acordes elásticos
arrancando tendones en la huida
Mariposas negras son ahora,
miércoles, abril 26, 2006
Antes era más fácil jugar
sábado, abril 22, 2006
Anoche
En ese cerro grande y con barranco negro te he pensado, con humo en los pulmones y el corazón ahumado, así suavito en el pasto, acariciando la humedad en mi espalda, una lagrimita ha salido y te he mirado, ahí en esa cama a cuadros, abandonada y me he acordado que tu lunar está en el lado izquierdo.
miércoles, abril 19, 2006
Vinagre Tinto (De memorias de un croto)
Torpe en la insistencia, seguí acariciando su cuerpo con palabras y bebí los restos de su tinto, en la imaginería de que su brebaje me llevaría a desnudar su piel, a sentir en cada rincón oculto de su espalda, sus pensamientos, esos que por vanidad atribuí insulsamente a mi persona. Ese inevitable sentido referencial, me hizo creer que luego, en el silencio, en su ausencia, mirando el ojo triste que dibujó su pulso en un papel amarillo, empezaría a escucharla, a descifrar el golpetear de sus latidos en mi pecho y creería, si creería que su imagen estaba viva o mejor aún, que en su silencio, en su ventana muda, ella caminaría ahora en mi presencia, respirando con ansias mi fantasma de palabras.
Veamos, ¿quién te dijo, quién puso en tu patética poesía la idea de que sus secretos tenían nombre y apellido y más aún el tuyo?. La verdad, que mientras miro tu grotesca sombra chorreada en el sillón, tus manos temblando liando el cigarrillo, pienso, ¿en qué viejo puente dejaste la cordura?, ¿éra en ese lugar verde al que tanto hiciste referencia en tu prosa tartamuda, o en el portón del templo donde tus sombras bailaron con el viento? ¿dónde?.
Viejo, recordá tu pluma debe ser dulce pero tan bien tener el filo frío y seco del acero, sí la memoria aún te falla, entonces date un baño de carne, de esos que no conocen de surrealismo que no entienden de cuartetos y endecasilabos y revolcate, en una piel sin métrica, con gritos y luego, pragmáticamente viva, mirala y dile chau.
No viejo, no seás tan gil, ¿acáso no entendiste?, sus secretos eran claros, solamente necesitaba un bálsamo, de esos de palabras, un mentisan de poesía que acaricie las articulaciones de su ego, sus nostalgias y sus miedos en esta ciudad negra, ¿acáso no te diste cuenta?, ¿qué sólo esperaba cada beso tuyo en el aire, cada forma absurda en que limpiabas los adoquines a su paso?.
Pero no, tuviste que seguir en la constancia improductiva, en la actitud ineficiente del cortejo de empleado público. Métale a decirle sin decir, a dar mil rodeos para luego soltar algo así como, tus ojos son de almendra ¿y ella? lógico, serena, con uno que otro guiño silencioso en los labios cada vez que decias algo, que te mostrabas absurdamente evidente. Era fácil intuir que en las líneas tan delgadas de su piel, en sus huesos de marfil, permanecería en pie con el taco aguja clavado a la realidad, pero eso sí jugando con el aroma, con la sonrisa, con las preguntas como dardos a tus ojos, con miradas de clavo taladrando tus articulaciones de flan.
Estuvo ahí sin estarlo, con la piel de mármol, pintada de lunares, mirándote con la confianza que le daba sentirse impermeable a tu lado, lanzandote aquello de, Lo bueno de estar contigo es que no tenés estrategia, ¡ja! ¿y tu? ahí boludo, pensando que estabas escribiendo un cuento o peor aún, jugando al guión, a la botellita vieja en la arena, replicando, luego de inflarte los pulmones de alquitrán, Mi estrategia es no tener ninguna.
¿Qué querías?, ¿qué te parta la espalda a arañazos?, ¿Qué te lleve al cerro y vuele contigo?, no viejo, si tu sabias la respuesta era clara, iba a mirar el reloj. No tiene caso, te lo dije, hay veces que las palabras hacen puerto y otras son como ambientador en los poros, dejan ese aromita dulzón que en cinco minutos muere, pero no entendiste, seguiste en la rutina de escarbar en la arena, de creer que tus palabras sin norte valdrían la pena, para mojarse en sus aguas saladas, para caminar descalzo por su espalda de playa.
Eso de conocer sus secretos, no tenía nada que ver contigo, en todo caso, era sólo un cliché, algo que se dice y ya está, un último dejo de seducción que se deja tirado en la silla para que luego busqués más pistas suyas por la casa y construyás castillitos de plastilina en la noche, intuyendo falsas pistas, interpretando cada acto motriz que dejó en la huida.
Te lo dije, iban a bastar sólo unos días para que tu poesía se fuera disolviendo y su imagen se ahogue en los restos del tinto, mientras la botella respiraba, a bocanadas, el aire melancólico de tus paredes. Recordá el corcho no sirve para mantener intactos los fantasmas, los muertos no tienen más charme con el tiempo, saben mal, se pudren, ¿lo entendés?, las palabras no crean romances inmortales, peor aún sí sólo van de ida.
Pese a todo, te mantuviste ahí, escuchando su ausencia en la pantalla, en el recuerdo de su pulso tibio, en un dibujo, en las ganas de que tu juego improductivo de palabras, por lo menos hubiera hecho temblar sus parpados, le hubiera sacado algún medio suspiro con tu nombre. Que miserablemente gil, sí parecés un ratón de esos de laboratorio, esperando la bolita de harina seca que nunca llega.
Mirá, la alfombra es dura con ella o sin ella, Nina Simone, esta muerta, dos gotas de saliva suya en la copa, con el tiempo, sólo joden el vidrio, no hacen secretos, son saliva y punto.
En fin, al final era sólo cuestión de tiempo, ¿lo entendés ahora? las palabras sin piel no hacen recuerdo. Se necesita sudar los poros con carne, de esa que no piensa, que no teoriza, que tiene estrategia clara y no las pajas esas de, tu savia en mi vino, tu cuerpo en mis palabras.
Te lo dije, era cuestión de tiempo, el vino guardado, tarde o temprano se convierte en vinagre.
lunes, abril 17, 2006
Crónicas de a Pie (La Botica)
La charla transcurre, detrás de aquel frío mostrador, frente al viejo cine, aquel al que llegábamos con el corazón a tropezones a ver Emmanuel en matiné, para luego bajar a la 6 de Agosto, a comer una de esas burguers de nervios, menudencias y pan duro, pero eso sí, con harta mayonesa y llajwa. El lugar, hoy por hoy, no parece las ruinas de “Cinema Paradiso”, ni mucho menos, simplemente una casa vieja de puerta café.
Vivo desde siempre en este barrio y conozco bien a mis chicas y mis changos, a mis perros que mean la puerta en señal de buen augurio, me dice Don Raúl mientras miro los restos de mi adolescencia en esa vieja puerta. Desde un asiento de mimbre, pienso en las vidas que ruedan esta calle y caen a la plaza de San Pedro. Ya verás cómo despiertan —me manifiesta— así de a poquito mis hijos bajarán como cuenta gotas a comprarme antes de vivir su noche.
Me quedo en la esquina, fumando un L & M; la noche se pinta húmeda. Y eso que es otoño, pienso. Entonces aparecen: primero sus pichochas, de falda rosa y melena amarilla en tez ocre, y entre piropos y risas compran lubricante y analgésicos; luego, llega la Francesca, con piernas bien afeitadas y músculos de futbolista dentro de medias dobles, quien, con la barba bien planchada en maizena, llega a pedir un pinchazo de penicilina. Don Enrique, entra triunfal como cada viernes, con ese aroma a vainilla, gomina y cejas peinadas hacia arriba, y pide su pastillita azul. Hoy es pues viernes. declara sonriente e inflando la pañoleta de seda. Posteriormente, dos quinceañeros ansiosos, de esos que mirando al suelo balbucean un tímido Pantera, y que se van con sonrisa de misión cumplida con dos preservativos por nuca en la billetera.
Ya tarde, pasan por ahí el Lucas y sus cuates, cantando bailecitos, peleando con los chapis y las gradas. Entran a la farmacia, se mojan el púrpura de los labios, y con esa falsa sobriedad y locuacidad de abogado piden dos frascos de esos de a luca y dos sobres de antigripal, sabor naranja. Es para curarse el resfrío, cuentan, y Don Raúl sólo mira. Mañana venderé más Digestan que Pantera, me dice el botiquero, dando un sorbo suave a su mate y con aires houdinescos.
Siento que su corazón ya bombea lento y me quedo cristalizado en la pared del cine, en el aroma a zaguán de estas calles. El árbol de la plaza bebe paciente del grifo de dos perros, mientras el viento y el aire paceño me traen las risas de aquellos que curarán malestares en alcohol Vita.
(La Prensa, 16 de Abril, 2006)
domingo, abril 16, 2006
Las intermitencias de la muerte
viernes, abril 14, 2006
Viernes
lunes, abril 10, 2006
Kañuma (Cadaver Exquisito)

sie, en su permanencia en esta tierra de ropa cara y kitsch, de marraqueta perfecta en desayuno. Fiel en el calor de la leña, la de Kañuma, la de Just Like Heaven. Ahi en sus nostalgias germanas cada vez más tibias, en el eco pálido del ayer, cediendo espacio a su presente paceño. En la certeza del amor dado, de su sangre bebiendo el mestizaje de poros, de sus sueños con aquel del norte de la altura.
Elle acariciando a Bela, en el refugio del carbón en la libreta, con su risa que vuela entre el café y el viento. Inevitable hoy en mi pluma, con la espalda acariciando la silla, con el corazón en grietas miel, por otras pieles, otros tactos; ya lejanos, ya cercanos.
Yo, recurrente en la palabra no dicha, en las imagenes tatuando mis poros, en ese ensayo de fotografiar instantes con pulso roto, con la izquierda temblorosa, con la piel en deliberada evidencia, con el pecho abierto rondando su ángel con versos.
Ahí, con el aire dado, surge entonces la idea de un cadáver exquisito, la invitación a pintar un papel con el corazón en guardia baja, con los dolores que no se dicen, con las imágenes que se extrañan, con la vanalidad de las resistencias.
Sal de viento en tus ojos, sabor a pupilas de fuego,
bebiendo la espuma de mi línea muda en trazos.
La esfera tenue nos baña, se precipita por nuestra piel
Quella sua faccia di bambina, che non gli e lo detto mai,
ma io diventaro mato
Y bajo del piso hay una voz que me escucha….siempre
Es el instante, este congelado, en tu tibieza de sangre
el intacto corte, el filo de mis palabras en tu risa
es la memoria negra que hoy te nombra
Pero en silencio, ese silencio tan nuestro,
ese silencio que aturde y duele…..
…Y algunas veces dices nada
Lou Reed, como epílogo, cerrando el acto, reptando por su cuerpo, la Velvet Underground, en posesivo fuego en sus sandalias vino, el ventanal en destellos de noche, en estrellitas de papel en los cerros, en fueguitos temblorosos de vida y otros tiempos. El viento, los baches, conejos toreando el auto verde, sus ganas de ser viento, mis ganas de gritar, sus ganas de llorar, mis ganas de ser consuelo...
miércoles, abril 05, 2006
Polvo

temblando en cada resto de sangre,
celebrando el memorial de no verte
en la memoria negra, dejaré el polvo
Tu nombre será paz de olvido
mi imagen solo el tallo de tu canto
celebraré entonces cada muerte
perforando en pie cada silencio
En la memoria cruda guardaré el acto
rescatando del olvido tu prudencia
seré perfume seco de tu arcilla
en la memoria negra, romperé mis uñas
martes, abril 04, 2006
De perros y gatos
sábado, abril 01, 2006
San Francisco Negro
Este lugar es el centro donde confluye la magia, donde mercaderes juegan con pomadas cura pobreza, en unguentos calma prostata y demonios.
Camino en cansina espera entre risas de asia, ojos azules, gritos hebreos y guiris en aguayo. Me detiene el lente, ese de camarita Canon, en el rostro de tierra de la abuela muda, ella no habla solo muerde con rabia y encia de hueso el verde accullicu, convocando a sus muertos, conjurando la ofensa de aquellos que no entienden, que roban su ajayu, en disparos digitales.
Este lugar no me gusta, tiene paredes color tierra, mesitas de madera, y un mensaje que dice "lo autentico aún existe" colgado en la puerta. Invita y convoca a guiris, gringos, con su estética muy sudaca, con su mostrador de vidrios y aguayos brillosos. Solo espero, me mantengo mudo en el silencio de cada gota de esta incoherencia en mis yemas. Es un espacio de esos para postal de ciudad sudaca, no representa mi noche, es muy Japanese Tourist, muy fake, muy latino para gringos.
Esta noche un amigo presenta un video, "despertar" se llama, en el Equinoccio, vino de Francia a capturar esta ciudad, a hablar de los niños que trabajan, habra que ver que cuenta, habra que oir que dice, al narrar estas calles, así con aires francofonos, para cineasta vasco.
La noche empieza su historia, la mía ya fue dada, en mis labios, en cada sorbo de café amargo, en el tabaco negro, en mi lengua pasmada por la coca. La noche me envuelve, San Francisco habla, mientras mis ojos tiñen esta pantalla, en el rojo de esperas, en la evocación de su dulzura de flores.
El mantra en la batalla, es su risa de alma, su espera de parques, su sueño seguro. Mi niña ahora duerme, en la certeza de verme y crear nuevos juegos, yo solo dejo que las voces de este atrio me envuelvan.
Esto es sólo una escala, mientras la noche recubre cada esquina gastada, cada grieta de alma. Salgo y me mantengo en las vidas que aprenden de la espera en ropa usada, en la sintesis mestiza de La Plaza, en la imagen de mil vidas, tan paceñas, tan mías, tan ajenas.
El café recibe los negros aromas de mis yemas, en unas horas la ciudad dira su palabra, el rio resguardará a la pachamama ebria, solo resta caminar y bajar por su espina, el resto es un juego, azar de estrellas y que los achachilas digan.
miércoles, marzo 29, 2006
Shuffle (como esperando abril)

Si en la mirada un verso cae por la alfombra
Tu dirás, fue sincero y puro
Yo, una mierda y seguirá siendo
Apagarás la luz, romperé algún vaso
Y en penumbras, balancearemos viejos sueños
(con la podredumbre del presente)
El shuffle dando vueltas mezclando ácidamente melodías, la banda sonora de vidas y muertes. La rara lluvia de otoño, imprevista en esta ciudad, el lexotanil bailando en cosquillas rosas en la sien y mi café enfriando.
Su imagen, si esa, la misma con hedores de pasado, llegó a casa con el rostro de huesos en flor. Los fantasmas vuelven y nunca son igual, son despojos de antiguas historias, en escenas raídas.
Aquellos besos que ya no vuelven, convierten mi vida en algo raro y vienen flashes de pieles, así revueltas, en livianas promesas de sabana, de su mirada magenta, de la línea carmin en su rostro, simulando labios. de mis besos de ventosa, mi lengua de pez en su caverna de mar.
Lejos, lejos de casa no tengo nadie que me acompañe a ver la mañana y que me dé la inyección a tiempo antes que se me pudra el corazón…El Charly, las lagrimas negras en mis manos y sus ojos mirando la cruz del sur, ese vals en la calle, la madrugada, el tinto por testigo, esa promesa del 4 ever ahí en la noche paceña, ahí con las teclas golpeando la miel.
Acá hace menos frío que en la calle hay leña para un fuego no mucha pero bueno, pasa entra. El tímido retorno tuyo esta vez en mi cancha, en este lugar de memorias, ¿té de frutas?, ¿la ciudad aún te seca la nariz?, tus manos con falanges en arco, ese maldito chelo, me olvidé, tanta caricia musical. Verte con ojos de presente, los aromas del desván se mezclan con el incienso, ya me acordé por que carajo amé a esta mujer.....te llamo un taxi?
Se apago el amor, como un fueguito, como un fueguito muerto de frío, la Matilde y el aroma a tabaco negro y cerveza calentada en el sofá. Dos labios balanceando soledades, tanto dulzor que se ha quemado, dice la voz, ¿acaso era eterno?, ¿tu también te compraste la pomada eso de que todo es para siempre?, no me hagas reir, no mames.
En un café se vieron por casualidad, el gastado 11 y 6 tenía que aparecer y con él aquel flash, la ventana del departamento naranja. El neón bailando con sombras, el limón de sus besos, en sus piernas durazno…”¿eso sentirán los amantes?” decías con tus 20 años, bebiendo de mis labios de lija, en ese cómplice juego, ahí los dos, dizque estudiando psicoanálisis, y en realidad destripando el inconsciente de tu chico, hablando mal del pobre y rodando, rodando...y dale alegría, alegría a mi corazón, es lo único que te pido al menos hoy.
Abrázame y muérdeme, llévate contigo mis heridas, benditos y malditos amores perros, esos de bruma en la ciudad vacía, de la casa verde. De caminar cansino y de serpiente, de alma en hollín y pupilas adormecidas, de sabanas del alquiler y lagrimas con precio.
Me duele que no estés y tu te vas…la sangre y los golpes a la piel, ¿te acuerdas? las heridas, los gritos, los mordiscos, la humedad y luego tanto golpe seco, tanto insulto crudo. Como nos gritaban los labios, los pies fríos, las manos reventando muñecas. Tu pequeño cuarto, aquel sótano, el vecino mirando por la ventana, tu vientre adormecido, las promesas y los miedos. Luego el ruido, ese de gemidos, abogados y platos rotos; de mentiras, que no acaba que sigue gritando tras la puerta.
Ella quiso barcos y el no supo que pescar y al final números rojos en la cuenta del olvido, y con tanto ruido no escucharon el final, mucho, mucho ruido, ruido de ventanas, ruido de manzanas que se acaban por pudrir, tanto ruido y al final por fin el fin.
jueves, marzo 23, 2006
Café doble con lluvia (De memorias de un croto)
This is the real world baby…donde la cerveza tibia sabe mal, donde coger y comer en la misma cama por días no se puede, por que las sabanas almidonadas apestan, al fin de cuentas por que los solos de violín no pagan el alquiler y la poesía no llena la panza.
Esto es real boludo, me miraste con esos ojos que devoran cada sueño, para hablarme de que la vida cuesta y no tuve otra que hacerme oruga, insecto y reptar por la mesa mientras sentía la dulzura de tus palabras, caminé por tu brazo, bebiendo en el oasis de cada uno de tus lunares, viendo como tu piel de gallina despertaba y tus lágrimas caían.
La poesía, es peor que el diazepam me dijiste, por lo menos lo primero te emboba y te deja en un sueño negro, con eso de los versos aparte de idiota te pones soñador y andas pisando huevos, luego, lo peor de todo es que queres más y no se compra en la farmacia.
Ahí me encontré, después de algún tiempo de caminar esta ciudad por el barro comiendo mierda, me encontré a su lado, en ese lugar tan light, con una corbata en las ideas y con la fuerza de su mirada en mis labios. Me vi de tiempo reflejando mis pupilas secas en su imagen, sintiendo como mi espalda se encorvaba con la suave brisa de sus palabras. No pude evitar intuirla, esconderme en el aroma limpio de su cabello al viento, pero algún rato había que mirar el reloj, dejar las pajas para el escritorcillo de poca monta y pagar la cuenta.
Era inevitable, el costo de esta perversa broma me tenía replicando el guión de una pinche película francesa con un café amargo a su lado, sabiendo que la tenía ahí, real con ese "charme" en la postura, esa forma perversa de agarrarse el cabello y tomar la ensalada por asalto.
Mientras detrás de mi corbata sentía que intuía el espejo de mis palabras y yo volaba al recuerdo de viejas noches de vino, pensaba donde le quedaría mejor el puñal, donde dormirian mejor mis besos. Pero esto de ser insecto no dura mucho, adormece la espalda, por eso opte por dejar de arrastrarme, no sin antes caminar por su cuerpo y sentir el efecto de mis palabras en el latir de sus venas, en esa su mano izquierda que me tiene embobado.
Me senté de nuevo frente a frente, con las manos en mis labios, con los ojos firmes en su historia y de golpe la miré, tomé por asalto la línea delgada de sus labios y robando alguna frase de Girondo, le dije: me importa un pito que las mujeres tengan los senos y bla, bla, bla... ¿ella? solo miro con ese aire de deja de hablar pavadas, soy una mujer de blanco o negro, de jugármelas, de hacer maletas antes de que mi piel se desangre en sentires y tu me vienes con eso del Oliverio.
Tenias razón, de pragmatic life, pero para mi es así flaca, que puedo hacer, eres eso y más y sé que la palabra es un analgésico de mierda que prefiero evitar, eso sí no me preguntes por que, no tengo ni puta idea, pero a tu lado me dan ganas de una sobredosis de versos, de vomitar cuanta basura guardé en mi libreta, de adornar de mil flores la mesa donde apoyas tus manos, pero no, por ahora me quedare solo en la pulseta del te veo y en el aroma de tu pulsera que será mi amuleto.
Luego de dos horas, el de corbata aplastó al insecto, la billetera anulo al poeta y pagué la cuenta, no sin antes decirte este lugar es muy hueco, la lluvia entra por la ventana y me moja el café y tu con esa imagen escondiendo tantos sentires, y yo con esas ganas de rodar por la alfombra a tu lado. No, de momento prefiero dormir en palabras, reteniendo ese tu único abrazo y pagar la cuenta.
Al fin y al cabo, esto de ponerle realidad a la poesía jode y no se mirar si no es con palabras. Eso sí antes de irme tenía que lanzarte la pregunta de rigor ¿ché flaca te lanzarías de aquel cerro conmigo?
martes, marzo 21, 2006
Marka

el largo camino de piedra que te acoja,
el que penetre tus talones desde el frío
Serán los adoquines en mordaza,
los que broten en tu caminar frío
Ciudad, certeza de mil fuegos trémulos,
habrá que tomarte por asalto,
en la gris figura de tus adoquines
en tus esquinas de comidera y carbón seco
Ciudad, bendición de mil carnes (corrompe)
habrá que beberte entonces,
al caer gastado en resolana fría
gritando la certeza de tus calles,
Será la serena caída en agónicos sentires
que vuelva a tu vientre en temblores secos,
bebiendo tu largo y blanco letargo,
en la roca que mueve tus ríos,
en tus cantos de ninfas de subsuelo
lunes, marzo 20, 2006
Mixtura Paceña

La cita era para ver a Atajo, entramos en el lugar a esperar, era sólo cuestión de tiempo para que los personajes paceños llenaran el lugar. En mixturas de luz y sonido, el grupo empezó a tocar. La voz ronca se dejó suavizar con el acordeón, la percusión le dio el toque afro, mientras que la Fender, ese sonido Hendrix, matizando cada ritmo, desde kullawa a morenada; desde vallenato a ranchera, desde cumbia a reggae.
Las imágenes empezaron a gritar y la noche, al ritmo del grupo, nos dio una muestra de lo que significa fusión. Ahí estaban la Silvia en acullico, lanzando serpentinas y cohetillos, el Sacha en coctail, buscando hojitas verdes para su visa. Trescientas personas gritando y bailando, muy Cromagnon dijo alguien, muy paceño pero sin incendio, le replicaron.
Todos “se estaban”, bien mixturados los té con té en microondas coreano, los de la Alcaldía con poncho amarillo, midiendo el ruido paceño al lado del parlante, los gritos de acordeón en kullawa, de matraca en vallenato.
Los franchutes convulsionándose con la Saya como en alguna ficticia y grotesca danza tribal, tan chistosos, como guaraní con frac, con su bollo de coca y su baile de caricatura.Hoja verde de la coca, humo blanco del cigarro, coca boliviana, nuestra. Borracho estaba pero me acuerdo, homenaje repentino al Viscarra y a los muertos de Octubre, dando pie al grito de Goni nunca más. Campaña coca y soberanía, whipala en pecho rosado de holandesa en la mesa de enfrente.La cholita con manta amarilla bailando kullawa con un japucho de gorra.
La guitarra y el grito de mi pulso en cada acorde, esta pierna bailadora que no me deja escribir, y la policía donde está, le pusieron la hierba encima y la policía. El Marraqueta en marcha ecologista por la hojita de puntas, rapeando que la DEA no me vea que me causa estrés. El Pedro, en las tablas, hablando de teatro, de que es hombre de abrazo y sentires, jalándome la oreja, porque ya no escribo, dice.No te olvides, pues, de saludar a José, me dice el Pulga a la puerta del baño, me vende una pulserita mientras dos colombianas bailan saya en el escenario. Pulga presidente, Pulga presidente.
Me mira el geólogo y me hace salud, me cuenta que las canchas del poeta no sirven, no se puede domar a natura me dice, aunque trate el Juan.¡Atajo Sensashón! Viva La Paz con saya, coca y chelita. El show se acabó, los tambores invitaron a un último trance, mientras las luces se prenden, las caras rojas, las ropas mojadas, una sola imagen, paceña, boliviana, del mundo.
Me voy yendo, Cervecita y mixtura quiero que me echen, para que en este destino tenga más suerte, la promesa hecha con el Pedro, el que se muera primero bailará morenada, con los cachos apuntando a La Ceja, la música cortesía de Atajo.
La Prensa, 19/03/06
jueves, marzo 16, 2006
Evocaciones II

nombrándote en la evocación negra de vigilia,
penetrando cada hueso en estuco y marfil,
lo intuyes, mi llanto se quiebra, lo bebes y no basta
En el vano espacio de madera te resguardo
en la solitaria copula de oruga te retengo
evocando cada furia adormecida,
estallando en la ermita de ritmos desgarrados
Tu mirada no basta entonces,
tus pupilas no eclipsan negras lunas
por que vuelves en otros ecos,
por que bebes de otros vientos
Te presiento y me levanto, firme en la memoria
en la oscura letanía de tu carne,
en el andar sereno de tu noche
te penetro entonces, con uñas grises y te salvo
Resguardas mis gritos hiel, en palabras huecas
serena me calmas, desde tu eternidad adormecida,
me convocas liviana a tu vuelo negro,
me quedo en el vacío que produce el concreto
en el húmedo cantar de mil pastos grises
Serena, te levantas en polvo,
para dar brisa a mi última palabra,
para atar mis versos a tu muerte,
para ser en vigilia el reflejo de tus grietas
miércoles, marzo 15, 2006
Aventuras de Divan II
No quiero entrar, la puerta entreabierta, esta vez no hay secretaria, solo mi analista y yo, la transferencia empieza a jugar su papel. Que hago, toco la puerta, la miro, es una cita en una oficina para hablar temas íntimos, al mediodía, es tan chistoso, al final es mi analista y yo el sujeto. Al final entro, me lanzó al divan como a mi colchón, miro La Paz nublada, respiro, me quedo en silencio. Los silencios en análisis son duros y pesados, debo hablar quiero hacerlo, entonces otra vez el efecto morfina en mi cerebro y ese otro que hace uso de la palabra, ante el muerto que espía desde atrás y empezar a volar en palabras.
Ella en silla negra y chompa morada, esconde en esa mirada, en esa dentadura de camélido, la palabra dura, el significante pesado. Empiezo con el sueño, ese que se repite hace mucho, el del almuerzo familiar con los muertos. Mi tío, que se suicido, entra en escena, retostado como pollo, desnudo, se rie con la cara morada y se sienta a la mesa, sin más, dice es hora de mi dósis y se pica heroína en el brazo en pleno almuerzo, mis ojos se quedan en la aguja con sangre y lo miró y digo a todos que el murió, que vi su cara aplastada contra el vidrio del ataúd con grotescos algodones en las fosas, todos comen, se ríen, no me hacen caso, yo solo miró la sangre, la aguja y despierto.
Ella suspira, me pregunto ¿cuantas palabras caen al vacío desde el diván?, me veo como caricatura de Quino, dibujando personajes y letras en el aire, mientras mis palabras caen a la alfombra. Ella recoge solo las que desde su posición de analista son validas, con el resto forma papelitos que luego caerán al inodoro ¿con qué asocias aquel sueño? me pregunta.
Sigo en el juego de seducción, en hacerla sentir que su palabra esta causando efecto. Entonces, ella sentada velando mi espalda, en la vigilia del cuerpo muerto, pincha con un tenedor plateado los pensamientos e ideas que le interesan, haciéndolos bolitas y lanzándomelos a la frente en forma de preguntas. ¿De qué escapas?, ¿qué evitas? ¿por qué los encierros? ¿ qué de tí con la muerte?
Entramos al tema de las guerras imaginarias, que uno se monta para evitar actuar en el campo de batalla de la vida. Las defensas están por caer, estoy a punto de ceder una vez más, pronto dejaré de ser dueño de mis palabras.
Me duele la panza, creo que comeré un Subway al salir, debo bajar de peso, ahorita diré lo duro. “detesto mi presente”……………………..silencio y la voz suave me dice “Al final el dolor que evitas, es tu último y primer dolor, el de estar vivo y es así por que vivir cuesta. Lo dejamos ahí, ¿te parece martes a las 18:15?
lunes, marzo 13, 2006
Próxima estación..........esperanza
Manu no paró de cantar, saltar y moverse, al igual que su banda. Nos dio un paseo redondo, con una secuencia de temas bien elegida, un viaje completo por sus dos discos y por los tiempos de Mano Negra, aunque a mi gusto falto Mala Vida, pero no importó, cantamos bailamos y gritamos con todo.
La banda, a mi gusto mejor que la que vino el 2000 con el percusionista de Mano Negra reincorporado y un tecladista andaluz con mucho feeling. Les decía a mi gusto más sólida, más compacta con más energía y con aires más roqueros.
Atajo calentó el ambiente y preparo el show de Manu, una cosa si molesta eso de darle a los músicos locales, condiciones de segunda, un sonido pobre y menos de la mitad de las luces, ¿será que es el precio que hay que pagar por ser telonero? o algo propio de este país. En todo caso mención aparte y para otra nota, fue la presentación de Atajo. El grito a coro de Yanqui Mother Fucker en que la Dea no me vea y Morenada del adios, para mi lo mejor, se rajaron changos y como me decía el German y eso que tocamos por una chela nomás, no nos pagaron ni un peso.
Volviendo a Manu, le debo un agradecimiento especial a mi amiga Diana, que con su firmeza de mujer alemana ingreso mi cámara digital bien camuflada y me permitió documentar el show y otro a Ronald que me prestó sus pilas cuando las mías se acabaron.
El concierto me mostró la diferencia entre ponerle corazón, huevos y sencillez a lo que amas hacer y tocar por cumplir una fecha en la gira. La diferencia ahí está clara, Manu es un trovador de a pie, por eso se da el lujo de salir poco de gira, de espaciar las fechas, para beber las ciudades que visita, para conocer a su gente, para por ejemplo improvisar un concierto gratuito de una hora con los changos de El Alto en la Marka Tambo. Es un ciudadano del planeta y lo demostró en la sencillez y ganas de involucrarse con los cambios sociales en el país. La verdad fue una noche del carajo, un concierto de esos que se quedan en el corazón.
Ahi van algunas fotitos:








miércoles, marzo 08, 2006
Mostruos

Los mostruos de plastilina, nacieron una mañana de domingo, los gorritos tienen vueltitas hechas a mano para evitar el viento, los botones blancos y los ojos gentileza de Stephie. el mayor es el papá, y tiene zapatos azules, el menor solo medias y dos botones en el pecho
Los mostruos van al parque, juegan con los juguetes de mi niña, miran a la luna y se preguntan
¿Cómo la bajamos?, Stephie los mira y les responde "Otro mañana ya? le voa a decir a mi Papi.
Hoy los mostruos duermen, esperan su regreso, en un balde plástico donde estan manzanas, pelotas y conejos de plastilina, revueltos en el mundo al que mi hijita me invita a pasar.
Los mostruos, me sonríen viven por que ella quiere que así sea, en su sonrisa y su mirada, en la inocencia que no murió, solo durmio en algún lugar de la azotea y despierta de su mano.
Los mostruos son graciosos, amables, algo así como cronopios de plastilina, se dan muchos besos, caminan cantando por el piso de madera y se pierden en un cajón, son su obra, mi amuleto de inocencia y por sobre todo odian que mires el reloj.....
Papi: Haceremos mostruos de masas ya?
ya hijita
Papi, el lobito feroz no los va a soplar?
No creo hijita
uhmm Papi, les voy a hacer gorros amarrados, así para el viento, para que el lobo no los sople y no los coma ya?
Yo también me conseguiré un gorro amarrado para espantar a los fantasmas y duendes que andan por ahí.
lunes, marzo 06, 2006
Achachi Galan
Tantos quieren irse y esta ciudad seduce con furia a quien la sienta. Esos que llegan con camarita Canon y bus privado se van como llegaron, los otros, que la caminan, la beben, poco a poco se van quedando.
Volviendo al franchute, llegó al país hace quince años, con aires de mentor, con ganas de lavar impuestos en ONG del tercer mundo, extrañando la baguette, criticando la llajua y los gritos de minibús. Con los años la ciudad se le metió por la piel, sus “eres” dejaron de ser roncas, sus “eses” a silbar y el “pues” y el “ya”, finalmente reemplazaron al “Ça va”.
Lo encontré en las gradas angostas de los juzgados de familia, feliz porque habían aceptado su sirwiñaku, su unión con la paceñita, y lo habilitaron oficialmente para la marraqueta con mantequilla Pil, en vez del croissant.Conversamos de nuestros días, de los azares que nos encontraron en un país sin igualdad de género, en esos oscuros pasillos de juzgado, él celebrando una demanda, yo demandando justicia.
Amigo europeo, este país es jodido y tú cada vez más paceño, cada vez menos parisiense, le dije.Ahí con su pucho Derby, bajó la Ayacucho, comimos una tucumana con llajua, toreamos taxis y caseras, mientras me contó de sus planes para Oruro. Es que hay que entender el Carnaval, me dijo, no es así nomás como cualquier gringo, meterte a mover las patas como “tecno” insultando a la diablada, no es así, insistió blandiendo al aire su pucho.
Me dijo: “seré achachi galán en los Cocanis”, vi cómo sus ojos se encendieron al contarme de la máscara, cómo empujó a la gente en la Comercio mostrándome el movimiento exacto del cuerpo, cómo se dejó poseer por el espíritu de moreno. Nos despedimos con la promesa de tomar un café, ponernos al día sobre escritos y música.
En la Sagárnaga dije, en el Club La Paz replicó, con esa mirada de ¿acaso soy gringo?Un abrazo y la promesa de vernos en el Alba. Me quedé mirando La Paz precarnavalera, los chisguetes chinos, los globos brasileños, abarrotando las esquinas, ya viviendo el estruendo de trombones en Oruro, ya sintiendo su rostro asado por el sol, con labios de cerveza y espuma en mi piel. “Estos carnavales quién inventaría”... Así, cantando, bajé por El Prado, preparándome para el entierro del Pepino, con la banda Pagador ya retumbando en los oídos y la imagen de los Cocanis bailando en mi cabeza.
La Prensa, 5/03/06
martes, febrero 28, 2006
Evocaciones

Ya está, luego de 2 años, lo terminé, "Evocaciones" quedo listo y hoy se fue a Madrid, al Premio de Poesía Casa de Las Américas, con el encargo de hacer un buen papel y dejar en alto el nombre de Bolivia.
Gracias a todo lo vivido en estos dos años por ser la experiencia, risa, dolor que permitieron hacer poesía y sobre todo a ti mi princesita por tu luz.
viernes, febrero 24, 2006
.....estos carnavales,. quien inventaría

martes, febrero 21, 2006
Pictures of you
Hoy el presente es otro, inflo la burbuja con el aire negro y espero, por el juego, "le petit mort" a su lado, hace tiempo que no viene, pero se que volverá a limpiar la azotea, a beber cada gota de ajenjo en mi cráneo seco, volverá y seremos uno.
Cantaré entonces al mirar su piel partida y el ambar en aquella polaroid barata, cantaré con el grito seco y la voz verde y cuando menos lo espere me inclinare sobre ella, derrumbaré su imagen en la alfombra. Las cenizas y migas le pincharán la espalda, el vino despintará su bronceado y mis labios, mis labios, beberán la muerte en sus ojos.
lunes, febrero 20, 2006
No te mueras sin...
La persona se presenta como Inés y me indica que es la apoderada de la esposa de don Justo, ex funcionario de esta organización, y que vino a reclamar la pensión que en buena ley le corresponde a su cliente.Doña Inés, hábil notaria de cabello crespo, llegó con actitud firme mostrando en sus ojos esas ganas de negocio y morder una tajada a la pensión.
Al indagar más sobre la situación, dejó de fruncir el ceño y dijo en actitud un poco cómplice que la señora era la tercera esposa de don Justo, pero como fue quien soportó sus aires de picaflor hasta el día de su muerte, le correspondía recibir cualquier beneficio que él en vida hubiera estado percibiendo.
El señor murió el año pasado a sus 85 años y me pregunto por qué esta señora, un año después, decide reclamar su derecho. ¿Acaso será una forma de cobrarse la cuota de sus años de cuidado o simplemente será porque decidió reclamar justicia de don Justo? Valga la redundancia.
Entonces de aquel fólder verde, con liguita china, salen a mis manos certificado de defunción, certificado de matrimonio, carta notarial, poder firmado por la señora, certificado de salud y como última carta ahí entre todas las cosas un memorial redactado leguleyescamente.
Me mira con la reafirmación que dan los papeles y las leyes, desde ese saco a cuadritos negros que me exige atención. Se acerca y me repite, don Justo tenía muchas mujeres y al final se casó con ella y como no tuvo hijos y fue la última persona ligada a él en vida, le corresponde recibir su dinero.
La burocracia y las normas se pelean con mi empatía y le voy explicando suavito, para que no duela, los procedimientos internos, los formularios que se llenan, los números con que la gente se registra mientras vive. Por último que luego de 27 años la información es eliminada de los archivos y que en pocas sus papeles son hoy polvo junto con sus huesos y que la señora, por más heroica compañera que haya sido, me parece que no recibirá nada.
Mientras hablo me duelen las rodillas y me acuerdo que el médico me dijo que es probable que a los 60 use bastón si no me cuido, y pienso si alguien reclamará con tanta vehemencia, poderes y cartas notariadas mis libros y discos.La señora habla con calma y me dice gracias, si al final pudo vivir casi un año sin la plata podrá uno más.
Tal vez el negocio se le evaporó de las manos, tal vez tuvo un baño de realidad, no lo sé. Ella guarda en el fólder papeles, dardos, sapos y cebollas, mientras voy pensando en que no hice gran cosa, sólo escuchar. Ella se va resignada y yo me quedo con la moraleja de no te mueras sin decir dónde pusiste tus papeles.
La Prensa, 19/02/06
viernes, febrero 17, 2006
Aventuras de Divan I
"Paso tiempo sin verte, vamos recuestate en el divan, la regla la conoces, al menos en teoría, hablame de lo que quieras y de manera libre"
Luego de 3 meses de entrevistas terapéuticas frente a frente, silla a silla, en las que mis ojos podían acompañar lo que decía, sentir la mirada de ella, la mujer con cuadernito rojo y ojos con ojeras, poder jugar con las manos, la cabeza en la silla, los cortes de mirada, seducir con mi palabra, esta vez me encontré desarmado sin posibilidad de "seducir" ojo a ojo.
Verme en el divan, fue como estar en la camilla del quirofano, esperando la anestesia y el corte de bisturí. Había que hablar, sin estructurar mucho y poco a poco las defensas empezaron a caer. Acabé hablando de cosas que no quería decir, o al menos no debería, repitiendo lapsus y olvidos, moviendo las manos como un enanito preso en una botella de ron, así de manera graciosa, dando vueltas las muñecas pegadas al pecho, mientras la mirada se perdia en el techo y mil imagenes de mi vida daban vueltas por el aire.
Ella se mantuvo, ahí atrás, no sabía si estaba escribiendo algo importante sobre mí, si dibujaba una caricatura o simplemente dormitaba. De rato en rato lanzaba un sonido para saber que estaba ahí y el momento menos pensado un comentario con forma más de gancho de izquierda que consejo.
Entonces al final me acabó doliendo la cabeza y tuve ganas de que no vuelva a atacar con otra cosa similar. Seguí hablando y cuando menos pensaba y más feliz me sentía volando en mi asociación libre, me lanzó "el corte" bum! el balazo final: "¿qué hay de ti en esto de ponerte en una posición de expectador de tu propia vida?, prefieres mantenerte en el sueño y fabricarte situaciones en las que te imposibilitas" , luego se paró de golpe y me dijó con esa vocecita de ardilla ...uhmmm ok, lo dejamos ahí, puedo verte el próximo jueves, ¿te parece bien la misma hora"?.
jueves, febrero 16, 2006
Con lo que eso duele
La verdad, es cierto, me cansé, me cansé....................
Bay-bay, se acabó el recreo,
el son de tu pay pay vacuna mi deseo.
Me consta que no fui, rubia, tu debut,
dimelo todo sin decir ni mú.
Asesina, sister morfina,
el para siempre es un bluff en horas de oficina.
Desde que no te miro veo amanecer,
date el piro y que te folle un pez:
la pasión es una ruina.
Nones, porque no quiero
que tus pezones me requisen las despedidas de soltero,
ni que me pisen por segunda vez,
con daños a terceros, señor juez.
Mantis religiosa, pantys gaseosa,
botas con media suela rota a fin de mes.
Las vecinas se han sentado a ver
cómo agoniza el del noveno B,
entre vírgenes milagrosas.
Qué quieres saber de tu prima,
la próxima vez le salto encima.
Dónde va a parar si en vez de ayunarme come una lima.
Naufragué
en las rayas amarillas de los papeles
como un buen pelele.
Me cansédel trajín de los caínes y los abeles,
con lo que eso duele,
mire usted.
Conejito, no me presiones,
maldito móvil tanto ring ring tocando los cojones.
Te lo repito por tercera vez:
no me apuntes con el almirez.
Que abogado tan fino y mal pagado,
si quieres firmo tablas en el ajedrez,
tienes que aprender a decir adiós,
la mejor distancia es la mayor,
cuando un taxi es una ambulancia.
Qué quieres saber de tu prima,
primero debajo luego encima encima.
Dónde va a parar si en vez de ayunarme come una lima.
Derrapé
en las noches duerme vela de los moteles
pagando aranceles.
Me cansé
del run run de los palmeros y los caireles,
con lo que eso duele.
Y después de ti luna y lunares
la vuelta al calcetín, las sábanas impares,
la baba de las putas sin pedigri,
la cicuta de los bares.
Me manché
con las arias legionarias de los cuarteles
como un buen pelele.
Me cansé
del trajín de los caínes y los abeles,
con lo que eso duele,madmuasel.
tanto por hacer,
me cansé,
del budismo zen de la tele,
de los desamores que huelen.
J. Sabina
miércoles, febrero 15, 2006
Sobre psicoanálisis y creación.
Es una asignatura pendiente, esa de pagar por dejar hablar al inconsciente, por volver a la dependencia de la palabra de aquel Otro al que yo le pongo el saber y las mayúsculas, habra que ver que puertas se abren, que hollines salen al ambiente y como acabamos luego.
Hoy por hoy, a esta hora del día, disfruto de algo de Los Stones y voy pensando en aquello que me dijo un amigo otrora punk, hoy hombre pacífico con aíres cada vez más hogareños.
Me contó lo feliz que anda con su nueva casa, que tiene una vista a la ciudad increible, que las condiciones por fín están dadas para terminar su libro, que esta vez haremos buenos asados y que se mató de risa al firmar el contrato con la clásula aquella que dice:
ya sabes, la familia, el trabajo,
viernes, febrero 10, 2006
El destino
jueves, febrero 09, 2006
miércoles, febrero 08, 2006
Me vale
el café que tomo se enfrío, perdí la credencial para ingresar a la oficina, perdí la paciencia en el buffete de mi abogado y le dijo cuatro ajos a mi ex mujer (bien tirado)
Soy un neurótico acabado, me mojé ayer en la lluvia y me olvide la llave de casa y tuve que tocar el timbre, mi CD de Manu Chao se rayo, me olvide tomar mi pastilla y me interesa un pito que Munich de Spielberg sea un éxito en Europa, al final no importa nada Bolivar ganó ayer con un golazo y punto.
martes, febrero 07, 2006
¡¡¡Say no more!!!

Nada que decir, solamente las sienes dormidas, nada que decir, cuando el cuerpo huele a tambor gastado, cuando la lucha es una mierda, cuando el cansancio lo inunda todo, nada que decir solo buscar el plomo y apuntarlo bien a la garganta.
Las batallas imaginarias no tienen cabida en este día, nada es como parece ser, ni la bronca, ni el deseo, nada, solamente la certeza del dulce olor a muerte.
lunes, febrero 06, 2006
Cinema Express
Yo la escucho “cristalizado”, como ella diría, en el aroma de esa edición de Bruckner las tinieblas que encontré al llegar al boliche, esa de páginas con ictericia que sólo da el reposo de las letras. Me habla mucho de su vida, en este lugar de mesas enclenques y menú de dos opciones, donde lo que salva es el café con poesía.Dejamos el café y caminamos el clásico circuito Aspiazu-6 de Agosto, llegamos a la puerta del cine como en las épocas de Los Doors, versión Oliver Stone.
Me resisto a creer que El Baco de la entrada no me grite que pase, el cine bajó el telón, poco entienden los banqueros del patrimonio paceño, de que exista algo más del “si tienes pagas, sino pena”.Vuelven las imágenes de la inquieta fila 15, mecedora colectiva, con pata derecha sin tornillos, del boletero con su bronca esperando la elección entre platea fila veinte o Mezanine fila 1, las matinales de “Larguirucho” con Sugus y más. El telón hoy es de lata pero las ganas de película siguen.
Alquilamos la copia pirata de Secuestro express http://www.miramax.com/secuestroexpress/ , la peli tiene una onda Tarantino a lo latino, con actores de la calle, de barrio y pandilla, con un Rubén Blades de gancho para entrar en “Joliwud”. La peli muestra el secuestro de una niña rica y su novio jailón; se mueve con buen ritmo aunque tiene un final sabor a suicidio mal logrado.La Venezuela de Chávez está jodida y nos quiere regalar tanta plata, pienso. Las brechas sociales crecen en ciudades grandes, me dice ella con aires sociológicos. El paceño todavía no es tan ágil para fabricar secuestros de cuatro horas por mil lucas, pero todo llega tarde o temprano al país “ropavejero”. La película termina, la denuncia social también pero faltan la pantalla manchada del 6 de Agosto, las ganas de ir caminando al Soca luego del cine para debatir en una tertulia martes par. Van a disculpar por la nostalgia, hay lugares que cuando se van reviven memorias en la azotea, habrá que seguir esperando el estreno de la Cinemateca en el 20?? , siempre y cuando no nos secuestren a la salida del Equi por unos pesos. Hasta mientras, se recomienda ver Secuestro Express a oscuras, en una silla pata coja y pipocas caseras. Con piso de machimbre mal lustrado y de rato en rato comentando, “me pareció ver un ratón por tus piernas”, así por lo menos el 6 de Agosto no se habrá ido del todo.
La Prensa 5 de Febrero, 2005
sábado, febrero 04, 2006
16:16 Hotel Torino
La maquina tiene teclas con papelitos hábilmente pegados, tengo algunas imágenes que me dan vueltas en la cabeza pero no quieren volcarse en palabras, no me interesa.
Ella está ahí en la mesa de enfrente con ese pantalón rojo a rayas, con ese sabor azul en los labios y la mirada firme en mis pies, le invito un cigarro, se sienta en la silla de madera, no conoce la historia que narran mis dedos, no sabe de el autoexilio de sábado, no le interesa. Bebe agua mineral, hojea el Lonely Planet de La Paz y apesta a ajo.
viernes, febrero 03, 2006
Cable a Tierra
si ya metiste demasiado en tu nariz
si estas como cegado de poder
tirate un cable a tierra
Y si tu corazón ya no va mas
si ya no existe conexión con los demás
si estas igual que un barco en alta mar
tirate un cable a tierra
Y yo estoy acercándome hasta vos
bajo la luna, bajo la luna
las cosas son así
tengo el teléfono del freak
que esta deseoso de volarte la cabeza
En un par de minutos sale el sol
si ya no hay nada que anestesie tu dolor
si no llegas, si no alcanzas a verme
tirate un cable a tierra
no creas que perdió sentido todo
no dificultes la llegada del amor
no hables de mas, escucha el corazón
ese es el cable a tierra












