miércoles, agosto 27, 2008

La Revancha

A nuestras herencias futboleras...


Alejandra no sabe como pasó todo tan rápido, sólo se acuerda que se quedó inmóvil mirando al tipo de polera que cinco minutos antes estaba amarrado y ahora le despierta deseo. Grito mucho, trató de defenderse pero ellos no la dejaron inventar alguna historia convincente. El ruido seco calló los gritos de gol en sus bocas.

Pablo nació en Miraflores, en mitad de la dictadura, un domingo de clásico en 1980. El mismo día su viejo con el pretexto de que lo había agarrado el toque de queda se encerró a beber en la casa de un amigo. En el momento que Pablo llegaba al mundo, su madre maldecía al padre por no estar presente y él defendía encarnizadamente y con contundencia la supremacía celestre frente al Tigre. Afirmaba con certeza que su hijo sería profesional, académico e hincha del Bolívar.

Una semana, en mitad del clásico de revancha, nacía Beto. Hijo de padre ex futbolista de Stronguest. El día que la madre pujaba para que Beto viera la luz, su padre gritaba “¡foul carajo!” y secaba con bronca el trago que tenía en su sobaquera. El padre prometió ese día que su hijo sería macho y stronguista como él.

Tarde de clásico, un domingo veinte años después, Beto tiene en la mano izquierda dos entradas para la curva, mira su polera celeste y una vez más le da bronca sentirse traicionado. Su memoria, en uno de esos caprichosos giros, lo lleva a ese domingo de sol en el patio trasero de la vieja casa de Miraflores y recuerda la traición de Pablo.

Como cada fin de semana, Beto después de almorzar donde sus abuelos, buscaba a Pablo en la casa vecina para jugar con la pelota a los penales en el jardín. Beto sentía que eran uña y mugre, amigos desde los cuatro años, sangre futbolera, misma pasta ganadora. Futuras estrellas del Club Bolívar entrenando para ser grandes futbolistas. Esa tarde Pablo fue al arco y a Beto le tocó patear el primer tiro. Pablo agarró la pelota en seco, la tiró al piso y con la seriedad que da la madurez de los 10 años le dijo –ya no quiero jugar a que entrenamos quiero jugar a ganar, no seré más bolivarista, he decidido voy a ser del Stronguest como mi tío que juega de defensa en el Tigre. El es buen tipo, no me pega como mi viejo. No me gusta el celeste, los bolivaristas son borrachos y no quiero entrenar contigo, seré del Tigre y punto-.

Beto se quedó secó, ese día se le partió mitad del sueño, fue el primer abandono en serio de su vida. Se quedó solo en el patio, mirando la pelota en el piso y sus lágrimas llenas de bronca cayendo por su polera celeste. Pablo estaba orgulloso, por primera vez en su vida había dicho lo que quería, hacer. Beto se le lanzó encima y entre puñetazos le gritó – ¡maricón, traicionero, eso no se hace, era un pacto de amigos! – Pablo había traicionado el pacto de los seis años, el sueño de que juntos, al terminar el colegio, se irían a probar suerte a Tembladerani para ser parte del equipo. Desde esa vez, luego de la pelea no dejaron de hablarse.

Beto, líder de la barra del Bolivar, por primera vez en su vida se quedaba en la puerta del estadium. Se sentía nuevamente traicionado, solo y sin saber por que recordando al amigo que de niño le enseñó a patear la pelota- la elección de equipo es igual de seria que casarse se repetía, nunca entenderé a esa gente que anda cambiando así nomás por así de equipo. La persona que de chango incumple sus promesas no tiene palabra y de viejo no será nadie- decía.

Pablo con los años, pesé a la amenaza, había sido fiel a su elección, era stronguista en cuerpo y alma. Esa decisión de los diez años definió su filosofía de vida “uno tiene derecho a elegir lo que quiere ser y cuando lo quiere ser”. - La elección de equipo es como la religión algo individual que se debe hacer con conciencia no por simple herencia familiar- decía. Cada vez que algún amigo o familiar lo molestaba por su época de bolivarista decía - nací sin color, me volví celeste por imposición de mis padres. Siempre me gustó el amarillo y negro, que cuernos uno puede cambiar y corregir los errores de la vida-.

Por primera vez en su vida esa tarde de clásico, Pablo había decidido no ir al estadium, tenía ganas de hacer algo diferente, las entradas se habían agotado día antes y habían anunciado que el partido sería transmitido por la tele. Pablo pensó que era buena idea ver el fútbol en casa de su chica y darle la noticia de que había conseguido trabajo como nuevo asesor legal del Club Stronguest, por fin realizaría el sueño de su vida, juntar su profesión con el Club que hace 20 años era su pasión. –Cuando ella se entere, seguro que se animará a ser mi chica en serio, ya son tres meses que salimos, yo sé que sí no me aceptó antes fue por que no tenía nada que ofrecerle, ahora será diferente-.

Pablo creía firmemente que en el amor hay que ser como en el fútbol, - no hay que entrar con gol en contra, directo hay que madrugar al principio y de ahí a defender a muerte la decisión, el compromiso. –Un hombre tiene dos camisetas: en el pecho la de su club de fútbol y debajo, en la piel, la mujer que elige como compañera de por vida- afirmaba convencido en que tanto en el fútbol como en amores, las elecciones son voluntarias y para siempre.

A Pablo, le gustaba dar sorpresas, agarrar en curva a la gente en el momento menos pensado. Esta vez, a diferencia de otras, la sorpresa tenía que ser perfecta, por primera vez había renunciado a un clásico por esto y por nada sería él el sorprendido.

Pablo planeó todo con anticipación, ni bien recibió el sueldo compró el anillo y le dijo a su chica que le llegaría un paquete muy importante de su familia de Cochabamba. Por seguridad, su barrio últimamente estaba lleno de ladrones, había dado la dirección de la casa de ella para la entrega, la cual sería el domingo por la tarde. Se deleitaba al imaginar la escena: él sacando el anillo de compromiso justo el rato del pitazo final, ella sonrojándose de emoción y aceptando ser su mujer en un día de triunfo con el Stronguest Campeón.

-¿Cómo que dices que no puedes venir? si ya habíamos quedado, tengo las entradas pues, puta siempre me haces lo mismo y ahora ¿no voy a ir al clásico solo? Beto sentía que estaba atrapado. Una vez más, la mujer dueña de “sus pelotas” lo había dejado en off side, justo cuando había quedado en decirle que quería vivir con ella. Las decisiones importantes hay que gritarlas después del gol en mitad de la barra, con la euforia de los cuates de la curva. -El Gordo Muñoz le pidió matrimonio en el entretiempo a su mujer y están felices 20 años, casados con la bendición de la barra brava. Hasta velo celeste le pusieron a la mina ese día. Esta sonsa no entiende, como si nada me deja plantado, sabiendo lo que para mí significa un clásico en nuestra vida-. Así era, cada vez que Beto sentía que iba a meter un gol, que iba a anotar tres puntos más en la tabla de la vida o lo fauleaban o le sacaban la roja.

Alejandra llegó de Santa Cruz a estudiar a La Paz y hace dos años sale con Beto aunque cada vez se le hace más difícil ocultar el romance que mantiene con un stronguista. Ella no puede imaginarse vivir en función al fútbol el resto de su vida; además los gritos en la barra no le dan de comer. Se cansó de que todo gire en torno a la pelota – ese cojudo es capaz de faltar a nuestra boda si ese día hay clásico- decía. No esperá sentada toda la vida. Si Beto sigue sonseando, se irá con el atigrado.

-No insistas Beto, me estoy cansando de hacer lo que te da la gana ¡iodio el fútbol! Nunca me gustó tu equipo, ni tu saltando en la barra , te acompañaba al fútbol por que sólo después de un partido, ya sea por bronca o alegría, funcionabas-. Beto escucha pasmado, con una sensación de tripas aplastadas, como si lo amarrarán a un arco y tuviera que recibir hasta la muerte pelotazos en la cara. – Es que así no funciona crees que la vida es una pelota y que hay que patearla como sonso y nada más. Andate sólo y no jodas- Dijo Ale y tiró el teléfono.

Esa tarde de clásico Carlos necesitaba plata, le debía 700 lucas al “Piñas” conocido “pusher” paceño –Chango te he dicho, pa que has aceptado comprarle al debe, le dijo su amigo- no perdona viejo si no le pagas en dos días te va a limpiar- le dijo su amigo. Había que actuar no quedaba otra y no tenía un peso. Carlos sólo necesitaba conseguir algo y venderlo ese día, era fácil –queste ¿acaso es tan difícil?, entro a una casa sin gente, seguro que encuentro una hoy cerca del estadium. Me saco lo que pueda y al tiro lo vendo, además soy Cochala, iré con mi polera de Wilsterman y me traerá suerte- dijo.

Alejandra dormita en su cuarto, mira la foto de su familia, recuerda a su abuela en Montero invitándole un chive frío para el calor. Se acuerda de sus caminatas por el río con el milico que murió en una pelea entre barras y que le había ofrecido sacarla de pobre y llevarla a la ciudad. –Hecho al estrella el opa, “dijque satinador” se hizo el capo y los de la barra de Blooming le metieron bien adentro el cuchillo. Todo por defender al pelao del calvas-. Alejandra llora y suda, hace tiempo que en La Paz no sentía calor –si tuviera terraza, si el fútbol no hubiera jodido mi vida seguiría en Santa Cruz- pensó.

Carlos se acerca a la casa en silencio, sus piernas le tiemblan, sus manos sudan. Ve la ventana, tira una piedra, no hay nadie, no hay perro, salta el jardín y da la vuelta el patio. –Estas casas antiguas son, frías pero ricas aunque quisiera estar con la Nancy en Tiquipaya, fumando alguito y luego tomando agua de su ombligo- dice. Ve a una mujer por la ventana, espalda canela, tiene un lunar que parece frutilla en el riñón izquierdo y short rojo –A la mierda hasta con premio por hay salgo-, piensa. Entra a la casa mira la tele calcula 500 pesos por ella. En un ataque de confianza prende el televisor y va a la cocina a buscar algo de tomar.

Pablo está feliz con la sorpresa planeada, llega a la casa y encuentra la puerta abierta y entra. Carlos escucha pasos en la sala, se asusta y se esconde. Alejandra despierta, se sorprende. No sabe que hacer si salir, o hacerse la dormida, hoy no quiere ver a nadie, tiene una rabia de esas que matan.

Beto tiene bronca, le jode este su defecto de guardarse las cosas, de vivir acumulando lo que le molesta y sacarlo de golpe, en el peor lugar en el peor momento. –Llega a la casa dispuesto a resolver el asunto. Encuentra la puerta abierta, entra sin avisar –es hora de mostrarle que tengo bolas- piensa.

En cuestión de cinco minutos se encuentran en la sala: Carlos adicto y mal ladrón tratando de esconderse en la cocina; Ale adormilada en shorts y con saudades cruceñas; Pablo de amarillo y negro, con ramo de flores y anillo en el bolsillo; Beto con polera celeste, gorrita de arlequín oculta miradas de bronca y también con un anillo en el bolsillo. Los ojos de los cuatro se abrieron alertas y empezaron a recibir miradas como pelotazos. El silencio duró poco y fue roto por Alejandra. -¡Qué hacen aquí en mi casa ustedes dos! ¿y tu de rojo quién eres?.

Beto y Pablo pusieron la misma cara de la última vez que se vieron y empezaron a hablar, mientras Carlos se quedó congelado sin decir ni hacer nada.

- ¡¿Cojudo qué haces aquí?! ésta es la casa de mi chica- gritó Pablo.
- ¿La Ale tu chica? No puedo creer, años después y vuelves a querer joder mi vida justo hoy día.
- La Ale es mi pareja hace dos años huevón, salí de aquí antes que te parta a palos. Sigues jugando bajo, que se podía esperar de alguien como tu sin palabra.

Alejandra reacciona de golpe, no puede creer lo que pasa. No sabe que decir cómo zafar de este encuentro, de la posición de pelota que en cinco minutos le toca jugar en este clásico con un ladrón de público. El plan de desmarcarse le salió mal y ahora tiene a los dos en su casa gritando. Carlos necesita fumar algo –mucha dosis, yo sólo quiero la tele- piensa, mira a Alejandra quieta sin hacer nada y a ellos insultándose.

La tele empieza a transmitir el clásico. El partido empieza, Beto y Pablo se enfrentan, doble marcación hombre a hombre, patada en la canilla y codazo en la nariz. Carlos trata de apagar la tele en mitad de la pelea y de golpe académico y atigrado, se abalanzan sobre él. Ni el Toro Sandy o el traumatólogo Martínez hubieran reducido de esa forma a un rival. Carlos con canilla “lijada” acaba amarrado y dentro el cuarto de Alejandra.

Alejandra mira en una mezcla de placer, bronca y risa. Trata de hablar de decir algo, de llorar mostrar que la escena la tiene destrozada pero por una vez, contradictoriamente, prefiere ser pelota y ver como Bolivarista y Stronguista se disputan su cuerpo. Ellos nuevamente se miran, puede más la bronca de la traición que los años sin hablarse. Con extraña coordinación celeste y atigrado agarran a Alejandra, le gritan todo lo que se grita en estas situaciones a una mujer y de un puntazo la encierran en su cuarto.

Beto y Pablo. Bolivar y Stronguest, otra vez a solas, como hace 20 años, a punto de cobrarse nuevas faltas, nuevas revanchas. En el momento exacto que están a punto de resolver a golpes la situación, los detiene algo más importante -¡Goooooooooool, del Stronguest! grita la voz de un conocido relator de fútbol en la tele. En ese momento algo pasa, la traición de Alejandra, los odios de la infancia reavivados, quedan en un segundo plano y cobra absoluto control de sus vidas el hincha. - ¡Es el mejor clásico en años! grita el narrador- Mierda que golazo ¿has visto?- dice Pablo. Las diferencias de faldas se quedan congeladas mientras dura el partido.

Bolivar empata a los 15 minutos -Esta mujer nunca va a saber de fútbol viejo, así es hermano- No hay contrapunto, tensión de afectos. No existe mejor romance, mejor catarsis de broncas que un clásico. Lo dicen las miradas, el silencio que se produce en la casa durante el partido mientras se espera la resolución.

Las broncas van cayendo y poco a poco van mostrando la cara de verdad, la del hincha, la que recuerda la pasión. Los amigos renacen en la traición compartida y cuestionada por la euforia futbolera. Se miran, cada uno saca de su bolsillo un anillo –¡yaaaaa! era para la Ale- gritan –los cambiaremos por chela para el próximo clásico- repiten entre risas.

Hace calor-rara vez en Miraflores es así- dice la Ale. Congelada por dentro, con el pecho hecho hielo de rabia, mira la puerta del cuarto. Junto con los gritos de ambos hinchas en la sala va creciendo el color rojo en sus ojos, aquel teñido por la polera del tipo tirado en la alfombra, el de las venas inyectadas en la piel y decide actuar.

El partido está empatado 1 a 1 – y pensar que nos perderíamos este clásico- repiten ambos antes de caer en el debate filosófico sobre la complementariedad, la reciprocidad andina y el fútbol. Celeste y Gualdinegro, gritan y afirman, congelados en un instante futbolero: -El ying yang de la paceñidad es el clásico-.

El de polera roja, también futbolero yace en el piso, ella decide tener un encuentro. La mano canela levanta su polera roja, el cuerpo de Carlos despierta como en Tiquipaya al sentir la piel de Alejandra en su piel. Ella ha decidido dejar de ser pelota y esta vez ser arco. La mano canela sostiene a Carlos, que ahora es delantero quebrando la defensa del vientre de Alejandra.

El grito de gol muere en el gemido seco de Carlos, Alejandra deja su cuerpo de polera roja y recuerda la frase que le dijo el milico de Oriente: -Esto te va a servir si te falto alguna vez-. Camina al ropero, saca el regalo del milico. Carlos no entiende mira su cuerpo amarrado y flácido. Alejandra busca la copia de la llave y camina hacia la sala.

El ruido seco, repetido cuatro veces, se confunde con los petardos del festejo en el estadium, Beto y Pablo quedan con el rostro desinflado. El partido termina 2 a 2, los anillos ruedan por el piso. Celeste y atigrado se abrazan, se protegen con esa intimidad infantil y caen. Alejandra apaga la tele, un esperma de Wilster mete un golazo a uno de sus óvulos. -El fútbol nunca más joderá mi vida- repite y bota la pistola aún humeante al suelo.

lunes, agosto 25, 2008

Chaqui Post Feria....

Ya la feria del libro acabó, pasó la emoción, la histeria, el juego de egos, de roscas y empanadas literarias. Pasaron once días de encuentros, de libros, de disfrutar con amigos la palabra.
¡ Gracias Gente Común!, gracias amig@s que apoyaron comprando Trajines y Haceres.
Nos vemos en Cochabamba...

lunes, agosto 11, 2008

Inicio de la cura



Los trajines cesaron , hoy es hora de otros andares, más internos, más introspectivos, más de náusea, más kafkianos.
Hoy la pausa se llama purga, morder la tinta que late y exprimirla de a poco. Hoy callan los haceres y agradezco con infinita lucidez a quienes me dieron el impulso para este vuelo que se convirtió en libro.

Hoy inicio el proceso de cura, no sé si llega con constancia, con receta, con limpieza, si traerá vientos puros o negros. Inicio la cura y marcho, más allá de la palabra, a encontrar en otros andares la respuesta.

Sólo una cosa está clara hay cinco estaciones en el trayecto: Nacimiento, síntomas, proceso, despojos y silencio blanco.

Esta noche la palabra no dicha habrá nuevamente hablado...


jueves, julio 31, 2008

Trajines y Haceres



Después de cinco años en que esta juntucha se fue armando, caminando la ciudad, bebiendo sus calles y su gente. Después de cinco años de escribir en servilletas, libretas, espaldas, ojos, ombligos, paredes, minibuses, plazas, baños de antros, catres de otros antros.

Después de todo este tiempo, esta mescolanza paceña con sabor a sus calles, su gente, sus lugares, sus intimistas memorias, verá la luz transformada en libro. La cita el 5 de agosto en el Café Café Cultural de la Calle Campos esquina 6 de Agosto a horas 19:30.
Están todos invitados a la presentación oficial y a la informal durante todo el 6 de agosto, los espero........


La Paz ha encontrado su cronista contemporáneo. Paul Tellería Antelo se define a sí mismo como un turista de su propia ciudad. Sin embargo, si recordamos a Paul Bowles en El cielo protector, habría que decie que Tellería es más bien un viajero. El turista pasa por los sitios con un aire efímero, sin dejar huella; el viajero puede quedarse muchos años en un lugar, y se va adueñando del alma de las ciudades y paises que visita. En Trajines y Haceres, el cronista discurre por toda la cartografía de la ciudad, la hace suya a través de viajes en trufi o caminando. Vale la pena acompañar a Tellería: lo que nos entrega es una La Paz íntima, entrañable. (Edmundo Paz Soldan)


viernes, julio 25, 2008

Amourous I

Johnny no es una víctima, no es un perseguido como lo cree todo el mundo, como yo mismo lo he dado a entender en mi biografía (por cierto que la edición en inglés acaba de aparecer y se vende como la coca-cola). Ahora sé que no es así, que Johnny persigue en vez de ser perseguido, que todo lo que le está ocurriendo en la vida son azares del cazador y no del animal acosado (Extracto del perseguidor, Julio Cortazar).

¿Qué persigo, con la palabra, con la traducción de anécdotas con el capturar improntas de imágenes cotidianas y traducirlas en relatos en remedos de crónicas, en prosas mal tejidas?. No lo sé, será ese tema del desear, como decía bien Cortazar en El Perseguidor …¨En su caso el deseo se antepone al placer y lo frustra, porque el deseo le exige avanzar, buscar…¨ , refiriéndose a la búsqueda de Jhony o siendo claros de Charly Parker, del músico, del artista, en últimas de cualquiera que quiera romper la burbuja predecible.

Amplias discusiones sobre esto de escribir y vomitar la anécdota, en contraposición a la ficción, han sido las que me han llevado a reflexionar hoy sobre perseguir o ser perseguido. Es cierto, algunos persiguen sistemáticamente algo tan volatil como el éxito, la fama. Otros persiguen de forma errática y ansiosa, desesperada, terca y sin plan. Esto los lleva a perder el tren, a publicar al reves su obra, a fallar en el momento exacto, a meterse autogol cuando están apunto de ganar un partido. Persiguen con la necesidad de siempre encontrar el error preciso que anule su éxito.

Vuelvo a la pregunta de ¿qué busco en esta clase de purga? No es oficio, está claro, esto de sacarle tiempo al tiempo para escribir y querer juntar todo lo escrito a fuerza de angustia para lanzarlo como balde de tinta en la cara de los lectores. No es riguroso esto de hacer literatura a empujones lo sé y en mi persecusión sigo haciéndolo.

Reflexiono mientras escribo este borrador de ensayo desafinado, valga la analogía, la burda comparación literaria y en mi redundancia me encuentro pensando en el numero de páginas que aún mi editor debe corregir antes de que mi libro "juntuchado" este listo. Mientras escribo interrumpe mi silencio una mujer de 23 años que trabaja de pasante en mi oficina. Ella ordena files de personal sobre el escritorio, a 20 centímetros de mi oreja. Me irrita la burocracia y los papeleos de oficina, ultimamente me irrita.Es difícil escuchar el Jazz con el crujir, crujir, de papelitos en la mesa y mantener la calma para plantear algo coherente.

Debería tener, de una vez, una maquina propia y dejar esta insistencia de creer en que hay lucidez al escribir a las 14:30 con apenas 15 minutos para pulir lo escrito. Debería aceptar el destino de sangrar de madrugada en silencio, algo coherente, valido, profesional con aroma a aplausos para la crítica. En fin, el blog te da ciertas concesiones, ciertas libertades, lo ha venido haciendo los últimos años, por eso lanzo esta diarrea de palabras sin asco. Esto bajo ningún punto de vista me otorga permiso a mostrar cierto afan de arrogancia y furia ante aquellos que no entienden la necesidad de develar lo íntimo con cierto aire de caos “juntuchado” y nada más.

La verdad yo tampoco entiendo mis encuentros abruptos con este lienzo negro. Es como sí las palabras crecieran como notas musicales en mi cerebro. Como si mudos ritmos golpearan con dolor punzante de saxo y salieran palabras a tropezones, en desorden y nada más. Cortazar tal vez afirmaría que yo también calzo en esa frase de … un pobre diablo de inteligencia apenas mediocre, dotado como tanto músico, tanto ajedrecista y tanto poeta del don de crear cosas estupendas sin tener la menor conciencia¨¨... Si, algo de eso debe haber en lanzar y lanzar palabras como si fueran piedras, de ahí a que las pedradas literarias sean estupendas es otra cosa.

Un poco de suerte debe existir en desparramar palabras como ajos, como cebollas al sartén y obligar luego, a quien este listo a comerlas, a tragarse el revuelto de letras. Algo de eso debe haber en creer que los pensamientos, tan caóticos, quedan perfectamente entendidos por el lector. Es que la palabra debe ser nomás el vehículo del mal entendido como decía Lacan, pero esa es harina de otro costal.

Sin duda algo de eso tan naif, tercamente mediocre, nos surge a algunos perseguidores paceños, que con la “la persecuta” a cuestas, entiendase resaca, entiéndase chaqui, empezamos a creer que es posible construir un camino lanzando palabras como si fueran serpentinas al aire. Si, los perseguidores criollos, esos pobres diablos andan, parafraseando a Cortazar, corriendo como liebres tras un tigre que duerme y se entercan en hacerlo caóticamente sin sentido aparente hasta que de un tropezón en la carrera dejan el juego. Aún no entiendo, debo afirmar, aún no entiendo ¿porqué perseguir embriagado de sustancias, obnubilado de ansiedades, en vez de evocar en la paz del escritorio, con calma y bisturí preciso en la palabra?. No entiendo pero habemos algunos que estamos esclavizados en esto de lanzar y lanzar palabras al aíre como si eso fuera hacer obra, asfaltar el camino de sentidos.

Si tuviera la posibilidad de charlar con Bruno, el personaje del Perseguidor, tal vez le diría algo así como a mí también me gusta el ron con Nescafé y juego a sentirme perseguido. ¿Es más fácil, no lo crees que dar la vuelta la tortilla y aceptar que perseguimos algo que no sabemos bien qué es?

Sin duda en esta carrera lineal, en la persecución, paradójica búsqueda del objeto deseado, me encuentro hoy de golpe frente a una pagina en blanco en la que escribo, como en una carrera ezquizoide, sin mirar atrás, con temor al lobo, sin parar a recoger acentos guarda instantes, imágenes de esta mi persecución sin nombre.La construcción desordenada, disgregada, “melange” de palabras, como diría la flaca de mirada de uva, toma sentido en la terquedad de juntar todo en unas paginas. La recuerdo a ella sentada en la alfombra naranja, celebrando con caritas felices el poco orden que mis textos parecian devolverle en poesías y figuras y yo ansioso por que pare, por que tenía que correr a perseguir a seguir buscando sin importar las correcciones.

Podría ampliar las catarsis o discusiones , jugar a que esto es un ensayo literario. Obviamente eso sería una ofensa, que sólo los faltos de academia pueden producir, para aquellos que son ingleses en extrema pulcritud y limpieza gramatical. Tal vez es más simple, tal vez es que a esta hora sólo quiero vomitar palabras antes de irme por que me molesta el sol pinchando en la oreja y me viene algo así como un aire de viernes con sabor a parque, preámbulo de las ganas de Huari fría que me llegarán al atardecer, presagio de las ganas de cantar, jugando a la ronquera de Tom Waits, que llegarán inevitables al amanecer del sábado.

Si ya sé, ya sé me perdí en esta persecución circular de algo que ni yo mismo entiendo que es. Me suele pasar con bastante frecuencia cuando tiendo a vomitar palabras sin orden aparente y entonces salen, de la mano de una idea, salen. También se empiezan a dibujar luego de un recuerdo, de una imagen retenida en la memoria, de un texto que da la vuelta la cabeza.

En fin ya me olvidé el sentido de estas líneas. Me acuerdo sin embargo que hace tres días vi a Forrest Whitaker interpretando a Charlie Parker en una película que se llama El Saxofonista. Que leí nuevamente El Perseguidor de Cortazar. Que tomé un Fernet en la ventana persiguiendo fantasmas. Que entre llantos dibujé manos y besos en una espalda de bruma. Que me acordé en la mitad del divague que mi hijita me preguntó el otro día ¿papi porqué la luna nos persigue?

jueves, julio 24, 2008

¿abriendo el paraguas?

Hoy me siento así, yo el juntuchador de palabras, el chanfainero de versos. ¿la juntucha de mis textos irreverente y terca, insiste en mezclar prosa, poesía, crónica, relato en un libro poco minimalista. Se que de acá a un tiempo los críticos le darán palo y más aún me dirán ya, ya te dejamos entrar en el jardín de palacio de palabras ahora aprende primero a ser jardinero y miranos como tomamos té hablando de poesía y literatura.

La crítica tan necesaria y tan vana con ella convivo estos días. Hoy por si queda dudas sobre mi falta de autocrítica tomo partido por la crítica y me convierto en mi primer detractor en el mayor crítico de "la juntucha" como estílo literario y a su vez la defiendo a capa y espada como mi forma de hablar mi palabra.

Hice una obra que pronto será pública, como quien hace un revuelto de huevo, luego de despertar con chaqui a la mañana y le pone todo lo que encuentra en la cocina. En ningún caso vacie mis palabras de una botella de añejado Cabernet para que el lector se quede con el sabor del vino. Mi chanfaina de palabras será una mezcla de olores y sabores para el que la lea. A algunos les dará acidez y no les calmará el chaqui a otros les dejará ese rico saborcito a sarsa para continuar el día y preparar la panza para más cerveza.

A los críticos tal vez les suelte el estomago, en todo caso me tienen sin cuidado sus flatulencias.
A los que leen esto los invito a comer de esa juntucha de palabras. Todavía no tengo lugar y eso me anda estresando, pero la presentación del libro está confirmada para el 5 de agosto a las 19:30.


Oda a la Crítica
(Pablo Neruda)
Yo escribí cinco versos:
uno verde,
otro era un pan redondo,
el tercero una casa levantándose,
el cuarto era un anillo,
el quinto verso erac orto como un relámpago y al escribirlo me dejó en la razón su quemadura.

Y bien, los hombres, las mujeres,vinieron y tomaron
la sencilla materia,brizna, viento, fulgor, barro, madera
y con tan poca cosa construyeron paredes, pisos, sueños.
En una línea de mi poesía secaron ropa al viento.
Comieron mis palabras,las guardaron junto a la cabecera,vivieron con un verso,con la luz que salió de mi costado.

Entonces, llegó un crítico mudo y otro lleno de lenguas,
y otros, otros llegaron ciegos o llenos de ojos, elegantes
algunos como claveles con zapatos rojos,
otros estrictamente vestidos de cadáveres,
algunos partidarios del rey y su elevada monarquía,
otros se habían enredado en la frentede Marx y pataleaban en su barba,
otros eran ingleses,
y entre todos se lanzaron con dientes y cuchillos,con diccionarios y otras armas negras,
con citas respetables,se lanzarona distupar mi pobre poesía
a las sencillas gentes que la amaban:
y la hicieron embudos,la enrollaron,la sujetaron con cien alfileres,
la cubrieron con polvo de esqueleto,
la llenaron de tinta,
la escupieron con suave benignidad de gatos,l
a destinaron a envolver relojes,
la protegieron y la condenaron,le arrimaron petróleo,
le dedicaron húmedos tratados,
la cocieron con leche,
le agregaron pequeñas piedrecitas,
fueron borrándole vocales,
fueron matándole sílabas y suspiros,
la arrugaron e hicieronun pequeño paquete
que destinaron cuidadosamente a sus desvanes,
a sus cementerios, luego se retiraron uno a uno enfurecidos hasta la locura.

Porque no fui bastante popular para ellos
o impregnados de dulce menosprecio por mi ordinaria falta de tinieblas,
se retiraron todos y entonces,otra vez, junto a mi poesía
volvieron a vivir mujeres y hombres,
hicieron fuego,
construyeron casas,
comieron pan,
se repartieron la luz
y en el amor unieron relámpago y anillo.

Y ahora, perdonadme, señores,que interrumpa este cuento
que les estoy contandoy me vaya a vivir
para siempre con la gente sencilla.

lunes, julio 21, 2008

A Crispin Portugal

Mi nombre es Crispín Portugal Chávez nací el 17 de noviembre de 1975 y mi chapa es ‘el torcido’. Vine al mundo un día lleno de niebla y frío, aparecí totalmente vestido a lo caballerito; crecí un poco y empecé a doblarme como un arco, comí mucho y nunca engordé y de ahí que comprendo que mi chapa sea “el torcido”. (Crispin Portugal).

Dice que soñaba con morir y que su primer poema, escrito a los 8 años, se titulaba “siempre quise morir menos hoy”. No conocí en persona a Crispín Portugal, leí su obra eso sí y me pareció ver su sombra en el Etno. El Willy me había invitado a una lectura de poesía y narrativa entre paceños y alteños- somos lo mismo, para que la diferencia le había dicho- va a ser “mascara contra cabellera” entre poetas ven nomás- me respondió. Ya en mitad de la lectura lo vi, escuchando ceremonial y reflexivo a sus cuates de “Los Nadies”. En la mesa del fondo, atenta con sus manos entrelazadas, estaba su sombra. Escuchando desde su muerte larga el aparente debate sin nombre entre los de La Hoyada y los de La Ceja.

Conocí poco a Crispín, compré todos los libros de Yerba Mala Cartonera y supe de él farreando alguna vez con el gaucho aquel que alucinaba con la movida cartonera alteña. Entre trago y trago y defensa de la piratería, como un derecho y un deber en Bolivia, salia tu nombre.

Ayer te leí Crispín en Fondo Negro y me quedé reverberando en las recurrencias de la muerte, en el egoismo y la independencia de volar sin miedo, solo. Yo también leí Frankensteín y me estremecí con el último capítulo igual que tú, pero así de manera imaginaria nomás, no por ácidos fosforados. Verás tú, todavía me jalan la pata fuerte muchas cosas para quedarme de este lado y “la calaca” sólo me coquetea, no me quiere besar todavía.

Crispín, recordé tu memoria un año después en el arrepentimiento de haber sido tan gil y no compartir más con ustedes, de jugármelas más en la calle con los cartoneros.Esta noche van a leer poesía en el Etno, anda, seguro que uno que otro cuate borracho te va a nombrar y tu cagarás de risa por que no entienden, por que sólo saben de homenajes, por que no fueron cartoneros, por que no chuparon en la Wayna Tambo y menos, mucho menos conocen el tistapi de un nicho.

Tu “temida e inspiradora muerte” te ha llevado como querías. En tu ataúd, un año después tus huesos siguen torcidos y tu palabra por todo lado se está haciendo escuchar como “jalón de trenzas” de “Almha la vengadora”. Esta noche le meteremos un "chuchuasi" a tu nombre, me voy no sin antes pedirte permiso para robarle al Fondo Negro este texto tuyo como homenaje desde un lector del hoyo a la contundencia de tu Ceja.


Tú y tú como dos

Crispín Portugal
Tembló tu carne al escuchar la voz negra en la tarde, mientras ella con su viento lo nublaba todo con polvareda, dejándonos en la penumbra sin ser noche. Mi cuerpo empezó a absorber la humedad, la tristeza de estas paredes tiesas olor a trago, mareándonos más de lo que habíamos bebido. Me acerqué a ti que te dejabas escapar por la ventana, te veías flotando impulsada por el fuerte ventarrón sin que las venteras, que tiritaban de frío y recogían en sus aguayos sus mercancías, se percatasen de tus cabellos que se enredaban en las rejillas de algunas pasarelas.

Quisiste recorrer la planicie de esta ciudad pero la montaña canosa con el nombre del joven carcomió tu tiempo calculado.

Cerraste los ojos y buscaste en mí un poco de calor, te abracé con fuerza, froté tu espalda y te retorciste. Quise cortar tus cabellos, cuando empezaste a llorar, toque tu mejilla de barro y un gemido eficaz como tu llanto escapó de tus labios: te hacía daño, pues todo tu ser estaba malogrado y al borde del derrumbe; entonces comprendí que nuestro calor se esfumó.

El ámbar de este silencio se ahumó, se vio terriblemente estrujado, mis ojos vidriosos reflejaban el catre, el bacín que sirvió de cenicero, el perchero con cariz de arlequín, el velador donde se desvanecían unas monedas, donde yacen tiesas unas llaves, donde brillan unos sobres nerviosos. Ahí estás tú quitándote la ropa aprisa, segura, decidida, secándote las lágrimas para después meterte en la cama y cubrirte con las frazadas sucias, dejándome un espacio que sin lugar a dudas lo ocuparía.

http://yerbamalacartonera.googlepages.com/lamuertedecrispinportugal.pdf

miércoles, julio 16, 2008

Ejercicio Absurdo II

"Por favor no hagas promesas sobre el bidet, por favor no me habras más los sobres" (Charly García)

"...Caminábamos, con los pies para arriba y las manos cogidas, en el cuello de la botella. Ella se vestía casí exclusivamente de negro, salvo algunos toques de púrpura de vez en cuando..."(Henry Miller)

Este texto empieza con dos epígrafes disgregados, antagónicos o complementarios cuando se ponen frente a la mirada amarilla de la de furia lila. Recuerdo su tanga negra en la caida. Pétalo podrido, de sus caderas a sus rodillas. Lindas piernas, mejor aún cuando forman una X con sus dos rodillas, al verla sentada en el inodoro. Te mira con la chompa negra, te reverbera dos sandeces y eso de "tu no me tiras bola, sólo me tiras".

Era importante hacer caso a la rima barata que disfrazaba esa advertencia, antes de tirar la cadena del baño con ella sentada en él. En fín el des-madre tiene su precio. "Il ne couche pas avec ton paroles", hermano convencete, quiere diamantes no poemas.

No importa, por ahora basta de incoherencia y de recuerdos a sus orificios de lija. Si es cierto hacía promesas sobre el bidet (muy cursí fashión, muy gaucho) mejor te prometia pajas sobre la taza. Se vestía de negro, si es cierto y en pelotas era canela y en sus gritos tenía cara de pitón.

Ya fue y queda en la memoria la de cabello rojo que se niega a que le veas el culo, que le toques las caderas calibre 22. Ya fueron ambas y queda este dolor de cuello que me comprime. Flashes de la película "shutter" sólo que quien está sentado en mi cabeza es el gordo de la oficina del lado más que una flaca de ojos calavéricos.

Vuelvo de visitar el hueco negro de la mariposa, "de bolas la mina" buneas fotos, buen proyecto. Me quedo pensando en el lugar del puente ese donde se tomó las fotos. Paralelismo de imágenes en palabras y en fotografía, pechos con tibio cafe en aureola y lunar que apunta a mi púpila izquierda cuando hago zoom a la pantalla y esas cosquillitas en el jean que dan ganas de llamar a "Cruela de Ville" ja!

Si, Cruela de Ville ayer recibió las flores y movió su boca hinchada, sonrió con victoria y bronca , luego lanzó unas líneas al celular como agradecimiento Ella se rasura hasta el último pensamiento que muere en su vagina. La otra, la de las fotos, se muestra con selva despeinada. No importa a las tres de la mañana ambas se llaman lo mismo.

El dolor de cuello comprime las palabras el absurdo no es absurdo y el "Dadaismo" respira su muerte a 3,600 msnm.

¡Viva La Paz carajo!, mañana hay trabajo y que mierda me iré a tomar una cerveza solo al cerro con mis demonios y fantasmas...

martes, julio 08, 2008

Ejercicio Absurdo I

El hombre de abrigo gris llega temprano como siempre al departamento 202, toca el intercomunicador y espera. La mujer de pies largos y venas hirvientes no abre inmediatamente la puerta, camina serpenteando por el departamento once minutos antes de apretar el botón que abra la puerta. Escucha la respiración del hombre de abrigo gris que espera paciente la entrega matinal del amuleto guarda sentidos.

El hombre de abrigo gris espera, respira. Mira por la ventana al viejo con pantuflas negras y perro chapi que va a comprar marraquetas como todos los días. Tiene hambre, se cansa, estornuda, piensa en mandar a la mierda a la mujer de pies largos. Toca la puerta, no dice nada. La mujer de pies largos lo saluda, sonrie forzadamente y le entrega lo esperado. El hombre se va, camina y toma el Trufi. Tiene frío piensa, la mujer de pies largos tiene lindos huesos recuerda.
En la puerta de un edificio el Trufi se detiene. Una mujer de pies pequeños y rulos, vendedora de periódicos, sube con un paquete de periódicos La Razón no vendidos. Empuja al hombre del abrigo gris -¡su abrigo parece pollera, levante pues! le grita. El acata en silencio, recoge el abrigo y reflexiona a la mujer sobre la educación. Ella, con metralleta de palabras, se defiende y lo manda a la mierda.

El hombre de abrigo gris tiene hambre, recuerda las venas calientes y el pubis rasurado de la mujer de pies largos. Tiene que bajar en la Plaza del Centro, mira de reojo a la mujer de pies chicos y elabora que decirle para pedir paso, la montaña de periódicos no se moverá si no habla. Pide permiso, la mujer de pies chicos se hace la sorda, tiene el control y se hace esperar. La puerta izquierda no tiene seguro- no queda otra piensa. Pide y ruega, luego sale, mira su bolsillo- el amuleto valioso quedó a buen recaudo piensa.

El hombre de abrigo gris camina por El Prado, para en un kiosko y abre el periódico en la pagina del centro. La mujer de pies largos aparece en la pagina 12, lado inferior izquierdo. Con traje de baño y las venas mojadas anuncia "abre todas las puertas con tu tarjeta Visa" . El hombre de abrigo gris no tiene cuenta en el banco, cierra el periódico y se va.

El hombre llega a su oficina, se quita el abrigo, cierra la puerta. Mira el amuleto guarda sentidos en el bolsillo, respira, se sopla los mocos llorones. Recuerda el pubis rasurado de la mujer de pies largos y se lanza por la ventana.

martes, julio 01, 2008

POLITK

Esta cancioncita para reflejar cansancios....con cariño a los de la media luna,, los de la empanada y todos los que andan fabricando pasteles amasando a la gente....

¡ F.....OFF POLITK!

Look at the earth from outer space
Everyone must find a place
Give me time and give me space
Give me real don't give me fake

Give me strength, reserve control
Give me heart and give me soul
Give me time, give us a kiss
Tell me your own politik

And open up your eyes,
open up your eyes,
open up your eyes,
open up your eyes

Give me one 'cause one is best
In confusion, confidence
Give me peace of mind and trust
Don't forget the rest us

Give me strength, reserve control
Give me heart and give me soul
Wounds that heal and cracks that fix
Tell me your own politik

And open up your eyes,
open up your eyes,
open up your eyes,
open up your eyes

Just open up your eyes
But give me love over,
love over, love over this

jueves, junio 26, 2008

Mordiscos de incoherencia

Morderse la cola,
tragar el veneno,
hacerse oruga y oler tu propio estiercol.

Levantarse y prometerse patear la piedra
escupir el silencio, tragarse las palabras,
vomitar los versos de sal con su nombre
respirar los cristales que ella deja en el viento.

Ser nomás eso,
palabra sin tinta,
beso sin boca,
caricia sin uña,
mano sin carne
miembro sin miembro
evocación sin huellas.

Acto en verso,
incongruencia en palabra,.
amante de su sombra
incongruente incontinencia eyaculada.

viernes, junio 20, 2008

Recurrencias disgregadas....


Recurriendo a las palabras ajenas otra vez, falto de creatividad ando en la azotea. Los versos secos tienen el ambar de otoño. Mi amigo editor me decía ayer que la temporada de libros es como la de naranjas. Entonces, la poesía es fruta de invierno, repliqué. De todas maneras la cosecha de nuevas frutas anda medio mala por estos días.
¿Será esta recurrencia, esta obsesión por agregar lo disgregado, como dice mi Editora, la que ha secado mi inspiración para nuevos versos?.

¿Será la mujer real y llena de embrujos y venenosos defectos que ocupa mi vida por estos días que anda escupiendo miel y ácido en mi cuerpo y mis palabras?

¿Será la ausencia de la que nunca estuvo del todo en mi vida la que me lleva a los homenajes póstumos?.

¿Será que ando divagando en homenajes, "confesionando" que hoy me dieron ganas de homenajear, de profetizar, de anticipar el futuro?
¿Será el futuro?o o que mierda. Ahí les vá este poemita del Cronopio Mayor

El Futuro (Julio Cortazar)

Y sé muy bien que no estarás.
No estarás en la calle,
en el murmullo que brota de noched
e los postes de alumbrado,
ni en el gesto de elegir el menú,
ni en la sonrisa que alivia los completos en los subtes,
ni en los libros prestados ni en el hasta mañana.
No estarás en mis sueños,
en el destino original de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás
o en el color de un par de guantes o una blusa.
Me enojaré, amor mío, sin que sea por ti,
y compraré bombones pero no para ti,
me pararé en la esquina a la que no vendrás,
y diré las palabras que se dicen
y comeré las cosas que se comen
y soñaré los sueños que se sueñan
y sé muy bien que no estarás,
ni aquí adentro, la cárcel donde aún te retengo,
ni allí fuera, este río de calles y de puentes.
No estarás para nada, no serás ni recuerdo,
y cuando piense en ti pensaré un pensamiento
que oscuramente trata de acordarse de ti.

miércoles, junio 18, 2008

Fragmento de Piedra Imán.

Hoy por alguna razón, rompiendome la cabeza, replanteando textos, puliendo el borrador de mi libro "Trajines y Haceres". Vuelvo a Jaime Saenz, a la Piedra Iman, a sus confesiones y entiendo que esto del matrimonio no es para mi, aunque bendigo a la vida por que "mi pequeña sigue a mi lado". Ahí les vá el texto:


LA PIEDRA IMÁN
XVIII
(Fragmento)

En un lóbrego sótano, muy pequeño y húmedo, con olor a nuevo, a guardado y a fierro enlozado, es decir, con olor a Hong-Kong y a manufacturas japonesas, hubo de fraguarse cierto acontecimiento —esto es, mi matrimonio.

Era alta y rubia; era ingenua y sana; y sus ojos, de un color entre azul oscuro y violeta pálido, eran en verdad muy claros. Pero no era hija del país. Había nacido en Zwickau (la tierra de Schumann), y por lo tanto, no le gustaba el ají. En cambio le gustaba el vuelo del moscardón, que volaba en misteriosos espacios del cuarto junto al alma de Juan, con un zumbido vivo y profundo, con un olor a jabón y a ropa lavada en medio de torrentes de luz, cuando a todo esto, temprano por la mañana, se dejaban escuchar en la radio los valses de El Caballero de la Rosa de Richard Strauss.

A un principio vivimos en la casa de mi madre, primero en la avenida 20 de Octubre, y después en el pasaje Juan de Vargas, entrando por la calle Abdón Saavedra, y luego fuimos a parar a un cuarto oscuro y frío, en la calle Femando Guachalla, que una señora llamada Rosa Llosa tuvo la bondad de alquilamos, con algunos muebles y un cómodo sillón de madera con almohadones de tela color café a cuadros.

Allí leí La montaña mágica —y si mal no recuerdo, la lectura duró sus buenos tres meses, pero la verdad es que me hizo vivir momentos de auténtica grandeza. Por lo demás en aquellos tiempos era joven, y todo parecía fácil y sencillo, pues en realidad había tiempo —y como todo tenía tiempo, había tiempo para todo.

Por otra parte, en cualquier esquina de la ciudad uno encontraba paz y sosiego, y había cientos de tiendas en las cuales uno podía beber tranquilamente una copa.
A ese paso, mi mujer era hasta tal punto comprensiva, que no hacía problema ni renegaba, sino cuando me tambaleaba y cometía atropellos de puro borracho, cosa ésta que por desgracia sucedía con demasiada frecuencia.

De tal manera, que una vez me dijo: -Ten cuidado. Si sigues con la copa, yo me voy.
Lo malo es que yo seguí con la copa.

En 1946 nació mi primer hijo. Sólo vivió tres días.
Mi segunda hija —que sería la última— vino al mundo en 1947.
Al cabo la Erika —que así se llamaba mi mujer— pidió el divorcio, y luego se fue a Alemania
—sin decirme nada.

Pues quién te dice que yo —sin sospechar ni remotamente lo sucedido— un buen día me preparo, y voy a su casa con una torta y con una velita para congratular a mi hija en el primer aniversario de su nacimiento, y me encuentro con la noticia de que había partido para siempre.

¿Qué hacer? Por aquellos días precisamente se conmemoraba el Cuarto Centenario de la Fundación de La Paz con una gran feria en Miraflores, y no pude menos que encaminarme en derechura a la referida feria a festejar mi infortunio.

Y cosa extraña si la hubo:
veinte años después me escribió mi hija —y también la Erika.
Lo malo es que mi hija me escribía en alemán, pues no sabía una palabra de castellano.
La Erika recordaba los tiempos idos; y lo hacía con no sé qué encanto, no desprovisto de cierta amargura.
Como no podía ser de otra manera, tan inesperado acontecimiento me causó hondísima impresión, y con pena inenarrable, yo a mi vez recordé los tiempos idos
—y por otra parte, me preguntaba por qué el olvido era tan extraño:
porqué lavida era tan extraña.
¡Y qué haber de, cosas y de circunstancias a cuál más extrañas!
La verdad es que el matrimonio constituyó para mí una alta enseñanza.
Comprendí que el hombre no necesita volverse padre, ya que lo es por esencia,
y si engendra un hijo, es para confirmarse plenamente.
Y comprendí asimismo que un niño es ya padre, de igual manera que una niña es ya madre.
Esto aparte, el matrimonio enseña a conocer y amar lo doméstico
—cosa de la mayor importancia para el hombre, por lo mismo que éste lleva la peor parte en el enfrentamiento con la soledad del mundo.
Pues lo doméstico, extrañamente, le enseña a conocer y amar la soledad del mundo,
que en definitiva no es sino su propia soledad.
Ahora bien, contrariamente a lo que muchos imaginan, la así llamada felicidad no tiene absolutamente nada en común con el matrimonio.
El matrimonio es tribulación y tormento que se debe sufrir calladamente.
Es un camino de espinas, una cruz que se debe llevar a cuestas con dolor y amargura.
Así las cosas, muy pronto la vida se torna mera costumbre y rutina, y al cabo, cuando se cierne la oscuridad sobre la redondez del mundo, te atrapa la tumba.
Esto para el hombre débil, que sólo por temor a la soledad y no por amor ha fundado un hogar.
En cambio para el hombre fuerte, que vive con grandeza y altura,
que sabe amar y sufrir y gobernar,
el matrimonio será siempre una alta enseñanza —una fuente inagotable de humanidad y sabiduría.
Un mundo siempre nuevo, cargado de revelaciones y descubrimientos.
Claro que todo depende de la suerte, y la verdad sea dicha,
pues en realidad, todo matrimonio es providencial. Es una fatalidad, un mandato del destino. No es cosa gratuita.
Por lo demás en los tiempos que corren, el matrimonio está de capa caída, es muy cierto;
pero así y todo parece que las parejas que se unen libremente, lo hacen en razón de motivaciones auténticas.
Y si desechan el matrimonio y lo consideran un mero formalismo burgués, allá ellos.
Sin embargo recuérdese que cualquier evasión es ne gación, pues en mundo en crisis no caben los experimentos, y lo único que importa es vivir experiencias.
¿Quién no se siente reconfortado y conmovido ante el espectáculo de esas parejas de adolescentes que se lanzan valientemente al matrimonio y se casan como Dios manda, con testigos y padrinos, con repiques de campanas y ramos de flores y todo lo demás?
Yo me siento conmovido.
Y si soy fanático partidario del matrimonio, es porque guardo el más profundo respeto por el hogar.
Pues ¿quién será aquel que se muestre ajeno al contenido del hogar, y reniegue así de su condición humana?
Si hay errantes y peregrinos, es porque recorren incesantemente los caminos en pos del hogar.
Un clavo retorcido, una astilla de madera, un objeto cualquiera, representa ya el hogar,
en la medida en que el referido objeto ansía un lugar.
¿Y qué es un lugar?
Un lugar, en definitiva, no es sino eso que se llama la patria; un cielo, una agua, una tierra.
Nadie podrá olvidar la significación del hogar, sino a riesgo de perder irremisiblemente su propia interioridad.
Pues el hogar es el solo hito que te permite identificar el lugar que ocupas en el mundo.

jueves, junio 12, 2008

1640 dias

Tienes la simpleza de una sonrisa, de un abrazo con sabor a reconciliación que sepulta heridas, insultos y agresiones. Tienes la llave de la piel, al tacto exacto a los lugares precisos y del deseo, tienes la llave de la sangre.

En silencio calladita no dijiste nada, fuiste mirando, ronroneando y llegaste de sopetón al barrio, con tus cicatrices en la espalda. Llegaste a la vida, al cuerpo a un nuevo presente, en este 2008.

Tienes la brisa de manos bebiendo poros, de labios de ventosa reposados. Esos que lanzaban fuego en la pelea y que hoy tapan con besos los queloides de un pasado lleno de ruido.

Tanto ruido, tantas nueces, tanto de tanto en estos años y vuelves intacta al amanecer que nos deja sedientos.

Ahora te recibo...

miércoles, junio 04, 2008

Shortbus...Calm in the end


Shortbus is like the 60´s but with less hope


Ayer la vimos en trío de abstinentes, las dos de cerquillo y yo con barba rala. Ellas soportando el embate de erotismo gay, lanzando risas, sonrojandose en la sala, identificándose con los gemidos fingidos, con las búsquedas perdidas y yo peleando con la lectura psicoanalítica en mi cabeza y los deja vus en la piel.

De manera simple Shortbus es el nombre de un club neoyorquino, donde se mezcla la música, el arte y el sexo. La película contiene escenas de sexo explícito pero no es pornografía, sino de una mirada sobre las emociones humanas y la relación con el sexo. Como diría John Cameron "Es un retrato de la sexualidad en occidente en la última década: un mosaico de experiencias intersexuales en donde el placer es vivido como un vacío imprescindible".

Shortbus deja mucha tela que cortar, desde varíos lados, puedes hacer con ella un vestido de Drag Queen, un traje sado, una tela para tapar un cuerpo ahogado. También puedes filosofar lacanianamente sobre el deseo o desde Sartre sobre eso de ser arrojados a la existencia a buscar sentido. Sin tanta paja teórica, también puedes completar la pelicula con tu propia historia, esa que al igual de lo que pasa con los personajes, en tu vida está llena de amor, de soledad, de pasión, deseo y mi palabra favorita Ana orgasmia.

Puedes reflejarte en el nacimiento de tus deseos, en tus postergaciones complacientes del deseo del otro, en tu impotencia matinal, en sus gritos fingidos, en el juego de creer en el orgasmo que ella a tu lado nunca tuvo. También puedes aguantar su intensidad y luego tocarla o tocarte, en todo caso lo que hagas con tu piel luego de la peli es rollo tuyo.

Luego de verla pude aplaudir una vez más a John Cameron por esta gran pelicula. Me saco el sombrero por la fotografía, la banda sonora, la forma intensa de pincharte con poesia en imagenes y mostrarte que el amor existe en el sexo y más allá del sexo y que cada cual tiene el derecho de vivirlo como y con quien le dé la gana.

¿Qué pasa en una ciudad que se ha vuelto vulnerable en ese rincón del mundo que hoy es una manzana cariada y hueca en el centro mismo de su orgullo?. ¿Dónde buscas la esperanza?.
Esta ciudad lo perdona todo dicen los que alguna vez vivieron allá y también lo tolera todo. La moral relativa de este siglo que todo lo acepta y todo lo valida dirían los católicos o simplemente es New York y punto.

La canción del final resume la búsqueda en el vacío por la vía del hedonismo, el deseo en una ciudad a la cual los sentidos y esperanzas se le cayeron en la Zona Cero. Sentencia la voz grave de "La diva trans" que a todos nos llegará el final, mientras tanto es mejor que vivamos el amor hasta que llegue; sin más preguntas, sin tanta respuesta.

Valida o no es otra historia, simplemente es lo que plantea es lo que pone sobre la mesa Cameron con Shortbus. No hay amor sin sexo, tampoco hay que negar que no hay amor sin renuncia, sin complacencia al otro, aunque todos lo hagamos sabiendo que fingir por el otro no es amor ¿o si? .

Quién sabe en el fondo que es ese constructo llamado amor que viene lleno de deseo, estereotipos, expectativas, piel, faltas, fantasmas. Una cosa queda como valida, cuando la piel ya no tiembla por la otra piel es mejor retirarse, mirarse de lejos, darse un guiño en el ojo y dejar que cada uno busqué sus propios demonios en otras pieles.

Shortbus es la búsqueda agónica y parádojica de sentido en un fin de decada marcado por la náusea y más. El retrato de una ciudad representada por una maqueta a la que se le va la luz en cada angustía, misma que se ilumina cuando llega el orgasmo de gritito timido de la sexologo, la petit morte de la terapeuta. Es que en La Manzana, la esperanza ya hace tiempo no existe y hay que buscarse e a sí mismo a partir del sexo. Hedonista forma de cerrar la falta de sentido, en el continuo de el des-madre.

Al salir del cine muchas conclusiones podrán llegar sobre Shortbus. Que es una porno para algunos, cine erótico para otros, poesia pop neo Warholiana o una peli buena más. Puede ser una obra de arte o una basura, según el lente que quieras usar para verla, pero una cosa es cierta hay que verla.

Me quedo con las imágenes y personajes del club, de ese bus donde vale todo, donde se encuentran: El dueño "melange" de Bruce Willis y Liza Minelli, el hombre "Donut", un ex alcalde de New York que te repite "quisimos evitar el Sida viviendo en el closet". Sofia Terapeuta sexual que nunca tuvo un orgasmo y Rob su esposo masoquista que para quererla tiene que ser empaticamente aburrido y creerse el discurso de expresar las emociones con asertividad y mimos, cuando sólo quiere que lo muelan a palos. Están la rubia con la identidad anulada por Jennifer Aniston, sádica por necesidad artista de polaroid. Jammie y Jammie La pareja homo de modelitos Calvin Klein que buscan un tercero en la relación, un voyeur que necesita la pareja gay para su camara y no deja que el chico violado por voluntad propia muera en la piscina. También están, el trío bi...La botella, cine minimalista, trio de jazz, los androginos, el vibrador en forma de huevo, todo, todos.

Todo cabe en ese lugar con nombre de bus y en el que viajas a buscar sentidos en la ciudad maqueta sin esperanzas en New York gritando que le hagan el amor, antes que otro avión les parta en dos el sentido.

Si, el amor es sexo, es a partir del deseo y es también sin él, pero para llegar a la ternura a lo platónico o morir en la lujuria que todo lo acepta hay que perderse, hay que tocarse, hay que ser piel, hay que jugarse buscando el orgasmo perdido ya sea en La Paz de donde escribo o en la ciudad de la furia post 9/11.

Si no la vieron veanla. Los mogigatos aguanten los primero 15 minutos sin rasgarse las vestiduras y disfrutenla.

miércoles, mayo 28, 2008

Compañerita (al des-madre)

Recibe la llamada y una hora después te dice, no pienso caminar a tu casa recojeme de la esquina. Llega y afirma que adora Camarón de la Isla y que ponga algo. ¿No tienés? que huevada entonces Estrella Morente sentencia. No conoce Sevilla pero creció con rumba y aires gitanos pero sobre todo con las peliculas y la música de Camarón, su viejo la escuchaba recurrente. Le gusta Edith Piaf aunque le emputa el frances y recuerda Barcelona como si fuera Oruro, de memoria en cada esquinita oscura y de memoria con el vino con porro en la Rambla.

Baila rumba con aires de morenada como la mejor andaluza de Chijini y es recurrente con María Jiménez y eso de “maldita la tercera persona del plural”y con Jarabe de Palo con el homenaje a la flaca. Fuma lo que entre a los pulmones, bebe sólo Huari y el resto de la vida lo aspira por la nariz.

Su nombre de tres letras corta a cualquier mano que quiera tocar las venas verde agua de las suyas por más de 10 segundos. Es flaca, de risa que se esconde por tu bolsillo, de nariz de pecas hace muecas a tus ojos. Ella te besa si lo quiere, te muerde el labio cuando quiere. A las siete de la mañana en el sillón te toca, con guiño de labios y ojos miel a la madrugada te "camela" con el cuerpo debajo la frazada a cuadros y su mano enredada entre la tuya y la cerveza.

¡No jodas compañerito, aspira bien pués! te putea. Filosofa de 29 años resbalando por la ropa negra. Detrás del cabello rojo se esconden las mejillas tan de manzana y las caderas modelo revolver 22. Mis pechos son chicos y duros dice, mientras te dá la mano y espera el amanecer en la ventana. Fue compañía 15 horas continuas en las que escribió, bailó, leyó, cantó, filosofó, afiló, pinchó, ensució, limpió, calmó, aceleró, mordió, bebió, torció... Compañerita del desmadre a ti estas bulerias de Camarón http://www.youtube.com/watch?v=WHgdO1E8SWE y cancioncita en la voz de María Jimenez que 40 veces bebimos.

(M.Jiménez)

Ni yo bordo pañuelos,
ni tú rompes contratos,
ni yo mato por celos,
ni tú mueres por mí

y antes de que me quieras como se quiere a un gato
me largo con cualquiera que se parezca a ti.

De par en par te abro
las puertas que me cierras,
me cuentan que el olvido no te sienta tan mal,
la paz que has elegido es peor que mi guerra,
lo que pudo haber sido lo que nunca será...

Yo en cambio nunca supe ir a favor del viento
que muerde las esquinas de esta ciudad impía
pobre aprendiz de brujo que escupe al firmamento,
desde un hotel de lujo con dos camas vacías.

Quién hará tu trabajo debajo de mi falda,
la boca que era mía de que boca será,
el roto de tu ombligo ya no me da la espalda
cuando pierdo contigo las ganas de ganar.

Como pago al contado nunca me falta un beso,
siempre que me confieso me doy la absolución,
ya no cierro los bares ni hago tantos excesos,
cada vez son más tristes las canciones de amor.

(J.Sabina)

Aunque nunca me callo guardo un par de secretos,
lo digo de hombre a hombre, de mujer a mujer,
ni me caso con nadie ni te me pongo amuletos,
por no tener no tengo,ni edad de merecer.

(M.Jiménez)

Quién hará tu trabajo debajo de mi falda,
la boca que era mía de que boca será,
el roto de tu ombligo ya no me da la espalda
cuando pierdo contigo las ganas de ganar.

Maldita sea la tinta que empapa mis papeles,
maldita la tercera persona del plural,
las uñas que se clavan ahí, donde más duele,
si se me corre el rimel cuando me haces llorar.

Y como pago al contado nunca me falta un beso,
siempre que me confieso me doy la absolución,
ya no cierro los bares ni hago tantos excesos
cada vez son más tristeslas canciones de amor.

miércoles, mayo 21, 2008

Obrajes/Kañuma


Quien escribirá la historia de lo que pudo haber sido, yo que soñaba despierto, ya no sueño dormido, con quien estarás ahora quien te va a dar de comer en el día mundial de la mujer (A. Calamaro)

Anoche me he acordado, así suavito, en silencio de luna mordida, de tu risa de changuita, de tus sacadas de lengua en las peleas y el ají que ponías a tus gritos, esos con los que pinchabas mis silencios. Te he visto, guiñando el ojo, detrás de la cruz del sur, con tus pies fríos, tus labios de ventosa en mi oreja y tus manos de estuco hurgando mis piernas.

En este cerro grande y con barranco negro te he pensado y con humo en los pulmones mi corazón ahumado te ha llorado. Así suavito en el pasto, acariciando la humedad en mi espalda, una lagrimita ha salido y he mirado tu fantasma en esa cama a cuadros, abandonada y frágil. Entonces en recurrente evocación de tus cerezas rodando por el edredón de plumas, me he acordado que tu lunar está en el lado izquierdo.

jueves, mayo 15, 2008

Silencio Hospital

El delirio que delira por el cuerpo que delira (Jaime Saenz)

El viaje fue gradualmente buscado por el llamado de otros seres, de espectros de otros tiempos dirían los que saben de estas lides de cruzar la línea del saber a la locura y viceversa.
“La sabiduría llega cuando no nos sirve para nada” dice Fito que se escucha en la voz del de bigote blanco con eso de “la locura es poder ver más allá”.

Silencio Hospital, me viene la canción de Vicentino y Luca Prodan rebota en el parlante interno. Estoy rodeado de viejos vinagres pienso, cuando ya hablo más como mi padre que mis primos de veinte años y salgo de la oficina con disnea en las tripas.

Tomo el Trufi, Neurovimin se anuncia en la radio, placebo de cafeína y sangre del matadero al que recurren estudiantes flojos y amantes incontinentes. Me dirijo a la colina de espaldas a la montaña, al elefante de ladrillo de cuatro pabellones, bautizado con nombre de santo.

“San Juan de Dios” plancha mis angustias oran las viejas beatas, “santito” habla más despacio que no puedo sentir mi piel piden en certeza los mal llamados espectros delirantes. Letanía del neuroléptico, rosario de barbitúricos, Virgen del Clonazepam, San Aloperidol, no me desamparen, ni a mis llantos, ni a mis vocecitas.

Llegué al refugio que en el viento de montañas mece soledades, melancolías y certezas. Llegué a este sitio donde la locura busca abrigo, donde caen los que se cansaron de luchar solos, donde la línea estadística de lo normal se ha perdido entre risas, abstinencias y melancolía.

Recuerdo al ingresar las memorias del primer encuentro con la locura en la casa fría de la Calle Villalobos, cuando todavía era estudiante y daba el recorrido obligado por el pasillo de “los crónicos” y me cristalizaba mirando los gritos aplastados en las paredes de esponja de las habitaciones de seguridad. Los focos pegados al techo, ninguna viga en las piezas, ningún acceso a instrumentos cortantes. Todo configurado en químicos y trampas para retener a fuerza en este lado a los que hace rato quieren irse.

Años después, cuando la palabra sanadora dejó de alimentar los espacios de mi mente, cuando la duda se comió todo y el “mostruo” espantó su piel, vuelvo a este lugar, hoy más viejo, como visitante ambulatorio.

La angustia y la melancolía han tomado el nombre del veneno, del negro hueco que me enfrenta al silencio en el que me encuentro: En el pasillo de azulejos cubre piso, de cerámicas acariciadas de ausencias me detengo y respiro. Cerca a la sala de espera, lejos de las fábulas reales que joroban, dando la espalda al cuerpo, perdiéndome en esta bodega iluminada de locura.

Llego, con ese gesto mudo que tenía mi noche en sueños, perdiendo la voz, triste devaneo en palabra callada. Sin tanta poesía celebrada, sin tanto pragmatismo corta alas, me enfrento al atrio con aroma neuroléptico en el que los que se cansan, los que bajan la guardia esperan. Purgatorio de afectos para unos, sala de espera de la cura, vagón al viaje sin retorno para otros.

Acá me encuentro, acá me develo, me revelo, con la piel de cera que produce la náusea y la mano extendida en busca de la mordaza, la muleta química que permita el paso por la noche cierta, por la real que pincha y vacía.

En este lugar, purgatorio en la comarca, hospital psiquiátrico a secas para otros, me encuentro a media mañana con la libreta en las manos, la nicotina en los ojos y aquella flaca de bruma clavada en la tercera costilla izquierda.

¡Silencio hospital! grita el enfermero, mis palabras paran y los ojos, así gastados miran, respiran del vacío de otros ojos y narran las historias que el delirio clava en otras pieles.

Ella tiene 35, la tez blanca, apellido Húngaro, familia paceña, herencia de poetas de ladera en las venas por parte del padre. De hermano actor, hermana violinista. Es psiconalista a fuerza de arañar la espalda en el diván y de empeñar hasta su último peso en Buenos Aires. Dejó de fumar hace 6 días y calma con mate de coca y spinning la ansiedad que le producen los huecos ajenos. Su trabajo es escuchar, llenarse de historias, almorzar psicosis y en vez de salteña a media mañana tragar la neurosis de amigos, parientes, pacientes. No se quita el sombrero de Psicoanalista, por más que quiera se lo ponen. Es mujer, vive, toca, siente, ama, pero ya no importa, lleva y llevará el diván en la espalda y hasta en el bar escuchará la palabra del inconsciente del vecino.

Al lado suyo se encuentra la oficina del Psiquiatra, del pastillero que escucha con mirada más de médico y va buscando en su memoria la etiqueta que el manual de psiquiatría define mejor tu pedo mental. Te recibe en silencio, tiene la cara morena y los sueños rojizos. Me mira y describe en amplia estadística los cuatro pabellones del hospital (uno de agudos, dos de rehabilitación, uno de crónicos) con el numero de internos que en un año de funcionamiento llegaron a 100 y ya no hay espacio.

El Doc, como lo llaman, trata adicciones, oficinistas angustiados, depresivos que viven con cortinas rojas en el cuarto, delirantes que venden con certeza el fin del mundo. Te mira y sostiene su teoría del boxeo y la salud mental. Te dice que las pastillas sólo son el impulsito para la pelea, que no se trata de que no duela que el tema es subir al ring de la vida y no sólo dar golpes, sino sobre todo y lo más importante saber recibirlos y aguantar calladito hasta que la campana suene.

Como alquimista de neuronas, te va explicando bien la mezcla de químicos que darán un mejor aroma a tu vida y te da la recetita mágica para que en la farmacia te vendan las pastillas y te regala muestras médicas. Al final te da la palmadita para que con las muletas en pastilla rosa vuelvas al ring y no te quejes de tu neurosis que tiene cosas más importantes que hacer, suicidios que evitar, psicosis que tapar.

En la puerta a la salida me saluda él. Barba entre cana de cuatro días, chamarra café, buzo azul, mocasines de negro despintado y LM en la oreja. Su gorra roja con estrella de Podemos en el medio da sombra al tomo de la enciclopedia en el cual encuentra la certeza de su fabulación, la compensación de lo que su viejo taxista no le dió.

Espera a su alumna gringuita como le llama (la psicoanalista del hospital que lo atiende cada miércoles) para la clase de historia de cada semana. Repite con emocionado afán en su memoria la cronología de la Guerra de los Cien Días, la campaña de Bolivar en la cordillera, las luchas de espartanos y los viajes de Marco Polo.

Dicen que era profesor normalista, otros fabulan con que era literato, otros que mecánico. Vive el presente que armó, el que lo alejó del pasado, el que lo protege, mientras dura su estancia acá. Sólo necesita dar la clase una vez por semana y que la alumna le pague dos LM rojos por lección. Me saluda, me pide fuego y me pregunta ¿usted sabe quien inventó la corbata?, debería enterarse de lo que usa, no es así nomás esto de vestir el alma con cualquier cosa me reclama.

En la puerta con pantalón a cuadros, corte de cabello neo punk, cejas gruesas, mirada que todavía tiene el sabor verde del cannabis y esa nariz que roja va botando caspa de cocaína encima el auto recién lavado del padre. Tiene un hijo, de dos años, lo vestía fashion y reía con el padre DJ de fiestas electrónicas, reía con el padre en minibús, en fiesta tecno, en cama en el suelo.

Esta sola, tiembla, le vienen las caritas felices a la cabeza, las pastillitas de extasis tunchi tunchi que daban sed en la fiesta, que le cortaban la leche, que le dejaron de herencia aquel temblor a su hijo y la ultima babeada en el parque. El niñoo camina de la mano del abuelo, el padre con chompita mordida a lo Kurt Cobain, reverbera todavía con la mandíbula tembleque, sobre lo que pasó, sobre el amor, el poder de la energía, el I-Ching y todas las flores y poemas que usó para envolver los ajos que puso tras la puerta. Es una vaca rumea abstinencias que se pregunta donde se jodió todo, donde compraron esa coca tan mala.

Ella le grita, lo besa, lo araña, muerde el piso y lo insulta por las pajas que no dan plata, que no compran pañales. Le dice que no lo quiere y se aferra en un grito. El la abraza y agarra la maletita Loui Vitton. La abraza y le deja un sobrecito en el bolsillo de la nalga izquierda. Todo estará cool le susurra, yo iré al parque y comeremos pizza con el Ale le repite, seré buen papá le afirma. El padre la besa, le dice con sonrisa de amor aquí aprenderás a dejar de meterte esas mierdas a la nariz, le pellizca la nalga y le repite te amo mucho.

Ambivalente equilibrista, flaca envuelta en Bennetton, su paso en zapatillas Converse, el pantalón rojo. Camina con los pechos apuntando a la virgen al final del pasillo, con la estatua de San Juan de Dios mirando su entrepierna. Dentro ella, en esa silueta de 45 kilos se alejan: la madre rumbo al consultorio, la adolescente a terminarse el sobre en el patio para aguantar la mierda de los días que vienen, la mujer rumbo a la montaña de enfrente a Chicani, por último la que quiere volar y ya está harta.

Días después pasa el de chompa mordida a mi lado escoltando una camilla de la que sobresalen los Converse con alas rotas por el vuelo. La lata de cerveza del patio hizo un buen tajo en su panza, volvió a abrir la cesárea. Ella se va antes de tiempo, temblando ya no por el tunchi tunchi, bailando recostada con la sangre rala y el niño a su lado que no entiende y juega con otra lata acompañando su salida a la calle.

Ese día, cerca a la puerta, me encuentro: con la madre morena despidiendo a la hija rubia que quiere olvidar al Jefe Casado a plan de pastillas, con la melancólica que encuentra en la tristeza el motor de su añoranza, ocho intentos de suicidio mal llevados, purgas mentales comiendo sólo dos cucharas de arroz al día hace un mes. Ella vuelve a consulta cada dos semanas y con cinco kilos menos, ya no hay venas para el suero. Se está purgando, se está quitando el cuerpo para irse liviana.

En el otro patio toman sol y miran de reojo, aquel que quiso matar al comandante de policía con rifle a perdigones y el que defiende al presidente del boicot de Chávez y la Embajada Americana, aliados en su delirio para poner una fabrica de coca cola en el Chapare.

La mujer que perdió el Nóbel de física por la conspiración de la iglesia, el MAS y la CIA, está embarazada de Jesús dice y me agarra la mano al salir y afirma con certeza: usted sufre y su corbata no le deja salir lo que duele, sufre y tiene hambre de lo que no le dan, mi hijo es su alimento me repite certera, su cruz es su alegría sentencia.

La locura es poder ver más allá recuerdo, camino tengo hambre a dos cuadras venden sándwich de huevo. Los changos de la línea de trufi azul son buenos tipos pienso, Chicani está cerca recuerdo, ella tenia sombrero café cuando fuimos a comprar queso pienso, cuando teníamos hambre de tanto beso que no vendían.

Salgo con las penas planchadas en ansiolítico, luego de tomar agua del vaso del amigo de la sala; después de esperar, de estar limpio, de sangrar en el diván de creer, de dudar, de tener certeza de aceptar que esto no es un monte, no es una colina, no es un hospital. Este lugar al que voy en Trufi a conseguir la receta para la muleta química es lo que cada uno quiere que sea: La vía a la, el refugio, la purga, un barco, el infierno o en últimas la casa luego de tantas distancias recorridas. Al final acá te miman con pastillas y que mierda si todos saben que detrás del patio esta Narnia y tengo unas ganas de meterme al ropero para cruzar al otro lado con la flaca melancólica en vez de tomar el trufi de banderita azul.

lunes, mayo 12, 2008

En Llojeta

Ultima huella para predecir tu ausencia.
Te has sepultado en mis pasos y el polvo, mirándote, te recuerda y abre sus labios, sumergiendo en el frío un corazón donde se acerca la noche, para buscar su voz en el silencio,
donde la oscuridad es un resplandor que desparrama las facciones del cementerio sobre los senderos que seguirá la primera estrella,
antes que en mis ojos se demacre el horizonte, antes que mi piel traspase la multitud de túneles que me separan de tu aliento, y sólo quede en mi alma un esqueleto de cometa desdibujado por la lluvia (Guillermo Bedregal, extracto de Paso a Llojeta)

En este silencio cargado de bruma nacen las primeras palabras que cierran el viaje en viento de espada, lejano ya de la palabra sujetada en las órbitas de la ciudad al alba.

Volver a visitarte, sabiendo que has mutado, que los restos de escarcha y barro ya no besan tu paso en descenso de verbo y grito es una invocación irreverente, un mandato de aquel que habla cuando callo.

En el descenso que vigila la peregrina ausencia de luna, se abre el paso al sepulcro cargado de huellas de ausencia, esa de de viento, agujas, y llamados de espuma; presente en el camino que hoy me trae al viejo bosque a la “comarca en el poniente” como bien refería el poeta.

Hoy el eco de hechizos se ha desvanecido, mientras pilares de concreto taladran su sangre de greda. Nuevos puentes se están levantando en la comarca. Nuevo adivinos, nuevos suicidas pondrán su palabra en olas de viento, en los descensos de Llojeta.

Sin embargo más allá del maquillaje de burdo modernismo, la ciudad no ha cambiado. Grita más voces, muerde más silencios y todavía las fisuras de la tierra de Llojeta acogen al brujo, aquel en rostro sin rostro, con la mirada que habita en la piel sin cuerpo, con la boca que habla por la palabra que calla.

En este mi descenso de domingo, la calamina serpentea y parpadea al atardecer, mientras la piel se tiñe en ambar y en la mirada al vacío me nutro de palabras de otros augurios, de antiguos aullidos, de otras carnes.

El poeta y el loco han hablado a su nombre y a los pies de filudos centinelas se han arrancado la piel para el ascenso. A su nombre he vuelto, a la botella epultada hace cuatro años he llegado. Ella guardó la confesión y el júbilo teñido de cerveza con el nombre de las orbitas del poeta, con el viento de su pluma arañando mi libreta.

El poeta ya no mora en la empinada colina, en el cementerio rodeado de piedras, lejos hoy de las flores silvestres habla desde otra morada, del verde tibio de un hueco protegido en concreto del Cementerio Kantutani pero eso no es necesario, por que otras noches guardan la contundencia de su vigilia hoy evocada.

El descenso del presente tiene la primera luz de aquel otro descenso, ha vuelto a pintarse de cobre, ha vuelto en poros de arcilla ha mirar de frente la ciudad desde la altura. En Llojeta donde la voz del profeta y el eco de ciudad muerden algo mio, nuevamente ha quedado en palabras negras la confesión:

Este no es un homenaje de olvido, ni un acto recurrente de presencia, es simplemente lo que es, lo que nombra lo que a otro pertenece.

Sabrás perdonar la intromisión en tus púpilas, con la palabra hecha voz entre poemas, con la certeza del verbo que habla por la voz que ofrenda la otra voz, la evocada.

Este no es un ejercicio seco de tortura ni la incongruencia tatuada en los labios, es la ofrenda de la boca que habla lo que la boca calla, lo que las manos duermen en este tiempo mudo.

Esto no es un ensayo de locura, de perturbación a su vientre, de ofrenda a su alma. No es un golpeteo a la puerta cerrada, ni un remover de telarañas en el marco de madera ya sellado.

Esto es sólo un homenaje de ausencia y presencia, al tacto, a la geografía de ciudad de altura y como tal debe ser tomado, guardado en alguna caja, en algún ropero o mejor aún celebrado en el viento que mira la ciudad de frente.

Quédate entonces con todo aquello que late en el silencio de tu noche, donde la palabra ajena y lejana aún te evoca, bruma peregrina.

viernes, mayo 09, 2008

Gettho Reload...

Este getto de ladrillos mal pintados, de estacas mata vampiros en los techos, espantapájaros sonrientes, manos de tijera huecas. Esta humedad falsa de mayo, chorreando por tu voz de raspadillo en etanol, me escuece y vuelve con el ajo en tus miradas.

Tus ojos muerde orejas sumergidos en Martini, festejando el juego, con tus mandíbulas de furia. Tu sol borracho, en hombro, embriaga silencios, con lunar, en cachete manda besos. Te retengo en otra piel y sostengo los huesos de aquella, para que no caigan al inodoro.

Mil latidos en la frente, la sed sin la sal de tu mar y esta pared de cemento desgastado escupiendo el llanto del vecino, los gritos de la sorda lustra pisos, la cascada de vejiga incontinente a las cinco AM.

Este escenario, este montaje nocturno, este eco de tu carne en lluvioso aquelarre. Todavía te detesto con odio rasga espaldas, despacio en noche tibia mientras tu sollozo muerde la almohada.

Si, las paredes de este getto sudan llanto de domingo de tumba, de carcajadas mojando encierros. Tu voz de raspadillo todavía me da chaqui, tu risa temblorosa aún eriza el pecho. Si, ganaste una vez más en la memoria.

domingo, mayo 04, 2008

Lo lejano

La puerta ya se cerró....lo bueno que cuando se cierra, siempre se abre una ventana...



Lo lejano, lo pesado, la luz y la sombra
me hicieron amarte.
¿Cuándo de dónde has venido tu?
Yo te hecho de menos, te extraño
en el ruido del agua, en el estruendo del río.

Como todas las cosas que vienen y se van,
y así, y así como el agua,
tú transitas, transitas las estrellas cuando yo las miro.

¿Cuándo estás y dónde?
yo me imagino poder encontrarte en medio de las sombras,

Te miro, apagadamente a través de un un suspiro,
cuándo me acuerdo de la muerte de una hija mía-
Pero no puedo encontrarte, porque nunca te vi.

Escucha lo que voy a decirte:

-Yo te amo y te amo sin saber siquiera quien seas tu.

Tienes que nacer alguna vez, escuchar la musica de las ciudades
y saber que yo te he buscado

(Jaime Saenz, 14/03/64)

viernes, mayo 02, 2008

El hijo

Reverbera, da vueltas, tiene la nariz comprimida en el tabique izquierdo, puñetazo del tío, cristales del amigo de Don Sata. Trabaja haciendo instalaciones de cables, antes era taxista, espiaba a parejas infieles a la salida del motel en Nissan rojo, de ahí se explica por si solo el efecto del nudillo gastado que se estrelló en su cara.

Ahora respira con dificultad cuando juega paleta con los cuates de la oficina. Se caga en el Jefe, se anestesia con cerveza, sentado en cajita roja añora, respira, escupe y duerme.

Al día siguiente, vuelve al hospital a visitar a su padre. El viejo tiene metastasis, el cancer es invisible, nunca lo encontraron. Ahora tiene los pulmones llenos de aire y no puede fumar los Casino que le encantaba. El hijo tiene chaqui, dormita en la silla de madera junto a la cama 7 del piso 4, mientrar recuerda su persistente insolencia, su irreverente arrogancia y calla. No tiene tiempo, quiere ir a comer un platito con la Celeste. No sabe orar, no cree en el coma y sólo espera por el pinchazo prende delirios, apaga ayes. Le gusta que la morfina llene las venas secas del viejo de 64, le gusta por que el viejo delira, lo mira y le dice que lindo niño eres, ¿me vas a llevar angelito?, le repite, aunque luego le escupa un ¡carajo no me jodas vago de mierda!.

El hijo, prefiere ir a comer el platito, no tiene para chelas, necesita ahorrar para el alquiler, para el cajón, para darle a su viejita unos pesos para el nicho. Trabaja instalando cables, tiene el tabique seco, antes de ires muerde la sabanaverde, olor pis y lavandina.

En la espera, la agonía no escucha llamados piensa. El hospital no tiene tiempo para más morfina, el viejo está muriendo, el quiere ir a comer su platito aunque esta tos lo está jodiendo, mucho chupé anoche piensa y su espalda le responde en susurro que en su cuerpo de 35 empezó a crecer el tumor heredado del padre, el hijo del Casino y marihuana.

miércoles, abril 30, 2008

La despedida

Hace diez años caminando volvía de Discolandia, cuando todavía esperabas ansioso el disco original, compraba el ABRE de Fito y en el viejo Discman aquel que terminó de morir en Rurre, ponia el CD. Saltaba a la canción 11 y bajaba El Prado, con Fito como Mantra en el corazón, les comparto esta versión que está del carajo con esas desafinadas intencionales, esos cambios de nota, esa forma de arañar el piano y de gritar con todo la partida como debe ser.

La canción suena sin duda mejor a las 3 Am con las venas anestesiadas.....


http://www.youtube.com/watch?v=1hLWhmtsefQ

martes, abril 29, 2008

De retornos...

"La historía del amor ha muerto en cuanto a vivido la historia del amor que me cáusas tu" (Jaime Saenz) .

Saludos, vuelvo a estos lares, me alejé de la bodega, del Etno, de los amigos "guitarreros", de las musas mal pagadoras, de las magdalenas rompe catres, me alejé de las fábulas de Familia Ingalls a su lado, del Spinning y de cascárle con ella en el living (con el permiso del Chazita robo esta frase).

Me alejé de las lagrimas derrotistas, de la cofradía del santo reproche como dice el Sabinita, de la floreria cómplice, de la canción escupe ruegos, de las miradas de gato con botas que piden no te vayas carajita que me partes.

Me alejé de aquello que muerde el corazón de anticucho, me recluí en la burocracia, en los papeles en el canastillo, en este matrimonio de 6 años con la chota internacional que es mi oficina.
Me alejé de los cuates que se alejaron de mis cicatrices, de las minas que me lanzan besos de aurora con sabor a histeria mal sasonada.

Me alejé para recluirme y curarme: en el silencio, en el divan de mi analista, en las charlas con el psiquiatra, en las pastillas plancha nervios. Me alejé para sanar las pinche viejas almaqueloides con antiguos antídodotos de esos que siempre son útiles (Calamaro, Fito, Charly, Sabina, los poemas de La Pálidez del Bedregal, los no le digas de Recorrer esta distancia de Saenz, las Cartas de Pablo en la Biblia, Silvio, pañuelos cura fracasos con olor a perfume dulzón, el zapping, los DVD de Les Luthiers, las tardes de café, a las noches de cinemateca, tu en mi pecho....)

Me alejé y no me arrepiento de aparecer de tiempo en tiempo a joder tus días a mover tu piso firme con mensajes ambivalentes y recurrentes.

Me alejé y volví a la ficción de la noche a esa que no sabe de puertas abiertas a los demonios, a la otra , de fabulas que apagan la azotea y llenan de "mostruos" la mollera.

Me alejé en el retorno del juego absurdo, aquel de negarse la luna en auto exilios, de viajar quimicamente por el silencio habitado de visiones, de recurrentes evocaciones sin ajenjo.

Volví a la noche a esa que dejé en el desván por su mirada de ausencia y en el retorno boté la cajita con sus miradas y aromas y con el vino destinado a mojar sus pechos, escribí la primera pagina del libro que espero publicar en las fiestas julianas.

Volví a a la noche, que no conoce de silencios y grita perversos sabotajes que la palabra habla..."heridas de la palabra en la herida" como diría el Ortiz. Volví a lo que brota en algún lugar entre el abandono y la presencia de la angustia, a la novia de tinta que reclama su lugar, su presencia certera, peregrina.

Celebro entonces el retorno a estos lares e inicio el recuento de días para gritar nuevamente mi voz callada a las paredes del Etno, en un nuevo librito. Por ahora besos a todos y un poemita versión 1.1. del libro


En esta nube gris decido nombrarte,
caminarte en largos espacios de olvido
reteniendo el pálido recuerdo en tus visiones
tú lo sabes, mi voz no es tan fuerte en tus pupilas
se está perdiendo el sentido y lo intuyes.

Por eso mi evocación no te toca,
Y mis versos se esfuman en tu mueca.
En este camino, decido convocarte
volver a tu abrazo, mantis de uñas largas
y beber tu memoria oscura (reiterada).

En la distancia muerta has hablado,
gritando que no hay nada,
que pariste otros tactos
que otros vientos enredaron tu aroma.

Volveré, cuando nada sea cierto,
el día que el ámbar se pierda,
cuando te enteres no tendrá sentido,
habré dormido (gris), la humedad adormecida

En la memoria te tendré presente (con aires de culebra)
retorciendo cada paso de olvido,
una vez más traerás tu silente mirada lluviosa,
yo, me detendré, nuevamente gris
en la evocación absurda de nombrarte

viernes, abril 25, 2008

Autosabotajes

Pajas que comprimen el cerebro con chaqui:


La gasolina no prende las cenizas

Y ese hueco en el pecho que hace eco

Y su mirada al vacío que sostiene otras miradas

Y el karma de los años repetidos, las historias re vividas

Y el deja vu que muerde y no se vá

Y los auto sabotajes repetidos, constantes, tropezones con la misma piedra

Y Luz Casal, Edith Piaf, Chavela Vargas, Carla Bruni añorando en el parlante

Y el mute en nuestro control remoto

Y tu con pijama rosa en la memoria

Y ese perrito que de tu pecho me hace ¡guau! ¡guau! no te acerques

Y el almohadón rojo de escudo

Y mis manos en el sillón

y tu mejilla egolatra

y la boca limosnera

Y tu escupitajo de aliento guardado en el corazón de puño

Y la perversa exposición manipulante de la poesía en tus manos

Y la tele digital con zapping congelado

Y el sueño, el dolor de cabeza, la angst!! y el hueco profundo

Y lo real, lo simbólico y lo imaginario y el Goce......

lunes, abril 21, 2008

New York

A Canela le duele la espalda, contractura en la cuarta dorsal dice el médico, le duele el cuerpo, le duelen las caderas reclama. Esta en cama con la hija de 10 años al lado, tiene la cara lavada las nueces en el rostro con las venas rojas, no puede seguir haciendo maletas, no puede viajar a Buenos Aires a comprar ropa el sábado, no puede moverse, esta noche no podrá comer de la piel del coreano.

Se va a Nueva York en una semana a lavar pisos, a lustrar el tubo con la piel, a sonreir a comenzales en Hooters. La hija se quedará con el padre invalido en la casa, quien le sonrie con el alma, la boca ya no muestra gestos, desde la silla de ruedas moderna, llena de botoncitos.

Es Administradora de Empresas, hasta ayer trabajó en un Ministerio de Secretaria de partido opositor. Se cansó de jugar dice, mientras ordena los anillos de plata en una cajita. La Biblia te da lindos mensajes cada día comenta, mientras carajea a la hija por que se mete en la charla de grandes. Se va con "el coreano" a probar suerte repite, a buscar la vida en El Bronx.

La hija juega, ve Disney Channel y se enoja cuando la madre habla de lavar platos en gringolandia. La niña deja el cuarto y trae una bola de vidrio con el Empire State comprimido dentro junto a la Estatua de la Libertad. Se la entrega a la madre, mientras tararea por la casa New York...New York de Sinatra. La niña mira la vida por los mismos ojos de nuez de la madre, no hace maletas todavía, se quedará con el papá mientras Canela buscará la suerte en los pisos brillosos de la Gran Manzana.

viernes, abril 18, 2008

El remolino del vacío, ese que sangra recurrencias, tiene palabras, tiene nombres, escupitajos de historia.

viernes, abril 11, 2008

Unbehagen


“La angustia es el afecto que no engaña” dice Lacan, pues es cierto, inmoviliza, te enfrenta al vacío, al barranco, en pocas con lo Real. Acá estoy, luego de este tiempo ante el vacío nuevamente ante el corte que me fue impuesto.
Habrá que franquear con la palabra, con el saber de aquella, la angustia paralizante para actuar y ser nuevamente....por ahora silencio en este espacio, silencio en lo imaginario, en el mundo de historias.

martes, abril 08, 2008

Sanar y transformarse

Agradecezco a usted mujer de sonrisa blanca por que es necesario, usted puso su mano en la mía, sus dudas en mis dudas y sin tanto revuelo se lanzó del puente antes que yo. Mucha poesía sin duda, pero claridades también trajo en ese tiempo y yo con las cegueras, con las recurrentes búsquedas infructuosas, tan sordo....

Hoy este abrazo es más oportuno que nunca, sin embargo sabra disculpar si hay silencios, ando en paro de amores, huelga de besos, estoy sanando. Eso sí gracias mil y un veces por el disco de Jorge Drexler que me regaló y estas dos canciones:

http://www.youtube.com/watch?v=2tQ6raITgto

http://www.youtube.com/watch?v=oCjpqx3cXs0&feature=related

miércoles, marzo 26, 2008

Café Alexander Plaza Santa Cruz

Café Alexander Santa Cruz, media hora antes del taller, a la derecha esta el gringo que fue una noche a la casa de la Gaucha, tocó el timbre y le dijo Fuck You! luego se quedó roncando en la sala. La histeria se cura con una buena dósis de indiferencia, definitivamente. Hoy empiezo a ajustar las medidas de mis lentes y veo todo de forma más objetiva, mis rollos y los de mi país. La húmedad de estos lares limpia la piel, limpia las venas, limpia los llantos.
En esta ciudad se respira intolerancia al igual que en el resto del país, duele como hoy el sentido de ser boliviano está tan distorsionado y depende de los metros sobre el nivel del mar desde los que mires la bandera.
Estoy a una cuadra de La Plaza y puedo leer en las paredes ¡Evo Santa Cruz será tu tumba! y en las calles veo gente tan mestiza como yo, tan boliviana como tu que lees esto.
Respiro Santa Cruz, por que también por mis venas corre sangre cruceña, feliz con la otra paceña y la tarijeña que heredé. Respeto y quiero a esta tierra que grita por su derecho a auto determinarse, a la tierra en la que gente del occidente trabaja día a día. Quiero a esta tierra y al cruceño sincero y hospitalario, pero no acepto la intolerancia, la terquedad, el fascismo disfrazado de patriotismo, no tolero la ignorancia histórica y llena de prejuicios vestida de discurso democrático en las bocas de Costas y Marincovic. Sabrán perdonar amigos cruceños pero no me gustán sus lideres.

martes, marzo 25, 2008

Abordando a Santa Cruz

El sobre está en el bolsillo del maletín, Kafka y Henry Miller se agarran a golpes, el Checo le escupe flemas verdes y el otro le devuelve saliva con pus. Ambos discuten sobre el motivo de estar encerrados en el maletín de el que escribe.
El sobre tiene un libro de recetas vegetarianas, una carta de tres hojas que repite compulsivamente sentimientos y hace un recuento obsesivo de pieles y besos.
El café esta a la mitad, la sala tiene el Duty Free cerrado, el celular esta desconectado y cuatro mujeres de cabellos falsos miran a la chica de amarillo y pechos separados que dá el noticiero. Tiene conjuntivitis como los ojos del que escribe.
Dos de tres factores de riesgo fueron confirmados hoy debo dejar de comer grasa y fumar o a los cincuenta tendré un infarto dice el cardiólogo. Trece años más de intoxicarme pienso, la terquedad en la autodestrucción me grita su voz que no quiere dormir en la cabeza.
Tengo una polera celeste, un saco negro, la barba de tres días y por suerte no compraré aceite, ya que subió de precio, de todas formas ella cocinaba y queda algo de Oliva para freir mis hamburguesas.
A la izquierda Kuka Pradel, muestra en la vitrina anillos y joyas de plata, ya me había dicho aquel amigo que esa joyería era Kencha, si compras un anillo de ese lugar fija que en tres meses terminas me dijo, no le creía, igual lo hice, o tal vez era parte de la profecia auto anunciada que tanto me gusta.
El sobre sigue molestando, quiere salir, las azafatas llaman a abordar, voy a Santa Cruz, Taller de Análisis de Coyuntura y Seguridad, Encuentro de Literatura, Café y música en Lorca.
Es mejor por ahora pagar y no pensar en nada, estos días serán útiles para decisiones futuras.
Me tocó fila 9 ventanilla, ya, ya Henry, te leeré a ti primero que al Franz.

miércoles, marzo 19, 2008

Día del Padre

En este día del Padre, donde tengo salud, tengo a mi hija cerca, tengo el cariño de todos los que me aman, aunque faltes tú, mujer de bruma y brisa, en este día del padre, doy gracias a la vida por serlo y pido fuerzas para seguir en el camino de enseñar con el ejemplo.

Este poemita del Benedetti para todos los padres que creen, luchan, se chupan la bronca, se muerden los sueños.

Mario Benedetti

Hombre preso que mira a su hijo

Cuando era como vos me enseñaron los viejos
y también las maestras bondadosas y miopes
que libertad o muerte era una redundancia
a quien se le ocurriria en un país
donde los presidentes andaban sin capangas.

Que la patria o la tumba era otro pleonasmo
ya que la patria funcionaba bienen las canchas y en los pastoreos.
Realmente no sabian un cornopobrecitos creian que libertad
era tan solo una palabra aguda
que muerte era tan solo grave o llana
y carceles por suerte una palabra esdrújula.
Olvidaban poner el acento en el hombre.

La culpa no era exáctamente de ellos
sino de otros mas duros y siniestros
y estos si como nos ensartaron
en la limpia república verbal
como idealizaron
la vidurria de vacas y estancieros
y como nos vendieron un ejército
que tomaba su mate en los cuarteles.

Uno no siempre hace lo que quiere
uno no siempre puede
por eso estoy aqui
mirándote y echándote de menos.

Por eso es que no puedo despeinarte el jopo
ni ayudarte con la tabla del nueve
ni acribillarte a pelotazos.
Vos ya sabes que tuve que elegir otros juegos
y que los juegue en serio.
Y jugue por ejemplo a los ladrones
y los ladrones eran policias.

Y jugue por ejemplo a la escondida
y si te descubrian te mataban
y jugue a la mancha
y era de sangre.

Botija aunque tengas pocos años
creo que hay que decirte la verdad
para que no la olvides.

Por eso no te oculto que me dieron picana
que casi me revientan los riñones
todas estas llagas hinchazones y heridas
que tus ojos redondosmiran hipnotizados
son durisimos golpes,
son botas en la cara
demasiado dolor para que te lo oculte
demasiado suplicio para que se me borre.

Pero también es bueno que conozcas
que tu viejo callo
o puteo como un loco
que es una linda forma de callar.

Que tu viejo olvido todos los números
(por eso no podria ayudarte en las tablas)
y por lo tanto todos los teléfonos.

Y las calles y el color de los ojosy los cabellos y las cicatrices
y en que esquina
en que barque parada
que casa.

Y acordarse de vos
de tu carita
lo ayudaba a callar.

Una cosa es morirse de dolor
y otra cosa es morirse de verguenza.
Por eso ahora me podes preguntar
y sobre todo puedo yo responder.

Uno no siempre hace lo que quiere
pero tiene el derecho de no hacerlo que no quiere.

Llora nomas botija
son macanasque los hombres no lloran
aqui lloramos todos.

Gritamos berreamos moqueamos chillamos
maldecimosporque es mejor llorar que traicionar
porque es mejor llorar que traicionarse.
Llora pero no olvides

miércoles, marzo 12, 2008

¿Dónde están?


Necesito verlos, reir con las bromas del Enrique, preocuparme por su patito de goma, contar compulsivamente con el conde contar, comer galletas con la boca abierta y salpicando migas como Lucas, esconderme en un basurero si la vida se pone dura. Enojarme, darme la vuelta, ponerme una gorrita en la cabeza y escuchar un ¿"Enrique estás dormido"? y volver a empezar.

Tengo ganas de que sean las cinco de la tarde de dejar de lado las tareas horribles de frances, de ponerle mermelada de naranja de la abuela a una marraqueta crocante, de tomar leche con chocolate en mi taza azul, de sentarme en la caliente cama de mis padres, de prender la tele, de mirar por la ventana el jardín de margaritas silvestres, de ver Plaza Sésamo, de reir e imaginarme con más de treinta como un gran tipo que se come al mundo y que es feliz muy feliz a los 37 años con Brooke Shields dándole besos de coco.

Si hace 30 años no habían:

Deudas, dolores, deudas, patadas, deudas, tristeza, deudas, acidez, flatulencia, dolor de espalda, intermitencias del sexo, llanto y soledad a granel.

Si no había lo de arriba pero tampoco estaban:

Mis palabras para reventarme el corazón, mi hija para darme nuevas risas, tu con tus pies frios y besos carnosos,